jueves, 24 de abril de 2014

Santos Vega y el espíritu de la Tradición

El espíritu de la Tradición no ha muerto, sin embargo son los hombres quienes se han olvidado de él dando la espalda a todo aquello que debe conferir significado a su ser en la existencia.

Nos hemos cubierto de apegos fútiles que velan nuestro discernimiento y hemos encontrado placer en lo que nos reduce a entidades permeables frente a cualquier incidencia ambiental. El progreso material nos ha inculcado una falsa idea de bienestar y prosperidad que no nos permite descubrir la verdad en nosotros mismos.

Notable nos resulta el símbolo poético de la gesta de Santos Vega para ilustrar nuestra breve reflexión. El payador, arquetipo de nuestra tradición, es retado a un combate verbal que trasciende la mera forma del relato para convertirse en un destello de realidad: todo símbolo sugiere realidades al pensamiento, realidades que proponen un despertar del significado y son detonantes para el entendimiento de lo que se ignora o desconoce. Santos Vega, representante de lo tradicional, asociado a un modo de vida natural y original -referido a los orígenes del hombre-, es retado a duelo payador por Juan Sin Ropa, representante de las fuerzas infernales -es decir, antagónicas a la naturaleza del hombre- ocultas en el mentado progreso socio-industrial que se reduce al desarrollo meramente material valorizado por el movimiento capitalista. El resultado fatal de la payada concluye con el acabamiento de la libertad pampeana del gaucho para impulsar la emergencia de los ídolos modernos del congestionamiento citadino. En la ciudad se concentran los flujos de producción-consumo que solventan la energía vital del capitalismo voraz. Es prácticamente imposible permitir la supervivencia de modos vivenciales asociados a la frugalidad y a la austeridad, ya que son contrarios al progreso material que necesita del mercado constante (compra-venta) para su desarrollo efectivo. Por esto que no es para nada arbitraria la simbología aplicada en la leyenda de nuestro payador: Juan Sin Ropa, luego de haber vencido a Santos Vega, convertido en serpiente hace arder el ombú bajo el cual se gestó el combate dialectal. Bajo la sombra de ese ombú descansaba el payador al momento de la irrupción de su contrincante y la imagen brilla por sí misma: el sosiego del hombre bajo el amparo de un árbol, símbolo de su armonía con el entorno natural -la guitarra pende de una rama de ese mismo árbol, lo que acentúa aún más su significado. En el orden opuesto, el poeta compara al diablo con el movimiento incesante del trabajo que fecundará la inmigración masiva de apátridas gestados desde el mismo vientre del capitalismo y que se nutrirán de su alimento. Nuestro país ha resentido un notable retroceso (social, cultural, económico y político) debido justamente a esa ola foránea que nada supo del sentido de la tierra más que por el provecho material que de ella pudo extraer. El gaucho, hijo mismo de esa tierra, podría haber sido el único encargado de forjar respetuosamente una prosperidad positiva para sus vástagos. Sin embargo no se le permitió desarrollar sus potencialidades y se lo quitó del escenario de nuestra historia por los falaces gobiernos que siguieron a la caída de don Juan Manuel de Rosas luego de la trágica batalla de Caseros.

Afirmando la condición luciferina de Juan Sin Ropa, el poeta escribe: "Como en mágico espejismo/ al compás de ese concierto/ mil ciudades el desierto/ levantaba de sí mismo./ Y a la par que en el abismo/ una edad se desmorona/ al conjuro, en la ancha zona/ derramábase la Europa/ que sin duda Juan Sin Ropa/ era la ciencia en persona". El poeta no emite juicios de valor, sin embargo deja más que claro el rol simbólico de ambos personajes como representantes de modos vivenciales completamente antagónicos: Santos Vega la sencilla nobleza de nuestra tradición vernácula, su canto original; Juan Sin Ropa el diablo amparado tras las vestimentas del progreso material y la destrucción de la identidad tradicional de los pueblos. Concluye: "...pero un viejo y noble abuelo/ así el cuento terminó:/ -Y si cantando murió/ aquél que vivió cantando/ fue, decía suspirando,/ porque el diablo lo venció". Significativa también la apreciación del escritor argentino Leopoldo Marechal, quien en su monumental obra 'Adan Buenosayres', en un episodio donde siete personajes se encuentran con una aparición de Juan Sin Ropa, en diálogo hace decir a este último: “Nunca me ha encargado el Jefe un trabajito más fácil. Nos agarramos a estrofa limpia: Vega no lo hizo del todo mal; pero un diablo es mejor guitarrero: tiene más uña. -¿Y qué ganaba el Jefe con derrotar a un pobre gaucho? –le interrogó Adán Buenosayres. –No crean, el gaucho aquél tenía sus bemoles –aseguró Juan Sin Ropa-. Su falta de ambición, su desnudez terrestre, su guitarrita y su caballito amenazaban con establecer en estos pagos una nueva edad de la inocencia cuando el Jefe ya estaba en vísperas de un triunfo universal y las naciones calan de hinojos para besarle el upite.”

Como dijimos al comienzo, el espíritu de la Tradición no muere, ya que como todo espíritu es inmortal, eterno y universal. Nuestra tarea es redescubrirlo, revalorizarlo y volver a hacerlo vital en nosotros mismos. Justamente allí es donde Dios se manifiesta.


El Poema de Rafael Obligado puede leerse aquí: Santos Vega - Poema Completo

martes, 22 de abril de 2014

Guerreros del Islam: Wang Zi-ping

Bismillahi Rahmani Rahim

La ciencia ética del Islam establece que en el origen de los hábitos, conductas y disposiciones del corazón (Ajlaq) existen una serie de potencias inherentes al ser humano que deben estar templadas para que se manifiesten las virtudes que ennoblecen al hombre y le confieren bellas características de rectitud y honradez.

Una de esas potencias es la Ira (ghádab), que es el aspecto animal del fuero interno de las personas. Cuando esta fuerza es controlada hasta ciertos límites por y en el nafs (ego, individualidad), se convierte en Shaya'a, valentía, la cual impele al hombre a emprender actividades útiles y prácticas. Como ejemplo podemos tomar los combates que libraron los Musulmanes contra los enemigos del Islam cuando estos últimos les doblaban en número y las luchas de los Musulmanes a favor de los oprimidos contra los opresores y tiranos.

Al exceso de esta fuerza se le llama Tahawwur, agresividad. La persona que adolece este temperamento se enojara rápidamente y con frecuencia.

Si esta potencia existe en mengua se le llama Yubn, cobardía. La persona con esta característica es incapaz de emprender aquello que debe hacer.

Esta fuerza templada, la Shaya'a -valentía-, junto a la Sabiduría (hikma), la Justicia ('adala) y la contención (iffa), es el origen de todas las virtudes éticas. Por esto que todo auténtico guerrero del Islam debe ser valiente, sabio, justo y prudente en la consecución de su destino.

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Cada golpe que asesta al enemigo está respaldado por siglos de sabiduría y reflexión. Cada golpe debe contener el poder y la ligereza de los Guerreros del pasado, quienes continúan hasta hoy bendiciendo el campo de batalla. Cada movimiento que realiza honra los movimientos que las generaciones precedentes legaron hasta las presentes a través de la Tradición. (Abdullah Shamil Abu Idris, El Libro del Guerrero)

El Arte Marcial (o Arte de la Guerra) ha estado indisolublemente ligado a la historia sagrada del Islam, y el Yihad (esfuerzo por la Causa de Allah, Combate) ha sido considerado uno de los sostenes fundamentales de la vivencia islámica tanto a nivel individual como comunitario, representando en ambos niveles el expansionismo natural de la Voluntad Divina en acción sobre el hombre y el mundo. Esto convierte al Arte Marcial en una Ciencia Sagrada, siendo también que sus cultores, los Guerreros, logran mediante ella los estados más sublimes y elevados en la Presencia de Allah Todopoderoso. Dice en el Sagrado Qur'an: "No deis por muertos a quienes han entregado sus vidas en el camino de Allah; ellos están vivos y reciben provisión junto a su Señor" (3:169). También es un deber para todo Musulmán el ser su cultor: "¿Contáis acaso con entrar en el Jardín sin que Allah sepa quiénes de vosotros se han esforzado (practicado el Yihad) y quiénes son los perseverantes?" (3:142).

En el Arte Marcial el Guerrero sublimiza su acción, la consagra, lo que lo convierte en Santo, estandarte de la Nobleza espiritual, que es decir: aquel que goza de proximidad en la Presencia Divina.

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El Gran Maestro Wang Zi-ping es uno de esos estandartes de la Corte Divina que continúan bendiciendo con su luminoso ejemplo nuestros campos de batalla.

Wang Zi-ping nació hacia el año 1881 en la provincia china de Hebei, en una población llamada Cangzhou. Esta población estaba compuesta predominantemente por personas de la etnia Hui. En su mayoría los Hui profesan la fe del Islam; aún más, es el único grupo étnico reconocido oficialmente por el gobierno de China cuya identidad tiene una base religiosa y no etno-lingüística.

En aquel entonces se acostumbraba enviar a los niños a estudiar a las mezquitas, ya que la educación privada era demasiado costosa. Fue así que Wang Zi-ping fue iniciado desde muy pequeño en el conocimiento del árabe y de las ciencias islámicas, creciendo en un hogar de estricta observancia islámica y de estricto entorno marcial.

Tanto el padre como el abuelo de Wang Zi-ping fueron reconocidos expertos de las artes marciales. De generación en generación, su familia siempre fue practicante del Wushu, término con que se describen las artes marciales en China. Wang Zi-ping comenzó su entrenamiento de Wushu a los siete años de edad y con el tiempo fue convirtiéndose en un experto en diversas disciplinas como el Chaquan, Huaquan, Pao Chuan, Bajiquan y el Tai Chi Chuan. Desde temprana edad fue sobresaliente su característica de notable fuerza física y espíritu indomable. También estudió la medicina tradicional, arte que ejerció junto a la espiritualidad islámica y la maestría marcial.

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Hacia fines del siglo XIX, entre los años 1898 y 1900, en los últimos tiempos de la dinastía Qing, emerge en la historia del mundo un movimiento guerrero llamado Yi He Quan, cuya participación en sucesos acontecidos por entonces en China se ha dado en conocer en Occidente como el Levantamiento de los Boxers. Este fue un movimiento marcial de corte tradicionalista y anti-imperialista contra la influencia comercial, política, religiosa y tecnológica de potencias foráneas que buscaban reducir a la China de los Qing a sus intereses de poder.

La dinastía Qing había alimentado durante décadas la idea de la «superioridad» del Imperio Chino frente a los foráneos, calificados despectivamente como «bárbaros», pero las graves derrotas de 1840 frente al Reino Unido y de 1895 contra Japón, junto con la intervención militar de Francia y Reino Unido en 1854 (que llegó a invadir y saquear la propia Pekín) mostraban a muchos funcionarios que la ideología de la corte imperial estaba muy alejada de la realidad, y que el atraso tecnológico y económico de China la convertía en presa fácil de las ambiciones extranjeras. No obstante, esta situación también generó un silencioso pero firme rechazo de algunos intelectuales a toda la cultura foránea y a la propia presencia de extranjeros en China, acusando a la corte imperial de debilidad ante esta situación; pronto comenzaron a cundir los rumores sobre crímenes realizados impunemente por los extranjeros, ante los que el sumiso emperador prefería ignorar.

La masiva llegada de misioneros cristianos occidentales tras la derrota china también causó fricciones con la Iglesia católica y con el protestantismo, en tanto los sectores más tradicionalistas los acusaban de trastornar la cultura china y de atentar contra el carácter nacional del país, mientras los chinos que aceptaban tales influencias eran condenados como traidores. En Guizhou, las autoridades locales manifestaron su desconcierto ante la visión de un cardenal católico que era transportado en una litera con la decoración propia de un gobernador regional. Todas estas desconfianzas desembocaron en numerosos brotes de desobediencia civil en gran parte del país a finales del siglo XIX, registrándose agresiones contra extranjeros y contra chinos convertidos al cristianismo.

El levantamiento popular fue impulsado por los Guerreros Yi He Quan, "Los Puños Rectos y Armoniosos".

Los Yi He Quan se atenían a una estricta disciplina que incluía entrenamiento en artes marciales, dieta rigurosa y oración, la cual los convertía en una especie de combatientes místicos inexorables. En "Los orígenes de la Guerra de los Boxers: Un estudio multinacional", Lanxiu Xiang nos cuenta que los Yi He Quan tenían la firme convicción de que los espíritus de miles de mártires caídos en batalla descenderían de los Cielos y los asistirían en la tarea de purificar China de las influencias disolventes extranjeras.

Para poder derribar el levantamiento de los Yi He Quan y derrotarlos fue necesaria la confluencia de las ocho naciones que por aquel entonces tenían sus intereses fijados sobre la China de la dinastía Qing: Reino Unido, Rusia, Japón, Francia, Estados Unidos, Alemania, Italia y el Imperio Astro-húngaro.

A temprana edad Wang Zi-ping formó parte de los Puños Rectos y Armoniosos, brindando su increíble energía física y espiritual al servicio de la causa tradicional anti-imperialista.

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Hacia el año 1928 Wang Zi-ping será el líder de la división de Kung Fu Shaolin del Instituto de Artes Marciales, como también será luego vicepresidente de la Asociación China de Wushu.

El Gran Maestro abandonó físicamente este mundo en al año 1973 a la edad de 92 años.


Que Allah Todopoderoso le conceda estaciones elevadas junto a Su Presencia y nos permita seguir nutriéndonos de su ejemplo marcial.

Guerreros Yi He Quan

sábado, 12 de abril de 2014

Un Wali de Allah: Uways al-Qarani (ra)

Sohbet dado por Sahib us Sayf Hz Sheykh Abdul Kerim al-Kibrisi (ra) en la Dergah Osmanli Naksibendi de Manhattan, NYC, el 3 de septiembre de 2004.
Bismillahi Rahmani Rahim

Uways al-Qarani (qs) era un pastor. Él no tenía dinero, no era famoso, no era profesional, no había terminado la universidad.

Nada. Ni siquiera era alguien entre la gente de su pueblo. (Sino que se lo consideraba) alguien que no era bueno para nada. Un tonto, alguien a quien se podía engañar. Todos los días corriendo tras los camellos, buscando a los camellos. Por ejemplo, si (su trabajo) era de cien dólares, este tonto solamente tomaba un dólar. Dádselo, y él lo tomaba.

Desde aquel entonces, en aquellas zonas, Yemen y todo allí, tantos reyes, tantos de clase muy alta en su propio tiempo, gente que hubo, gente muy famosa que hubo. Sus nombres han sido olvidados. Una 'X' a sus nombres. Y ellos han sido enviados, ¿quién sabe?, tal vez al castigo. Pero aquel, desde aquel tiempo Allah ha mantenido su nombre y nos llega después de mil cuatrocientos años. Siempre que a cualquier persona que tenga la correcta fe en su corazón, que tenga el debido respeto al Santo Profeta (asws), en cuanto dices "Uways al-Qarani", debe mostrar el mismo respeto a ese. Lo único, que él haya ganado este título en dunya y Ajirat, no fue solamente debido a que estaba en Saydah todo el tiempo, o porque fuera hafiz recitando Qur'an todo el tiempo. Él era un hombre iletrado. Nunca se sentó en presencia del Profeta (asws), sabiendo que si iba y veía una vez al Profeta (asws), estaría en el libro llamado "Los Sahabis", los mejores que nunca antes hubo y que nunca va a haber sobre la faz de la tierra luego de los Profetas. Nadie puede alcanzar el nivel de los Sahabi-e Kiram. Él ni siquiera vio al Profeta (asws). No se sentó en su presencia. Físicamente no había visto al Profeta (asws).

¿Lo entiendes? ¿Cómo Allah le da título a ese? Allah lo da. Nadie más, Allah se lo dio. Y debido a que Allah se lo dio, Él hizo que Su Santo Profeta le enviara su Jubbah. Tantos Sahabi lo esperaban de tal manera que hubiesen dado sus vidas por esa Jubbah. Hubiesen dado todo lo que tenían por esa Jubbah. El Profeta (asws) le dijo a dos pilares del Islam, Umar y Ali (ra): "Tomen esto", y enviándolos al Yemen les dijo: "Vayan y encuentren a ese y entréguenle esta Jubbah y pídanle que rece por mi nación". ¡Allahu Akbar!

La gente en este siglo veintiuno, los eruditos, se han vuelto ignorantes. Ya que los eruditos están corriendo para obtener títulos aquí y allí para decir: "Tengo un título. Soy un erudito". Heh, ¿lo entiendes? ¿Quién puede quitar su nombre? ¿Los Wahhabis, o los Americanos, o los Rusos, o el mundo entero? Allah mantuvo elevado ese nombre y ese nombre permanecerá elevado, ahora está elevado, mañana, al día siguiente, hasta el Día del Juicio, y luego del Día del Juicio incluso estará aún más elevado. Él sólo fue un siervo de Allah y Allah aceptó su servicio y tal vez él ni siquiera hacía correctamente su oración, como tantos hoy en día que dicen: "¿Cuál es tu fiqh, hermano? ¿Qué es lo que sabes, hermano? Esto está mal, eso está mal". Allah lo aceptó para incluirlo con aquellos, diciendo: "Este es Mi amado". Y debido a que el Profeta (asws) demostró respeto hacia él, todo el que muestre respeto hacia el Profeta también deberá mostrarle respeto. ¡Allahu Akbar!

Si estamos corriendo por títulos...todos están corriendo por títulos para mostrarse. Corre por títulos, para obtener un título de Él, de Allah-swt-. Si obtienes ese título, será elevado y para siempre, en dunya y Ajirat. Nadie podrá tocarte en dunya, nadie podrá tocarte en Ajirat. Serás el Sultán en dunya y Ajirat. Él era un pastor. E incluso ese poco dinero que hacía lo daba en zakat, lo daba por la causa de Allah. Y todos observaban: "Este tonto, lo estamos engañando, lo estamos embaucando. Cuida nuestros camellos. Tenemos toda esta riqueza, él se vuelve y nos lo da todo. Lo estamos engañando, dándole tan sólo un dinar para que cuide nuestros camellos. Tenemos millones. Él viene y nos lo da diciendo: 'Lo necesitan'".

Para nosotros, es para que sepamos que si estamos corriendo por este dunya, vamos a perder dunya y Ajirat. Si estamos corriendo hacia Allah, vamos a ganar dunya y Ajirat.

Ejemplos hay no sólo de ese, sino miles, pero ese es un ejemplo especial ya que vivió en el tiempo del Profeta (asws); y él tampoco vio al Profeta (asws); y hay tantas historias sobre él que si comenzamos a contarlas no nos será suficiente con esta noche. Y él fue quien detuvo la guerra entre Ali y Muawiya (ra), él fue quien lo hizo. Y en ese camino dio su vida y detuvo la guerra, la detuvo. Los Sheytanes apoyaban esa guerra, ellos observaban. Entonces vieron que llegaba el Santo Uways al-Qarani y miraba hacia izquierda y derecha, a ambos lados, mirando a los Sahabis, y mirándolo a él ellos sintieron vergüenza y bajaron sus espadas y la guerra se detuvo. Y aquellos Sheytanes dijeron: "Si no paramos a este, va a detener la guerra y no vamos a conseguir nuestro objetivo de acabar de este modo el Islam". Entonces le arrojaron una lanza y él cayó; allí se hizo mártir.

Debido a su muerte la guerra se detuvo por completo.

Ahora había otro gran problema. ¿Quién iba a tomar su cuerpo? Mira al amado. Ahora dos bandos iban a empezar a luchar. No dos bandos. Ellos se separaron en siete bandos diferentes, diciendo: "Ese cuerpo nos pertenece, debemos llevarlo a nuestro país". Y recayó sobre el lado de Ali (ra), y Ali lo puso allí diciendo: "¡Ya Rabbi! Me has puesto en una situación difícil que me resulta imposible resolver. Otra tal vez sí, pero esta es imposible ya que los siete grupos aquí quieren su cuerpo de mí y dicen: 'Tú eres Justo, Ya Ali. Estamos de tu lado, debes ser cuidadoso para saber a quién mañana darás ese cuerpo". Ali dijo: "¡Ya Rabbi! No sé nada". La orden le llegó diciendo: "Pon siete cajones de madera allí". A la mañana siguiente llegaron, un grupo tomando un cajón, abriéndolo...¡Huh! "Aquí está el cuerpo. ¡Gracias, Ya Ali!". Otro grupo abrió otro: "¡El cuerpo está aquí, gracias Ya Ali!". Siete cuerpos diferentes en siete cajones de madera diferentes.

Es por eso que ahora no hay solamente un maqam. Hay siete tumbas, como esa a la que fui en Damasco. Allí él es real, también está físicamente allí. Y él se manifestó, alhamdulillah, con las bendiciones de Sheykh Mevlana. Todas esas personas que viven en Damasco, que fueron conmigo, fueron derribadas. Su tumba es muy poderosa. Sólo basto un poco de Zikr, como el de esta noche, para que ellos se perdieran a sí mismos  e hicieran sonidos inusuales.

¡Bam! Parecía como que fueran aplastados. Caían al suelo.

Siete cuerpos diferentes al día siguiente aparecieron en siete tumbas diferentes. ¡Allahu Akbar!

Y se dice que Allah-swt-, en el Día del Juicio, pondrá cuarenta cuerpos diferentes para Uways al-Qarani; e incluso Él va a probar a Su Santo Profeta (asws) diciéndole: "Ese Me encontró mediante tu amor. Te amo tanto que mediante tu amor Me encontró". Allah dirá a Su Santo Profeta: "Ahora él te ama tanto que Me ha encontrado, su amor por ti lo hizo llegar a Mi Ahora encuéntralo entre estos cuarenta cuerpos. ¿Cuál fue el real, el que vivió en dunya corriendo tras de ti?". Por eso es que el Profeta (asws) le dio su Jubbah diciendo: "Ese estará en el Día del Juicio con la Jubbah del Profeta, y él sabrá que éste es el indicado". 
¡Allahu Akbar! Alhamdulillah.


viernes, 11 de abril de 2014

Musulmanes Africanos y Blues Americano

Hemos tenido ya la oportunidad de hablar sobre el género musical llamado 'Blues del Desierto', interpretado por músicos del África Musulmana, sobre todo de la zona que comprende a Mali, Senegal, Mauritania, etc. A continuación compartimos un artículo breve que remite a los orígenes africanos del Blues, como tal se conoce este estilo desde América del Norte.

"Yo soy la raíz y el tronco; todo lo que ellos poseen son las ramas y las hojas", dijo en cierta ocasión el guitarrista y cantante Ali Farka Touré. La raíz y el tronco crecieron en su Mali natal; las ramas y las hojas en los Estados Unidos. A lo que hacía referencia era la música: la música del Sahel, vasta zona del África que se extiende desde Senegal en el oeste hasta Sudán en el este, hacia el sur del Sahara; y la música que es la esencia de la cultura afro-americana, el blues. Una con otra se vieron vinculadas por la gente principalmente de Senegal, Gambia, Guinea y Mali que fue deportada por el comercio esclavista transatlántico hacia los Estados Unidos.

Cerca del 25% de los 400.000 africanos que llegaron a este país provenían de la zona del África occidental conocida como Senegambia. Entre ellos había un numeroso porcentaje de musulmanes. Las gentes del Sahel occidental han estado en contacto con el mundo islámico arabo-bereber desde el siglo ocho, y el Islam se ha difundido de una forma consistente desde las primeras décadas del siglo once.

Entre los intercambios culturales que tuvieron lugar entre el Norte de África y el Medio Oriente por un lado y el Sahel por el otro -mediante el comercio, las migraciones y los peregrinajes- estuvo la música. El estilo musical árabe-islámico fue asimilado y transformado por los africanos occidentales en algo enteramente propio que al mismo tiempo era muy cercano pero diferente. De modo similar, los africanos occidentales deportados por el comercio trans-sahariano llevaron su música y ritmos hacia el norte en el Magreb. Hubo mucha compenetración en ambos lados del desierto y es ésta herencia compleja la que los cautivos musulmanes del África occidental llevaron a los Estados Unidos donde encontró un suelo fértil para crecer y desarrollarse.

En el Sur de Estados Unidos los musulmanes sahelianos tuvieron una mejor oportunidad de preservar su estilo musical que el que tuvieron numerosos no-musulmanes del litoral y el centro de África que se dedicaban a la percusión y a la vocalización grupal. La razón fue que las percusiones estaban mal consideradas en el Sur, ya que se temía que mediante ellas se originaran llamamientos a la revuelta; así fue que los músicos sahelianos, quienes tradicionalmente usaban instrumentos de cuerda y viento, pudieron continuar tocando su música, mientras que otros fueron censurados en hacerlo.

Más aún, los sahelianos rápidamente adaptaron sus habilidades a instrumentos europeos como el violín y la guitarra. Desde su laúd tradicional crearon el banjo, luego adoptado por músicos blancos. Con el comercio doméstico de esclavos que afectó a más de un millón de africanos y afro-americanos del Sur superior entre 1790 y 1865, el estilo musical saheliano emigró hacia el Sur profundo, incluyendo Mississippi.

Dos particularidades americanas pueden explicar la emergencia del blues. De todos los países del hemisferio occidental, Estados Unidos recibió la proporción más elevada de hombres y mujeres provenientes de Senegal, Gambia, Mali y Guinea, y también fue el único lugar donde se prohibieron las percusiones. Por lo tanto, no es casual que el blues se haya desarrollado solamente allí. Lo que diferencia netamente este estilo musical de la música caribeña y afro-sudamericana es específicamente la presencia de elementos estilísticos sahel-islámicos. Estos se pueden encontrar tanto en las técnicas para tocar los instrumentos como en las melodías y el estilo de canto.

Las técnicas utilizadas por los guitarristas de blues son similares a las desarrolladas en el Sahel. La kora, harpa mandinka de 21 cuerdas, es 'ejecutada en un estilo rítmico-melódico que utiliza constantemente los cambios de ritmo, a menudo proporciona una superficie de bajo repleta de complejos patrones triplicados, en tanto que la vocalización provee una tercera capa rítmica', anota el musicólogo John S. Roberts, quien concluye que 'técnicas similares pueden ser encontradas en cientos de grabaciones de blues'.

Inclusive un oído no entrenado puede reconocer las similitudes entre el blues y la música de influencia islámica del África occidental; sin embargo, los paralelismos también son marcados entre el blues y la recitación del Qur'an. Melisma -cambiar la nota de una sílaba mientras es cantada- y la entonación ondulante son las bases de este estilo islámico y ellas se han vuelto las técnicas tradicionales de los cantores de blues.

Como afirma el musicólogo Gerhard Kubik: 'la mayor parte de la tradición blues en las zonas rurales de Mississippi ha prevalecido como una extensión reconocible del estilo musical de los sahelianos'. Es una de las contribuciones más perdurables que los musulmanes del África occidental le han hecho a la cultura Americana.

Fuente: Sylviane A. Diouf, Schomburg Center for Research in Black Culture.

Traducción y corrección: Raíces y Sabiduría.

Compartimos algunos exponentes de blues africano:




martes, 8 de abril de 2014

Trova Gaucha: "Si olvidas que eres Hombre"

Si eres hombre
no olvides que eres hombre
que es olvidar a Dios y herir al mundo,
quizá la cumbre
de tu piel te asombre
temporario trayecto a lo profundo,
olvidarás el árbol, las espigas,
el sol y los caminos de la siesta.

Si olvidas que eres hombre,
no me digas que tu pobre corazón
está de fiesta,
si olvidas que eres hombre,
quién podría ser padre del olvido
o ser hermano, ser hijo, o ser amigo,
o ser poesía en la palma tendida de una mano.

Porque es difícil elevarse en hombre
lo harán tan sólo los que no se olvidan,
y aunque la cumbre de tu piel asombre
tan solo el corazón es muerte o vida.

Por el polvo oscilante de las horas
caminará tu idea empobrecida,
como un órgano mudo que atesora
el peso de una nota inconcebida,
y habrás de ser un poco de la vida
y un milenio de sombra, sin aurora.

-Don José Larralde-

domingo, 6 de abril de 2014

La Música de la Vida

Hazrat Inayat Khan

    MÚSICA, la palabra que utilizamos en nuestro lenguaje cotidiano, no es otra cosa que la imagen de nuestro Amado, y es por esta razón por la cual amamos la música.

Pero la cuestión es la siguiente, ¿qué es y dónde está nuestro Amado? Nuestro Amado es aquello que representa nuestro origen y nuestra meta; y lo que vemos del Amado con los ojos físicos es la belleza que se nos muestra alrededor; y la parte de nuestro Amado no mostrada a nuestros ojos es aquella forma interior de belleza de la cual él nos habla. Si escucháramos la voz de toda la belleza que nos atrae en cualquier forma, encontraríamos como en todos sus aspectos ella nos cuenta que detrás de toda manifestación está el Espíritu Perfecto, el espíritu de la sabiduría.

¿Qué es lo que captamos como expresión principal de la vida en la belleza que observamos en torno nuestro? Se trata del movimiento. En las líneas, en los colores, en los cambios de las estaciones, en el ascenso y descenso de las olas y mareas, en el viento, en la tormenta, en toda la belleza de la naturaleza hay un constante movimiento. Es el movimiento lo que ha originado el día y la noche, y el cambio de las estaciones; y este movimiento nos ha proporcionado la comprensión de lo que llamamos tiempo. No habría tiempo de otra manera, porque realmente sólo existe la eternidad; y esto nos enseña que todo lo que amamos y admiramos, observamos y entendemos, es la vida escondida detrás; y esta vida es nuestro ser.

Se debe solamente a nuestras limitaciones el que no veamos el ser entero de Dios; sin embargo, todo lo que amamos en color, trazo, forma o personalidad, pertenece a la belleza real, al Amado de todos. Cuando encontramos lo que nos atrae de esta belleza que vemos en todas las formas, entendemos que ello es precisamente su movimiento; en otras palabras la música. Todas las formas de la naturaleza, como por ejemplo las flores, están perfectamente formadas y coloreadas; los planetas y las estrellas, la tierra, todo da la idea de armonía, de música. Toda la naturaleza respira; no solamente las criaturas vivientes, sino toda la naturaleza; y es solamente nuestra tendencia a comparar aquello que parece vivo con lo que no lo parece tanto lo que nos hace olvidar que todos los seres y las cosas viven una vida perfecta. Y la señal de vida dada por esta belleza viviente es la música.

¿Qué hace danzar al alma del poeta? La música. ¿Qué hace que el pintor elabore hermosos cuadros y el músico cante bellas canciones? Es la inspiración que la belleza otorga. Por consiguiente, el sufí ha denominado saki a esta belleza, al dador divino que proporciona el vino de la vida a todos. ¿Cuál es el vino del sufí? La belleza en la forma, en las líneas, en los colores, en la imaginación, en los sentimientos, en las maneras; en todo esto él ve la belleza una. Todas estas diferentes formas son parte del espíritu de la belleza que se encuentra en la vida detrás de ellas, la continua bendición.

Con respecto a lo que llamamos música en el lenguaje cotidiano, para mí, la arquitectura es música, la jardinería es música, el laboreo del campo es música, la pintura es música, la poesía es música. En todas las ocupaciones de la vida en las que la belleza ha sido la inspiración, en las que el vino divino ha sido vertido, hay música. Entre todos los diferentes artes, el de la música ha sido considerado especialmente divino, ello se debe a que es la miniatura exacta de la ley que funciona a través de todo el universo. Por ejemplo, si nos estudiamos a nosotros mismos, encontramos que los latidos y el pulso del corazón, la inhalación y exhalación de la respiración, todo ello es resultado de un ritmo. La vida depende del funcionamiento rítmico de todo el mecanismo del cuerpo. La respiración se manifiesta como voz, como palabra, como sonido; y el sonido es continuamente audible, tanto el interior como el exterior. Eso es la música; y ello nos enseña que la música existe tanto dentro como fuera de nosotros.

La música no solamente inspira el alma de los grandes músicos, sino también a todos los niños. En el mismo instante en que llegan al mundo comienzan a mover sus pequeños brazos y piernas con el ritmo de la música. Por tanto no resulta una exageración decir que la música es el lenguaje de la belleza; el lenguaje de aquel Uno a quien todos los seres aman. Cuando uno comprende esto y reconoce a la perfección de toda belleza como Dios, nuestro Amado, se entiende por qué la música que experimentamos en el arte y en todo el universo debe ser llamado Arte Divino.

Mucha gente toma la música como una fuente de entretenimiento, como un pasatiempo. Para muchos la música es un arte y el músico un animador. A pesar de ello, nadie que haya vivido en este mundo, y haya pensado y sentido, ha podido dejar de considerar a la música como el arte más sagrado de todos, porque de hecho es aquello que el arte de pintar no puede sugerir claramente y la poesía tiene que explicar con palabras. Aquello que incluso el poeta tiene dificultad en expresar con su poesía, se puede expresar con música. Con esto no solamente quiero decir que la música es superior al arte y a la poesía, sino que de hecho supera a la religión; porque la música eleva el alma del hombre más allá que las llamadas formas externas de religión.

Con esto no quiero que se entienda que la música pueda tomar la posición de la religión; todas las almas no están necesariamente afinadas con ese tono en el cual pueden beneficiarse realmente de la música, no son tampoco todas las músicas necesariamente tan excelsas que puedan elevar el alma de la persona que las escucha más allá de donde les lleva la religión. Sin embargo, para aquellos que siguen el camino del culto interior, la música es esencial en su desarrollo espiritual. La razón es que el alma del buscador ansía por el Dios sin forma. Sin lugar a dudas el arte eleva, lo que no quita que al mismo tiempo mantenga la forma; la poesía tiene palabras, nombres, todos sugerentes de formas; solo la música tiene belleza, poder, encanto y al mismo tiempo la capacidad de elevar el alma más allá de la forma.

Estas son las razones por las cuales en los tiempos antiguos los más grandes de los profetas fueron a su vez grandes músicos. Entre los profetas hindúes encontramos a Narada, que al mismo tiempo que profeta era músico, y a Shiva, el profeta semejante a Dios que fue el inventor de la vina. A Krishna, también, siempre se le representa con su flauta.

Hay una leyenda muy conocida sobre la vida de Moisés. Cuenta que Moisés, estando en el Monte Sinaí, escuchó una orden divina que le decía: Muse ke, Moisés escucha; la revelación que así le llegó estaba cargada de tono y ritmo, y Moisés la denominó con el mismo nombre, música; y así es como se supone que se originó la palabra música. Los cantos y salmos de David se conocen desde siempre; su mensaje era transmitido en la forma de música. El Orfeo de la leyenda griega, el conocedor del misterio del tono, del ritmo, tenía, debido a este conocimiento, poder sobre las fuerzas ocultas de la naturaleza. Saraswati, la diosa hindú de la belleza y del conocimiento, siempre se representa con una vina. ¿Qué es lo que todo esto sugiere?, pues que toda armonía tiene en su esencia a la música. Además del encanto natural que la música posee, también tiene un atractivo mágico que puede ser experimentado incluso ahora. Parece como si la raza humana hubiera perdido una buena parte de la ciencia de la magia, pero si algo quedara de ella sería precisamente la música.

La música, además de poder, es intoxicación. Si es capaz de embriagar a aquellos que la escuchan, ¡cuánto más impactará a aquellos que la tocan o cantan! ¡Y cuánto más intoxicará a aquellos que han tocado la perfección de la música y han meditado sobre ello durante años y años! Ello les procura un gozo y una exaltación mayor, incluso, que la experimentada por un rey en su trono.

De acuerdo con los pensadores orientales existen cinco tipos diferentes de intoxicación: la de la belleza, la juventud y la fortaleza, después está la intoxicación de las riquezas; la tercera es la del poder, dar órdenes y dirigir; la cuarta variedad de intoxicación es la de aprender, el conocimiento. Sin embargo, todas estas cuatro intoxicaciones se difuminan en la presencia de la música como si fueran estrellas delante del sol. La razón es que la música toca la parte más profunda del ser del hombre. La música llega más lejos que cualquier otra impresión procedente del mundo exterior. La belleza de la música consiste en que es tanto la fuente de toda creación como el medio para absorberla. En otras palabras, el mundo fue creado con música, y por la música será reabsorbido de nuevo en la fuente que lo originó.

En nuestro mundo científico y material observamos un ejemplo similar. Antes de que una máquina o un mecanismo comience a funcionar debe hacer primero un ruido. Primero se hace audible y luego muestra su vida. Lo podemos ver en un barco, un aeroplano, un automóvil. Esta idea pertenece al misticismo del sonido. Antes de que un niño sea capaz de admirar el color o la forma ya disfruta del sonido. Si existe un arte que realmente pueda agradar a la persona de edad, es la música. Si hay algún arte que pueda recargar a la juventud con vida y entusiasmo, emoción y pasión, es la música. Si existe un arte con el cual una persona pueda expresar totalmente sus sentimientos y emociones, es la música. Al mismo tiempo es algo que confiere al hombre la fuerza y el poder de la actividad, la que hace que el soldado marche con el repiqueteo del tambor y el sonido de la trompeta. En las tradiciones del pasado se dice que en el Último Día habrá un sonido de trompetas anunciando la llegada del fin del mundo. Esto muestra como la música está conectada con el comienzo de la creación, con su continuidad y con su fin.

Los místicos de todos los tiempos han amado la música más que a nada. En casi todos los círculos del culto interior, en cualquier parte de la tierra, la música parece ser el centro del culto y de las ceremonias. Y aquellos que alcanzan la paz perfecta llamada nirvana, o en el lenguaje de los hindúes, el shamadi, lo consiguen más fácilmente por medio de la música. Por tanto, los sufis, especialmente los de la antigua escuela Chishti, toman a la música como fuente para sus meditaciones; y meditando así obtienen mucho más beneficio que aquellos que la practican sin la ayuda de la música. El efecto que experimentan es el despliegue del alma, la apertura de las facultades intuitivas; y su corazón, por expresarlo de alguna manera, se abre a toda la belleza interior y exterior, elevándolos, y al mismo tiempo trayéndoles la perfección por la que toda alma ansía.


La Estación de los Mártires por la Causa de Allah

Bismillahi Rahmani Rahim

El camino a la seguridad para un hombre es aferrarse a los profetas. El camino a la seguridad para un hombre es sólo decir la Shahadat, lo que trajo el Profeta (asws). Hubo tantos Sahabis que sólo dijeron eso, aceptaron al Profeta (asws), luego murieron y alcanzaron las estaciones más elevadas.

En el tiempo del bendito Profeta (asws) hubo una guerra, y un beduino se acercó diciendo: '¿Qué ocurre aquí?'. Le dijeron: 'Nos estamos preparando. Nuestros enemigos vienen a atacarnos'. Preguntó: '¿Por qué vienen a atacarlos?'. Dijeron: 'Mira, no tenemos mucho tiempo para ti. El Profeta (asws) está allí. Anda y habla con él'. Así que fue hasta el Profeta (asws) y le preguntó: '¿Por qué están atacando?'. El Profeta (asws) dijo: "Por esto". Le preguntó: '¿Qué es lo que estás dando a la gente?'. El Profeta (asws) dijo: "Los estoy llamando hacia su Señor". Dijo: '¿Ese es el motivo por el que vienen a atacarte, a matarte?'. El Profeta (asws) dijo: "Si". Entonces preguntó: '¿Qué me sucederá si vengo a tu lado y marcho a la guerra contra ellos?'. El Profeta (asws) le dijo: "No puedes venir a la guerra junto a nosotros. Primero tienes que convertirte en creyente para luchar con nosotros". Le dijo: '¿Cómo me convertiré en creyente?'. El Profeta (asws) le dijo: "Esto es lo que tienes que decir: 'Creo en Allah y en Su Profeta'". Y él preguntó: '¿Luego que ocurre? Si voy a esa guerra, y muero en esa guerra, ¿qué sucede?'. El Profeta (asws) le dijo: "Alcanzarás la estación de los mártires, que es la estación más elevada luego de la santidad". Dijo: 'Acepto lo que dices'. Lo aceptó allí mismo. Desenvainó su espada, corrió y antes de que pudiera bajar la espada sobre alguien, llegó una flecha, le golpeó y cayó. Ni siquiera una vez bajó su espada sobre alguien.

Luego de la guerra, cuando estaban juntando los cadáveres, al verlo el bendito Profeta (asws) dijo: "Este sólo dijo la Shahadat y puso la intención de combatir por la causa de Allah y fue hacia la estación más elevada". Aún no había hecho una Saydah (postración). Algunos dicen: 'Oh, estoy rezando tan bien', o: 'Estoy ayunando. Estoy haciendo esto y eso'. Todo eso es para nosotros. Pero ese desenvainó la espada por la causa de Allah. Dijo: '¿Te están atacando porque estás diciendo esto? Eso no es justo. Estaré de tu lado'.

Así es como era en ese momento, y después de ese momento han pasado siglos, y aún así es como es. Nada ha cambiado. Todo el que ataque a los Amigos de Allah debe prepararse a sí mismo para estar bajo la maldición. Todo el que ataque a gente inocente también debe estar bajo la maldición, pero Allah-swt- dice: "No toquen a quienes amo. Ellos son Mis amigos y les declararé la guerra si lo hacen. Entonces no podrán escapar".


-Sahib us Sayf Hz Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra)