“¡Oh Humanidad! Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra, y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os reconocierais unos a otros. Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allah es quien es más consciente de Él. Allah es Conocedor y está perfectamente informado.” (Sagrado Qur'an 49:13)
*El bendito Profeta (asws)
dice: "Mi Nación, cuando os rodee la tristeza, entonces decid: 'La hawla
wa la quwata ila billahi aliyu al azim. Hasbina Allahu wa nimal wakil'".
Dilo. Muy fácil, di: 'Allah es mi Wakil, Allah es mi testigo, Allah es en quien
confío, Allah es en quien me aferro. Él me es suficiente'. Cuando dices eso,
empiezas a sentirte cómodo. Y esa comodidad te rodea. La oscuridad se retira de
tu corazón. La luz llega a tu corazón. A raíz de que has caído en esa situación
desesperanzada, a raíz de que ahora tu corazón es oscuro, la oscuridad te
rodea, queriendo decir que si dejas de decir 'Allah', tu corazón está ocupado
con otra cosa. No lo puedes hacer. Si lo haces hay un precio que pagar. Y el
precio es que nunca serás feliz, sólo vas a ser engañado por sheytán, como he
dicho, 5 minutos, 10 minutos, 2 días, 3 días en una semana, o en un mes una
semana, o en un año un mes, los 11 meses restantes tu vida será miserable.
-Sahib us Sayf Hz Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra)
En relación a la ayat del
Sagrado Qur'an que dice: "Os ha
llegado un Mensajero salido de vosotros mismos" (9:128), el Imam
Ya'far ibn Muhammad as-Sadiq (ra) dijo: "Allah sabía que Sus criaturas no
serían capaces de una obediencia pura hacia Él, por lo que Él les dijo esto a
fin de que comprendieran que nunca serían capaces de alcanzar una absoluta
pureza en el servicio a Él. Entre Él y Sus criaturas, Él colocó a uno de su
misma especie, adornándolo con Sus propios atributos de compasión y
misericordia. Lo envió como embajador verídico a la creación y lo hizo de tal
modo que cuando alguien le obedece, está obedeciendo a Allah, y cuando alguien
concuerda con él, concuerda con Allah. Allah-swt- dice: 'Quienquiera que obedezca al Mensajero ha obedecido a Allah'
(4:80)".
En cuanto a la ayat que dice: "¿No hemos puesto tu mención en un
lugar elevado?" (94:4), Yahya ibn Adam dijo que se refiere a darle la
Profecía. Se ha dicho que el significado de estas palabras se explica mediante
el hadiz qudsi en el que Allah-swt- dice: "Cuando
Yo soy mencionado, tú eres mencionado junto a Mi en la frase: 'No hay dios más
que Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah'". También se ha dicho
que lo mismo sucede mediante el Adhan.
Lo que está claro es que
mediante estas palabras Allah-swt- confirma la inmensidad del favor que ha
concedido a Su Profeta, su noble estación junto a Él y el honor en que Él lo
mantiene. Enfatizó doblemente la sublime posición, el majestuoso rango y el
alto renombre de Su Profeta y unió su nombre a Su propio nombre.
Qatada (ra) dijo: "Allah exaltó su fama en este mundo y
en el Próximo. No hay ningún orador, ni testigo, ni nadie que haga el salat sin
decir: 'No hay más dios que Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah'".
Abu Sa'id al-Judri (ra) relató
que el Profeta (asws) dijo: "Yibril
(as) vino a mí y me dijo: 'Mi Señor y tu Señor te pregunta: '¿Sabes cómo He
elevado tu mención?'. Yo dije: 'Allah sabe más'. Dijo: 'Cuando Yo soy
mencionado, tú eres mencionado conmigo'". (En el Sahih de Ibn Hibban y
en el Musnad de Abu Ya'la)
Ibn 'Ata (ra) mencionó un hadiz
qudsi en el que Allah-swt- dice: "Completé
la creencia con el hecho de que fueras mencionado conmigo". Y otro que
dice: "He hecho tu mención parte de
Mi mención, por lo que cualquiera que quieta mencionarme, te menciona".
Ya'far as-Sadiq (ra) narró otro
hadiz qudsi que dice: "Nadie te
menciona como Mensajero sin que Me mencione como Señor".
Alguna gente de conocimiento,
como al-Mawardi, ha sugerido que esto hace referencia a la Estación de
Intercesión.
El hecho de que la mención del
Profeta (asws) esté directamente conectada a la mención de Allah-swt- también
muestra que la obediencia al Profeta (asws) está conectada a la obediencia a
Allah-swt-, y su nombre al nombre de Allah-swt-. Allah dice: "Obedeced a Allah y a Su
Mensajero" (2:32), y: "Creed
en Allah y en Su Mensajero" (4:136). Allah-swt- los pone juntos usando
la conjunción 'wa' que es la conjunción de compañeros. No está permitido usar
esta conjunción en conexión con Allah en el caso de nadie más que en el del
Profeta Muhammad (asws).
Ha sido relatado que Hazrat
'Umar (ra) dijo al Profeta (asws): "Parte
de tu excelencia ante Allah es que Él ha hecho que la obediencia a ti sea
obediencia a Él". Allah-swt- dice: "Quien
obedece al Mensajero está obedeciendo a Allah" (4:80), y: "Si amáis a Allah, seguidme, que Allah
os amará" (3:31). Ha sido relatado que cuando esta ayat fue revelada
la gente dijo: "Muhammad quiere que
le tomemos como una misericordia así como los cristianos hicieron con 'Isa
(Jesús)", por lo que Allah-swt- reveló: "Di: Obedeced a Allah y al Mensajero" (3:32). Allah-swt-
conectó la obediencia a Sayidina Muhammad (asws) con la obediencia a Él, a
pesar de lo que dijo la gente.
Extraído
del 'Ash-Shifa' del Qadi 'Iyad (Parte I, cap. I sec. I)
Como anticipamos en nuestro
artículo anterior titulado “Ética Islámica y Sabiduría Gauchesca”, compartimos
a continuación lo que consideramos una exposición auténtica del saber
tradicional que, como herencia de un conocimiento universal, ha sido transferido
a nuestros antepasados gauchos por sus patriarcas moriscos, herencia que remite
a un pasado islámico cuyo acervo encontró un asentamiento fértil en el alma
gaucha.
Nos referimos a los ‘Consejos’
que Martín Fierro da a sus hijos. Estos se encuentran ya casi al final de ‘La
vuelta de Martín Fierro’, libro en verso escrito por don José Hernández en
1879, y que constituye la secuela de ‘El Gaucho Martín Fierro’, escrito en
1872. Insha’Allah en próximos artículos desglosaremos la historia gaucha de la
Argentina, historia de una Tradición que se vio silenciada por las oscuras
maniobras de un liberalismo europeizante y corruptor que vencedor se erigió -mediante
sus representantes- en el poder dominante que impuso al pueblo su historia y
modo de ser, historia que da fiel cuenta en sus padeceres el Gaucho Martín
Fierro.
Los creyentes han caído en una
gran ghaflat (estado de descuido y negligencia). Día y noche, las 24 hs del
día. Ya no les importan los días y noches sagrados. Todos corren a satisfacer a
sus egos.
Ten cuidado. El final de ese
camino es Yahannam (el Infierno). Si no te purificas a ti mismo, si no
purificas tu ego llevándolo del nafsi
al-amara (el ego que incita al mal) al nafsi muttmaina (el ego sosegado), el
fuego arderá.
En estos días, especialmente en
Ramadán. Ramadán es el mes en el que la gente debe reunirse. Deben sentarse y
pensar qué están haciendo y por qué lo están haciendo, '¿cuál es el propósito
tras las acciones que estoy realizando?, más allá de esto, ¿Allah y Su Profeta
estarán felices conmigo, o no lo estarán?'.
Esta es la gran ghaflat de hoy
en día: la humanidad no se detiene a observar, a reflexionar. Sólo corren para
hacer lo que les dictan sus egos. Faraones, desde los siete a los setenta años,
mujeres y hombres, se han vuelto faraones. Los faraones fueron tiranos
opresores. Y Allah-swt- ha enviado 124.000 profetas para que nos comunicaran:
"Allah se Ha prohibido a Sí mismo la tiranía, y la Ha prohibido también
para ustedes. Ha prohibido que se opriman los unos a los otros". Y para
eso sirve la gente del siglo 21: se juntan para oprimirse. Si no te alejas de
eso, el final del camino será Yahannam. Puedes ayunar no sólo un mes, sino toda
tu vida, pero si tu ayuno no te sirve para hacerte mejor siervo, serás como un
animal agazapado en el rincón al que no se le ha dado de comer.
Antes de llevar a cabo una
acción cualquiera debes aprender a analizar por qué la haces, y cuál es la
intención que se oculta tras esa acción; eso es lo más importante, la
intención. Antes de abrir la boca debes pensar, debes saber, debes comprender
qué lograrás con esa palabra, que clase de daño causarás. Antes de actuar debes
pensar, reflexionar y analizar cuál será la finalidad de esa acción, hacia
dónde te llevará. De otra manera, tus problemas no acabarán. Y la solución está
en tus manos. Si empiezas a corregirte a ti mismo, todo a tu alrededor será
correcto. Hoy en día la gente pretende corregir a los demás...no, corrígete a
ti mismo, ya que todos se están volviendo faraones. ¿Y cuál fue el trabajo de
los Profetas? Enseñar a la gente a controlar sus egos.
El bendito Profeta (asws)
regresaba con sus Sahaba de una batalla. En la mezquita les dijo: "Hemos
regresado del Yihad menor para enfrentar el Yihad mayor". Los Sahabas lo
miraron y dijeron: "Ya Rasulullah, muchos han muerto, otras han sido
heridos, ¿aún nos espera una batalla mayor?". Dijo: "Claro que sí; la
batalla contra sus egos, contra sus nafs". Y esa gran batalla se lleva a
cabo hasta que llegamos a la tumba. No puedes decir: 'Oh, ya me he arreglado a
mi mismo, mi ego ya está completo, ahora haré como me parece', no, no harás
como te parece. Cuanto más completo está tu ego, más vas a correr para cumplir
con las órdenes de Allah que te conciernen. Observarás cada palabra que dices,
cada paso que das. Ese es el sentido de la Tariqat.
Tariqat es para sacarte del
nivel más bajo y llevarte a los estados más elevados. Si no estás haciendo eso,
no importará que tipo de Sheykh tengas. La gente que no escuchó al Profeta
(asws) está en Yahannam. Abu Yahil no escuchó al Profeta, y tantos como Abu
Yahil no lo escucharon... ¿A quién escucharon entonces? A sus egos, a sus
sheytanes. Y ahora están en Yahannam, ardiendo en el fuego.
Azrail (el ángel de la muerte)
vendrá por ti y por mí. Tal vez mañana, tal vez hoy. No olvides que de la
manera que vives será como mueras. En ese momento, rn lo que estés ocupado, así
morirás. Si estás ocupado limpiándote a ti mismo, a tu ego, estarás bien. Si
estás ocupado elogiando a tu ego, estarás en problemas.
Este es un mes sagrado, un mes
propicio para que tomes las riendas de tu ego, es el mes en que Sheytán está
encadenado. Pero aún así veo que en estos días el ego de la gente es más
salvaje. Sheytán está afuera, no puedes decir que Sheytán ha venido a
instigarte. No. No es Sheytán, es tu ego. Te has vuelto tan esclavo de tu ego
que ya no necesitas que Sheytán te engañe. El ego te dirige.
Entonces, ¿entiendes realmente
lo que significa que vas a morir? El libro se cierra y ya no puedes hacer más
nada. Todo se termina. Luego la Vida Eterna. Entiende el significado de 'Vida
Eterna'. En cuanto te es retirado el último aliento de vida, comienza la Vida
Eterna. Y allí dos lados: Yanna (el Jardín) y Yahannam (el infierno). No más.
Si estás apoyando constantemente a tu ego te aguarda el fuego, no entrarás al
Jardín. No importa cuán joven o anciano eres. Allah-swt- no se fija en eso.
Allah-swt- se fija en las acciones y en las intenciones tras ellas.
Este mes será propicio para la
gente que intenta controlarse a sí misma, a sus egos.
Allah está observando tus
acciones, Su Profeta está observando tus acciones, los Awliya'Allah están
observando tus acciones, los ángeles están observando tus acciones...todos,
excepto tú mismo. Hazte un favor a ti mismo: observa tus acciones, observa tus
intenciones. Si crees en estas palabras debes sentir temor en tu corazón, tu
corazón debe ser sacudido. Si no crees en ellas, hazlas a un lado. La tumba
espera por ti, por mí y por todos. Cuando entres en la tumba no pienses que
allí estarás a salvo. La seguridad la consigues ahora. Lo que envíes a la tumba
es lo que vas a encontrar allí.
Déjame poner un ejemplo, para
ti y para mí. Tal vez entiendas quién ayuda, cómo y dónde.
Cuando Hazrati Fátima, la hija
más amada del Profeta, dejó este mundo, un grupo de Sahaba se ocupó de
enterrarla. Ellos estaban muy tristes. Un Sahabi le habló al interior de la
tumba diciendo: "Oh tumba. Debes ser consciente de quién estamos ubicando
hoy allí. Estamos enviando a la hija más amada del Profeta (asws). Si no lo
entiendes, déjame aclararlo un poco más. Ella fue la esposa más amada de 'Ali
(ra). Si no lo entiendes, déjame aclararlo un poco más. Ella es la madre de
Hassan y Huseyn, y Hassan y Huseyn son los guías del Jardín. Así que, ten
cuidado, trátala correctamente". Desde la tierra se le contestó: 'Hey tú,
ocúpate de tus asuntos, no me digas qué es lo que tengo que hacer. Como tú
recibes órdenes, yo también recibo órdenes de mi Señor. Hoy nadie será tratado
según su identidad, ni si ha sido la madre de tal o el padre de tal. Hoy voy a
tratar a esa persona según lo que ha enviado a su tumba. Eso es lo que va a
encontrar. Tú preocúpate por ti mismo. Cuando vengas aquí, te sucederá lo
mismo'. Eso se le dijo al Sahabi desde la tierra.
Si crees que eres mejor que los
Sahaba, no tengo palabras para ti. Por eso piensa bien. Para cada acción que
lleves a cabo, siéntate y reflexiona, pon buenas intenciones. Corrígete a ti
mismo. Ahora es el momento para que lo hagas, no es momento para que te vuelvas
aún más Faraón. Todos deben volver la vista hacia atrás en sus vidas y pensar:
'Sí, alguna vez estuve en la jungla. La Misericordia de mi Señor me ha
alcanzado y ahora estoy aquí. Déjame ser mejor, no peor'. Cuando estás en la
jungla tal vez encuentras la oportunidad de dar excusas. Pero ahora no la
tienes. Ahora tienes un Sheykh que te recuerda que no importa lo que eres, que
si no corriges tu ego nadie te ayudará en la tumba.
Ramadán es el mes de la
paciencia. ¿Qué significa 'mes de la paciencia'? Que no vas a ceder a la ira.
Todos aquellos que no cedan a la ira van a triunfar. Si cedes a la ira...te
serán enviadas más cosas que te hagan enfurecer. Cuanto más enojada está una
persona, recibirá más de lo mismo. Con esa ira entrará a la tumba. La ira
devora y destruye las buenas acciones como el fuego a la madera.
En Ramadán Sheytán no está aquí
y aún así la gente permanece hambrienta en sus egos y enojada. Por eso, ten
cuidado. En el Día del Juicio no podrás decir que no lo sabías o que nadie te
lo advirtió. Haz como gustes, pero al final tendrás que pagar el precio. Si
haces trabajos sucios recibirás sucias recompensas. No es como suponen los
cristianos de que Allah ha tomado a Jesús (as) para salvarte. No. Allah juzgará
de acuerdo a tus acciones. Lo que has hecho, eso encontrarás.
Por lo tanto, tangan cuidado
con la ira. La ira es la estación en que el ego afirma su señorío. Cierta vez
un Sahabi fue al Mensajero de Allah (asws) pidiéndole un consejo. El Profeta
respondió: "No cedas a la ira, no te enfurezcas". El Sahabi preguntó
dos veces más y recibió la misma respuesta: "No te enfurezcas. Si puedes
hacerlo, entonces luego ven que te daré otro consejo". Lo primordial es no
ceder a la ira. Esto es suficiente. Si no puedes superarlo, ¿qué harás cuando
el Sheykh te ponga a prueba con cosas que no son de tu agrado? Te disgustarás
con él, y así te enojarás con el Profeta y con Allah. La ira es la estación en
que el ego declara su señorío diciendo: 'Yo existo. Tú eres tú y Yo soy yo'.
Entonces, si puedes superarlo,
mira cuantas cosas erróneas desaparecen con eso, mira cuanto cambias. La ira es
un obstáculo, un velo, no te deja escuchar, ni ver, ni sentir. Por lo tanto, en
este camino, es un buen comienzo intentar controlar la ira, especialmente en
este bendito mes.
Wa min Allahu Tawfiq.
Sohbet dado por Hz Sahib us Sayf Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra).
Dentro del ámbito del
conocimiento islámico existe una ciencia particular encargada de establecer una
categorización de los diferentes comportamientos humanos en beneficiosos y
perjudiciales, buenos o malos. Esta ciencia se llama 'Ajlaq al-Islamiyya', habitualmente traducida al español como
'Ética Islámica'.
El vocablo Ajlaq es el plural de Julq,
que quiere decir 'disposición', 'conducta'. Una disposición es una 'malaka', un hábito, una propiedad del
corazón que se forma por la reiteración de ciertos actos y que resulta difícil
destruir.
Ahora bien, el objetivo de la
ciencia de la Ética es transformar los malos hábitos y las conductas
inaceptables que se hallan fuera de la virtud y dentro de lo reprobable,
llevando al hombre a asimilar los comportamientos virtuosos y la purificación
del corazón, ya que el corazón es el centro donde se originan los hábitos que
pueden enfermarlo, si son malos, o elevarlo, si son buenos.
La fuente principal de la Ética
es la capacidad de comprensión del ser humano, la cual se divide en Hikma an-nazariyya, o simplemente Hikma, Sabiduría, que es la capacidad
para diferenciar entre lo que nos beneficia y lo que nos perjudica, entre lo
justo y lo injusto; y la Hikma
al-amaliyya, que es la sabiduría práctica. Como toda potencialidad en el
ámbito de la experiencia islámica, la Hikma
representa la virtud de un estado medio cuyos extremos pueden ser
perjudiciales: su exceso se llama 'Yabaza',
y comporta el hecho de intentar comprender lo que se encuentra fuera del
alcance humano (esoterismo, etc...), como también el estado de quien se dedica
a objetivos fútiles como el timo, el engaño y la hechicería. La mengua en la Hikma es llamada 'idiotez' (baladat), y la persona que la padece es
incapaz de diferenciar entre lo que le beneficia y lo que le perjudica,
confundiendo lo bueno con lo malo y lo malo con lo bueno. En tanto quien tiene
suficiente Hikma al-amaliyya, se dice
que tiene 'adala, justicia. En la
justicia no puede haber exceso ni mengua.
Los tratados de Ética Islámica
establecen que cuando una persona se ajusta a la Sabiduría, que es una de las
tres potencialidades de su fuero interno, vence a las dos potencialidades
restantes del ego salvaje que son el deseo y la ira, y consigue la felicidad al
desarrollarlas en su justo medio convirtiéndolas en contención y valentía. Si
la Sabiduría no consigue estar equilibrada, y se orienta a cualquiera de los
extremos, por exceso o defecto, aparecerán las enfermedades del corazón
originando sus consecuentes malos hábitos. Por consiguiente es tarea de todo
musulmán eliminar los malos hábitos que se ubican en su corazón y remplazarlos
por conductas rectas y virtuosas de acuerdo a la Sabiduría.
La capacidad de comprensión, al
ser una potencialidad inherente al ser humano, reconoce en las enseñanzas
divinamente reveladas, o celestialmente inspiradas, la Sabiduría transformadora
que dispone el camino recto hacia el desarrollo de la virtud. Por esto es que
tanto Sabiduría como virtud revisten carácter de universalidad, por lo que la
Ética, como ciencia de los comportamientos, ha sido la misma en todo tiempo y
lugar.
Ahora bien, hemos expuesto en
trabajos anteriores que la influencia hispanomusulmana en la constitución de
nuestro antepasado gaucho, entre otras cosas, ha sido la encargada de
transmitir esta Hikma, esta Sabiduría
atemporal necesaria para lo comprensión de lo virtuoso y lo reprobable, y a
raíz de ella, es decir, para servirse como soporte de manifestación, ha dado en
generar un arte particular encargado de difundir, como prolongación de sí
misma, la inspiración transformadora; ese arte singular de nuestra tierra es la
Payada.
El coplero grave y sentencioso
de nuestros trovadores gauchos, magistralmente descubierto por don José
Hernández, prolífico develador del espíritu gaucho, es un bellísimo eco de la
Sabiduría cuyo sentido ético reverbera en la vivencia gaucha emparentándola
indisolublemente con la experiencia islámica tradicional: el sentido de la
justicia, la honradez, la valentía, la libertad, la templanza y el estoicismo
hacen del arquetipo gaucho una semejanza única del musulmán tradicional. Acuden
a nuestra memoria, a modo de ejemplos inexorables, los Consejos que Martín Fierro da a sus hijos, o la inmensa obra de don
José Larralde, 'Herencia pa'un hijo gaucho',
modelos cabales de Sabiduría que perennes resuenan los significados de lo
universal. Hombre vinculado con gauchos y sus faenas, don José Hernández, en el
prologo a “La vuelta de Martín Fierro”, escribió:
“Qué
singular es, y qué digno de observación, el oír a nuestros paisanos, expresar
en dos versos claros y sencillos, máximas y pensamientos morales que las
naciones más antiguas, la India y la Persia, conservaban como el tesoro
inestimable de su sabiduría proverbial; que los griegos escuchaban con
veneración de boca de sus sabios más profundos, de Sócrates, fundador de la moral, de Platón y de
Aristóteles; que entre los latinos difundió gloriosamente el afamado Seneca; (…)
y que se hallan consagrados
fundamentalmente en los códigos religiosos de todos los grandes reformadores de
la humanidad. (…)El corazón humano y la moral son los mismos
en todos los siglos.”
De hecho la Sabiduría, como
capacidad para discernir lo justo y lo injusto, lo beneficioso y lo
perjudicial, lo real y lo falso, es la característica original que Dios ha
concedido a los hombres de todos los tiempos para que aprendiendo y/o enseñando
lo que les sea de auténtica utilidad en el tránsito que supone la vida logren
alcanzar el sentido propio a la humanidad.
En próximas entradas, Dios
mediante, publicaremos los versos de sabiduría gauchesca que han hecho florecer
la tradición autóctona de la Argentina con un matiz particular que la vincula
estrechamente al Islam Tradicional.
La evolución del gusto musical
de los tuareg a lo largo de los veinte últimos años es ejemplar por varios
conceptos. Antes que nada porque esta población, distribuida por una vasta zona
repartida entre cinco países del Sahara y el Sahel, está en contacto por la
fuerza de las circunstancias con otras culturas musicales con las que mantiene
contactos consistentes en aportaciones y préstamos recíprocos. Pueden ser
mestizajes musicales de índole urbana o, al contrario, intercambios que se
producen entre grupos rurales, incluso entre los más cerrados, estrictamente
nómadas hasta hace muy poco, como los lullemmeden del Este, en Níger (más
comúnmente denominados Tagaraygarayt, "los del centro"), famosos por
su fidelidad al repertorio musical tradicional. Un caso interesante, sin
embargo, es el de la adopción de un género musical completamente distinto por
causas en gran parte políticas e ideológicas.
La
práctica musical tradicional
Entre los Tagaraygarayt, el
monopolio de la música instrumental, lo detentan las mujeres y, entre las
mujeres, son las pertenecientes a las clases sociales jerárquicamente más
elevadas las que pueden tocar la vihuela de una sola cuerda (anzad) y el tambor
tazawat, en tanto que las artesanas o las ex cautivas se limitan a tocar el
tambor de mortero (tende). Siempre que cantan como solistas, las mujeres lo
hacen acompañadas por un coro que les responde. En cambio, los hombres cantan
como solistas a capella o a dúo, a veces acompañados por la vihuela de una sola
cuerda (anzad). Las diversas expresiones mencionadas, instrumentales o vocales,
se pueden combinar entre sí para dar lugar a distintas categorías musicales,
las más frecuentes de las cuales son los "cantos de anzad" (aires de
anzad) y los "cantos de tende".
Los repertorios de los cantos
de los hombres y de la vihuela de una cuerda están estrechamente vinculados al
pasado y a la tradición épica de los grupos tuareg, aunque también hay
numerosos cantos que evocan a la amada o simplemente los estados de ánimo del
autor del poema. En general, los compositores de las letras y de los aires son
conocidos por todo el mundo y la norma exige que no sea usual crear nuevos
cantos y que los intérpretes se conformen con reproducir el repertorio
introduciendo, en todo caso, pequeñas variaciones estilísticas personales. Por
el contrario, el canto de las mujeres acompañado con el tambor de mortero es la
ocasión de improvisar poemas que hacen las veces de crónicas y, en ocasiones,
de sátira social de la vida en los campamentos.
En principio, ni se canta ni se
toca al albur. Hay ocasiones específicas: las dos más importantes, y también
las evocadas más a menudo por los tuareg nómadas, son las sesiones de
"cantos para los genios", durante las que se tocan el anzad o el
tende (con o sin cánticos) para curar a una persona enferma, es decir, para
"echar a los genios de su cuerpo", y las fiestas (nacimientos, bodas)
en que los hombres se exhiben a lomos de sus camellos preferidos para hacer una
"ronda de camellos" alrededor de la mujer que toca el tambor. En este
caso sólo se utiliza el tambor, acompañado por el coro de las mujeres. Hace
tiempo, cuando los tuareg aún guerreaban y llevaban a cabo incursiones contra
sus vecinos, las caravanas y las tropas coloniales, el anzad se tocaba para
enardecer y glorificar la bravura de los guerreros. En aquel entonces se decía
que un guerrero "merecía el anzad", expresión que todavía se usa
cuando se habla de un hombre valiente. Esta música tiene, por lo tanto, la
particularidad de reflejar las diferencias sociales que hay en el grupo:
distribución sexual de instrumentistas y cantantes, diferencias según el
estatus y el lugar ocupado en la jerarquía tradicional (o lo que de ella se
conserva). Como la lengua (tamasheq), la escritura (tifinagh) y el uso del velo
(anagad) por los hombres, la música continúa siendo uno de los elementos más
poderosos a que pueden recorrer los tuareg para manifestar sus diferencias
respecto a sus vecinos.
El Aprendizaje
El
aprendizaje del canto y del repertorio
La adquisición del repertorio
se produce mediante el aprendizaje del canto. En cambio, la práctica vocal sólo
puede tener lugar si se ejecutan aires (re)conocidos. Es impensable dejarse
llevar por fórmulas ornamentales separadas de su contexto melódico (no
significantes). Por lo tanto, es imposible canturrear un aire, "cantar sin
decir nada", acto considerado infantil, indigno de un adulto. En efecto,
para los tuareg, todo hombre adulto alardea de respetar el asshak, es decir,
cierta reserva, un rigor de la actitud traducible por "nobleza".
Además, sobre todo en presencia de parientes o extranjeros, está sometido a la
regla del pudor, de la vergüenza y del respeto, takarakit, que exige que no
exteriorice sus sentimientos y no hable de según qué asuntos y especialmente de
la música. En resumen, un hombre sólo puede cantar en público si se halla en
compañía de un auditorio del mismo grupo de edad y con el que tenga relaciones
de parentesco "en confianza". Pero, ante todo, un hombre sólo canta
ante un auditorio si se halla en plena posesión de su repertorio y se considera
capaz de interpretarlo según unas determinadas reglas estéticas de técnica
vocal acordes con las que se han ido transmitiendo de generación en generación.
El conocimiento del repertorio y el del modo de interpretarlo son, pues, inseparables,
aunque parece que los poemas son memorizados y reproducidos más fielmente
cuando son recitados que cuando son cantados. A primera vista, la cosa debería
ir al contrario: una tonada tiende a facilitar la memorización de un texto. Sin
embargo, para un cantante tuareg la forma tiene más importancia que la
fidelidad al texto, ya que es reconocido como tal por su creatividad melódica.
El aprendizaje del canto se
lleva a cabo a escondidas y en solitario, dado que un hombre no puede ser
sorprendido en una situación de inferioridad debida a la falta de habilidad y
susceptible de ser causa de burla. Así, es casi imposible conocer las etapas,
las modalidades y la evolución de la adquisición del canto. En todo caso, puede
suceder que un hombre no cualificado se arriesgue a cantar cuando la ocasión no
es muy comprometedora, por ejemplo en ocasión de una reunión nocturna con
cantos de tende curativos, en los que son las herreras y las cautivas quienes
animan el conjunto formado por el tambor y las palmas. No es, pues, raro que el
aprendiz de cantante se muestre incapaz de seguir el ritmo y cante para sí
mismo, a contratiempo o francamente al margen del tiempo, sin que esto perturbe
aparentemente a las acompañantes femeninas; por lo menos, no dan muestras de ello.
Es en esas ocasiones cuando es posible que un hombre deje ver algunas de sus
debilidades.
El
aprendizaje del anzad y del tambor.
El aprendizaje de la vihuela de
una sola cuerda o anzad se produce en las mismas condiciones, y la joven
intérprete, que ya tiene edad (unos quince años) de lucir su primer alleshaw
(pañuelo), construye su instrumento con materiales recuperados y crines
(anzaden, sing. anzad) de vaca, mientras que las crines de caballo se reservan
para los instrumentos de las mujeres adultas. Antes de tañer los aires (izelan,
sing. azel) del repertorio clásico, empieza con una melodía de aprendizaje
denominada melloloki, que le permite ejercitarse en los movimientos del arco
(esawey): la subida (huket), la bajada (aseres) y sobre todo los golpecitos de
arco que permiten marcar el ritmo (asatarekhtarekh); después vienen los
movimientos de los dedos (azzemezeri n duduan) y su posición, el
"encuentro" (ameni). Los aires del repertorio clásico se adquieren en
primer lugar a través del canto, en solitario, después son reproducidos con el
instrumento, aunque siempre acompañados por un silencioso murmullo de garganta.
Esta técnica de movimientos internos de la garganta, perceptible para el
oyente, recibe el nombre de asak dagh iman ('cántico del alma').
El tambor de las debutantes
también se construye aprovechando materiales recuperados (un bote de conserva o
de leche en polvo cubierto con un trapo). En este caso el proceso de
aprendizaje no se realiza a escondidas, ya que tocar el tende forma parte de
los juegos infantiles en que participan las hijas de herreros y cautivos. Los
distintos ritmos se van adquiriendo progresivamente a lo largo de numerosas
sesiones nocturnas de tambor, durante las cuales es muy fácil que una
intérprete marque el motivo rítmico golpeando en el suelo o en cualquier
objeto.
La Música que Cura
Los cantos de tende consagrados
a los genios son ejecutados preferentemente al anochecer, después de las
carreras de camellos; atraen a todos los jóvenes de los campamentos vecinos en
pos de aventuras. Los ritmos y el tiempo son más lentos y los motivos más
complejos, aunque basados en un sola fórmula que se repite. La cantante
improvisa más y se inspira en sus problemas y sentimientos personales. Todos
esos temas actúan como otras tantas señales memorativas sobre el psiquismo del
enfermo cuando es enfrentado a esos cánticos dentro o fuera del marco de la
fiesta. Pero a veces sucede que el enfermo permanece insensible y manifiesta su
descontento echando arena a la cabeza de la solista si no es de su gusto.
Cuando en el campamento no hay ningún cantante disponible, hay que conformarse
con tocar el tambor, con el que casi todas las mujeres de la categoría de los
herreros o de los cautivos son capaces de marcar los ritmos adecuados. En tal
caso, el "tratamiento" puede durar varios días, ya que la mujer que
toca el tambor puede tardar mucho tiempo hasta descubrir el motivo rítmico
sobre el cual el enfermo ejecutará una danza (tegbest) "sentada", es
decir, un balanceo progresivo de la cabeza y de la parte superior del cuerpo,
si se trata de un miembro de la categoría de los imghad o de los imajeghen, o
una danza "de pie" para los cautivos o los herreros. En ambos casos
la danza acaba en desmayo. Entre las mujeres hallamos otro tipo de
"enfermedad de los genios", en este caso posterior al parto. Un caso
de este tipo se presentó en un campamento de herreros que dependía de los
tuareg marabúticos Kel Eghal. Una mujer de la casta de los herreros había
cumplido el período post partum de cuarenta días, que la aísla del marido y la
somete a un régimen alimentario muy estricto. La tienda de su madre, en la que
había dado a luz y pasado dicho período, fue trasladada algunos metros más allá
para darle un suelo simbólicamente virgen de cualquier vestigio del parto.
Después, durante los quince días siguientes, la mujer sufrió cada noche
angustias que afectaban a toda la familia: había que atenderla, hablarle, tocar
el tambor y, sobre todo, administrarle ciertos remedios, los más espectaculares
de los cuales fueron, por una parte, la aplicación en las caderas de un hierro
al rojo vivo y, por otra, la ingestión obligatoria del contenido de un frasco
de perfume "que ahuyenta a los genios". Los problemas de esta mujer
se debían probablemente tanto a los trastornos provocados por el cambio de
régimen alimentario (denominados aneghu) y a los efectos de una depresión post
partum, como a la "nueva toma de contacto" con el esposo, por cierto
muy mayor.
El tratamiento mediante la
música va a menudo precedido o acompañado, e incluso es sustituido, por un
abanico de precauciones (¿supersticiones?) y remedios del que podemos
preguntarnos si no es simplemente uno de tantos recursos.
De todos modos, esos
procedimientos sólo son etapas previas a la práctica "oficial" del
"marabutaje". Los marabutos (o morabitos), hombres santos y letrados
del Islam, propagadores del Corán y preceptores de los niños en las escuelas
coránicas, están también especializados en la confección de amuletos (tirawt)
que protegen del mal de ojo y de las enfermedades. En general, sólo se recurre
a sus servicios después de haber agotado los recursos de los tratamientos
tradicionales, ya que sus intervenciones son costosas. Puede darse que un
morabito esté confabulado con una intérprete de anzad o de tende: tal era el
caso de un hermano y una hermana, los dos especialistas en sus respectivos
campos, que se "pasaban" repetidamente a una enferma, de modo que
cada vez que lo hacían obtenían sustanciosos beneficios, asegurados por otra
parte por el hecho que la mujer sufría una enfermedad crónica y su tratamiento
ya hacía unas cuantas semanas que duraba.
Sin querer reducir
drásticamente el papel de la música a su función de curación, hay sin embargo
que constatar que la mayor parte de las manifestaciones musicales de los tuareg
son de índole terapéutica. Ciertamente, no son fácilmente identificables como
tales a primer golpe de vista y el observador tiene más bien tendencia a
asimilarlas a simples pretextos para la alegría. Tal es en cualquier caso la
impresión recibida en los numerosos pueblos que encontramos a lo largo de la
"ruta del uranio", abierta en 1981 entre Tahoua y Arlit. Estas
aglomeraciones, nacidas de las obras de edificación y de los establecimientos
comerciales que se han establecido, han atraído a una importante población de
pastores nómadas, sobre todo herreros y cautivos, empujados a la
sedentarización por la sequía, pero también atraídos por actividades mejor
remuneradas que los magros recursos tradicionalmente aportados por sus antiguos
amos. A pesar de su capacidad de adaptación, estos nuevos sedentarios
encuentran numerosas dificultades, debidas principalmente a la pérdida de la
libertad de movimientos, a la coexistencia con los habitantes de las
aglomeraciones, a los cambios de ritmo de trabajo, de régimen alimentario y de
hábitat, a la prostitución y al alcoholismo, presiones psicológicas que
intentan conjurar recurriendo al tambor curativo. Eso explica en parte la
proliferación nocturna de sesiones de tambores que no dejan de acentuar el conflicto
con los vecinos. El sonido del tambor se ha convertido, en cierto modo, en el
barómetro del clima que reina en un pueblo: "Cuanto más se oye el tambor,
peor van las cosas".
Las Influencias
Las
influencias regionales
En las zonas que rodean el país
tuareg, se notan sin embargo dos tipos de influencias. Puede tratarse de una
aportación antigua que afecta y determina los estilos regionales, como el de
las intérpretes de anzad, las tagaraygarayt, que han adoptado un ataque del
arco, a veces incluso un fraseo, emparentado con el de sus vecinos sedentarios,
los intérpretes de goge del Ader. En tal caso, los componentes estrictamente
tuareg (instrumentos, formas, escalas y repertorio) continúan presentes y el
proceso se podría considerar la evolución normal e inevitable, incluso me
atrevería a decir "inconsciente", que sufre toda música de tradición
oral. O se pueden encontrar cambios aún más radicales, como la adopción del ûd
árabe por los tuareg del Hoggar o el Tassili, o la utilización del goge hausa
por los tuareg de Níger, préstamos evidentemente acompañados por la
masculinización de la práctica de tales instrumentos.
Entre los tuareg de Malí la
situación es algo distinta. Coexisten dos prácticas musicales: la música denominada
tradicional, que respeta más o menos las reglas enumeradas anteriormente, y la
música instrumental de los miembros de la casta de los herreros, que poseen el
monopolio de la interpretación del laúd de tres cuerdas, tahardant, cuyos
origen y repertorio son verosímilmente sedentarios (moro, songay o fulbe). Esos
músicos se han convertido en una casta de músicos brujos, mientras que esta
función de músico profesional no existe en el resto del mundo tuareg. Como en
toda sociedad del Sahel, el músico brujo goza asimismo de gran libertad cuando
se trata de improvisar y crear cánticos nuevos. A principios de los años
setenta, las jóvenes generaciones de los tuareg rurales entraron en contacto,
gracias a la aparición de la casete, con la música de tahardant de Malí y sus
cantos satíricos y críticos con los gobernantes, aunque también con la
jerarquía tradicional. Los nuevos repertorios han provocado entre dichos
jóvenes una toma de conciencia de la rigidez de su patrimonio musical, del modo
de ejecutarlo y de la dificultad de actualizarlo en la medida en que está
vinculado a la rigidez de la estructura social. No es, por lo tanto, nada
sorprendente que dichos jóvenes hayan estado al acecho de nuevas referencias
identitarias. Eso es lo que les han ofrecido los cantos de los ishumar.
Los
cantos de la rebelión
El término ishumar (sing.,
ashamur) procede de la palabra francesa chômeur y designa a los miembros de una
generación de tuareg de Níger o Malí, generalmente solteros, que han dejado a
la familia y abandonado el país huyendo o en busca de trabajo en Libia o
Argelia. Son producto de las crisis de los veinte últimos años (sequías,
hambrunas) y de la represión que las ha acompañado. A partir de 1989, después
de algunos intentos de repatriación y reintegración por parte del gobierno de
Níger, buena parte de los ishumar se organizaron en diversos grupos en abierta
rebelión y pasaron a la clandestinidad armada prescindiendo de su pertenencia a
una u otra de las confederaciones tuareg de origen y reivindicando la pertenencia
a una sola identidad étnica. De ese modo pretendían liberarse de la obediencia
al linaje, fuente de división y antagonismos, en pos de la unificación de los
tuareg y de su unidad política ante los estados que los administraban.
A lo largo de su vagabundeo y a
través de sus contactos con el exterior, estos ishumar fueron adoptando nuevas
señas de identidad, como un modo de lucir el turbante inspirado en el de los
guerrilleros del Frente Polisario, la ocasional sustitución de la espada
tradicional (takuba) por el fusil de asalto Kalachnikov y, en lo que atañe a
nuestro tema, la adquisición de cantos de índole marcial. La mayoría de esos
cantos marciales fueron compuestos por exiliados de Malí y constituyen una
especie de prensa cantada, de boletín de información política con fines de
propaganda y movilización, ampliamente difundida por las casetes. Los temas
evocados por tales cánticos revolucionarios se refieren, en heterogénea
mezcolanza, a la sumisión impuesta por la sociedad tuareg tradicional, la colaboración
de algunos caudillos tuareg con los gobiernos, las muchachas tuareg malcasadas
con muchachos sedentarios, la necesidad de tener un territorio y una patria,
etc. En general, estas canciones ilustran explícitamente las crisis que han
afectado a la sociedad tuareg.
La
renovación instrumental
El modelo de acompañamiento
instrumental del canto en que se inspiran los émulos de este género nuevo ha
sido proporcionado, entre otros, por los grupos tuareg de Níger Takres n Akal
('Construcción del país') y Terbyia, formados por dos guitarras y, a veces, una
tercera utilizada como instrumento de percusión, un cantante solista y un coro
de muchachas. Cuando los oye por primera vez, el occidental profano tiene la
impresión de estar oyendo cánticos comunitarios del tipo "alrededor de la
hoguera", que en rigor pueden recordar el ambiente de los finales de las
noches de festival o de las veladas scouts. En cualquier caso, la
desorientación no es grave, especialmente si tenemos en cuenta que el acompañamiento
de guitarra confiere al conjunto una sensación de "algo ya oído":
este instrumento se utiliza esencialmente para interpretar algunos acordes,
habitualmente tres, entrecortados por algunos arpegios inspirados en el tañer
del laúd tradicional tahardant para marcar la sucesión de las estrofas. Del
conjunto se desprende cierta monotonía, ya que el tono del acompañamiento, así
como su ritmo, casi nunca cambian de un repertorio a otro. Estos elementos,
dejando aparte la lengua, son totalmente extraños a la cultura musical tuareg y
sería interesante saber dónde y en qué condiciones fueron creados estos cantos
de rebelión. La respuesta hay que ir a buscarla en los contactos establecidos
entre los ishumar y otros movimientos semejantes, en los que se han inspirado
para llevar a cabo sus acciones reivindicativas y de lucha armada. Seguramente,
el modelo han sido los cantos del Frente Polisario, el movimiento de liberación
saharaui (población que vive en el territorio del antiguo Sahara español,
reivindicado por Marruecos), tanto en lo referente a la utilización de la
guitarra como en lo que atañe a los ritmos, de origen claramente español. A
pesar de su carácter uniforme, muy alejado de la diversidad del repertorio
tradicional, esta música presenta numerosos atractivos para los jóvenes. Ante
todo, es, por su carácter familiar, accesible a todo el mundo, incluyendo a los
sedentarios. Seguidamente, se desvincula de las coerciones impuestas por la
sociedad tuareg y, además, presenta un carácter de modernidad reivindicado por
los jóvenes tuareg originarios de la sabana. Además de todo ello, la
utilización de la guitarra acústica (y en ocasiones eléctrica) es justificada
por los músicos por la libertad interpretativa que permite. Efectivamente, este
instrumento no está socialmente connotado, puede ser tocado por los hombres —a
diferencia de la vihuela de una cuerda— con independencia de su pertenencia de
clase, cuando sea y en cualquier circunstancia. Después de mucho viajar en la
clandestinidad, de haber sido pirateada por la causa en innumerables casetes,
esta nueva música está a punto de ser integrada por el establishment político
de Níger. Algunos grupos ya han hecho su gira por Europa y han despertado el
interés de los productores discográficos. Seguramente esta música continuará
transformándose e irá perdiendo su carácter militante hasta normalizarse o,
incluso, "mundializarse". Por ahora, todavía tiene un éxito real en
la juventud tuareg, entre la que la audición de la música tradicional suscita
una especie de sentimiento de desprecio mezclado con una nostalgia negada, como
si se hubiese convertido en una expresión "políticamente incorrecta",
y eso tanto en los campamentos de la sabana como en el medio urbano.