lunes, 6 de mayo de 2013

Shiísmo: Denunciando una Herejía

Bismillahi Rahmani Rahim
Habitualmente se define al movimiento Shi’íta en términos de disensión política a raíz de acontecimientos que sucedieron durante los Califatos rectamente guiados encargados de los asuntos de la Comunidad Islámica luego de la partida física del Mensajero de Allah. En cierto sentido esto es así, sin embargo se pasa por alto un dato de importancia no menor que necesariamente debe ser conocido para comprender la magnitud del fenómeno Shi’íta: el movimiento de la Shí’a creó un corpus propio de doctrinas completamente ajeno a la ‘Aquida (creencia) de Ahl as-Sunnah (la Gente de la Sunnah) y que atenta contra los valores fundamentales de la creencia Islámica Tradicional tal cual fue predicada por el Mensajero de Allah (asws), transmitida por sus Sahaba-e Kiram y registrada y enseñada por los Sabios y ‘Awliya de la Yama’ah Musulmana.
Tanto la disensión política como el corpus de doctrinas (ambos relacionados por un nexo y un propósito en común) sirven a intereses disolventes que desde el interior de la Tradición buscan tergiversar el mensaje original erosionando su mismo fundamento: la Sunnah profética. Este trabajo se ha llevado a cabo mediante la vulgar difamación de los Compañeros más cercanos al Profeta Muhammad (asws), lo que conlleva el rechazo a las tradiciones transmitidas por ellos mediante el Hadiz, cuya consecuencia inexorable es asimismo el rechazo categórico del inmenso legado que permite una vivencia auténticamente Islámica de acuerdo a la Divina Revelación. En su gran mayoría, los hadices, al ser depositarios de la enseñanza profética –Sunnah- por antonomasia, representan la quintaesencia del mensaje contenido en el Sagrado Qur’an. Entre los Compañeros vilipendiados por la herejía Shi’íta se encuentran: Hazrat Abu Hurayra, Hazrat Abu Bakr, Hazrat ‘Umar, Hazrat ‘Uzman, y otros, como también ‘Aisha, la bendita esposa del Profeta (asws), todos ellos grandes transmisores de la enseñanza Muhammadiana a través del Hadíz. Negarlos es negar la raíz misma de la Sunnah como exégesis del Sagrado Qur’an, es decir, rechazar la esencia de la enseñanza profética. ¿Qué queda más allá de esto sino el extravío y el error?
Sin embargo, debido a ciertos sectores del Sufismo que gustan amalgamar indiscriminadamente en una malformada unidad todo tipo de creencias ajenas entre sí, y al gusto tan del estilo masónico por lo esotérico de ciertos eruditos occidentales y occidentalizados, el Shi’ísmo y sus doctrinas apócrifas gozan de una inusitada aceptación que sólo puede germinar desde la más burda ignorancia en cuanto a su perjuicio y su carácter de evidente herejía.
Ante esto no está demás recordar que el mensaje original de la Naqshbandiyya siempre ha sido el más fiel a la ‘Aquida de Ahl as-Sunnah wal-Yama’ah, remontando el linaje de su sabiduría hasta Sayidina Abu Bakr Siddiq, a quien la doctrina Shi’íta no duda en tildar de “traidor” y “usurpador”, hasha astaghfirullah. Por esto mismo, los Grandsheykhs del linaje Naqshbandi no han dudado jamás en denunciar los desvaríos del Shi’ísmo advirtiendo de los peligros de su apostasía.
El Shi’ísmo como doctrina siempre se ha visto potenciado por elementos ajenos al Islam Tradicional, como ser: las doctrinas mazdeístas persas y las doctrinas filosófico-metafísicas griegas tales como el pitagorismo, el neo-platonismo y sus correlatos egipcios. Esto puede comprobarse cabalmente en el Ismailísmo expuesto por los Ijwan as-Saffa (los Hermanos de la Pureza), en las enseñanzas gnósticas del Ishraq (el conocido sufismo iraní de los estudios de Henri Corbin), en la lógica racionalista de la Mu’tazila y en pensadores como al-Farabi e Ibn Sina (Avicena), por citar sólo unos pocos ejemplos. En el plano de la Jurisprudencia (Fiqh) surgió lo que ellos dieron en llamar el “quinto” Mazhab, y en política suplantaron el concepto tradicional de Califato por el Imamato (duodecimano o septímano).
No resulta difícil comprender cómo todo esto redunda en un evidente antagonismo hacia el Islam tal cual fue enseñado por Allah Todopoderoso a través de nuestro amado Profeta (asws), tal cual fue transmitido por sus Nobles Compañeros y tal cual fue organizado y expuesto por los Sabios de Ahl as-Sunnah wal-Yama’ah.
En su inagotable labor de propagador de la enseñanza tradicional del Islam, un Wali de nuestro tiempo, Sheykh Abdul Kerim Effendi, ha citado asiduamente las siguientes palabras de nuestro Profeta (asws) para que nos sean de medida en nuestro viaje espiritual:
“Mi Nación (Ummah) se dividirá en 73 grupos diferentes. 72 están errados, en tanto que uno sólo permanecerá sobre el Camino Recto.”
Le preguntaron: “Oh Mensajero de Allah, ¿cuál es el que permanecerá en el Camino Recto?”
Dijo: “El de quienes sigan mi Sunnah y la Sunnah de mis Compañeros.”

Centro Osmanli Nakshibendi Hakkani Argentina.

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