viernes, 27 de enero de 2012

Sheykh Tierno Bokar: un Sabio Sufí de Mali



Si este Dios debe ser adorado en verdad y en silencio, en lo más profundo de uno mismo, es porque no puede ser encerrado en ninguna definición intelectual. Esto es lo que Tierno me hizo comprender.

Tierno Bokar fue un sabio que nació en 1875 en Ségou, junto al río Niger, en el seno de una familia religiosa, maestros de la religión islámica de tradición Tidjaniya y sufí. A causa de la colonización, siendo niño con su familia tuvo que emigrar hasta Bandiagara, en Mali. Tierno dedicó su vida en Bandiagara a enseñar la sabiduría de la caridad y del amor, integrando la espiritualidad del islam, el sufismo y las tradiciones africanas Bambara, Haoussa, Peul y Dogon, las de su familia y las de los lugares donde residió.

Bandiagara es la ciudad natal de Amadu Hampate Bâ, quien descubrió la biblioteca oral de Tierno Bokar y escribió sus enseñanzas y su relación con el sabio en el libro: "El sabio de Bandiagara", escrito en 1957. En esta obra encontramos hermosas joyas de la espiritualidad y de la fé religiosa como la cita que encabeza la columna de este blog y narraciones en diálogo como la que aquí traduzco, sobre la enseñanza de Dios :

Si este Dios debe ser adorado en verdad y en silencio, en lo más profundo de uno mismo, es porque no puede ser encerrado en ninguna definición intelectual. Esto es lo que Tierno me hizo comprender un día en que le hice una pregunta tan infantil como audaz.

Estaba comentándonos un texto teológico de Cheikh Ibrahim Laqâni. El autor citaba varias escuelas: "fulanito dijo esto, menganito dijo aquello...". En medio de aquellas fórmulas, las cuales algunas me resultaban contradictorias, yo me sentía perdido. Era incapaz de elegir. Así, tomando valor, me dirigí a él:

-Tierno, que Dios pueda prolongar tus días, quisiera hacerte una confesión. Personalmente, estoy confundido en el laberinto de los teólogos, tanto de los atributos de Dios o de su esencia. Cada vez que creo seguir el discurso de un teólogo, un segundo viene a confundirme. No sé a cuál hacer confianza, ya que no les conozco. También, Tierno, si no me lo prohíbes, quisiera dejar de lado a todos los teólogos y referirme a tí, ya que TU eres mi modelo. No digo que rechace mi confianza a los otros, pero te veo y no es a través de un testimonio o de un papel que te conozco. Quisiera que según tu propia experiencia, respondas a mi pregunta: ¿Qué es Dios?

Fue como si le hubiera lanzado a los abismos del océano. Se quedó inmóvil, ojos cerrados, como petrificado. Como se dice en Africa, él "se tragó a sí mismo". Se quedó en ese estado varios minutos y después regresó a sí, como si remontara de la profundidad misteriosa. Abrió los ojos y me fijó la mirada. Por fin dijo, apoyándose largamente en cada palabra:

- Amadu, Amadu! Dios... Dios... Dios... (Allâh... Allâh... Allâh ... ) es la confusión de las inteligencias humanas.

- Perdóname, Tierno, continué, pero yo no soy el más avanzado. Te digo que me pierdo en los fatras de los teólogos, te pido una respuesta precisa y me declaras que Dios es la confusión de las inteligencias humanas. Esto no me saca de mi propia confusión. ¿Por qué Dios es la confusión de las inteligencias humanas?

- Estoy muy contento de que hayas precisado tu pregunta, me respondió, ya que es la pregunta bien hecha de un alumno que empuja al maestro a dar con la buena respuesta. Para que la respuesta sea precisa, la pregunta también ha de serlo.
Dios es la confusión de la inteligencias humanas porque, por un lado, si afirmas su existencia, no la puedes probar, sin embargo, ni material ni matemáticamente; por otro lado, si niegas su existencia, entonces niegas tu propia existencia, que no es sino efecto de la suya, por tanto, no existes. Y si se trata de probar a Dios materialmente, hay que recordar que la no-visibilidad, la no-palpabilidad y la no-sensibilidad de una cosa no son pruebas definitivas de su no-existencia.
Así, Dios es la confusión de las inteligencias porque todo lo que concibas en tu pensamiento y materialices en tu palabra como propiedad de Dios, cesa de ser Dios para no ser más que tu propia manera de concebirlo. Dios se escapa a toda definición.

Otras citas y narraciones de Amadu Hampate Ba sobre Tierno Bokar, aunque en francés, se pueden leer en el libro original en francés Ed. du Seuil 1997 Le Sage de Bandiagara.

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