sábado, 11 de mayo de 2013

Del seguimiento y la obediencia al Imam

Bismillahi Rahmani Rahim
Dice Allah-swt- en el Sagrado Qur'an:
"¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allah, obedeced al Mensajero y a vuestros líderes rectamente guiados" (4:58)
"Y sigue el camino de los que se vuelven a Mí en todo" (31:14)
"El Día en que convoquemos a cada grupo de hombres con los Imames que han seguido..." (17:71)
Abu Hurayra (ra) oyó al Mensajero de Allah (asws) decir:
"Quien me obedece, obedece a Allah, y quien me desobedece, desobedece a Allah. Quien obedece a su Imam (líder, guía espiritual) me está obedeciendo a mí, y quien desobedece a su Imam, me está desobedeciendo a mí. El Imam es una protección en cuya defensa se debe luchar y se debe buscar protección en él. Si el Imam prescribe el temor a Allah y la justicia, tendrá una recompensa por ello; y si dice lo contrario, será responsable por ello". (Hadiz Sahih registrado por al-Bujari)
Abu Hurayra (ra) relató que el Profeta (asws) dijo:
"Los israelitas eran gobernados por los profetas; cuando moría un profeta le sucedía otro; sin embargo, no habrá profeta alguno después de mí, pero habrá califas en gran número". Dijeron: '¿Qué nos ordenas, pues?'. Dijo: "Cumplid con vuestra bayat al primero, y dadles sus derechos, pues Allah los interrogará por lo que hayan hecho con aquellos sobre quienes quiso que gobernaran". (Bujari)

jueves, 9 de mayo de 2013

Noches Especiales en los próximos meses Sagrados


Alhamdulillah nos estamos aproximando a tres meses sagrados: Rajab, el mes de Allah; Sha’ban, el mes del Sagrado Profeta (asws); y Ramazan, el mes de la Nación de Muhammad. Están llegando. Han de llegar y han de irse. Así estemos o no en este mundo, van a llegar y van a irse. Tanto como Allah-swt- le dé tiempo a este mundo, y el mundo continúe, estos días van a llegar e irse. Pero, ¿Cómo sucede? ¿Cómo están llegando y cómo se están yendo? ¿Estamos mostrando el debido respeto hacia estos meses? ¿Estamos mostrando la debida importancia por estos meses? .Por ejemplo, ¿Estás mostrando tanta importancia como la demuestras para el Año Nuevo de este falso calendario (gregoriano)? Todos conocen el Año Nuevo. Millones de Musulmanes ahora no saben que Rajab está llegando. No uno, millones. Pero pregúntales “¿Cuándo es Año Nuevo?” Ya han preparado de todo. Millones de Musulmanes preparados, individuos, gobiernos, preparados para las celebraciones.
Por lo tanto, ¿mostramos tanta felicidad de que estamos recibiendo el mes de Rajab? Si lo haces entonces eres ganador. Si no, llora por ti mismo. Si no estás mostrando atención alguna, ni estas mostrando importancia alguna, si tu corazón no se está movilizando cuando llegan meses sagrados como estos, entonces tu fe está muriendo. Esa fe es muy difusa y está acabada.
Así, en el transcurso de estos meses, podremos generar electricidad para nuestra fe y podremos movernos nuevamente. Podremos ponernos en movimiento nuevamente durante el mes de Rajab. Como dijo un hombre santo: “El mes de Rajab es el mes para plantar la semilla. El mes de Sha’ban es el mes en que crece la semilla y comienza a dar frutos. Y en el mes de Ramazan es cuando empiezas a recolectar los frutos.”
Esto espera por nosotros. Nos estamos movilizando hacia eso. Insha’Allah la próxima semana estaremos en el mes de Rajab. Insha’Allah estoy poniendo la intención –para ti no es una obligación hacerlo-, poniendo la intención de ayunar esos días. Si tú lo haces entonces ganarás para ti mismo. Si mostramos, como lo dice el Sagrado Profeta (asws): “Si mostramos adecuadamente (respeto por) sólo una noche durante ese mes, entonces Allah-swt- quita por un año el castigo de una persona.” Él lo está haciendo tan fácil. (Sin embargo) corremos para hacer tantas cosas equivocadas. Nos forzamos a nosotros mismos, quitamos las barricadas para cometer la falta, para hacer cosas equivocadas, y Allah-swt- abre puertas para nosotros.  En todas partes, cerca nuestro, Él abre puertas nuevamente para nuestra seguridad.
No te quejes de Allah diciendo: “Estoy angustiado. Tengo problemas. Nada está trabajando para mí.” No es así. ¡No está trabajando por tú culpa, no es por Allah!. Él está abriendo tu camino y tú estás cerrando los caminos (hacia Allah), corriendo hacia direcciones incorrectas. Despertar para nosotros es cuestión de tiempo. Durante estos tres meses, como sabes, tantas cosas que conoces pero que aún las debemos nombrar, durante este mes en el primer Juma’ tenemos la noche de Raghaib, insha’Allah este primer Juma’ que está llegando. Mas también, en el transcurso de estos tres meses, hay otras tres noches sagradas del Islam. Miray’, Bera’at y Laylatul Qadr están en el transcurso de estos meses. Piensa un poco. En el transcurso de estos tres meses Allah-swt- ha puesto todos esos días secretos.
Por lo tanto debemos prepararnos a nosotros mismos para eso y dejar de preocuparnos un poco del mundo, y tener mayor sometimiento de ti mismo a Allah-swt- . Cuando nos sometemos a nosotros mismos entonces las cosas van a funcionar. Si no nos sometemos entonces, no con dólares americanos, si tienes en tu mano el dinero de todo el mundo, aun así estarás en problemas. Tanta gente está pensando: “tengo problemas financieros y estoy preocupado.” No, no es así. Tú tienes problemas, tenemos problemas. Nuestro problema es que hemos quebrado nuestra relación, hemos roto nuestra amistad, hemos cortado las líneas entre nosotros y nuestro Señor. Las arrancamos y rasgamos, eso es lo que hemos hecho. Estamos corriendo tras el estilo de vida occidental y nos alejamos del Islam. Nos hemos alejado de las enseñanzas del Sagrado Profeta (asws). Cuanto más nos alejamos de las enseñanzas del Sagrado Profeta, de la Sunnah del Sagrado Profeta y de la Sunnah de los Sahabas, en mayores tribulaciones nos estamos involucrando. Cuanto más nos alejamos, en tribulaciones más profundas estamos ingresando. Corremos hacia direcciones incorrectas. Debemos volver. Debemos encontrar esa curva y volver al camino que creemos, que le estamos pidiendo a nuestro Señor por lo menos cuarenta veces por día: “ubícanos en el Siratul Mustaquim”; recitando Fatiha, si rezas cinco veces por día con las sunnahs, entonces al menos cuarenta veces al día estás pidiendo: “ubícame en el Siratul Mustaquim”. ¿Y Allah no lo está haciendo?
Pero la lengua está pidiendo, el cuerpo está allí, sin embargo el corazón y lo demás están en algún otro lugar. Por lo tanto debemos poner algo más de sinceridad en nosotros mismos. Debemos saber y estar conscientes de que Allah nos está observando. Allah no sólo miraba a la gente en el tiempo del Sagrado Profeta (asws). Hoy en día continúa observando y sabiendo qué sucede. Todo ocurre bajo Su autoridad.
Él puso para nosotros dos caminos diciéndonos: “Este camino te lleva a Mí, y este otro te lleva junto a sheytan hacia Yahannan. Elige el lado que quieras.” Estamos eligiendo un lado. Si elegimos el Siratul Mustaquim entonces tenemos que correr para apoyar ese Sirat. De esta forma nuestra fe crecerá con fuerza. Cada día nuestra fe debe crecer con fuerza. Diariamente debemos hacer una cosa equivocada menos y hacer una mejor. Durante estos meses debemos analizarnos, en estos meses que para los creyentes hacen muy fácil el alejarlos de sheytan, volviéndolos al Siratul Mustaquim.
Estos meses nos dan la chance, el poder para empezar a tener control sobre nuestros egos. En el transcurso de estos meses sheytan será encadenado. Tampoco te podrás quejar de sheytan, pero el ego está planeando tantas trampas y engaños. Y si somos los siervos de Allah entonces debemos abandonar el ego y correr para ver: “en todo lo que estoy haciendo cual es el beneficio para mí en ello, para la Nación, y ¿está bien para mi Señor o no?”. Entonces, insha’Allah, encontraremos seguridad.
Wa min Allah Tawfiq.
-Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra)-

 

miércoles, 8 de mayo de 2013

"No hay coacción en la Religión"

Bismillahi Rahmani Rahim
Extracto del libro "Bilal: El servidor de Muhammad" de H.A.L. Craig.
"Les he oído decir a algunos zopencos, aquí en Damasco, que el Islam se extendió con la espada. Qué necios son. Creen que la religión es una siega y no lo es. La religión es más bien una siembra, la siega sólo la puede hacer Dios. El temor de Dios.
Y, sin embargo, ellos dicen:
-Vuestro Islam, vuestra entrega a vuestro Dios, es la entrega de todos los demás a vuestros caballos.
Cuando les pido que me traigan a un hombre o me muestren a alguien que haya sido obligado a convertirse al Islam a la fuerza, guardan silencio. Por eso yo no tengo más remedio que hablar.
Si un musulmán obliga a alguien a convertirse no corre el riesgo de acabar en el Infierno. No. Tiene la certeza de que acabará en él, pues la advertencia de Dios está muy clara: "La religión no puede ser obligatoria". Cuando nos acusan de utilizar la espada, yo les enseño mi bastón. ¿Cómo puede estarse quieto el bastón de un viejo en el mundo de un joven? Y, sin embargo, si yo, Bilal, atara una zanahoria a mi bastón y convirtiera con ella a los asnos de nuestros adversarios -tal como dicen que una campana cristiana convirtió a dos cisnes-, yo, Bilal, ardería como una tea en el Infierno. Pues, de la misma manera que no puede haber obligación en la religión, tampoco puede haber soborno.
Ni la espada, ni las amenazas, ni los retorcimientos del brazo, ni los huesos rotos, ni los sobornos pueden inducir a un hombre a creer, pues, en la esencia de la prohibición de la conversión a la fuerza, se encierra toda la intacta belleza del más puro diamante de la religión. Es Dios y no el hombre quien elije al creyente. En los versículos 99 y 100 de la sura de Jonás, Dios plantea a toda la humanidad, incluso a esos zopencos de Damasco, una sola pregunta:
'¿Puedes tú obligar a los hombres a creer en contra de su voluntad, siendo así que un alma sólo cree por voluntad de Dios?'
¿Cómo se podría extender el Islam por medio de la espada? Sin embargo, por mucho que tú demuestres una imposibilidad, siempre habrá alguien que te dirá que es cierta.
Aunque el árbol de Hudaybiya no era más que un espino desnudo, de él cayeron grandes frutos y, aunque no era más que un árbol sin hojas, dio su sombra a muchos miles, pero vosotros no vayáis ahora a convertir mi metáfora en un milagro, por más que el resultado de la Tregua (de paz concertada entre el Profeta-asws- y los creyentes con los incrédulos de Mecca) lo pareciera. Por primera vez podíamos desplazarnos libremente de oasis en oasis y de manantial en manantial, hablando abiertamente, sin temor a que nos apedrearan o nos azotaran o azuzaran contra nosotros a los perros del campamento.
Con la palabra y no con la espada, por medio de la invitación y no de la obligación, convencimos los corazones de los hombres. Y así se extendió el Islam."

H.A.L. Craig fue un investigador histórico de origen irlandés, conocedor en profundidad del mundo Islámico. Escribió el guión de las películas "El Mensaje" y “El León del Desierto” (dirigidas por Mustafa Akkad y que se pueden encontrar en este blog, en la Etiqueta “Películas”). El film “El Mensaje” fue aprobado en su momento por eruditos de instituciones islámicas históricas. Su único libro, "Bilal: El Sirviente de Muhammad", bellamente escrito, narra en primera persona (Bilal) y en estilo de novela histórica los primeros tiempos del Islam.

martes, 7 de mayo de 2013

La Virtud de la Caridad

Bismillahi Rahmani Rahim

Abu Hurayra (ra) relató que el Mensajero de Allah (asws) dijo:
"Un hombre dijo: 'Daré algo en caridad (sadaqa)'. Salió con su caridad y la puso sin saber en manos de un ladrón. Al día siguiente, la gente comentaba que le habían dado caridad a un ladrón. El hombre dijo: '¡Oh Allah! Tuya es la alabanza. Daré algo en caridad'. Salió con su caridad y se la dio sin saber a una fornicadora. Al día siguiente, la gente comentaba que anoche se le había dado limosna a una fornicadora. El hombre dijo: '¡Oh Allah, Tuya es toda la alabanza! ¿Di mi caridad a una fornicadora? Daré algo más en caridad'. Salió, pues, con su caridad y se la dio sin saber a un hombre rico. Al día siguiente, la gente comentaba que anoche se le había dado caridad a un rico. El hombre dijo: '¡Oh Allah, Tuya es toda la alabanza! Di mi caridad a un ladrón, a una fornicadora y a un rico'. Entonces alguien (un ángel) le dijo: 'Tu caridad al ladrón tal vez lo haga dejar de robar. Tu caridad a la fornicadora tal vez la haga abstenerse de fornicar. En cambio al rico, tal vez lo hagas recapacitar y dé caridad de lo que Allah le ha provisto'". (Bujari)
'Aisha (ra) dijo:
"El Mensajero de Allah (asws) dijo: 'Cuando una mujer da en caridad parte de la comida que tiene en su casa, sin arruinarla, tendrá la recompensa por su gasto, su esposo tendrá la recompensa por su trabajo y el almacenero tendrá una recompensa similar. Ninguno le reducirá la recompensa al otro'". (Bujari)
Hakim bin Hizam (ra) relató que el bendito Profeta (asws) dijo:
"La mano de arriba es mejor que la de abajo (la mano que da es mejor que la que recibe). Empezad dando a vuestra familia (a los que mantenéis). La mejor limosna es la que da un rico. Y quien se abstiene de pedir limosna de los demás, Allah lo ayudará. Y quien se conforma con lo que Allah le dio, Allah lo hará autosuficiente". (Bujari)
Abu Hurayra (ra) narró:
"Un hombre se presentó ante el Profeta (asws) y le dijo: '¡Mensajero de Allah! ¿Cuál caridad tiene más recompensa?'. Dijo: 'Que des limosna cuando estás saludable y eres avaro, cuando temes la pobreza y ambicionas la riqueza. No la retrases hasta cuando llega la muerte a la garganta y digas: Dad a fulano tanto, y a fulano tanto, y para fulano tanto'". (Bujari)

lunes, 6 de mayo de 2013

Shiísmo: Denunciando una Herejía

Bismillahi Rahmani Rahim
Habitualmente se define al movimiento Shi’íta en términos de disensión política a raíz de acontecimientos que sucedieron durante los Califatos rectamente guiados encargados de los asuntos de la Comunidad Islámica luego de la partida física del Mensajero de Allah. En cierto sentido esto es así, sin embargo se pasa por alto un dato de importancia no menor que necesariamente debe ser conocido para comprender la magnitud del fenómeno Shi’íta: el movimiento de la Shí’a creó un corpus propio de doctrinas completamente ajeno a la ‘Aquida (creencia) de Ahl as-Sunnah (la Gente de la Sunnah) y que atenta contra los valores fundamentales de la creencia Islámica Tradicional tal cual fue predicada por el Mensajero de Allah (asws), transmitida por sus Sahaba-e Kiram y registrada y enseñada por los Sabios y ‘Awliya de la Yama’ah Musulmana.
Tanto la disensión política como el corpus de doctrinas (ambos relacionados por un nexo y un propósito en común) sirven a intereses disolventes que desde el interior de la Tradición buscan tergiversar el mensaje original erosionando su mismo fundamento: la Sunnah profética. Este trabajo se ha llevado a cabo mediante la vulgar difamación de los Compañeros más cercanos al Profeta Muhammad (asws), lo que conlleva el rechazo a las tradiciones transmitidas por ellos mediante el Hadiz, cuya consecuencia inexorable es asimismo el rechazo categórico del inmenso legado que permite una vivencia auténticamente Islámica de acuerdo a la Divina Revelación. En su gran mayoría, los hadices, al ser depositarios de la enseñanza profética –Sunnah- por antonomasia, representan la quintaesencia del mensaje contenido en el Sagrado Qur’an. Entre los Compañeros vilipendiados por la herejía Shi’íta se encuentran: Hazrat Abu Hurayra, Hazrat Abu Bakr, Hazrat ‘Umar, Hazrat ‘Uzman, y otros, como también ‘Aisha, la bendita esposa del Profeta (asws), todos ellos grandes transmisores de la enseñanza Muhammadiana a través del Hadíz. Negarlos es negar la raíz misma de la Sunnah como exégesis del Sagrado Qur’an, es decir, rechazar la esencia de la enseñanza profética. ¿Qué queda más allá de esto sino el extravío y el error?
Sin embargo, debido a ciertos sectores del Sufismo que gustan amalgamar indiscriminadamente en una malformada unidad todo tipo de creencias ajenas entre sí, y al gusto tan del estilo masónico por lo esotérico de ciertos eruditos occidentales y occidentalizados, el Shi’ísmo y sus doctrinas apócrifas gozan de una inusitada aceptación que sólo puede germinar desde la más burda ignorancia en cuanto a su perjuicio y su carácter de evidente herejía.
Ante esto no está demás recordar que el mensaje original de la Naqshbandiyya siempre ha sido el más fiel a la ‘Aquida de Ahl as-Sunnah wal-Yama’ah, remontando el linaje de su sabiduría hasta Sayidina Abu Bakr Siddiq, a quien la doctrina Shi’íta no duda en tildar de “traidor” y “usurpador”, hasha astaghfirullah. Por esto mismo, los Grandsheykhs del linaje Naqshbandi no han dudado jamás en denunciar los desvaríos del Shi’ísmo advirtiendo de los peligros de su apostasía.
El Shi’ísmo como doctrina siempre se ha visto potenciado por elementos ajenos al Islam Tradicional, como ser: las doctrinas mazdeístas persas y las doctrinas filosófico-metafísicas griegas tales como el pitagorismo, el neo-platonismo y sus correlatos egipcios. Esto puede comprobarse cabalmente en el Ismailísmo expuesto por los Ijwan as-Saffa (los Hermanos de la Pureza), en las enseñanzas gnósticas del Ishraq (el conocido sufismo iraní de los estudios de Henri Corbin), en la lógica racionalista de la Mu’tazila y en pensadores como al-Farabi e Ibn Sina (Avicena), por citar sólo unos pocos ejemplos. En el plano de la Jurisprudencia (Fiqh) surgió lo que ellos dieron en llamar el “quinto” Mazhab, y en política suplantaron el concepto tradicional de Califato por el Imamato (duodecimano o septímano).
No resulta difícil comprender cómo todo esto redunda en un evidente antagonismo hacia el Islam tal cual fue enseñado por Allah Todopoderoso a través de nuestro amado Profeta (asws), tal cual fue transmitido por sus Nobles Compañeros y tal cual fue organizado y expuesto por los Sabios de Ahl as-Sunnah wal-Yama’ah.
En su inagotable labor de propagador de la enseñanza tradicional del Islam, un Wali de nuestro tiempo, Sheykh Abdul Kerim Effendi, ha citado asiduamente las siguientes palabras de nuestro Profeta (asws) para que nos sean de medida en nuestro viaje espiritual:
“Mi Nación (Ummah) se dividirá en 73 grupos diferentes. 72 están errados, en tanto que uno sólo permanecerá sobre el Camino Recto.”
Le preguntaron: “Oh Mensajero de Allah, ¿cuál es el que permanecerá en el Camino Recto?”
Dijo: “El de quienes sigan mi Sunnah y la Sunnah de mis Compañeros.”

Centro Osmanli Nakshibendi Hakkani Argentina.

jueves, 2 de mayo de 2013

La Cuerda de Allah Todopoderoso

Bismillahi Rahmani Rahim
Alhamdulillah, astaghfirullah, shukr Allah, hasbinallah wa ni'mal wakil.
Los creyentes deben decir al menos 100 veces por día 'Hasbinallah wa ni'mal wakil". Cuanto más lo decimos, más empezamos a creer, insha'Allah ar-Rahman.
Allah-swt- dice: "Aferraos todos juntos a la cuerda de Allah y no os separéis". El bendito Profeta (asws) dice: "Los creyentes, Mu'mins, son como los ladrillos de un edificio. Todos se conectan unos con otros". Ahora estamos diciendo esto y observando a esta Ummat, cuán lejos estamos de esta ayat y de las enseñanzas del bendito Profeta (asws). Todo esto ha sucedido a los creyentes, a los Musulmanes, a la Nación de los Musulmanes porque abandonamos el camino del Bendito Profeta (asws).
Cuando Allah dice: "Aferraos todos juntos a la cuerda de Allah", algunos Musulmanes están mirando hacia el cielo pensando que esa cuerda les bajará para que la tomen. "Aferraos a la cuerda de Allah". Allah-swt- nos envía a Su Profeta (asws) diciendo: "Aferraos con fuerza a él". Cuando llegó el bendito Profeta (asws), declaró su profecía. Dos personas, tres personas, cinco personas, diez personas, un pequeño grupo de gente se acercó al bendito Profeta (asws). Se aferraron firmemente a él. ¿Cuán firme? Ellos estuvieron listos para entregar sus vidas. ¿Es más que eso? Ellos dieron sus riquezas, dieron su salud y dieron sus vidas. Esto es lo que Allah nos ordena al decir: "Aferraos con fuerza". Aferrarse con fuerza significa: 'Los vamos a probar de tantas maneras, pero aferraos con fuerza. No os separéis'. No separarse, significando que si te separas a ti mismo entonces caerás fuera.
Esto es lo que le ocurre a los Musulmanes de hoy en día, especialmente en este siglo, y a los Musulmanes les gusta ser Musulmanes individuales. Les gusta estar por sí mismos, les gusta hacer cosas por sí mismos, comer por sí mismos, dormir por sí mismos y vivir por sí mismos. Este es el truco y la trampa de sheytán. Esto es lo que sheytán ordena a la humanidad diciendo: "Sepárate. Sepárate. Este te ha dicho una palabra (desagradable) a ti. No te lo tragues. Sepárate a ti mismo de ese. Ahora ese está hablando de ti. Sepárate, sepárate". Somos Musulmanes. ¿Qué clase de Musulmanes? ¿Musulmanes que has inventado tú o sheytán? Por supuesto, el modo de sheytán, no el modo de Allah, porque el camino de Allah está abierto. El nos dice: "Juntaos alrededor de uno". El bendito Profeta (asws) nos dice: "Incluso si son un puñado de gente, no importa. Juntaos y Allah os protegerá". Un puñado de Musulmanes que se juntan, creyentes, rodeando al bendito Profeta (asws). Grandes, enormes, poderosas, hambrientas e iracundas naciones se levantaban frente a ellos. Desde los Bizantinos hasta los Persas y los Egipcios, todos los rodeaban. Allah estaba con ellos y ellos ganaron. Cada día que transcurría ellos se movían hacia adelante, se movían hacia a delante.
Y alhamdulillah, hasta el comienzo de este siglo, hacia el final del siglo 19, todos ellos estaban junto a uno. Ahora, en estos cien años, las naciones se han separado, las Jama'ats se han separado, los hermanos y las hermanas se han separado, todos se han separado y todos corren sin parar en eso diciendo: 'Yo quiero ir allí, yo quiero hacer esto, yo quiero hacer aquello'. ¿Qué hay allí para ti? ¿Has pensado adecuadamente si la acción que vas a hacer satisface o no a Allah y a Su Profeta? Pero como hemos dicho antes, los Musulmanes se han vuelto Musulmanes egoístas. Antes de hacer cualquier cosa solamente piensan en sí mismos, solamente en sus egos. Nunca reflexionan. Deja a los demás, ni siquiera están pensando en Allah y Su Profeta (asws). Si no piensan en Allah y Su Profeta (asws) entonces nunca van a llegar a una decisión. Imposible. Porque Allah y Su Profeta ordenan algo y los Musulmanes hoy en día están viviendo diferentemente.
Despierten, oh Musulmanes, deben despertar. El último aviso está tocando a la puerta. Ahora estos son los últimos días. Ya no tenemos más excusas para andar escapando. Si aún estás corriendo hacia este mundo, significa que no has aprendido nada del Islam, significa que hasta ahora no has aprendido nada de estas enseñanzas ya que para este mundo los días también están contados, no sólo para nuestras vidas, sino para todo el mundo, para todo lo que Allah ha creado. El dice: "El Día del Juicio está cerca". El bendito Profeta (asws) dice: "Entre el Día del Juicio y yo sólo quedan un día y medio". Habla desde la numeración celestial, diciendo: "Un día equivale a mil años". Medio día son quinientos años. "Si marchan correctamente, entonces Allah-swt- les da un día", él dice. "Si están quebrados, desviados, entonces les queda medio día". Donde sea que mires hay tantos hadices donde el bendito Profeta (asws) se dirige a nosotros diciéndonos cuánto hemos de dejar en este mundo.
¿Qué debemos hacer? ¿Debemos sentarnos y esperar morir? No. Los creyentes nunca se sientan y esperan. Cada día los creyentes corren para hacer progreso para sí mismos, para sus hermanos y hermanas, para sus comunidades. Lo deben hacer. Esto se ordena. Y el bendito Profeta (asws) nos ordena diciendo: "Si sabes que mañana es el Día del Juicio, haz hoy tu trabajo. Lo que se te ha dado lo debes completar hoy. Lo debes terminar hoy". Y si de hecho sabes que mañana es el Día del Juicio, no importa.
Llegó un beduino y le preguntó al bendito Profeta (asws): "¿Cuándo es el Día del Juicio? Ya que es tan cercano estoy pensando en dejar de trabajar". El bendito Profeta (asws) le dijo: "Anda y planta esa palmera datilera. Si sabes que es mañana, planta hoy esa palmera datilera". La palmera datilera toma cincuenta años en crecer y tal vez otros veinte años en dar frutos. Le decía: "Plántala hoy si sabes que mañana es el Día del Juicio".
 Así que los creyentes, los Musulmanes, han caído en otro truco y trampa de sheytán, de otro modo, diciendo: "El mundo se acabará. No tenemos que hacer nada". Lo tenemos que hacer todo. Todo lo que se nos ha dado mundano lo debemos hacer. Cuando nos llegue el llamado debemos dejar todo allí y marchar. El mundo no nos pertenece. Pertenece a Allah. Nosotros no nos pertenecemos. Pertenecemos a Allah. Allah-swt- nos mantiene aquí por un período de tiempo y El nos toma de este mundo. Lo que hayamos hecho en este mundo, eso es lo que ganaremos en la Próxima Vida. Lo que plantemos aquí es lo que obtendremos en el otro lado. Si estás en el campo y tienes las semillas y todo pero no plantas, entonces eres un completo cabeza vacía.
Así es como es con los Musulmanes de hoy en día. Están corriendo hacia el Islam y no están plantando. Están sentados en el campo, tienen las semillas en sus manos y no están plantando. Los incrédulos, al menos ellos todavía no han llegado al campo. Cada vez que algo se dice te comparas a ti mismo con los incrédulos. No te compares con los incrédulos. Los creyentes se deben comparar con los Sahaba-e Kiram, tomándolos como modelos de conducta, diciendo: '¿Puedo hacer lo que ellos hicieron? ¿Cuánto de lo que ellos hicieron puedo hacer yo?'. Así es como los creyentes deberían compararse a sí mismos. Y si sólo tomamos el ayat y el hadiz del bendito Profeta (asws), "Aferraos con fuerza a la cuerda de Allah y no os separéis", entonces encontrarás el modo de vivir y ese camino definitivamente nos guiará al Islam. Islam es el modo de vida. Allah-swt- nos ordena: "Vivan en dunya mediante el camino del Islam". Esa es la orden para nosotros. Si vivimos del modo en que Allah y Su Profeta (asws) nos han ordenado, entonces marcharemos limpios hacia el otro lado, insha'Allah ar-Rahman, hacia tu casa que está esperando.
Así que aferrarse con fuerza a la cuerda de Allah es aferrarse con fuerza al Qur'an, aferrarse con fuerza a las enseñanzas del Profeta (asws), aferrarse con fuerza a los Sahaba-e Kiram como modelos de conducta, aferrarse con fuerza a los Awliya'Allah, aferrarnos con fuerza a nuestro Sheykh, a nuestros Maestros que nos muestran el camino. Si haces eso entonces encontrarás seguridad. Si no lo haces, entonces hay miles de caminos. Puede que te pierdas.
Wa min Allahu Tawfiq.
Jutbah dada por Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra) el 21 de Shawwal de 1428 (2 de noviembre de 2007) en la Osmanli Naksibendi Dergahi del Siddiki Center en New York.

lunes, 29 de abril de 2013

Conociendo nuestra Historia. Parte II: La Renuncia al Sufismo.

Bismillahi Rahmani Rahim

Hace apenas un siglo, el Islam en su totalidad vivía bajo la positiva influencia de la espiritualidad sufí. Directa o indirectamente, la inmensa mayoría de los musulmanes mantenía vínculos con maestros o métodos tradicionales que los iniciaban en la vivencia de los orígenes más profundos del Islam. El sufismo (Tasawwuf) no es más que el Islam en sus raíces. El Tasawwuf es la renovación constante del primer instante del Islam.
            Se ha extendido una idea equivocada sobre la espiritualidad sufí. No es la vocación mística de un sector de los musulmanes ni es una ‘secta secreta’ dentro del Islam. El sufismo es la columna vertebral del Islam, el garante de su fidelidad a sí mismo y el estructurador de su cultura y de su civilización. La suposición de que se trata de un hecho aislable es lo que está en el origen de una interpretación que lo desvincula de su propia realidad.
            Pero ese ‘aislamiento’ del sufismo fue la consecuencia de una hábil estrategia colonial. Cuando se repasa la bibliografía occidental que hay sobre el tema, la realizada por los militares ‘sobre el terreno’, se descubre con facilidad que la desarticulación de las solidaridades sufíes era un objetivo prioritario. El Islam era un mundo descentralizado en el que se amaba apasionadamente la independencia, y su estructura tribal y acéfala traducía ese espíritu. Y frente a cualquier agresión se ponía en funcionamiento los resortes indefinidos del Yihâd, y todos entendían un lenguaje común no articulado en palabras que movilizaba a la población, poniéndose a su cabeza los maestros sufíes, sabios aglutinadores de esas aspiraciones. Con sus discípulos y la simpatía activa de los musulmanes, los representantes de las escuelas sufíes encabezaron siempre las luchas contra la empresa colonial de Occidente.
            La eficacia de ese entramado ‘secreto’ (porque era incomprensible para los militares europeos, y ya lo es, por desgracia, para muchos musulmanes) era enorme. Se aplastaba una sublevación, pero inmediatamente surgía otra, y la anterior no tardaba en recuperarse, y así en una constante guerra que impedía un asentamiento definitivo y desgastaba la moral de los agresores. Cuando se descubrió que las fraternidades sufíes estaban invariablemente detrás de esa tenaz resistencia y eran la clave de la combatividad de los musulmanes, se elaboró la estrategia de desarticulación: elaboración de censos, clasificación, corrupción de ‘jefes’, creación de ‘líderes’ sujetos a la obediencia colonial, confiscación de bienes, clausuración de centros de reunión (las zawiyas), reordenación del territorio, potenciación de las ciudades (más controlables), y, sobre todo, una eficaz propaganda que perseguía desprestigiar el sufismo.
            Es muy interesante repasar esa bibliografía a la que hemos hecho referencia más arriba (aconsejamos, por ejemplo, la lectura de Les Confréries Religieuses Musulmanes de M. Jules Cambon, gobernador general de Argelia, publicado en París en 1897). En ella encontramos todas las descalificaciones que aún se repiten contra el sufismo. Era la visión de los militares y los misioneros, la cual ha arraigado profundamente, incluso entre los propios musulmanes. Los militares vencieron y los misioneros reeducaron a los ‘indígenas’, inoculándoles sus explicaciones. El rechazo a la intervención colonial sólo podía deberse al oscurantismo, el espíritu supersticioso y bárbaro de ‘sicarios’ envenenados por ‘santones’ sin escrúpulos. La solidaridad era fanatismo. Los ‘misteriosos’ mecanismos que ponían en pie contra Occidente a la población había que buscarlos en la actuación de ‘logias secretas’ (las zawiyas), que eran la ‘masonería’ del Islam. Su lenguaje, incomprensible, era ‘esoterismo’. Poco a poco se fue elaborando la imagen del sufí como elemento aislable, y al que había que aislar y acusar de todos los males, acabando así con todas las posibilidades de resistencia a la dominación militar y a la evangelización.
            Una vez firmemente asentado el colonialismo, la desinformación programada se mantuvo constante, y a una o dos generaciones enteras de musulmanes se les enseñó que el sufismo era oscurantismo y superstición, que los maestros sufíes eran traidores a los intereses de los musulmanes (bien porque se oponían a la modernización, bien porque se hubieran aliado al colonialismo, de lo que había muchos ejemplos entre los ‘líderes’ artificiales). El sufismo -espíritu del Islam- fue así diferenciado y separado, y los musulmanes podían renunciar a él ‘sin dejar de ser musulmanes’. Para ellos, renunciar al sufismo era renunciar al atraso y la decadencia, mientras que en realidad era renunciar, sin saberlo, a sí mismos.
            El ‘Islam’ se trasladó a las ciudades. En ellas se crearía el ‘Islam oficial’ que gozaría de todos los privilegios y tendría acceso a los nuevos y eficaces circuitos de divulgación. Ese Islam adocenado y modernizado se habilitó a sí mismo como ideología o como religión de Estado, según los casos. Occidente prefiere ese Islam oficial, válido como interlocutor o enemigo, y no ese otro Islam tradicional de perfiles indefinidos, escurridizo en esencia.
            El Islam oficial fue el resultado del amplio movimiento reformador (el Islâh) al que aludíamos en el artículo anterior. Los intelectuales musulmanes urbanos, acostumbrados ya a una realidad que nada tenía que ver con la que había sido la de sus antepasados, reinterpretarían el Islam desde claves adquiridas en el contacto con Occidente y bosquejarían un nuevo Islam, más ‘civilizado’ y ‘aséptico’, muy moralista y dogmático, a semejanza del modelo que se les ofrecía: el cristianismo pujante.
            No obstante, entre los reformadores prevalecía una actitud moderada. Será el wahhabismo el que, apropiándose del aspecto salafí de la Reforma (el deseo de retorno a las fuentes del Islam, pasando por alto siglos de historia del Islam -siglos de decadencia y superstición, dirían haciéndose eco de sus maestros orientalistas-) el que ensombrecería definitivamente el panorama. El wahhabismo fue hábilmente empleado para intentar aniquilar cualquier posibilidad para el sufismo, que por supuesto seguía muy vivo entre amplios sectores de la población, aunque ya sin prestigio ni márgenes para su influencia social. Las proporciones que ha adquirido el wahhabismo en la actualidad no son casuales: su alianza con la dinastía saudí y la riqueza del petróleo ha contribuido poderosamente en el triunfo de una ideología criminal y agresiva que no hubiera dejado de ser anecdótica y sin futuro en un desarrollo normal del Islam.
            Con el wahhabismo ya no hay una simple renuncia al sufismo, sino un rechazo frontal. Junto a los chiítas y las mujeres, los sufíes son los grandes pesadillas de esa monstruosidad a la que se da el nombre de wahhabismo. El wahhabismo fue también resultado de las estrategias coloniales. Con esa ideología ramplona, los ingleses consiguieron que el Yihâd se volviera contra los musulmanes. Lo primero que hicieron los wahhabíes fue declararse en exclusiva los únicos musulmanes puros y luchar contra los que habían dejado de serlo (el resto del mundo musulmán): los chiítas eran apostatas, los sufíes son adoradores de tumbas, las mujeres se han quitado el velo y han perdido el pudor, etc. Fueron enmarañándose en sus obsesiones hasta convertirse en auténticos enemigos de los musulmanes. Así fue como el colonialismo consiguió tener a los musulmanes entretenidos entre ellos disputando bizantinamente sobre nimiedades en la mayoría de los casos.
            Por su parte, desvinculado del Islam, algunos aspectos del sufismo comenzaron a ser interesantes para algunos europeos. El esoterismo que se le atribuye, su supuesto carácter de conveniente sólo para iniciados, podía ser del gusto de algunos sectores elitistas. Después, la proliferación en Occidente de sectas de todo tipo se acompañó de la elaboración de un sufismo ‘universalista’, ‘amoroso’, ‘poético’, muy a lo New Age, para el crecimiento personal y esas cosas. Algunos europeos y también algunos ‘indígenas’ avispados aprovechan la ocasión y se hacen gurús del neo-sufismo de El Principito.
            Muy poco de ello tiene que ver con los muÿâhidîn que lucharon contra los ejércitos coloniales. El aislamiento, los tópicos, las simplificaciones, las generalizaciones, el que los verdaderos sufíes sean absolutamente indiferentes a esas movidas, todo ello hay ido configurando lo que la gente entiende hoy por sufismo, ya sea en los niveles ‘académicos’ o en el seno de las sectas amorosas.
            No obstante, el sufismo ni mucho menos ha desparecido. Al contrario, en medio de contradicciones, da muestras de recuperación. Hay todavía una gran cantidad de maestros vivos, de la talla de los genios de la época clásica del Islam. Ese Islam es el menos accesible para los europeos, pero sigue vertebrando a una gran parte de la Nación musulmana. En cualquier caso, el Islam está más allá incluso del sufismo, porque en sí es un ‘secreto’, algo para lo que no hay palabras, ni tan siquiera la de los sufíes, que son meras aproximaciones. Ese Islam que está en las raíces, es inextinguible porque es la esencia de la vida misma, y vibra incluso en los musulmanes más alejados de sus ‘fuentes’. Es ahí donde está la clave indecible del futuro del Islam, wa llâhu walíyu t-tawfîq, wal-hámdu lillâhi rábbi l-‘âlamîn.
 
Fuente: Musulmanes Andaluces.