miércoles, 24 de julio de 2013

Medicina profética para la tristeza

*El bendito Profeta (asws) dice: "Mi Nación, cuando os rodee la tristeza, entonces decid: 'La hawla wa la quwata ila billahi aliyu al azim. Hasbina Allahu wa nimal wakil'". Dilo. Muy fácil, di: 'Allah es mi Wakil, Allah es mi testigo, Allah es en quien confío, Allah es en quien me aferro. Él me es suficiente'. Cuando dices eso, empiezas a sentirte cómodo. Y esa comodidad te rodea. La oscuridad se retira de tu corazón. La luz llega a tu corazón. A raíz de que has caído en esa situación desesperanzada, a raíz de que ahora tu corazón es oscuro, la oscuridad te rodea, queriendo decir que si dejas de decir 'Allah', tu corazón está ocupado con otra cosa. No lo puedes hacer. Si lo haces hay un precio que pagar. Y el precio es que nunca serás feliz, sólo vas a ser engañado por sheytán, como he dicho, 5 minutos, 10 minutos, 2 días, 3 días en una semana, o en un mes una semana, o en un año un mes, los 11 meses restantes tu vida será miserable.

-Sahib us Sayf Hz Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra)

lunes, 22 de julio de 2013

Sobre la elevada mención de Sayidina Muhammad, que Allah le conceda paz.

Bismillahi Rahmani Rahim

En relación a la ayat del Sagrado Qur'an que dice: "Os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos" (9:128), el Imam Ya'far ibn Muhammad as-Sadiq (ra) dijo: "Allah sabía que Sus criaturas no serían capaces de una obediencia pura hacia Él, por lo que Él les dijo esto a fin de que comprendieran que nunca serían capaces de alcanzar una absoluta pureza en el servicio a Él. Entre Él y Sus criaturas, Él colocó a uno de su misma especie, adornándolo con Sus propios atributos de compasión y misericordia. Lo envió como embajador verídico a la creación y lo hizo de tal modo que cuando alguien le obedece, está obedeciendo a Allah, y cuando alguien concuerda con él, concuerda con Allah. Allah-swt- dice: 'Quienquiera que obedezca al Mensajero ha obedecido a Allah' (4:80)".

En cuanto a la ayat que dice: "¿No hemos puesto tu mención en un lugar elevado?" (94:4), Yahya ibn Adam dijo que se refiere a darle la Profecía. Se ha dicho que el significado de estas palabras se explica mediante el hadiz qudsi en el que Allah-swt- dice: "Cuando Yo soy mencionado, tú eres mencionado junto a Mi en la frase: 'No hay dios más que Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah'". También se ha dicho que lo mismo sucede mediante el Adhan.

Lo que está claro es que mediante estas palabras Allah-swt- confirma la inmensidad del favor que ha concedido a Su Profeta, su noble estación junto a Él y el honor en que Él lo mantiene. Enfatizó doblemente la sublime posición, el majestuoso rango y el alto renombre de Su Profeta y unió su nombre a Su propio nombre.

Qatada (ra) dijo: "Allah exaltó su fama en este mundo y en el Próximo. No hay ningún orador, ni testigo, ni nadie que haga el salat sin decir: 'No hay más dios que Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah'".

Abu Sa'id al-Judri (ra) relató que el Profeta (asws) dijo: "Yibril (as) vino a mí y me dijo: 'Mi Señor y tu Señor te pregunta: '¿Sabes cómo He elevado tu mención?'. Yo dije: 'Allah sabe más'. Dijo: 'Cuando Yo soy mencionado, tú eres mencionado conmigo'". (En el Sahih de Ibn Hibban y en el Musnad de Abu Ya'la)

Ibn 'Ata (ra) mencionó un hadiz qudsi en el que Allah-swt- dice: "Completé la creencia con el hecho de que fueras mencionado conmigo". Y otro que dice: "He hecho tu mención parte de Mi mención, por lo que cualquiera que quieta mencionarme, te menciona".

Ya'far as-Sadiq (ra) narró otro hadiz qudsi que dice: "Nadie te menciona como Mensajero sin que Me mencione como Señor".

Alguna gente de conocimiento, como al-Mawardi, ha sugerido que esto hace referencia a la Estación de Intercesión.

El hecho de que la mención del Profeta (asws) esté directamente conectada a la mención de Allah-swt- también muestra que la obediencia al Profeta (asws) está conectada a la obediencia a Allah-swt-, y su nombre al nombre de Allah-swt-. Allah dice: "Obedeced a Allah y a Su Mensajero" (2:32), y: "Creed en Allah y en Su Mensajero" (4:136). Allah-swt- los pone juntos usando la conjunción 'wa' que es la conjunción de compañeros. No está permitido usar esta conjunción en conexión con Allah en el caso de nadie más que en el del Profeta Muhammad (asws).

Ha sido relatado que Hazrat 'Umar (ra) dijo al Profeta (asws): "Parte de tu excelencia ante Allah es que Él ha hecho que la obediencia a ti sea obediencia a Él". Allah-swt- dice: "Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Allah" (4:80), y: "Si amáis a Allah, seguidme, que Allah os amará" (3:31). Ha sido relatado que cuando esta ayat fue revelada la gente dijo: "Muhammad quiere que le tomemos como una misericordia así como los cristianos hicieron con 'Isa (Jesús)", por lo que Allah-swt- reveló: "Di: Obedeced a Allah y al Mensajero" (3:32). Allah-swt- conectó la obediencia a Sayidina Muhammad (asws) con la obediencia a Él, a pesar de lo que dijo la gente.


Extraído del 'Ash-Shifa' del Qadi 'Iyad (Parte I, cap. I sec. I)

sábado, 20 de julio de 2013

Consejos de Martín Fierro a sus hijos

Como anticipamos en nuestro artículo anterior titulado “Ética Islámica y Sabiduría Gauchesca”, compartimos a continuación lo que consideramos una exposición auténtica del saber tradicional que, como herencia de un conocimiento universal, ha sido transferido a nuestros antepasados gauchos por sus patriarcas moriscos, herencia que remite a un pasado islámico cuyo acervo encontró un asentamiento fértil en el alma gaucha.

Nos referimos a los ‘Consejos’ que Martín Fierro da a sus hijos. Estos se encuentran ya casi al final de ‘La vuelta de Martín Fierro’, libro en verso escrito por don José Hernández en 1879, y que constituye la secuela de ‘El Gaucho Martín Fierro’, escrito en 1872. Insha’Allah en próximos artículos desglosaremos la historia gaucha de la Argentina, historia de una Tradición que se vio silenciada por las oscuras maniobras de un liberalismo europeizante y corruptor que vencedor se erigió -mediante sus representantes- en el poder dominante que impuso al pueblo su historia y modo de ser, historia que da fiel cuenta en sus padeceres el Gaucho Martín Fierro.

***
Consejos de Martín Fierro a sus hijos

Un padre que da consejos
Más que padre es un amigo;
Ansi como tal les digo
Que vivan con precaución:
Naides sabe en qué rincón
Se oculta el que es su enemigo.
**
Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada:
No estrañen si en la jugada
Alguna vez me equivoco,
Pues debe saber muy poco
Aquel que no aprendió nada.
**
Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo, sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas güenas.
**
No aprovechan los trabajos
Si no han de enseñarnos nada;
El hombre, de una mirada,
Todo ha de verlo al momento:
El primer conocimiento
Es conocer cuándo enfada.
**
Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno;
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios;
De los hombres, sólo en uno;
Con gran precaución en dos.
**
Las faltas no tienen límites
Como tienen los terrenos;
Se encuentran en los más güenos,
Y es justo que les prevenga:
Aquel que defetos tenga,
Disimule los ajenos.
**
Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada,
Pero no le pidan nada
Ni lo aguarden todo de él:
Siempre el amigo más fiel
Es una conducta honrada.
**
Ni el miedo ni la codicia
Es güeno que a uno le asalten,
Ansi, no se sobresalten
Por los bienes que perezcan;
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre jamás le falten.
**
Bien lo pasa, hasta entre pampas,
El que respeta a la gente;
El hombre ha de ser prudente
Para librarse de enojos:
Cauteloso entre los flojos,
Moderado entre valientes.
**
El trabajar es la ley,
Porque es preciso alquirir;
No se espongan a sufrir
Una triste situación:
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.
**
Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria, en su afán
De perseguir de mil modos,
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.
**
A ningún hombre amenacen,
Porque naides se acobarda;
Poco en conocerlo tarda
Quien amenaza imprudente:
Que hay un peligro presente
Y otro peligro se aguarda.
**
Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo
-Por esperencia lo afirmo-,
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en sí mismo.
**
Nace el hombre con la astucia
Que ha de servirle de guía;
Sin ella sucumbiría:
Pero, sigún mi esperencia,
Se vuelve en unos prudencia
Y en los otros picardía.
**
Aprovecha la ocasión
El hombre que es diligente;
Y, tenganló bien presente:
Si al compararla no yerro,
La ocasión es como el fierro:
Se ha de machacar caliente.
**
Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar;
Pero les debo enseñar,
Y es güeno que lo recuerden:
Si la vergüenza se pierde,
Jamás se vuelve a encontrar.
**
Los hermanos sean unidos
Porque ésa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea,
Porque, si entre ellos pelean,
Los devoran los de ajuera.
**
Respeten a los ancianos:
El burlarlos no es hazaña;
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos,
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.
**
La cigüeña, cuando es vieja,
Pierde la vista, y procuran
Cuidarla en su edá madura
Todas sus hijas pequeñas:
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura.
**
Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.
**
El que obedeciendo vive
Nunca tiene suerte blanda,
Mas con su soberbia agranda
El rigor en que padece:
Obedezca al que obedece
Y será güeno el que manda.
**
Procuren de no perder
Ni el tiempo ni la vergüenza;
Como todo hombre que piensa,
Procedan siempre con juicio;
Y sepan que ningún vicio
Acaba donde comienza.
**
Ave de pico encorvado
Le tiene al robo afición;
Pero el hombre de razón
No roba jamás un cobre,
Pues no es vergüenza ser pobre
Y es vergüenza ser ladrón.
**
El hombre no mate al hombre
Ni pelee por fantasía;
Tiene en la desgracia mía
Un espejo en que mirarse;
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduría.
**
La sangre que se redama
No se olvida hasta la muerte;
La impresión es de tal suerte,
Que, a mi pesar, no lo niego,
Cai como gotas de juego
En la alma del que la vierte.
**
Es siempre, en toda ocasión,
El trago el pior enemigo;
Con cariño se los digo,
Recuérdenlo con cuidado:
Aquel que ofiende embriagado
Merece doble castigo.
**
Si se arma algún revolutis,
Siempre han de ser los primeros,
No se muestren altaneros,
Aunque la razón les sobre:
En la barba de los pobres
Aprienden pa ser barberos.
**
Si entriegan su corazón
A alguna mujer querida,
No le hagan una partida
Que la ofienda a la mujer:
Siempre los ha de perder
Una mujer ofendida.
**
Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento,
Ni tiemplen el estrumento
Por sólo el gusto de hablar,
Y acostúmbrense a cantar
En cosas de jundamento.
**
Y les doy estos consejos
Que me ha costado alquirirlos,
Porque deseo dirigirlos;
Pero no alcanza mi cencia
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.
**
Estas cosas y otras muchas
Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos:
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades.


jueves, 18 de julio de 2013

Mes de la Paciencia y el Autocontrol

Bismillahi Rahmani Rahim

Medet Ya Sayidi, Ya Sultan ul Awliya, Medet.

Los creyentes han caído en una gran ghaflat (estado de descuido y negligencia). Día y noche, las 24 hs del día. Ya no les importan los días y noches sagrados. Todos corren a satisfacer a sus egos.

Ten cuidado. El final de ese camino es Yahannam (el Infierno). Si no te purificas a ti mismo, si no purificas  tu ego llevándolo del nafsi al-amara (el ego que incita al mal) al nafsi muttmaina (el ego sosegado), el fuego arderá.

En estos días, especialmente en Ramadán. Ramadán es el mes en el que la gente debe reunirse. Deben sentarse y pensar qué están haciendo y por qué lo están haciendo, '¿cuál es el propósito tras las acciones que estoy realizando?, más allá de esto, ¿Allah y Su Profeta estarán felices conmigo, o no lo estarán?'.

Esta es la gran ghaflat de hoy en día: la humanidad no se detiene a observar, a reflexionar. Sólo corren para hacer lo que les dictan sus egos. Faraones, desde los siete a los setenta años, mujeres y hombres, se han vuelto faraones. Los faraones fueron tiranos opresores. Y Allah-swt- ha enviado 124.000 profetas para que nos comunicaran: "Allah se Ha prohibido a Sí mismo la tiranía, y la Ha prohibido también para ustedes. Ha prohibido que se opriman los unos a los otros". Y para eso sirve la gente del siglo 21: se juntan para oprimirse. Si no te alejas de eso, el final del camino será Yahannam. Puedes ayunar no sólo un mes, sino toda tu vida, pero si tu ayuno no te sirve para hacerte mejor siervo, serás como un animal agazapado en el rincón al que no se le ha dado de comer.

Antes de llevar a cabo una acción cualquiera debes aprender a analizar por qué la haces, y cuál es la intención que se oculta tras esa acción; eso es lo más importante, la intención. Antes de abrir la boca debes pensar, debes saber, debes comprender qué lograrás con esa palabra, que clase de daño causarás. Antes de actuar debes pensar, reflexionar y analizar cuál será la finalidad de esa acción, hacia dónde te llevará. De otra manera, tus problemas no acabarán. Y la solución está en tus manos. Si empiezas a corregirte a ti mismo, todo a tu alrededor será correcto. Hoy en día la gente pretende corregir a los demás...no, corrígete a ti mismo, ya que todos se están volviendo faraones. ¿Y cuál fue el trabajo de los Profetas? Enseñar a la gente a controlar sus egos.

El bendito Profeta (asws) regresaba con sus Sahaba de una batalla. En la mezquita les dijo: "Hemos regresado del Yihad menor para enfrentar el Yihad mayor". Los Sahabas lo miraron y dijeron: "Ya Rasulullah, muchos han muerto, otras han sido heridos, ¿aún nos espera una batalla mayor?". Dijo: "Claro que sí; la batalla contra sus egos, contra sus nafs". Y esa gran batalla se lleva a cabo hasta que llegamos a la tumba. No puedes decir: 'Oh, ya me he arreglado a mi mismo, mi ego ya está completo, ahora haré como me parece', no, no harás como te parece. Cuanto más completo está tu ego, más vas a correr para cumplir con las órdenes de Allah que te conciernen. Observarás cada palabra que dices, cada paso que das. Ese es el sentido de la Tariqat.

Tariqat es para sacarte del nivel más bajo y llevarte a los estados más elevados. Si no estás haciendo eso, no importará que tipo de Sheykh tengas. La gente que no escuchó al Profeta (asws) está en Yahannam. Abu Yahil no escuchó al Profeta, y tantos como Abu Yahil no lo escucharon... ¿A quién escucharon entonces? A sus egos, a sus sheytanes. Y ahora están en Yahannam, ardiendo en el fuego.

Azrail (el ángel de la muerte) vendrá por ti y por mí. Tal vez mañana, tal vez hoy. No olvides que de la manera que vives será como mueras. En ese momento, rn lo que estés ocupado, así morirás. Si estás ocupado limpiándote a ti mismo, a tu ego, estarás bien. Si estás ocupado elogiando a tu ego, estarás en problemas.

Este es un mes sagrado, un mes propicio para que tomes las riendas de tu ego, es el mes en que Sheytán está encadenado. Pero aún así veo que en estos días el ego de la gente es más salvaje. Sheytán está afuera, no puedes decir que Sheytán ha venido a instigarte. No. No es Sheytán, es tu ego. Te has vuelto tan esclavo de tu ego que ya no necesitas que Sheytán te engañe. El ego te dirige.

Entonces, ¿entiendes realmente lo que significa que vas a morir? El libro se cierra y ya no puedes hacer más nada. Todo se termina. Luego la Vida Eterna. Entiende el significado de 'Vida Eterna'. En cuanto te es retirado el último aliento de vida, comienza la Vida Eterna. Y allí dos lados: Yanna (el Jardín) y Yahannam (el infierno). No más. Si estás apoyando constantemente a tu ego te aguarda el fuego, no entrarás al Jardín. No importa cuán joven o anciano eres. Allah-swt- no se fija en eso. Allah-swt- se fija en las acciones y en las intenciones tras ellas.

Este mes será propicio para la gente que intenta controlarse a sí misma, a sus egos.

Allah está observando tus acciones, Su Profeta está observando tus acciones, los Awliya'Allah están observando tus acciones, los ángeles están observando tus acciones...todos, excepto tú mismo. Hazte un favor a ti mismo: observa tus acciones, observa tus intenciones. Si crees en estas palabras debes sentir temor en tu corazón, tu corazón debe ser sacudido. Si no crees en ellas, hazlas a un lado. La tumba espera por ti, por mí y por todos. Cuando entres en la tumba no pienses que allí estarás a salvo. La seguridad la consigues ahora. Lo que envíes a la tumba es lo que vas a encontrar allí.

Déjame poner un ejemplo, para ti y para mí. Tal vez entiendas quién ayuda, cómo y dónde.

Cuando Hazrati Fátima, la hija más amada del Profeta, dejó este mundo, un grupo de Sahaba se ocupó de enterrarla. Ellos estaban muy tristes. Un Sahabi le habló al interior de la tumba diciendo: "Oh tumba. Debes ser consciente de quién estamos ubicando hoy allí. Estamos enviando a la hija más amada del Profeta (asws). Si no lo entiendes, déjame aclararlo un poco más. Ella fue la esposa más amada de 'Ali (ra). Si no lo entiendes, déjame aclararlo un poco más. Ella es la madre de Hassan y Huseyn, y Hassan y Huseyn son los guías del Jardín. Así que, ten cuidado, trátala correctamente". Desde la tierra se le contestó: 'Hey tú, ocúpate de tus asuntos, no me digas qué es lo que tengo que hacer. Como tú recibes órdenes, yo también recibo órdenes de mi Señor. Hoy nadie será tratado según su identidad, ni si ha sido la madre de tal o el padre de tal. Hoy voy a tratar a esa persona según lo que ha enviado a su tumba. Eso es lo que va a encontrar. Tú preocúpate por ti mismo. Cuando vengas aquí, te sucederá lo mismo'. Eso se le dijo al Sahabi desde la tierra.

Si crees que eres mejor que los Sahaba, no tengo palabras para ti. Por eso piensa bien. Para cada acción que lleves a cabo, siéntate y reflexiona, pon buenas intenciones. Corrígete a ti mismo. Ahora es el momento para que lo hagas, no es momento para que te vuelvas aún más Faraón. Todos deben volver la vista hacia atrás en sus vidas y pensar: 'Sí, alguna vez estuve en la jungla. La Misericordia de mi Señor me ha alcanzado y ahora estoy aquí. Déjame ser mejor, no peor'. Cuando estás en la jungla tal vez encuentras la oportunidad de dar excusas. Pero ahora no la tienes. Ahora tienes un Sheykh que te recuerda que no importa lo que eres, que si no corriges tu ego nadie te ayudará en la tumba.

Ramadán es el mes de la paciencia. ¿Qué significa 'mes de la paciencia'? Que no vas a ceder a la ira. Todos aquellos que no cedan a la ira van a triunfar. Si cedes a la ira...te serán enviadas más cosas que te hagan enfurecer. Cuanto más enojada está una persona, recibirá más de lo mismo. Con esa ira entrará a la tumba. La ira devora y destruye las buenas acciones como el fuego a la madera.

En Ramadán Sheytán no está aquí y aún así la gente permanece hambrienta en sus egos y enojada. Por eso, ten cuidado. En el Día del Juicio no podrás decir que no lo sabías o que nadie te lo advirtió. Haz como gustes, pero al final tendrás que pagar el precio. Si haces trabajos sucios recibirás sucias recompensas. No es como suponen los cristianos de que Allah ha tomado a Jesús (as) para salvarte. No. Allah juzgará de acuerdo a tus acciones. Lo que has hecho, eso encontrarás.

Por lo tanto, tangan cuidado con la ira. La ira es la estación en que el ego afirma su señorío. Cierta vez un Sahabi fue al Mensajero de Allah (asws) pidiéndole un consejo. El Profeta respondió: "No cedas a la ira, no te enfurezcas". El Sahabi preguntó dos veces más y recibió la misma respuesta: "No te enfurezcas. Si puedes hacerlo, entonces luego ven que te daré otro consejo". Lo primordial es no ceder a la ira. Esto es suficiente. Si no puedes superarlo, ¿qué harás cuando el Sheykh te ponga a prueba con cosas que no son de tu agrado? Te disgustarás con él, y así te enojarás con el Profeta y con Allah. La ira es la estación en que el ego declara su señorío diciendo: 'Yo existo. Tú eres tú y Yo soy yo'.

Entonces, si puedes superarlo, mira cuantas cosas erróneas desaparecen con eso, mira cuanto cambias. La ira es un obstáculo, un velo, no te deja escuchar, ni ver, ni sentir. Por lo tanto, en este camino, es un buen comienzo intentar controlar la ira, especialmente en este bendito mes.


Wa min Allahu Tawfiq.

Sohbet dado por Hz Sahib us Sayf Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra).

miércoles, 17 de julio de 2013

Ética Islámica y Sabiduría Gauchesca

Bismillahi Rahmani Rahim

Dentro del ámbito del conocimiento islámico existe una ciencia particular encargada de establecer una categorización de los diferentes comportamientos humanos en beneficiosos y perjudiciales, buenos o malos. Esta ciencia se llama 'Ajlaq al-Islamiyya', habitualmente traducida al español como 'Ética Islámica'.

El vocablo Ajlaq es el plural de Julq, que quiere decir 'disposición', 'conducta'. Una disposición es una 'malaka', un hábito, una propiedad del corazón que se forma por la reiteración de ciertos actos y que resulta difícil destruir.

Ahora bien, el objetivo de la ciencia de la Ética es transformar los malos hábitos y las conductas inaceptables que se hallan fuera de la virtud y dentro de lo reprobable, llevando al hombre a asimilar los comportamientos virtuosos y la purificación del corazón, ya que el corazón es el centro donde se originan los hábitos que pueden enfermarlo, si son malos, o elevarlo, si son buenos.

La fuente principal de la Ética es la capacidad de comprensión del ser humano, la cual se divide en Hikma an-nazariyya, o simplemente Hikma, Sabiduría, que es la capacidad para diferenciar entre lo que nos beneficia y lo que nos perjudica, entre lo justo y lo injusto; y la Hikma al-amaliyya, que es la sabiduría práctica. Como toda potencialidad en el ámbito de la experiencia islámica, la Hikma representa la virtud de un estado medio cuyos extremos pueden ser perjudiciales: su exceso se llama 'Yabaza', y comporta el hecho de intentar comprender lo que se encuentra fuera del alcance humano (esoterismo, etc...), como también el estado de quien se dedica a objetivos fútiles como el timo, el engaño y la hechicería. La mengua en la Hikma es llamada 'idiotez' (baladat), y la persona que la padece es incapaz de diferenciar entre lo que le beneficia y lo que le perjudica, confundiendo lo bueno con lo malo y lo malo con lo bueno. En tanto quien tiene suficiente Hikma al-amaliyya, se dice que tiene 'adala, justicia. En la justicia no puede haber exceso ni mengua.

Los tratados de Ética Islámica establecen que cuando una persona se ajusta a la Sabiduría, que es una de las tres potencialidades de su fuero interno, vence a las dos potencialidades restantes del ego salvaje que son el deseo y la ira, y consigue la felicidad al desarrollarlas en su justo medio convirtiéndolas en contención y valentía. Si la Sabiduría no consigue estar equilibrada, y se orienta a cualquiera de los extremos, por exceso o defecto, aparecerán las enfermedades del corazón originando sus consecuentes malos hábitos. Por consiguiente es tarea de todo musulmán eliminar los malos hábitos que se ubican en su corazón y remplazarlos por conductas rectas y virtuosas de acuerdo a la Sabiduría.

La capacidad de comprensión, al ser una potencialidad inherente al ser humano, reconoce en las enseñanzas divinamente reveladas, o celestialmente inspiradas, la Sabiduría transformadora que dispone el camino recto hacia el desarrollo de la virtud. Por esto es que tanto Sabiduría como virtud revisten carácter de universalidad, por lo que la Ética, como ciencia de los comportamientos, ha sido la misma en todo tiempo y lugar.

Ahora bien, hemos expuesto en trabajos anteriores que la influencia hispanomusulmana en la constitución de nuestro antepasado gaucho, entre otras cosas, ha sido la encargada de transmitir esta Hikma, esta Sabiduría atemporal necesaria para lo comprensión de lo virtuoso y lo reprobable, y a raíz de ella, es decir, para servirse como soporte de manifestación, ha dado en generar un arte particular encargado de difundir, como prolongación de sí misma, la inspiración transformadora; ese arte singular de nuestra tierra es la Payada.

El coplero grave y sentencioso de nuestros trovadores gauchos, magistralmente descubierto por don José Hernández, prolífico develador del espíritu gaucho, es un bellísimo eco de la Sabiduría cuyo sentido ético reverbera en la vivencia gaucha emparentándola indisolublemente con la experiencia islámica tradicional: el sentido de la justicia, la honradez, la valentía, la libertad, la templanza y el estoicismo hacen del arquetipo gaucho una semejanza única del musulmán tradicional. Acuden a nuestra memoria, a modo de ejemplos inexorables, los Consejos que Martín Fierro da a sus hijos, o la inmensa obra de don José Larralde, 'Herencia pa'un hijo gaucho', modelos cabales de Sabiduría que perennes resuenan los significados de lo universal. Hombre vinculado con gauchos y sus faenas, don José Hernández, en el prologo a “La vuelta de Martín Fierro”, escribió:

“Qué singular es, y qué digno de observación, el oír a nuestros paisanos, expresar en dos versos claros y sencillos, máximas y pensamientos morales que las naciones más antiguas, la India y la Persia, conservaban como el tesoro inestimable de su sabiduría proverbial; que los griegos escuchaban con veneración de boca de sus sabios más profundos, de Sócrates,  fundador de la moral, de Platón y de Aristóteles; que entre los latinos difundió gloriosamente el afamado Seneca; (…)  y que se hallan consagrados fundamentalmente en los códigos religiosos de todos los grandes reformadores de la humanidad. (…) El corazón humano y la moral son los mismos en todos los siglos.

De hecho la Sabiduría, como capacidad para discernir lo justo y lo injusto, lo beneficioso y lo perjudicial, lo real y lo falso, es la característica original que Dios ha concedido a los hombres de todos los tiempos para que aprendiendo y/o enseñando lo que les sea de auténtica utilidad en el tránsito que supone la vida logren alcanzar el sentido propio a la humanidad.

En próximas entradas, Dios mediante, publicaremos los versos de sabiduría gauchesca que han hecho florecer la tradición autóctona de la Argentina con un matiz particular que la vincula estrechamente al Islam Tradicional.

lunes, 15 de julio de 2013

La Música Tuareg


Introducción   
  
La evolución del gusto musical de los tuareg a lo largo de los veinte últimos años es ejemplar por varios conceptos. Antes que nada porque esta población, distribuida por una vasta zona repartida entre cinco países del Sahara y el Sahel, está en contacto por la fuerza de las circunstancias con otras culturas musicales con las que mantiene contactos consistentes en aportaciones y préstamos recíprocos. Pueden ser mestizajes musicales de índole urbana o, al contrario, intercambios que se producen entre grupos rurales, incluso entre los más cerrados, estrictamente nómadas hasta hace muy poco, como los lullemmeden del Este, en Níger (más comúnmente denominados Tagaraygarayt, "los del centro"), famosos por su fidelidad al repertorio musical tradicional. Un caso interesante, sin embargo, es el de la adopción de un género musical completamente distinto por causas en gran parte políticas e ideológicas.

La práctica musical tradicional

Entre los Tagaraygarayt, el monopolio de la música instrumental, lo detentan las mujeres y, entre las mujeres, son las pertenecientes a las clases sociales jerárquicamente más elevadas las que pueden tocar la vihuela de una sola cuerda (anzad) y el tambor tazawat, en tanto que las artesanas o las ex cautivas se limitan a tocar el tambor de mortero (tende). Siempre que cantan como solistas, las mujeres lo hacen acompañadas por un coro que les responde. En cambio, los hombres cantan como solistas a capella o a dúo, a veces acompañados por la vihuela de una sola cuerda (anzad). Las diversas expresiones mencionadas, instrumentales o vocales, se pueden combinar entre sí para dar lugar a distintas categorías musicales, las más frecuentes de las cuales son los "cantos de anzad" (aires de anzad) y los "cantos de tende".

Los repertorios de los cantos de los hombres y de la vihuela de una cuerda están estrechamente vinculados al pasado y a la tradición épica de los grupos tuareg, aunque también hay numerosos cantos que evocan a la amada o simplemente los estados de ánimo del autor del poema. En general, los compositores de las letras y de los aires son conocidos por todo el mundo y la norma exige que no sea usual crear nuevos cantos y que los intérpretes se conformen con reproducir el repertorio introduciendo, en todo caso, pequeñas variaciones estilísticas personales. Por el contrario, el canto de las mujeres acompañado con el tambor de mortero es la ocasión de improvisar poemas que hacen las veces de crónicas y, en ocasiones, de sátira social de la vida en los campamentos.

En principio, ni se canta ni se toca al albur. Hay ocasiones específicas: las dos más importantes, y también las evocadas más a menudo por los tuareg nómadas, son las sesiones de "cantos para los genios", durante las que se tocan el anzad o el tende (con o sin cánticos) para curar a una persona enferma, es decir, para "echar a los genios de su cuerpo", y las fiestas (nacimientos, bodas) en que los hombres se exhiben a lomos de sus camellos preferidos para hacer una "ronda de camellos" alrededor de la mujer que toca el tambor. En este caso sólo se utiliza el tambor, acompañado por el coro de las mujeres. Hace tiempo, cuando los tuareg aún guerreaban y llevaban a cabo incursiones contra sus vecinos, las caravanas y las tropas coloniales, el anzad se tocaba para enardecer y glorificar la bravura de los guerreros. En aquel entonces se decía que un guerrero "merecía el anzad", expresión que todavía se usa cuando se habla de un hombre valiente. Esta música tiene, por lo tanto, la particularidad de reflejar las diferencias sociales que hay en el grupo: distribución sexual de instrumentistas y cantantes, diferencias según el estatus y el lugar ocupado en la jerarquía tradicional (o lo que de ella se conserva). Como la lengua (tamasheq), la escritura (tifinagh) y el uso del velo (anagad) por los hombres, la música continúa siendo uno de los elementos más poderosos a que pueden recorrer los tuareg para manifestar sus diferencias respecto a sus vecinos.

El Aprendizaje   
    
El aprendizaje del canto y del repertorio

La adquisición del repertorio se produce mediante el aprendizaje del canto. En cambio, la práctica vocal sólo puede tener lugar si se ejecutan aires (re)conocidos. Es impensable dejarse llevar por fórmulas ornamentales separadas de su contexto melódico (no significantes). Por lo tanto, es imposible canturrear un aire, "cantar sin decir nada", acto considerado infantil, indigno de un adulto. En efecto, para los tuareg, todo hombre adulto alardea de respetar el asshak, es decir, cierta reserva, un rigor de la actitud traducible por "nobleza". Además, sobre todo en presencia de parientes o extranjeros, está sometido a la regla del pudor, de la vergüenza y del respeto, takarakit, que exige que no exteriorice sus sentimientos y no hable de según qué asuntos y especialmente de la música. En resumen, un hombre sólo puede cantar en público si se halla en compañía de un auditorio del mismo grupo de edad y con el que tenga relaciones de parentesco "en confianza". Pero, ante todo, un hombre sólo canta ante un auditorio si se halla en plena posesión de su repertorio y se considera capaz de interpretarlo según unas determinadas reglas estéticas de técnica vocal acordes con las que se han ido transmitiendo de generación en generación. El conocimiento del repertorio y el del modo de interpretarlo son, pues, inseparables, aunque parece que los poemas son memorizados y reproducidos más fielmente cuando son recitados que cuando son cantados. A primera vista, la cosa debería ir al contrario: una tonada tiende a facilitar la memorización de un texto. Sin embargo, para un cantante tuareg la forma tiene más importancia que la fidelidad al texto, ya que es reconocido como tal por su creatividad melódica.

El aprendizaje del canto se lleva a cabo a escondidas y en solitario, dado que un hombre no puede ser sorprendido en una situación de inferioridad debida a la falta de habilidad y susceptible de ser causa de burla. Así, es casi imposible conocer las etapas, las modalidades y la evolución de la adquisición del canto. En todo caso, puede suceder que un hombre no cualificado se arriesgue a cantar cuando la ocasión no es muy comprometedora, por ejemplo en ocasión de una reunión nocturna con cantos de tende curativos, en los que son las herreras y las cautivas quienes animan el conjunto formado por el tambor y las palmas. No es, pues, raro que el aprendiz de cantante se muestre incapaz de seguir el ritmo y cante para sí mismo, a contratiempo o francamente al margen del tiempo, sin que esto perturbe aparentemente a las acompañantes femeninas; por lo menos, no dan muestras de ello. Es en esas ocasiones cuando es posible que un hombre deje ver algunas de sus debilidades.

El aprendizaje del anzad y del tambor.

El aprendizaje de la vihuela de una sola cuerda o anzad se produce en las mismas condiciones, y la joven intérprete, que ya tiene edad (unos quince años) de lucir su primer alleshaw (pañuelo), construye su instrumento con materiales recuperados y crines (anzaden, sing. anzad) de vaca, mientras que las crines de caballo se reservan para los instrumentos de las mujeres adultas. Antes de tañer los aires (izelan, sing. azel) del repertorio clásico, empieza con una melodía de aprendizaje denominada melloloki, que le permite ejercitarse en los movimientos del arco (esawey): la subida (huket), la bajada (aseres) y sobre todo los golpecitos de arco que permiten marcar el ritmo (asatarekhtarekh); después vienen los movimientos de los dedos (azzemezeri n duduan) y su posición, el "encuentro" (ameni). Los aires del repertorio clásico se adquieren en primer lugar a través del canto, en solitario, después son reproducidos con el instrumento, aunque siempre acompañados por un silencioso murmullo de garganta. Esta técnica de movimientos internos de la garganta, perceptible para el oyente, recibe el nombre de asak dagh iman ('cántico del alma').

El tambor de las debutantes también se construye aprovechando materiales recuperados (un bote de conserva o de leche en polvo cubierto con un trapo). En este caso el proceso de aprendizaje no se realiza a escondidas, ya que tocar el tende forma parte de los juegos infantiles en que participan las hijas de herreros y cautivos. Los distintos ritmos se van adquiriendo progresivamente a lo largo de numerosas sesiones nocturnas de tambor, durante las cuales es muy fácil que una intérprete marque el motivo rítmico golpeando en el suelo o en cualquier objeto.  
    
La Música que Cura     
 
Los cantos de tende consagrados a los genios son ejecutados preferentemente al anochecer, después de las carreras de camellos; atraen a todos los jóvenes de los campamentos vecinos en pos de aventuras. Los ritmos y el tiempo son más lentos y los motivos más complejos, aunque basados en un sola fórmula que se repite. La cantante improvisa más y se inspira en sus problemas y sentimientos personales. Todos esos temas actúan como otras tantas señales memorativas sobre el psiquismo del enfermo cuando es enfrentado a esos cánticos dentro o fuera del marco de la fiesta. Pero a veces sucede que el enfermo permanece insensible y manifiesta su descontento echando arena a la cabeza de la solista si no es de su gusto. Cuando en el campamento no hay ningún cantante disponible, hay que conformarse con tocar el tambor, con el que casi todas las mujeres de la categoría de los herreros o de los cautivos son capaces de marcar los ritmos adecuados. En tal caso, el "tratamiento" puede durar varios días, ya que la mujer que toca el tambor puede tardar mucho tiempo hasta descubrir el motivo rítmico sobre el cual el enfermo ejecutará una danza (tegbest) "sentada", es decir, un balanceo progresivo de la cabeza y de la parte superior del cuerpo, si se trata de un miembro de la categoría de los imghad o de los imajeghen, o una danza "de pie" para los cautivos o los herreros. En ambos casos la danza acaba en desmayo. Entre las mujeres hallamos otro tipo de "enfermedad de los genios", en este caso posterior al parto. Un caso de este tipo se presentó en un campamento de herreros que dependía de los tuareg marabúticos Kel Eghal. Una mujer de la casta de los herreros había cumplido el período post partum de cuarenta días, que la aísla del marido y la somete a un régimen alimentario muy estricto. La tienda de su madre, en la que había dado a luz y pasado dicho período, fue trasladada algunos metros más allá para darle un suelo simbólicamente virgen de cualquier vestigio del parto. Después, durante los quince días siguientes, la mujer sufrió cada noche angustias que afectaban a toda la familia: había que atenderla, hablarle, tocar el tambor y, sobre todo, administrarle ciertos remedios, los más espectaculares de los cuales fueron, por una parte, la aplicación en las caderas de un hierro al rojo vivo y, por otra, la ingestión obligatoria del contenido de un frasco de perfume "que ahuyenta a los genios". Los problemas de esta mujer se debían probablemente tanto a los trastornos provocados por el cambio de régimen alimentario (denominados aneghu) y a los efectos de una depresión post partum, como a la "nueva toma de contacto" con el esposo, por cierto muy mayor.

El tratamiento mediante la música va a menudo precedido o acompañado, e incluso es sustituido, por un abanico de precauciones (¿supersticiones?) y remedios del que podemos preguntarnos si no es simplemente uno de tantos recursos.

De todos modos, esos procedimientos sólo son etapas previas a la práctica "oficial" del "marabutaje". Los marabutos (o morabitos), hombres santos y letrados del Islam, propagadores del Corán y preceptores de los niños en las escuelas coránicas, están también especializados en la confección de amuletos (tirawt) que protegen del mal de ojo y de las enfermedades. En general, sólo se recurre a sus servicios después de haber agotado los recursos de los tratamientos tradicionales, ya que sus intervenciones son costosas. Puede darse que un morabito esté confabulado con una intérprete de anzad o de tende: tal era el caso de un hermano y una hermana, los dos especialistas en sus respectivos campos, que se "pasaban" repetidamente a una enferma, de modo que cada vez que lo hacían obtenían sustanciosos beneficios, asegurados por otra parte por el hecho que la mujer sufría una enfermedad crónica y su tratamiento ya hacía unas cuantas semanas que duraba.

Sin querer reducir drásticamente el papel de la música a su función de curación, hay sin embargo que constatar que la mayor parte de las manifestaciones musicales de los tuareg son de índole terapéutica. Ciertamente, no son fácilmente identificables como tales a primer golpe de vista y el observador tiene más bien tendencia a asimilarlas a simples pretextos para la alegría. Tal es en cualquier caso la impresión recibida en los numerosos pueblos que encontramos a lo largo de la "ruta del uranio", abierta en 1981 entre Tahoua y Arlit. Estas aglomeraciones, nacidas de las obras de edificación y de los establecimientos comerciales que se han establecido, han atraído a una importante población de pastores nómadas, sobre todo herreros y cautivos, empujados a la sedentarización por la sequía, pero también atraídos por actividades mejor remuneradas que los magros recursos tradicionalmente aportados por sus antiguos amos. A pesar de su capacidad de adaptación, estos nuevos sedentarios encuentran numerosas dificultades, debidas principalmente a la pérdida de la libertad de movimientos, a la coexistencia con los habitantes de las aglomeraciones, a los cambios de ritmo de trabajo, de régimen alimentario y de hábitat, a la prostitución y al alcoholismo, presiones psicológicas que intentan conjurar recurriendo al tambor curativo. Eso explica en parte la proliferación nocturna de sesiones de tambores que no dejan de acentuar el conflicto con los vecinos. El sonido del tambor se ha convertido, en cierto modo, en el barómetro del clima que reina en un pueblo: "Cuanto más se oye el tambor, peor van las cosas".    

Las Influencias      

Las influencias regionales

En las zonas que rodean el país tuareg, se notan sin embargo dos tipos de influencias. Puede tratarse de una aportación antigua que afecta y determina los estilos regionales, como el de las intérpretes de anzad, las tagaraygarayt, que han adoptado un ataque del arco, a veces incluso un fraseo, emparentado con el de sus vecinos sedentarios, los intérpretes de goge del Ader. En tal caso, los componentes estrictamente tuareg (instrumentos, formas, escalas y repertorio) continúan presentes y el proceso se podría considerar la evolución normal e inevitable, incluso me atrevería a decir "inconsciente", que sufre toda música de tradición oral. O se pueden encontrar cambios aún más radicales, como la adopción del ûd árabe por los tuareg del Hoggar o el Tassili, o la utilización del goge hausa por los tuareg de Níger, préstamos evidentemente acompañados por la masculinización de la práctica de tales instrumentos.

Entre los tuareg de Malí la situación es algo distinta. Coexisten dos prácticas musicales: la música denominada tradicional, que respeta más o menos las reglas enumeradas anteriormente, y la música instrumental de los miembros de la casta de los herreros, que poseen el monopolio de la interpretación del laúd de tres cuerdas, tahardant, cuyos origen y repertorio son verosímilmente sedentarios (moro, songay o fulbe). Esos músicos se han convertido en una casta de músicos brujos, mientras que esta función de músico profesional no existe en el resto del mundo tuareg. Como en toda sociedad del Sahel, el músico brujo goza asimismo de gran libertad cuando se trata de improvisar y crear cánticos nuevos. A principios de los años setenta, las jóvenes generaciones de los tuareg rurales entraron en contacto, gracias a la aparición de la casete, con la música de tahardant de Malí y sus cantos satíricos y críticos con los gobernantes, aunque también con la jerarquía tradicional. Los nuevos repertorios han provocado entre dichos jóvenes una toma de conciencia de la rigidez de su patrimonio musical, del modo de ejecutarlo y de la dificultad de actualizarlo en la medida en que está vinculado a la rigidez de la estructura social. No es, por lo tanto, nada sorprendente que dichos jóvenes hayan estado al acecho de nuevas referencias identitarias. Eso es lo que les han ofrecido los cantos de los ishumar.

Los cantos de la rebelión

El término ishumar (sing., ashamur) procede de la palabra francesa chômeur y designa a los miembros de una generación de tuareg de Níger o Malí, generalmente solteros, que han dejado a la familia y abandonado el país huyendo o en busca de trabajo en Libia o Argelia. Son producto de las crisis de los veinte últimos años (sequías, hambrunas) y de la represión que las ha acompañado. A partir de 1989, después de algunos intentos de repatriación y reintegración por parte del gobierno de Níger, buena parte de los ishumar se organizaron en diversos grupos en abierta rebelión y pasaron a la clandestinidad armada prescindiendo de su pertenencia a una u otra de las confederaciones tuareg de origen y reivindicando la pertenencia a una sola identidad étnica. De ese modo pretendían liberarse de la obediencia al linaje, fuente de división y antagonismos, en pos de la unificación de los tuareg y de su unidad política ante los estados que los administraban.

A lo largo de su vagabundeo y a través de sus contactos con el exterior, estos ishumar fueron adoptando nuevas señas de identidad, como un modo de lucir el turbante inspirado en el de los guerrilleros del Frente Polisario, la ocasional sustitución de la espada tradicional (takuba) por el fusil de asalto Kalachnikov y, en lo que atañe a nuestro tema, la adquisición de cantos de índole marcial. La mayoría de esos cantos marciales fueron compuestos por exiliados de Malí y constituyen una especie de prensa cantada, de boletín de información política con fines de propaganda y movilización, ampliamente difundida por las casetes. Los temas evocados por tales cánticos revolucionarios se refieren, en heterogénea mezcolanza, a la sumisión impuesta por la sociedad tuareg tradicional, la colaboración de algunos caudillos tuareg con los gobiernos, las muchachas tuareg malcasadas con muchachos sedentarios, la necesidad de tener un territorio y una patria, etc. En general, estas canciones ilustran explícitamente las crisis que han afectado a la sociedad tuareg.

La renovación instrumental


El modelo de acompañamiento instrumental del canto en que se inspiran los émulos de este género nuevo ha sido proporcionado, entre otros, por los grupos tuareg de Níger Takres n Akal ('Construcción del país') y Terbyia, formados por dos guitarras y, a veces, una tercera utilizada como instrumento de percusión, un cantante solista y un coro de muchachas. Cuando los oye por primera vez, el occidental profano tiene la impresión de estar oyendo cánticos comunitarios del tipo "alrededor de la hoguera", que en rigor pueden recordar el ambiente de los finales de las noches de festival o de las veladas scouts. En cualquier caso, la desorientación no es grave, especialmente si tenemos en cuenta que el acompañamiento de guitarra confiere al conjunto una sensación de "algo ya oído": este instrumento se utiliza esencialmente para interpretar algunos acordes, habitualmente tres, entrecortados por algunos arpegios inspirados en el tañer del laúd tradicional tahardant para marcar la sucesión de las estrofas. Del conjunto se desprende cierta monotonía, ya que el tono del acompañamiento, así como su ritmo, casi nunca cambian de un repertorio a otro. Estos elementos, dejando aparte la lengua, son totalmente extraños a la cultura musical tuareg y sería interesante saber dónde y en qué condiciones fueron creados estos cantos de rebelión. La respuesta hay que ir a buscarla en los contactos establecidos entre los ishumar y otros movimientos semejantes, en los que se han inspirado para llevar a cabo sus acciones reivindicativas y de lucha armada. Seguramente, el modelo han sido los cantos del Frente Polisario, el movimiento de liberación saharaui (población que vive en el territorio del antiguo Sahara español, reivindicado por Marruecos), tanto en lo referente a la utilización de la guitarra como en lo que atañe a los ritmos, de origen claramente español. A pesar de su carácter uniforme, muy alejado de la diversidad del repertorio tradicional, esta música presenta numerosos atractivos para los jóvenes. Ante todo, es, por su carácter familiar, accesible a todo el mundo, incluyendo a los sedentarios. Seguidamente, se desvincula de las coerciones impuestas por la sociedad tuareg y, además, presenta un carácter de modernidad reivindicado por los jóvenes tuareg originarios de la sabana. Además de todo ello, la utilización de la guitarra acústica (y en ocasiones eléctrica) es justificada por los músicos por la libertad interpretativa que permite. Efectivamente, este instrumento no está socialmente connotado, puede ser tocado por los hombres —a diferencia de la vihuela de una cuerda— con independencia de su pertenencia de clase, cuando sea y en cualquier circunstancia. Después de mucho viajar en la clandestinidad, de haber sido pirateada por la causa en innumerables casetes, esta nueva música está a punto de ser integrada por el establishment político de Níger. Algunos grupos ya han hecho su gira por Europa y han despertado el interés de los productores discográficos. Seguramente esta música continuará transformándose e irá perdiendo su carácter militante hasta normalizarse o, incluso, "mundializarse". Por ahora, todavía tiene un éxito real en la juventud tuareg, entre la que la audición de la música tradicional suscita una especie de sentimiento de desprecio mezclado con una nostalgia negada, como si se hubiese convertido en una expresión "políticamente incorrecta", y eso tanto en los campamentos de la sabana como en el medio urbano.