jueves, 13 de agosto de 2015

Respeto hacia todos: Nadie es rechazado

Sohbet dado por Mawlana Sheykh Nazim Al-Haqqani (qs)

Hoy, mientras estaba rezando, se me presentó un asunto importante en el espejo de mi corazón, un tema que necesita ser hablado. ¿Cuál es la postura de cada persona hacia el resto de la humanidad, y hacia el resto de la creación en general? Cada persona, cada ser, es por naturaleza egocéntrico, aunque esté constantemente interactuando con otros a su alrededor. Todos dividen a los seres humanos en diferentes categorías: aquellos con los que tienen más en común y con los que tienen más cosas opuestas - y cuanto menos haya en común, más crítica se hace la pregunta. Entonces, como seguidores de cierta religión, deben preguntarse cuál es la actitud que deben tener hacia los miembros de otras religiones. Como hombres, qué tipo de actitud tienen hacia las mujeres, o como mujeres hacia los hombres; como una persona mayor hacia los jóvenes, o como un joven hacia los mayores; como una persona rica hacia los pobres, o como un pobre hacia los ricos; como una persona culta hacia un ignorante; cuál es su actitud, como seres humanos, hacia los animales, plantas objetos inanimados, hacia todo lo que existe.

El bendito Profeta Muhammad, la paz sea con él, llamó la atención de la humanidad sobre este tema cuando dijo: “Mi Señor me ha enseñado a mostrar respeto ante todos, a mantener las buenas maneras; y mi Señor ha perfeccionado Sus enseñanzas”. Ahora necesitamos conocer cuáles son las mejores maneras, y cómo nos ayudan a mostrar respeto a todas las criaturas de acuerdo a sus respectivos niveles, ya que si bien Allah Todopoderoso ha hecho a todas las criaturas dignas de respeto, Él ha honrado especialmente a la humanidad. Estamos invitados a comprender todo el potencial de ese honor a través del perfeccionamiento de nuestras relaciones con todo lo que nos rodea.

Esta perfección nos busca un equilibrio en nuestras relaciones, junto con la percepción de las diferencias entre los seres y a una capacidad de ajustar nuestro comportamiento de acuerdo a estas diferencias, porque las criaturas de Allah, especialmente los seres humanos, no son producciones industriales, en masa y cortados con el mismo molde. Cada persona tiene su propia y única forma, características y capacidades - no podrán encontrar dos personas exactamente iguales, incluso los gemelos idénticos pueden diferir drásticamente en el carácter. Todos tienen algo distintivo, y debemos observar estas marcas distintivas y variables, y de esta forma recibiremos Sabiduría Divina y nos maravillaremos ante el Poder de nuestro Señor. ¿Para quién más pudo crear tal diversidad? Tanto si miran alrededor a sus semejantes, o a las estrellas en el cielo, sabrán, por sus infinitas variaciones, que sólo Allah pudo haber creado el universo.

Los seres humanos, la “Corona de la Creación”, son candidatos para el honorable rango de “Representante de Allah en la Tierra” (Jalifullah min al-ard). Somos seres a los que se les ha concedido el potencial de descubrir un gran secreto dentro de nosotros mismos. Si en un descuido no nos esforzamos por él, se mantendrá profundamente escondido en nuestro interior. ¿Cuál es el gran secreto dentro del hombre que debe descubrir para alcanzar su rango? Es comprender que somos la manifestación de uno de los eternos Atributos Divinos de nuestro Señor. Cada persona manifiesta un atributo diferente, no importa cuántos billones de personas aparezcan y desaparezcan de esta tierra, cada una manifiesta un aspecto único de la Realidad Divina. Cada Atributo Divino es distinto, y cuando se descubre por completo, igualmente Divino. Por lo tanto, nuestro Señor no hace diferencia de las formas externas, pero siempre recuerda los estados de nuestros corazones, ya que el corazón de cada hombre es un trono entre los infinitos tronos de Allah Todopoderoso. Ese corazón no es el órgano de nuestro pecho, sólo es representado por él de una forma figurativa. En el verdadero corazón, el “corazón de corazones”, hay un trono y el Todopoderoso aparece en ese trono a través del atributo distintivo que se manifiesta en cada uno, y en ningún otro lado en la creación.

Por lo tanto, deben respetar a todos, ya que en realidad, ese respeto es el respeto por su Señor dentro de ellos. Esa es la forma en que nuestro Profeta trataba a la gente, el camino que enseña el verdadero Islam; una desviación de este “Camino de las buenas maneras” es una peligrosa innovación (bid'a). El respeto que debemos mostrar a los demás seres humanos es tal, que si naciera un bebé, respirara tres veces y muriera, le daríamos un nombre, lavaríamos su cuerpo y rezaríamos por él la oración fúnebre; y si no hubiera nadie más para realizar esos ritos, incluso el mismo rey sería llamado a hacerlo, aunque ese bebé hubiera nacido de sus súbditos de la condición social más baja.

¿Y qué hay si el vivo o el muerto es de otra religión, o sin religión, le mostraremos menos respeto? Un día el bendito Profeta estaba sentado con sus compañeros cuando pasó un cortejo fúnebre. El bendito Profeta se paró como signo de respeto hacia esa alma que había partido. Uno de los compañeros dijo: “Oh Mensajero de Allah, ese es el cuerpo de uno de los idólatras. ¿Le estás mostrando respeto a esa gente?”. Lo que dijo ese compañero fue una señal de malos modales, y él inmediatamente se lamentó. ¿Acaso el Profeta no sabe si esa persona muerta y aquellos en la procesión son musulmanes o adoradores de ídolos? Si no lo sabe, ¿cómo puede ser un Profeta? Pero como los compañeros tenían diferentes niveles de comprensión y de modales, creciendo gradualmente hacia la perfección, el Profeta era siempre paciente con aquellos que mostraban esas actitudes desafiantes; él le explicó sus acciones a ese compañero de acuerdo a su nivel de comprensión - que era el nivel común. ¡Y qué difícil para el creyente común, cuyos sentimientos humanos son captados por el ir y venir de los eventos diarios, entender cómo el Profeta le dio respeto a gente que estaba activamente ocupada en la opresión de los musulmanes, matándolos y boicoteándolos, y en general mostrando cualidades abominables! ¡Qué difícil para la gente común hacer una distinción entre las malas acciones de la gente y las Realidades Divinas escondidas y veladas, aunque presentes e inalteradas, en el corazón de los corazones, y de esta forma comprender por qué no debemos odiar a nuestros enemigos! Tal entendimiento hace a una persona elegible para recibir los Secretos Divinos, siendo una categoría de conocimiento que se le instruyó al Profeta que revelara sólo a iniciados.

Por lo tanto, para guiar a ese compañero en la dirección de esta realidad, sin revelarle aquello que no pudiera comprender, el bendito Profeta le dijo: “Sí, estos son incrédulos, pero debes saber que cada uno tiene ángeles acompañándolo, anotando sus buenas y malas acciones, y el ángel de la muerte, Azrail, también está acompañando al hombre muerto: yo me quedé parado por respeto a esos ángeles”. De esta forma el bendito Profeta enseña a todos los musulmanes a mostrar respeto a toda la gente, viva o muerta, sin importar cuán terribles puedan ser sus acciones.

Mawlana Jalaluddin Rumi, un Santo conocido a través de Oriente y Occidente, una vez estaba cruzando una plaza cuando un sacerdote pasó a su lado e inclinó su cabeza por respeto. Mawlana devolvió el saludo inclinándose incluso más, desde la cintura. La gente le preguntó: “¿Cómo es que se inclina frente a un sacerdote (que representa una religión que fracasó en reconocer al bendito Profeta del Islam)?”. En el Islam, la inclinación es un gesto generalmente reservado para las devociones a Allah, siendo que más comúnmente se usan otros signos de respeto.

Luego Mawlana les respondió, en un nivel de acuerdo a su comprensión: “Ese sacerdote fue humilde frente a nosotros. Él es cristiano, nosotros somos musulmanes; y el Islam representa la culminación de todo bien encontrado en el Cristianismo. Por lo tanto, si él es humilde, debemos esforzarnos para ser aún más humildes”.

Esta explicación es real, pero a un nivel más profundo, esta reciprocidad del saludo debe ser entendida como respeto hacia la verdadera personalidad, la Personalidad Divina de ese sacerdote - ya que es sólo el Todopoderoso quien viste a Sus siervos en diferentes formas externas y los predispone para diferentes tipos de acciones. Mawlana reconoció que fue su Señor que lo vistió a él como un Sheykh y a ese hombre como sacerdote; y si Él quiere, puede hacer que se intercambien los roles, que cada uno de los corazones se adhiera a la religión del otro en un segundo; ¿y quién puede decir lo que hará Allah? ¿Qué hay debajo de esas ropas sino el Trono de Allah, en una única manifestación de personalidad?

En el Sagrado Corán se relata que cuando Allah Todopoderoso creó a Adán, Él le ordenó a todos los ángeles que se postraran frente a él. ¿Piensan que Allah Todopoderoso les ordenó que alabaran a otro que no fuera Él? Todos los ángeles eran capaces de percibir esa Manifestación Divina en Adán, y ellos reverenciaron a su Señor postrándose frente a Adán. Pero también estaba presente Satán, que estaba velado por la envidia, y dijo: “¿Qué es él para que yo tenga que adorarlo? Yo sólo adoro a Allah”. Pero Satán no pudo ver lo que había dentro de Adán: todos los Nombres Sagrados de Allah que iban a manifestarse a través de toda su descendencia. Si todos esos velos de envidia hubieran sido quitados, él habría sido el primero en obedecer. La envidia nos vela de esta visión, y desafortunadamente, impidió a muchos representantes de anteriores religiones reveladas, reconocer al Profeta Muhammad cuando vino, el verdadero hermano de los Profetas que ellos veneran.

Si nosotros podemos recordar que la presencia de este secreto Divino está en el corazón de la gente, y pasamos por alto sus formas externas y acciones, aprenderemos de todo y de todos, y aumentaremos en sabiduría. Sólo con esta visión podemos aspirar a una magnanimidad que cause que buenas acciones aparezcan en la gente, para que un rayo de su Esencia Divina brille y anime a los velos del ego a levantarse. El respeto a la Naturaleza Divina del hombre lleva a la familiaridad entre la gente, y la familiaridad abre el camino al amor, y todo el amor pertenece a nuestro Señor.

Nuestra principal responsabilidad en la vida es limpiar las malas características que cubren nuestras Personalidades Divinas, y una vez que hayamos logrado esto, ayudar a otros a liberarse a sí mismos de esa pesada carga. Siempre debemos recordar la naturaleza sacrosanta de las almas. Miren, Sayyidina Umar, quien se convertiría en el segundo Califa del Islam, fue hacia el bendito Profeta con la intención de matarlo, pero después de acercarse a él se fue con el corazón lleno de amor y bondad. Él era el mismo hombre, la esencia de su ser nunca cambió, sólo varió su actitud. Por eso debemos siempre tener cuidado de decir “aquel es una mala persona”. No pueden decir eso de su verdadera esencia, no.

Aunque nosotros consideremos las esencias de la gente, no aceptamos sus malas acciones, sino que les “disparamos” de la misma forma que un cirujano extirpa un tumor de un paciente y deja el tejido sano dentro de él: sabe distinguir entre un tejido sano y uno canceroso, y saca lo que es peligroso...

Ese es el método practicado por todos los Profetas de todas las religiones reveladas desde el principio al fin. Ayudar a la gente a purificarse de las características destructivas fue la misión de Moisés, de Jesús y también del Sello de los Profetas, Muhammad, la paz sea con todo ellos, a quien su Señor le ordenó: “Purifícalos”. Todos trabajaron para este fin y nunca se desesperaron por el éxito, ya que tenían la certeza de que un tesoro se mantenía oculto en el corazón de la gente. Si ustedes tienen un diamante y luego cae al inodoro, ¿tirarían de la cadena para que se fuese junto con los deshechos? ¿Alguien sugeriría algo así? Tal vez alguna gente orgullosa o débil de estómago llamaría a un sirviente para sacarlo, pero nadie en sus cabales tiraría agua al inodoro para que se fuese. Cuando recuperaran ese diamante lo lavarían con abundante agua y jabón, tal vez lo sumergirían en aceite de rosa, y luego lo devolverían a su dedo. Nadie pensará que el diamante está sucio. Los diamantes no absorben las cualidades del lugar donde caen - las almas son iguales.

En nuestro tiempo muchas personas buscan puntos en común en los que los seguidores de todas las religiones se puedan basar, una escuela de pensamiento que trace su hilo a través de todas las verdaderas inspiraciones. Este es ese punto en común: aspiren a un entendimiento más profundo a través de su religión, un entendimiento que les abrirá los ojos a la presencia del Uno en todas las cosas, eso les revelará la respetabilidad de todas las criaturas, especialmente los seres humanos, y les permitirá desistir de odiar a quienes hacen el mal, aún mientras se opongan a sus creencias. Esta visión nos distanciará de esa identidad, que está como en rótulos, que evoca fervor o enemistad: Americanos, Rusos, Alemanes, Turcos, Griegos, Armenios, Judíos, Cristianos, Musulmanes, Budistas, etc. y nos acerca a la comprensión de que nuestro Señor nos ha honrado a todos por igual a través de la presencia universal de Su Esencia Divina en nuestros corazones. Desde ese ventajoso punto veremos que nuestro Señor nos ha dado, a través de esa Esencia, características maravillosas y únicas, e hizo de cada uno de nosotros una manifestación de Sus Atributos Divinos.

Entonces también nos quedará claro que los velos del ego que cubren nuestra esencia son tan variados y sutiles como las diferencias en la manifestación de la esencia; todos tenemos “trampas del ego” que son únicas, designadas para atrapar su única alma - y evitar o escaparse de estas trampas es la esencia del conocimiento del Camino. Sólo aquel que se acerque a su Señor con sincera devoción descubrirá este camino, y esta sinceridad es lo que nuestro Señor desea de nosotros, lo que tiene verdadero valor, como Él dice en Su Libro Sagrado: “El mejor (o más honorable) de ustedes es el más sinceramente piadoso y temeroso de Allah”. En otras palabras, nuestro Señor nos ha honrado a todos, pero reserva Sus más altos honores para aquellos que se esfuerzan hacia Él.

El Profeta Muhammad, la paz sea con él, fue dotado con la más amplia comprensión del significado del santo verso: “Hemos honrado a todos los hijos de Adán”, la comprensión de la presencia del Uno en la multiplicidad. Mawlana Jalaluddin Rumi tuvo la distinción de declarar estas realidades más abiertamente a todas las Naciones, invitando a toda la gente incondicionalmente a través de una puerta abierta, diciendo:

Ven, ven, quienquiera que seas, vuelve.
Seas incrédulo, mago o idólatra, vuelve.
¡La nuestra no es una Dergah de desesperanza!
Aunque hayas roto tu arrepentimiento cientos de veces, vuelve.


Como Allah Todopoderoso abre Sus puertas a todos Sus siervos, así nosotros aceptamos a los siervos de nuestro Señor. Nosotros no somos fanáticos que pasan sus vidas interrogando a aquellos que buscan mitigar su sed en la fuente. Este es el camino de nuestro Grandsheykh, que declaró: “Yo soy un defensor para todos los hijos de Adán en el Ultimo Día”. Cuando alguien llega a nuestra puerta, sabemos quién lo envió, por lo tanto no podemos rechazarlo.

viernes, 31 de julio de 2015

El valor histórico del Imperio Otomano

El valor histórico del Imperio Otomano se debe a una conjunción de factores y cuestiones; y es que estamos hablando de uno de los Imperios más grandes que nuestro planeta ha podido ver a lo largo de su historia. Un imperio que, además de conquistar y anexionarse nuevos territorios, influyó a culturas posteriores con su estilo de vida, sus tradiciones, en el plano cultural, religioso e incluso social. No podemos olvidarnos que consiguió resistir más de 600 años, tiempo más que suficiente para dejar una enorme huella.

Hay que destacar que ya en su origen marcó un antes y un después, ya que el Imperio Otomano conseguía poner fin a la cultura bizantina. Asimismo, cabe destacar, que desde el punto de vista religioso, el Islam fue el gran beneficiario, dado que el Imperio extendió esta religión por absolutamente todos sus territorios. Teniendo en cuenta que ocupó hasta 3 continentes (Europa, Asia y África) no podemos negar que el alcance fue realmente asombroso.

Existen otros puntos desde los cuales el Imperio Otomano destacó y por tanto fue tomado como un imperio fundamental y determinante para la historia. Por ejemplo, hay que poner la vista de forma obligada en su ejército, que lograra mantener su presencia y durar tantos años y que además cuenta con tantas conquistas. Debía tener una fuerza militar poderosa, aspecto que merece un estudio detenido.

Lo cierto es que ya los romanos, en su día, supusieron un antes y un después en los aspectos militares. Con los otomanos pasa algo muy similar. Contaban con un poderoso y grandísimo ejército con estrictas jerarquías al cual podían pertenecer sin problemas cristianos y extranjeros. Asimismo, disponía de divisiones tan importantes como los llamados jenízaros, que eran soldados europeos que habían sido reclutados durante su niñez y habían terminado siendo convertidos al Islam.

Este enorme ejército únicamente respondía a las órdenes directas del sultán. Además, cabe destacar que en su expansión tenían claro que reclutar hombres de armas era importante pero también lo era reclutar operarios que fueran capaces de crear dichas armas. Así, se encargaban de reclutar operarios expertos en fundición y construcción de cañones. Su poder militar aumentó considerablemente al tiempo que su poder armamentístico también lo hacía.

Si desde un punto de vista religioso y militar el Imperio Otomano dejó muchísima huella en los territorios en los que estuvo presente, lo cierto es que también lo hizo su organización territorial, marco en el cual se observa que ya apostaban por una división similar a las provincias, pues contaban con un extenso territorio.


Sin duda fueron una pieza clave para la conformación del mapa actual, sobre todo en Asia y África, aunque también en parte de Europa del este donde encontramos representaciones arquitectónicas que nos recuerdan que un día, esa parte del viejo continente perteneció al Imperio Otomano.


martes, 28 de julio de 2015

La importancia de las Tradiciones

Sheykh Muhammad Adil an-Naqshbandi al-Haqqani.
Sohbat del 27 de febrero del 2015.

Allah dio a todos los países cosas distintas. Allah quiere que haya mucha diversidad para la gente. Si Allah quisiera, haría que toda las personas fueran iguales estuvieran juntas. Cuando vas a un país, sientes que todos ellos tienen cosas especiales, mazhab. Esto viene del poderío de Allah. Ni siquiera una persona es igual a otra, de entre billones. Puede que una luzca similar a otra, pero ni los gemelos son idénticos. Entonces, Allah sabe mejor lo que hace.

Es bonito que la gente tenga sus costumbres, sus tradiciones y todo lo que llevan a cabo. Eso no es malo. Y el Islam es para todos. Incluso en el Islam, Allah se lo hace fácil a la gente, dándole a seguir un mazhab (escuela de jurisprudencia) de entre cuatro. Esos son las mazhab de la ahl as-sunnah wal jama'a (gente de la tradición profética). Entonces, cada país tiene lo que les contenta y se les adecua. Ves que siguen este o aquel mazhab. Y seguir un mazhab también es importante para nosotros -para la gente de Tariqa-. No puedes decir "Estoy en una Tariqa, no necesito seguir uno". No, debes seguir un mazhab.

Hoy en día hay quienes dicen que los mazhab no hacen falta. ¿Quiénes son ellos? Dicen que son "reformistas" del Islam. No, el Islam no necesita reformas. Mawlana Sheykh decía que aun si el mundo dura millones de años más, hasta que se acabe, el Islam basta, y no necesita modificaciones. Pero, claro está: [el mundo] no durará tanto, el final se acerca, y no está tan lejos. Cuando hacemos algo debemos saber lo que hacemos para no cometer la falta de otros que están en contra nuestra y nosotros en contra suya, porque ellos se oponen a los mazhabs. Es obligatorio seguir un mazhab, no así seguir al ego, que es lo que hacen. Si sigues al ego una, dos, tres veces... después de eso lo abandonarás todo, lo que sería alejarse de la ahl as-sunnah wal jama'a.

Por supuesto, la Tariqa es más abierta con todos, pero abierta [en el sentido de que] da y enseña suavemente, gentilmente, poco a poco. No es como la gente piensa, que no seguimos la Sharía, que no seguimos el Islam. No. Seguimos el Islam, pero a quien nunca ora, Mawlana siempre le decía: "Lava tu rostro y tus manos, también tus pies. Harás la ablución -esa es la ablución- y luego, dos rakah". Incluso de dos rakah, la gente decía que le resultaba difícil y que no podían hacerlo. A veces Mawlana pasaba media hora explicándoles que era algo muy fácil. Con un buen comportamiento y una buena... él les hablaba gentilmente, y ellos empezaban a seguirle. Y cuando daban un paso, daban el otro, el segundo, el cuarto, el noveno, el centésimo. Así se acostumbraban a hacer lo que ordena la Sharía. Entonces, debemos ser amables con la gente y no espantarlos del Islam y la Tariqa. No, poco a poco ellos podrán seguirla.

Como dijimos, cada país tiene costumbres especiales, tradiciones particulares para todo. Sin embargo, ahora la gente trata de ser toda igual. Cada ciudad que visitas parece ser la misma. De a poco, las casas antiguas, la fachada antigua de un país se disipa. Solo conservan pequeñas áreas para mostrar y para que no se olviden; en todas partes, las conservan como un patrimonio. Pero en general, el mundo se ha vuelto homogéneo: grandes edificios de concreto, autopistas y centros comerciales. Vas de visita a algún país y finalmente, sientes que es casi una copia de otro.

Ellos quieren que la gente también sea así. No, todos tienen sus costumbres. Pueden seguir con su adoración y con todo lo que hacen. Esto es algo normal, y nadie puede exigirles que cambien. No, sus costumbres son buenas. Ellos siguen un mazhab, su mazhab lo permite y la Tariqa también. Entonces podemos continuar, especialmente haciendo casidas, haciendo mawlid para el Profeta (saws).

Todo el mundo musulmán tiene casidas. Estamos en Brunei, ellos tienen casidas. En Indonesia tienen casidas - y en su propio idioma-. Las tienen en África, Pakistán, Rusia, Albania, Bosnia... todos tienen, en su propio idioma, mawlids para el Profeta (saws) que describen cómo él honró este mundo y su luz: cómo él iluminó todo el Universo. ¿Qué tiene eso de malo? Todos tienen estos poemas en su propio idioma, como también tienen casidas. Eso no contradice la Sharía ni la Tariqa. Incluso, una vez Mawlana Sheykh dijo que los chipriotas tienen una religión muy débil, que se olvidan de ella y que lo único que acogen es la circuncisión y el mawlid. Eso sí que lo respetan, lo otro... no saben nada de ello. Eso también es bueno, es decir, si no respetaran ni eso, se saldrían de la religión, pero eso los ata. A partir de esa bendición también ellos podrán venir, y si no ellos, la siguiente generación. Quiera Allah regresarlos al Islam.

Así que, ninguna cosa buena está prohibida. No pueden prohibirla. El Profeta (saws) prohíbe las cosas feas y malas, y se enoja por ellas. Él dijo que lo feo no es bueno. ¿Por qué dijo eso? Normalmente él no decía nada. Incluso cuando alguien le decía cosas desagradables, él no le respondía. Pero cuando él veía algo malo y feo lo decía, así la gente sabría qué es lo bueno y lo malo. De igual forma, decimos a las personas que pretenden que el mawlid y la casida son bid'a (innovación): no lo son. Son buenas costumbres y tradiciones de los musulmanes de todo el mundo, quienes lo han hecho durante siglos. Incluso, empezaron desde el tiempo del Profeta con la qasidah burdah y otras, y el Profeta (saws) se contentó por ello. Él no las objetó; si hubiera tenido objeciones las hubiera declarado en ese momento, pero no: eso lo contentó y él lo permitió.

Entonces, alhamdulillah, esta noche, inshallah, escucharemos de nuestros hermanos, mawlid y casida, inshallah. Que Allah les dé una larga vida que ayude a la comunidad musulmana de aquí. Que Allah les dé una buena voz que haga que la gente venga a la fe, al Islam.


Wa min Allah at-tawfiq. Al-Fatiha.

jueves, 23 de julio de 2015

Hallan fragmentos del Corán escrito en los tiempos del Profeta Muhammad

Fuente: Diario La Capital, Rosario, Santa Fe,  Argentina, del Jueves 23 de julio de 2015 

  Unos de los más antiguos fragmentos del Corán, el libro sagrado del Islam, han sido descubiertos en la Universidad de Birmingham, en el centro de Inglaterra. Según el análisis de radiocarbono, el manuscrito tiene por lo menos 1.370 años de antigüedad, lo que sería uno de los primeros textos de ese libro en existencia y lleva a los expertos a pensar que el autor pudo haber conocido y escuchado al profeta Muhammad.

  “Bien podrían llevarnos a unos años después de la fundación del Islam”, dijo David Thomas, profesor de Cristianismo e Islam en la universidad.

  Los investigadores dijeron que el manuscrito consistía en dos pliegos de pergaminos que contenían partes de las suras (capítulos) 18 a 20, y estaban escritos con tinta en una antigua forma de caligrafía árabe conocida como hiyazí.

  La universidad dijo que por años los fragmentos habían estado incluidos con folios de un manuscrito similar del Corán que data de finales del Siglo VII.

  La prueba de carbono, con una exactitud de 95,4 por ciento, halló que el pergamino databa de entre los años 568 y 645. Se estima que Muhammad vivió entre los años 570 y 632.

  Thomas dijo que los análisis realizados al pergamino de los folios sugerían que el animal del que fue tomado vivió durante la época del profeta Muhammad o poco después.

“La persona que lo escribió tal vez haya conocido al profeta Muhammad. Probablemente lo haya visto, tal vez lo haya escuchado predicar. Tal vez lo conocía personalmente”, dijo Thomas a BBC TV.

  El manuscrito se encontraba dentro de una colección de otros libros y documentos de Medio Oriente, sin haber sido identificado como uno de los más antiguos fragmentos del Corán en el mundo. Salió a la luz cuando un investigador de doctorado quiso examinar más de cerca las páginas y se tomó la decisión de someterlas a un análisis de radiocarbono.

  La directora de colecciones especiales de la universidad, Susan Worrall, declaró que “ni en sueños” se imaginaron que fuera tan antiguo. “Descubrir que teníamos uno de los fragmentos más antiguos del mundo del Corán ha sido increíblemente emocionante”, aseguró.

David Thomas recordó que “de acuerdo a la tradición musulmana, el profeta Muhammad recibió las revelaciones que forman el Corán, las sagradas escrituras del Islam, entre 610 y 632, el año en que murió”.

  Thomas explica que algunos pasajes del Corán fueron escritos en pergaminos, piedras, hojas de palma y omoplatos de camellos. La versión final, recopilada en forma de libro, se completó alrededor de 650.

  Añade que “las partes del Corán escritas en estos pergaminos pueden, con gran seguridad, ser datados a menos de dos décadas después de la muerte de Muhammad”. “Las partes debieron ser de una forma muy cercana a la forma en que el Corán se lee hoy en día, apoyando la tesis que el texto ha experimentado poca o ninguna alteración y que puede ser datado a un punto muy cercano al momento en el que se cree que fue revelado”, indicó.

  Debido a que la datación de radiocarbono genera una gama de posibles fechas, hay unos cuantos otros manuscritos en colecciones públicas y privadas que caen dentro de esta gama. Por eso es que es imposible declarar que este manuscrito es definitivamente el más antiguo. Pero la fecha más tardía posible del descubrimiento en Birmingham, 645, lo colocaría entre los más antiguos.

  Muhammad Isa Waley, curador de este tipo de manuscritos en la Biblioteca Británica, señaló que “estos dos folios, escritos en bella letra hiyazí sorprendentemente legible, muy seguramente datan de la época de los primeros tres califas”. Los tres primeros tres califas fueron líderes de la comunidad musulmana aproximadamente entre 632 y 656.

  Waley recordó que bajo el tercer califa, Uthman ibn Affan, se distribuyeron copias de la “edición definitiva” del Corán.

  Muhammad Afzal, presidente de la Mezquita Central de Birmingham, dijo haber derramado lágrimas cuando vio el manuscrito. “Durante décadas, la comunidad musulmana no era lo suficientemente rica para acumular pieles de animales, y producir una copia completa, o mushaf, requería de muchos pergaminos”.

  “Cuando vi estas páginas quedé muy conmovido. Mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad y emoción. Y estoy seguro que la gente vendrá a Birmingham de todas partes de Reino Unido para echarles un vistazo”, dijo Muhammad Afzal.


      El profesor Thomas manifestó que “esto les mostrará a los ciudadanos de Birmingham que poseen un tesoro que sin par”. Waley indicó que el manuscrito es un “precioso sobreviviente” de una copia de esa época que podría hasta ser más antigua. “En todo caso, éste, con la absoluta belleza de su contenido y la sorprendente claridad de la escritura hiyazí, es una noticia que llenará de regocijo los corazones de los musulmanes”, consideró.

domingo, 12 de julio de 2015

La importancia de Jesús (as) en la vida de Hz Ibn Arabi

Jesús, a pesar de ser la figura de referencia del cristianismo, no es patrimonio exclusivo de los cristianos. Si cualquier maestro espiritual es un don para toda la humanidad como revelador de una perspectiva única de Dios, Jesús mantiene unos estrechos lazos con el judaísmo y con el islam; como judío, por un lado, y como profeta del islam, por otro.

El místico andaluz Ibn Arabi (1165-1240 d. C.) se sintió toda la vida bajo la protección amorosa de Jesús sin considerar a este profeta como ajeno a su propia religión. Por el contrario, Jesús es para él un enviado que recibe de Dios la misión de confirmar en la fe en el Dios Único del pueblo de Israel, aportando una nueva legislación para la nueva comunidad. Esta revelación lo constituye «exteriormente» (o exotéricamente) como cristiano. Sin embargo, teniendo en cuenta que el Muhammad Primordial (la haqiqa muhammadiyya) es la fuente de todas las revelaciones según el pensamiento sufí, Jesús es «interiormente» (o esotéricamente) un seguidor de Muhammad. Es por ello que Ibn Arabi rechaza cualquier interpretación que le “cristianice” cuando afirma haber recibido la herencia espiritual de Jesús. Por eso dice: «Hay algunos a los que, en el momento de la muerte, se les aparece el Enviado del que son herederos [...] y dicen "Jesús" o "Mesías", tal como Dios lo ha llamado [en el Corán], que es el caso más frecuente. Los que están presentes oyen a este santo pronunciar este nombre y se equivocan pensando que se ha convertido en cristiano en el momento de la muerte, abandonando el islam» (Fut. II, 296).

El sufí crístico ('Isawa, literalmente 'jesuánico') hereda de Jesús lo que de este profeta está recogido en la revelación de Muhammad y, por tanto, sigue siendo plenamente musulmán. Algunos sufíes mueren habiendo heredado de Jesús, otros de Moisés o de algún otro profeta. Una minoría alcanza la plenitud sintética de Muhammad y hereda la sabiduría de todos los profetas, Muhammad incluido. Se sitúan en la posición del Absoluto divino desde la que pueden disfrutar de todas las revelaciones de Dios. Ibn Arabi se considera la plenitud de este último tipo de santos.

La relación de Ibn Arabi con Jesús es comparable a la huella que deja en toda persona el recuerdo del primer gran amor de juventud. El descubrimiento de nuevos caminos hace de esa persona alguien irrepetible, aunque luego pueda haber otros amores. Ibn Arabi parece expresar estos sentimientos cuando afirma que Jesús fue su primer maestro, a pesar de haber recibido después la sabiduría de los otros profetas:

Cuando (los profetas) están presentes
y mis hermanos (sufíes) están de pie para servirlos,
yo siento nostalgia por el Mesías
porque me convertí entre sus manos
y me ayudó a matar al (falso) mesías. (Fut. III, 49)

La imagen que describe el poema es la de un encuentro de todos los profetas, donde cada uno es servido por el sufí heredero de su sabiduría. La relación profeta-discípulo no es sólo la de maestro-servidor. El primero «vive» también en constante preocupación por el discípulo. Las palabras de afecto de Ibn Arabi son cautivadoras: «Jesús fue mi primer maestro, aquel con quien retorné a Dios; Él tiene para mí un inmenso cuidado y no me olvida en ningún momento. Espero ver el tiempo de su (segundo) descenso, si Dios quiere» (Fut. III, 341).

Ibn Arabi vivió la mitad de su vida en al Ándalus pero, tras recibir unas profundas «Revelaciones en la Meca», acabó instalándose en Damasco, donde pasó sus últimos años de vida. No es una mera hipótesis pensar que Ibn Arabi escoge Damasco como lugar de residencia definitivo porque quiere esperar el descenso de Jesús precisamente allí donde la tradición musulmana le ha situado: el minarete blanco de la Gran Mezquita Omeya.

La relación personal entre Ibn Arabi y Jesús es tan cercana que en una visión mística oye que Muhammad dice a Jesús señalando a Ibn Arabi: «Este es tu semejante, tu hijo y tu amigo» (Fut. I, 3). Es semejante porque los dos comparten, según la propia confesión del maestro sufí, la función de cerrar el ciclo de la santidad: Ibn Arabi es el último de los santos sintetizadores de toda la sabiduría de Muhammad y Jesús, el último de los santos antes el fin del mundo. Es hijo en el sentido de engendramiento espiritual, y es amigo por la relación personal entre los dos.

Ibn Arabi va aún más lejos en su confesión: «Él ha orado por mí para que yo persista en la Religión, en este mundo y en el otro, y me ha llamado "estimado" [Habib]. Me ha ordenado practicar la ascesis y el desprendimiento» (Fut. II, 49). La relación no es, pues, simplemente definida como amistad sino como una verdadera relación amorosa de identificación. Una parte de la maestría de Jesús sobre Ibn Arabi consiste en vivir una vida de desprendimiento y desapego respecto a las cosas de este mundo. Este místico no fue propiamente un asceta ni vivió en la pobreza material, pero sí vivió una desposesión tal, que se sintió siempre un instrumento en las manos de Dios, como el cuerpo muerto en manos de quien lo lava y lo prepara para la sepultura. El ser humano necesita esencialmente a Dios, necesita que el Creador esté constantemente sosteniéndolo en la existencia para que no se disuelva en la nada. Esto, que Ibn Arabi desarrolla filosóficamente a través de la teoría de la recreación y aniquilamiento de toda la creación en cada instante, lo vive como la experiencia vital de necesidad radical de Dios.

Después de tener a Jesús como maestro espiritual viviente y no sólo como figura modélica del pasado, Ibn Arabi establece relaciones personales como discípulo de cada uno de los otros profetas, según su confesión. Finalmente recibió el don de la totalidad muhammadiana, pero sin atribuirse nunca el grado de la profecía. Muchos juristas lo han situado fuera de la comunión de la umma debido a estas afirmaciones. No pocos, sin embargo, han defendido su ortodoxia. Lo que está fuera de duda es que él se sintió en el corazón de la comunidad islámica, que no sintió demasiada estima por los cristianos históricos de su tiempo, que todas las referencias de su inmensa obra las toma de la tradición islámica, y que el Corán es su Libro de inspiración fundamental.


Jaume Flaquer. Doctorado en Estudios Islámicos por el EPHE (Sorbona de París) con una tesis sobre el místico sufí Ibn Arabi. 

lunes, 29 de junio de 2015

Lo que nos concierne

Bismillahi Rahmani Rahim

¿Estamos aquí por propia voluntad y nos vamos por propia voluntad? Todos conocen esa respuesta: es No.

Alguien tiene autoridad sobre nosotros. Y el que tiene autoridad sobre nosotros, ¿qué es lo que quiere de nosotros?

En estos días vas e intentas ayudar a alguien, y la persona empieza a pensar: "¿Qué quiere este hombre de mi?". Vas a trabajar para alguien y te preguntan: "¿Cuánto quieres?". Todos aguardan y esperan algo de vuelta.

Entonces, ¿qué es lo que nuestro Señor, quien nos ha dado esta vida, quiere de nosotros? ¿Cuál es nuestro deber con Él, con nosotros mismos y con quienes nos rodean?

Esto es lo que tenemos que aprender, desde los individuos a las comunidades y los gobiernos. No importa cuál sea la nacionalidad, la raza o la religión. No. Todos ahora deben correr tras esto porque han hecho de este mundo un infierno. Están volviendo este mundo un infierno. Los gobiernos han vuelto este mundo un infierno y la mayoría de los gobernantes están gastando entre el setenta y el noventa por ciento de sus finanzas para la sucia guerra o para el poder nuclear o para las armas de destrucción masiva.

Hmm. ¿Qué van a hacer caer con esas armas? Todo país se ha construido sobre el poder de las armas. Y están fabricando cada vez más. ¿Qué van a hacer caer? ¿Los animales en la montaña?

No. A los seres humanos.

Así es que la tecnología y el conocimiento del siglo 21 han hecho que el hombre pierda su identidad. Ahora estamos viendo el mundo y no podemos cambiar nada. No podemos hacer nada. Nos tenemos que cambiar a nosotros mismos. Tenemos que mirar en nosotros mismos y tenemos que empezar a cambiarnos a nosotros mismos por nuestro propio bien.

Estoy diciendo esto para mí mismo y para ti. Si algo se te cruza cuando estás cambiando, cuando estás intentando cambiarte a ti mismo para ser un hombre mejor, entonces deberías hacerlo a un lado.

No deberías permitir que nada se te cruce en tu camino, ya que cualquier cosa que se te cruce en el camino proviene de las fuentes de la maldad. No es de la orden Divina. Para nosotros la orden Divina es que debemos crecer, debemos cambiar y debemos volvernos buenos seres humanos para nosotros mismos, para nuestras comunidades y para todo lo que nos rodea.

Pero cuando vemos cómo funcionan las cosas hoy en día, es completamente lo contrario. Así que nos debemos hacer a un lado, debemos sentarnos, debemos meditar y debemos construirnos a nosotros mismos con nuestro Señor.


-Hz Sheykh Abdul Kerim Effendi (qs)-