sábado, 8 de septiembre de 2012

El Yihad como fundamento del Islam

Bismillahi Rahmani Rahim

La palabra Yihad significa "esfuerzo, lucha", y es el fundamento mismo del Islam. Algunos autores lo consideran el sexto pilar, pero en realidad es el cimiento sobre el que se asienta todo el Din. Al contrario de la mentalidad imperante que entiende la religión en términos de paz espiritual, el Islam propone la acción como vía hacia la realización a los que aspira. El mito de la paz espiritual tiene su historia. Cuando Ghandi predica su credo de la no-violencia introduce en Occidente el ideal de la religiosidad oriental basada en un concepto pasivo de renuncia a todo lo mundanal. Esto sirve, sin lugar a dudas, a los objetivos del Imperialismo. Algo parecido ya había sido ensayado durante siglos por la propia Iglesia cristiana, pero sin convicción alguna, debido a su propia historia. Se intentó convencer de lo mismo a los musulmanes insistiendo sobre su proverbial fatalismo, tan conveniente en momentos en los que eran sometidos a toda suerte humillaciones. Se lleva al paroxismo del mito la figura de Ghandi: gracias a su política de no-acción y no-violencia, habría logrado la independencia de su país, liberándolo de las garras inglesas. Es mentira. Llevaban los musulmanes siglos luchando contra la dominación británica en la India hasta agotarla. Pero le interesaba más a las autoridades coloniales entregar el país a un "pacifista", asegurándose de este modo la lealtad y obediencia de la ex-colonia. Lo mismo se haría en todos los territorios, prácticamente todo el mundo, ocupado por los europeos. El mito convenció fundamentalmente a los propios occidentales, que empezaron a mirar con admiración hacia un Oriente ancestral donde aún funcionaba la práctica de ofrecer la otra mejilla al enemigo.

El Islam era otra cosa: oponía una resistencia enconada a la ocupación de sus tierras. Ahí donde había musulmanes, el colonialismo conquistaba cada palmo de tierra a base de fuego y sangre, incluso una vez "pacificado" el país, los colonos debían permanentemente estar en alerta. No podían reconocer el origen de ese espíritu de lucha con el que los "indígenas" defendían decididamente sus casas y familias, eran incapaces de comprender qué mecanismos se ponían en marcha aglutinando a pueblos enteros más allá de estructuras organizadas y Estados. Faltos de explicaciones, se justificaron recurriendo al tópico oportuno del sanguinario fanatismo musulmán. Este "análisis" conoció un inmediato triunfo, y legiones de expertos se pusieron a estudiar el fenómeno. Era necesario descubrir las fuentes del problema para atajarlo. Era imprescindible desprestigiar el Islam ante cierto auditorio occidental que empezaba a criticar los genocidios que se perpetraban en nombre de la civilización. El mito de la barbarie musulmana servía a todas las causas: justificaba el fracaso de los misioneros, que no lograban evangelizar a los "testarudos moros"; justificaba las masacres de los militares, que no hacía sino defenderse de tribus salvajes que se negaban a ser pacificadas y recibir los dones de la civilización mundial; tranquilizaba las conciencias en Europa, sobre todo la de sus banqueros. Y había que desacreditar el Islam ante los propios musulmanes, había que desarraigarlos para hacerlos inofensivos. Se insistió hasta la saciedad en lo del fanatismo, y toda la historia del Islam fue interpretada bajo la luz de esa clave.

Había que explicar, entre otras cosas, cómo había podido difundirse el Islam entre pueblos tan distintos. Sólo la sed de sangre, connatural al Islam, arrastrando en pos de sí a naciones bárbaras deseosas de botín, pudo reclutar ejércitos con los que conquistar el mundo. El triunfo se debió a la crueldad, el asesinato y la humillación. Los vencidos se hacían musulmanes bajo terribles presiones o para librarse del pago de impuestos. Es suficiente leer cualquier manual de uso en las escuelas para descubrir la pervivencia de estas tonterías. En estas creencias hemos sido educados. El Islam es sinónimo de "Guerra Santa"....

Lo que sucede en realidad, lo que está en el trasfondo de todo, es que la incomprensión y el interés funcionan creando mentiras a las que aferrarse. El Yihad, núcleo central del Islam, se transforma en el mayor de los peligros. No pudiendo ser interpretado según los modelos asumidos como propios de la espiritualidad, es frontalmente combatido. A los musulmanes, cuando se defienden, se les acusa de agresividad, terrorismo y violencia, y como el Islam les ha inculcado esa necesidad imperiosa de rechazar las imposiciones, es el responsable directo del fanatismo que impide a los "nativos" absorber la única civilización posible, Occidente. Hay tanta hipocresía en esto que es difícil analizarlo con sangre fría: ¿Cómo aceptar sin más los crímenes que se han cometido tras el escaparate de la bondad europea? Se ha masacrado a pueblos y después se ha dicho, claro, que eran unos salvajes.

El Yihad es la respuesta del Islam a todo intento de someter a los musulmanes a cualquier esclavitud. Es el esfuerzo individual y colectivo que debe emprenderse contra las agresiones. El Islam entiende que la vida y la dignidad están por encima de todo, y deben ser defendidas como causa que se antepone a todos los intereses. El Yihad tiene un valor supremo: cuando un musulmán lucha por su tierra, está luchando por Allah; cuando combate por su gente, está haciendo un "préstamo" a causa de todos los oprimidos: la injusticia es enemiga del Din, cualquiera que sea su forma. El tirano es el verdadero Taghut, el ídolo a combatir, el demonio contra el que se ejerce el exorcismo del Yihad. Esto, que puede parecer ideal, es una constante en la historia del Islam.

Los musulmanes aspiran al Salam, a la paz que es esencia del Islam. El Salam no es la propuesta de un pacifismo hipócrita. El pacifismo que predica Occidente, por sanas que sean las intenciones de la gente normal, es todo menos un verdadero deseo de diálogo entre las culturas; es un arma arrojadiza con la que se exige a los pueblos del tercer mundo la más absoluta de las sumisiones.

En la actualidad, el Islam sufre el ataque de enemigos emboscados en muchos frentes: el peor es el de los Estados surgidos tras las independencias formales, Estados concebidos para ejercer el mismo papel coercitivo contra los pueblos musulmanes y servir a intereses extranjeros. El Islam estará siempre fuera de los mecanismos que Occidente invente para dominar a los seres humanos. Eso es lo que es connatural y por ello el Yihad formará parte del entresijo más íntimo de los musulmanes. Esa rebeldía brota de modo natural de la idea clara de que Allah es Uno y sólo Él es el Señor de los Mundos. La esclavitud, la indignidad, son contrarios a la aspiración del que sabe que sólo Al.lah es más Grande. El Islam enseña un igualitarismo que se basa en una concepción de la existencia y no en un discurso demagógico.

No sin razón, se ha afirmado que los musulmanes son radicalmente tolerantes hasta la ingenuidad. El Islam siempre ha sido una cultura abierta, pronta a recibir las aportaciones de la humanidad entera. Esta actitud está fuertemente enraizada en la personalidad de cada pueblo musulmán. Es suficiente con pasear por un zoco para detectar esa realidad. El Islam, ya lo hemos repetido, es un lugar de encuentros, no una religión ni un dogma; es una inspiración expresada por el Corán mismo que invita a las gentes a hermanarse en lo que les es común, la libertad en Allah. Esa libertad tiene su garante en el Yihad, entendido como esfuerzo por superar las barreras que constriñen al ser humano. Por ello, es multiforme. Muhammad (S.A.S.) hablaba de los dos combates que debe emprender cada musulmán. A uno lo llamaba Yihad menor, que consiste en luchar contra los ídolos, las falsedades que reducen al hombre a la miseria. Al otro lo llamaba Yihad mayor, que es el afán por superarse, la conquista de la libertad en lo más íntimo de la propia personalidad. Y también enseñaba que esas luchas no tienen techo, que siempre habría alguna mentira que derribar, porque lo radicalmente humano es la acción, la vida como movimiento continuo, el trasiego como finalidad en sí mismo, el trabajo como satisfacción en que el hombre trasciende todos los límites y se alza sobre todos los muros y divisa el espacio infinito del que lo ha creado y del que ha brotado.

Fuente: Hisham Arquero en "Acerca del Islam".

Historias de los Sahaba: Abu Hurayra y la gente en el mercado

Bismillahi Rahmani Rahim
Hazrat Abu Hurayra pasaba cierto día por el mercado de Medina y se molestó al ver cuánto se preocupaba la gente por las cosas mundanales. ¡Con qué dedicación se entregaban a la compraventa y a tomar o entregar las mercaderías!

Se detuvo y les dijo: ¡Qué inútiles sois, gente de Medina!

La gente preguntó: ¿Qué te hace pensar eso, Abu Hurayra?

Les dijo: ¡La herencia del Profeta (saws) se está repartiendo y Uds. están aquí en el mercado...! ¿No van a ir a recibir su parte?

Ellos preguntaron: ¿Y dónde está lo que dices, Abu Hurayra?

Les dijo: En la Mezquita.

Se dirigieron a toda prisa hacia la mezquita del Profeta. Hazrat Abu Hurayra los aguardó en el mercado. Cuando volvieron y lo vieron allí, dijeron: ¡Oh Abu Hurayra! ¡Fuimos a la mezquita y no vimos que allí se esté repartiendo nada!

Les dijo: ¿Es que no vieron a nadie en la mezquita?

Respondieron: Si, claro que sí... vimos algunas personas orando, a otros recitando el Sagrado Qur’an y vimos a otros estudiando lo que Allah permitió y lo que Allah prohibió...

Les dijo: ¡Hay de ustedes! ¡Ésa es la herencia del Profeta Muhammad (saws)!

 

viernes, 7 de septiembre de 2012

La Paz llega con Sumisión

Tariqat es sumisión.
Jutbah dada por Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani en la Dergah Osmanli Naksibendi de New York, leída el viernes 7 de setiembre en el Centro Osmanli Nakshibendi de Argentina.

Bismillahi Rahmani Rahim
Inna ad-dina indallahu Islam.

Allah-swt- nos dice: “Solamente hay una religión que se acepta en la Presencia Divina. Islam. No vengan a Mi Presencia con otra cosa.”

Hoy en día estoy observando a todos en todos lados que están haciendo signos en “V”, signos de la paz, o signos así o así. Islam es paz. Es paz, pero no de palabra, no mediante la lengua y no como esos tipos poniendo bombas aquí y allí, y más tarde tomando fotografías haciendo la señal de la paz. ¿Qué clase de paz es esa?

Islam es sumisión. Si quieres paz, entonces tienes que someterte a ti mismo. Tienes que someter tu voluntad a la voluntad de Allah. Entonces obtendrás paz. De otra manera no hay paz, porque tú tienes un plan, pero Allah-swt- también tiene un plan para ti. Allah quiere lo mejor para Sus siervos y Él planea lo mejor para sus siervos. En cambio los siervos están corriendo testaruda y arrogantemente diciendo: “Tengo que hacer lo que quiero”. Lo que te llega proviene de tu ego, no de Rahman. Si es de Rahman entonces vas a encontrar paz. Si proviene del ego entonces no vas a encontrar paz. No es posible.

Shari’at y Tariqat. Shari’at es la ley, Shari’at es la erudición, Shari’at es el conocimiento. Tariqat es el estilo de vida, tomar lo que se ordena en la Shari’at y ponerlo en tu vida. Cuando entras en Tariqat no puedes decir: “Me gusta esto y no me gusta eso. Quiero esto y no quiero eso.” Lo que te llega proviene de Allah. Tienes que aceptarlo. Si no lo aceptas entonces no encontrarás paz. Vas a correr para arreglarlo, pero cuanto más corres para arreglarlo más lo estás destruyendo porque aún más te estás alejando de Allah.

Nuestro Grandsheykh dice: “Aléjate de los sheytanes.” Ahora los sheytanes están sueltos, trabajando sin parar las 24 horas. No como tú que trabajas cinco horas, dos horas, tres horas u ocho horas. Ellos trabajan las 24 horas. Y su deber es correr para poner cosas incorrectas en tu corazón. Nada más. Y quitarte de esa paz, alejarte de Allah. Ese es su deber. Todo el que le abra a ellos una puerta, miles podrán entrar a través de ella.

Debes cerrar la puerta. No sabemos cómo cerrar la puerta, por lo tanto corremos hacia las Tariqats, corremos hacia nuestros Sheykhs para decir: “Como gustes, mi Sheykh. Como gustes. No como me gusta, sino como a ti te gusta.” Cuando dices “Como gustes”, no puedes decir “Bueno, me gusta esta parte”. Si te sometes a ti mismo a tu Sheykh, si sometes tu voluntad a la mano de tu Sheykh, entonces él tiene un plan para ti. Él está trabajando en ese plan. Y el plan del Sheykh no funciona solamente a nivel mundano. Funciona en dunya y en Ájirat. Primero, él busca para ti lo que es bueno en Ájirat. Eso es lo que primero intenta proveerte para más tarde solucionar otros problemas. Él no te va a dar los lujos del dunya o lo que gustes en dunya. No. Él busca lo que te corresponde en Ájirat para que puedas tener paz en Ájirat. Tu vida entera puede ser miserable en dunya. Está bien. Si tu Sheykh te dice que está bien, ¡entonces está bien! No vayas en contra de eso. Está bien, porque si intentas cambiarlo entonces lo vas a destruir. No hay manera porque no sabes cómo arreglarlo. Tú no sabes cómo arreglarlo, pero él si lo sabe.

Cuando vas al hospital, los médicos te ponen bajo observación. O bien dicen “Dadle aspirinas” o “dadle inyecciones”. Puedes gritar cuanto quieras diciendo: “Esta inyección me hace doler, estas aspirinas me causan molestias”. Vas a recibirlas para poder curarte. De alguna manera u otra has enfermado. Necesitas obtener cura. Si no obtienes la cura vas a morir. Todos hemos enfermado. Todos. Y especialmente aquellos que están lejos de Allah y Su Profeta (asws), ya que la mayor parte del tiempo de sus vidas, ellos enferman realmente. Ellos necesitan ser curados rápidamente porque el tiempo transcurre. Tú no quieres recordar, nadie lo quiere recordar, pero el tiempo transcurre hacia Ájirtat, tak, tak, tak. No puedes hacerlo regresar. Cada minuto que pasa, no puedes hacerlo regresar. Te está impulsando adelante hacia Ájirat. Si aún estás imaginando, admirando y amando este dunya, ¿entonces qué haces en Tariqat? ¿Qué vas a obtener de Tariqat? Si hay amor por dunya, ¿qué obtienes de Tariqat? El amor del mundo, ¿huh? Tariqat no te da eso. Tariqat te da lo necesario para vivir en este mundo sin ir hacia los extremos, derecha e izquierda. Tariqat te enseña cómo mirar en ti mismo, cómo curarte a ti mismo y ser fuerte para correr a dar cura a los demás.

Por lo tanto esta es la única receta. No hay otra. Todo el que busque paz debe correr al Islam y debe abandonar todo tipo de estilo de vida incorrecto. Deben hacerlo a un lado. Dicen: “Me he acostumbrado a eso”. Así es, te has acostumbrado a lo incorrecto y ahora te puedes acostumbrar a lo correcto. Haz a un lado lo incorrecto. Dicen: “Mi ego está tan oprimido que no puedo respirar”. Por supuesto. Eso significa que tu espíritu ahora está disfrutando. Cuando el ego se encuentra bajo privaciones, el espíritu alcanza elevadas estaciones. Pero cuando el ego está disfrutando, entonces el espíritu no tiene disfrute. Estás oprimiendo al espíritu y estás acabado. Y al mismo tiempo el ego también sufre. Cuando haces sufrir a tu ego entonces tu espíritu alcanza estaciones elevadas. Pero cuando das libertad a tu ego, ni tu espíritu ni tu ego van a tener paz. Te va a engañar haciéndote pensar que tienes paz durante ese minuto con lo que sea que estés haciendo.

Así que debes tomar de la Tariqat para aplicarlo en tu vida. Debes tomar lo que proviene de tu Sheykh y aplicarlo en tu vida. Puedes leer todos los libros, puedes devorar todo el conocimiento y toda la erudición del Islam pero no te va a ayudar. Hay miles de maestros en las universidades, Yahudis y cristianos. No son Musulmanes. (Sin embargo) están enseñando Islam en las universidades. Así es, ellos tienen el conocimiento académico. Leen los libros y lo enseñan a los demás. Pero no les está ayudando porque no lo aplican en sus vidas. Y si alguno lo quiere aplicar en su vida entonces deben encontrar a alguien y deben aferrarse con fuerza a alguien. Y para este tiempo es la Orden Naksibendi. Todas las demás órdenes sólo te enseñan cómo vivir en este dunya. Ellos no te enseñan como ir más allá de eso.

Así que si estamos buscando paz, entonces esto es lo que tenemos que hacer, si realmente eres sincero. Si no eres sincero con eso entonces no gastes tu tiempo en Tariqat. Corre por dunya, obtén todo el disfrute que quieras y di: “Estoy rezando y lo estoy haciendo todo”, y luego dirígete al lugar del Juicio con eso. Entonces no necesitas Tariqat.

Tariqat es sumisión. Si tienes sumisión, tienes Tariqat. Si no tienes sumisión, no tienes Tariqat. Puedes pretender tanto como quieras que tienes Tariqat. No tienes Tariqat. Tu Tariqat entonces es de acuerdo a tu ego.

Es por esto que en el mundo de hoy en día, en todos lados, hay Tariqats. La gente está bailando, comiendo y durmiendo, diciendo: “Tariqat, estamos en Tariqat”.Tariqat te enseña cómo trabajar contra tu ego, nada más. O bien trabajas para Allah o trabajas para tu ego. Si trabajas para Allah entonces haz a un lado los deseos del ego, porque Allah te está dando lo que es necesario para ti y para el disfrute de esta vida dentro de los límites del Islam, diciendo: “Haz esto y haz eso. Está bien”. Pero si no conoces el límite, entonces vas a transgredirlo y vas a pensar: “Sí, aún soy el número uno”, pero no lo eres. Tú ya estás fuera. Ya has caído fuera de Tariqat.

Wa min Allahu Taufiq.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Breves notas acerca de la Distinción Cultural y la Unidad en la Creencia


Bismillahi Rahmani Rahim
El Islam es un sistema de vida cuya amplitud engloba dentro de sí diferentes manifestaciones culturales dadas la diversidad de razas, pueblos y tribus que convergen bajo una misma creencia.

Sin embargo debemos aclarar algunas cuestiones que pueden prestarse a confusión y controversia.

En primer lugar no debemos confundir manifestación cultural con creencia. Todo pueblo, en vistas de las posibilidades particulares que guarda en si mismo y con base en la Tradición, puede desarrollar aspectos culturales propios y distintivos que resultan en diferencias creativas entre pueblos y razas, diferencias que deben redundar en un intercambio de aprendizajes  y no en la mutua exclusión. En tanto que la creencia (y dentro de ella incluimos los principios del Islam y del Iman), como fundamento de la Tradición que servirá de plataforma para todo desarrollo cultural, es una, única e inmodificable ya que no depende del aspecto particular de un pueblo determinado, sino que corresponde al ámbito de la Divina revelación.

La cultura es un rasgo distintivo de un pueblo determinado, en tanto que la creencia es el fundamento único que hermana y universaliza a los pueblos.

Sobre la base de la correcta observancia y respeto a la Traición, es decir, a la creencia, un pueblo puede desarrollar positiva y libremente sus posibilidades particulares y generar culturas enriquecedoras para los pasos de la humanidad en este mundo. Así encontramos hermosos e ilustrativos ejemplos en el mundo del Islam por parte de los Imperios Otomano y  Manden de Sundiata Keita, quienes en base a la Tradición supieron amalgamar diversas culturas y permitir el crecimiento de pueblos diferentes bajo la bandera del Islam. También es apropiado recordar que si bien fueron grandes propulsores del dinamismo cultural de los pueblos, ambos imperios defendieron la creencia contra toda insurgencia tanto desde el exterior como del interior, como fue el caso de los otomanos contra el fermento de la desviación Shiíta y la victoria de Sundiata sobre el hechicero animista Soumaro.

En Jurisprudencia Islámica se emplea el término al-‘Urf para designar las costumbres culturales autóctonas que sin suponer una contradicción evidente a la creencia, constituyen una fuente de enriquecimiento que de acuerdo con la Tradición colabora en el crecimiento de los pueblos.

En el ámbito Islámico esto se ha patentizado a través del arte, la arquitectura, la literatura, la música, las ciencias, etc… Sin embargo, debemos ser cuidadosos al momento de considerar nuestras lecturas de los diversos grupos que han surgido como alternativas de una misma forma religiosa, ya que la mayor parte de las veces estas alternativas suponen un peligro contra la claridad indudable de la creencia. Los sabios de Ahl as-Sunnah wal-Yama’ah son quienes se han encargado de establecer los lineamientos fundamentales sobre los que se erige la experiencia tradicional del Islam. Alternativas como el salafismo, el wahabismo, el shiísmo, el ismailísmo , y demás tendencias innovadoras suponen una subversión de la creencia (‘aquida) original.

En Raíces y Sabiduría nos hemos propuesto por un lado difundir las manifestaciones culturales generadas desde el mundo Islámico tanto en el pasado como en la actualidad y brindar información acerca de la Sabiduría Tradicional de Ahl as-Sunnah wal-Yama’ah.

Islam es un sistema de vida completo, vasto y enriquecedor. Los modelos de conducta que guían nuestros pasos tanto en el interior como en el exterior son nuestro Sagrado Profeta Muhammad (asws) y sus nobles Sahaba. Por esto decimos que no somos ni salafis, ni wahhabis, ni shiítas; somos Musulmanes Sunnis, es decir, aferrados a la Sunnah (Tradición) de nuestro amado Profeta (asws), cosa que por un lado no excluye para nada los colores culturales de los pueblos sino que los integra (ya que no podemos exigir una homogenización cultural cuando en el mismo Qur’an se niega), pero que sin embargo denuncia y expone las mutaciones innecesarias que se operan sobre la creencia.

Conocer nuestra historia, construir y mantener una identidad tradicional, enriquecernos de las manifestaciones propias de la cultura, allanarán nuestro camino “consciente” hacia la Divina Presencia.

lunes, 3 de septiembre de 2012

La “marca al-Qaeda”, una “inversión” lucrativa


El espectro de al-Qaeda en África, una tapadera para la reconquista occidental del continente
Finian Cunningham

Un think tank británico de política exterior publicó esta semana un estudio en que el que afirmaba que el grupo terrorista al-Qaeda se está reagrupando en África y creando “un arco de inestabilidad” desde el Sahel occidental al Cuerno oriental. El Royal United Services Institute (RUSI) , con base en Whitehall, Londres, y estrechamente alineado con la política exterior oficial británica, cita unas “alarmantes nuevos indicios” por todo el continente de que “la red terrorista de Osama bin Laden” está buscando influencia en Somalia, el norte de África y el Sahara-Sahel occidental.

“Si es correcta [sic], esta valoración suscitaría la preocupante posibilidad de un arco de inestabilidad regional que abarca toda la franja del Sahara-Sahel y se extiende a través de África Oriental, y que el ahora debilitado núcleo de al-Qaeda podría utilizar para reagrupar, reorganizar y dar nuevo ímpetu a su campaña terrorista contra Occidente”, señala el informe.

Mientras tanto, en otros reportajes de los medios de comunicación se afirma que elementos de al-Qaeda se están uniendo a las fuerzas separatistas tuareg después de un golpe militar en el país del África occidental, Mali. La antigua potencia colonial Francia citó la supuesta implicación de al-Qaeda en Mali en su promesa de aplastar el golpe.

El supuesto enlace de al-Qaeda en Mali parece fuera de lugar. Los rebeldes tuareg (un grupo nómada que habita en el norte de Mali y Níger) estuvieron combatiendo en Libia apoyando al gobierno de Gaddafi en contra de los insurgentes apoyados por Occidente. Se sabe que entre estos últimos había jihadistas de al-Qaeda. Ahora Francia y varios reportajes de los medios de comunicación afirman que al-Qaeda se ha asociado a sus antiguos enemigos (los tuareg) en la secesión del norte del territorio de Mali.

Lo que sugieren estos reportajes es que se está blandiendo al-Qaeda como un “espectro” en África para justificar la cada vez mayor intervención de las potencias occidentales en este continente bajo capa de la “seguridad global”.

Con un ademán colonial, el RUSI afirma que parece que al-Qaeda “está adoptando una estrategia de ‘adoptar las costumbres de los nativos del país’ que implica sacar partido y explotar los motivos de queja locales con el objetivo final de asegurar un punto de apoyo firme en países inestables”. Resulta significativo que esta escalofriante idea permite al estudio del RUSI concluir: “El foco del antiterrorismo anti-jihadista está cambiando hacia África”. En otras palabras, el pretexto del antiterrorismo anti-jihadista de las potencias occidentales está cambiando hacia África.

Pero en realidad el pretexto antiterrorista occidental no está cambiando, sino que es más exacto afirmar que se está extendiendo a África, puesto que la OTAN continúa su ocupación y guerra ilegales en Afganistán, Iraq y Pakistán.

Esto representa una expansión estratégica de la agenda de guerra global que el Pentágono y sus aliados occidentales han estado llevando a cabo en Oriente Próximo y Asia Central incorporando al control hegemónico una región que se extiende desde el mar Mediterráneo al Caspio, una región que incluye al menos el 60% de las reservas conocidas de petróleo y gas del planeta.

Se puede considerar que la campaña de bombardeos aéreos sobre Libia durante siete meses de la OTAN durante 2011 que llevó al derrocamiento del gobierno de Tripoli sirvió como una cabeza de playa para las potencias dirigidas por Estados Unidos en el norte de África y para su continua militarización a través de la zona continental este-oeste, desde el Atlántico al océano Índico.

Las potencias occidentales ya están envueltas en una nueva rebatiña por África que se remonta al establecimiento del nuevo comando militar estadounidense del AFRICOM bajo el gobierno de George W. Bush.

Desde entonces y especialmente bajo el gobierno Obama, ha habido una cada vez mayor implicación de baja intensidad de las fuerzas estadounidenses, francesas y británicas en Costa de Marfil, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Uganda y en el este en Somalia, Kenya y Djibouti.

Desde octubre del año pasado aviones drone estadounidenses y las fuerzas navales francesas han desempeñado un papel fundamental en apoyar las campañas de los ejércitos de Kenia y Etiopía contra militantes Al Shabab en Somalia

Otros países africanos en los que se cree que las potencias occidentales dirigen fuerzas especiales clandestinas son Senegal, Sierra Leonea Nigeria y Sudán (todos ellos antiguas posesiones coloniales británicas y francesas). También se ha afirmado que Estados Unidos inició la violencia en Nigeria para justificar una ofensiva del Estado contra las protestas populares en contra del presidente Goodluck Jonathan.

Las no explotadas pero vastas riquezas en petróleo, metales, otros minerales y el potencial agrícola de África es un filón que las estancadas potencias capitalistas occidentales no se pueden permitir perder, especialmente dado el auge de China como socio comercial de muchos Estados africanos. La ironía es que mientras los portavoces de los gobiernos occidentales, sus think tanks y medios de comunicación de la corriente dominante pueden sobrevalorar “un arco de al-Qaeda de inestabilidad por toda África”, la verdadera fuente de inestabilidad y de militarización del este al oeste del continente proviene del neocolonialismo de las potencias occidentales. A este fin, el “espectro” de al-Qaeda está sirviendo de práctico pretexto para justificar una mayor invasión imperialista.

Espere más reportajes de los medios de comunicación dominantes occidentales acerca de misteriosos jihadistas de al-Qaeda que desestabilizan a los pobres y hambrientos países africanos y, por consiguiente, requieren el noble envío de tropas de la OTAN para “salvar al Continente Negro”.

Por supuesto, la mortal ironía es que al-Qaeda es una red terrorista global creada por la CIA, el MI6 y Arabia Saudi para hacer el trabajo sucio de las potencias occidentales, como han documentado meticulosamente Michel Chossudovsky, Peter Dale Scott y otros escritores.

La marca al-Qaeda ha demostrado ser una “inversión” lucrativa. Desde el 11 de septiembre, Afganistán, Iraq a Libia y actualmente Siria. Y ahora, la reconquista neocolonial de África. Es lo que se llama “rendimiento del dinero”.

Finian Cunningham es un corresponsal en Oriente Próximo y África Oriental de Global Research.

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.


 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Reviviendo una Sunnah: el Turbante


Bismillahi Rahmani Rahim
Islam es un estilo de vida. Islam es el estilo de vida que el Señor de los mundos, Allah Todopoderoso, ha elegido para que la humanidad recupere su estación original y alcance la protección en esta vida y en la Próxima. Este estilo de vida ha sido revelado a lo seres humanos a través del ejemplo y las enseñanzas modélicas de Sayidina Muhammad Rasulullah (asws). El Sagrado Profeta (asws) es el arquetipo completo del ser humano perfecto de acuerdo a la Divina Sabiduría. Seguir su ejemplo y enseñanzas es la llave para el desarrollo humano en ambos mundos, ya que esto conlleva la aceptación Divina, el favor y la bendición. Sayidina Muhammad (asws) fue enviado como ‘Rahmatan lil-‘alamin’, misericordia para los mundos. Su Sunnah es la antorcha luminosa que ilumina nuestros pasos sobre el Sirat ul-Mustaqim.

Sin embargo, y como vivimos en tiempos de marcada ignorancia y opresión espiritual, como Musulmanes hemos hecho a un lado la Sunnah de Sayidina Muhammad (asws) para adoptar hábitos y costumbres tan alejadas del Islam que esto nos ha quitado la paz y, provocando el rechazo Divino, nos hemos expuesto a toda clase de ruinas, humillaciones y deterioro espiritual que sólo pueden resultar en sufrimiento en esta vida y la Próxima. Como incansablemente lo repite nuestro Maestro Sheykh Abdul Kerim Effendi, los Musulmanes han perdido la brújula y la única solución posible es el retorno a las enseñanzas tradicionales y al estilo de vida del Amado de Allah, nuestro Sagrado Profeta Muhammad (asws) y sus Compañeros más allegados (Sahaba).

Una de las partes fundamentales de la Sunnah profética que se ha hecho a un lado, y cuya observancia conlleva innumerables bendiciones, es la vestimenta islámica tradicional y en particular el turbante.

Parte de la estrategia contra el Islam por parte de los poderes de la falsedad (batil) es quitar los signos distintivos que contribuyen a la forja de la identidad islámica. El Sagrado Profeta (asws) ha dicho: “Quien imita a la gente de un pueblo, se vuelve uno de ellos”, y esta imitación conlleva una adquisición de hábitos y costumbres tanto culturales como mentales de las cuales el código de vestimenta constituye un eje fundamental. Como un claro ejemplo entre tantos, el Sagrado Profeta (asws) dijo: “Dejaos crecer la barba y recortaos el bigote, para que os diferenciéis de los asociadores”, y con respecto al turbante: “Vestid turbante, ya que es un signo de Islam y distingue entre un Musulmán y un incrédulo”.

Siguiendo estas enseñanzas nuestros Shuyukhs Naqshbandis insisten en la observancia de la identidad islámica como signo de solidez espiritual y protección en ambos mundos.

***

*La importancia del seguimiento de la Sunnah en el Sagrado Qur’an:

Dice Allah Todopoderoso:

Di (Muhammad): Si amáis a Allah, seguidme, que Allah os amará y perdonará vuestras faltas. (3:31)

El Profeta, para los creyentes, está antes que ellos mismos. (33:6)

Realmente en el Mensajero de Allah tenéis un hermoso ejemplo a seguir para quien tenga esperanza en Allah y el último día, y recuerde mucho a Allah. (33:21)

Es cierto que tú (Muhammad) guías (a la humanidad) hacia el camino recto, el camino de Allah, a Quien pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra. (42:49-50)

Y lo que os da el Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba dejadlo. (59:7)

Quien obedece (y sigue) al Mensajero está obedeciendo a Allah. (4:79)

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*En cuanto al seguimiento de la Sunnah, sobre todo en estos tiempos de necedad espiritual, el Sagrado Profeta (asws) ha dicho:

“Mi Ummat se dividirá en 73 grupos diferentes. 72 estarán en caminos incorrectos mientras que uno sólo permanecerá en la Verdad.”

Le preguntaron: ‘Oh Mensajero de Allah, ¿cuál será ese grupo?’

Dijo: “El de quienes se aferren con fuerza a mi Sunnah y a la Sunnah de mis Sahaba (quienes mejor siguieron la Sunnah profética).”

“Todo el que de vida a una de mis Sunnahs que haya sido eliminada luego de mi tiempo, recibirá la recompensa de todos aquellos que la hayan practicado sin que sus recompensas se vean disminuidas.”

“Todo el que de vida a una de mis Sunnahs me ama; y todo el que me ama está conmigo.”

“Cuando mi Ummat haya caído en la corrupción, el que mantenga y se aferre a mi Sunnah recibirá la recompensa de cien mártires.”

En vista de los cual uno debe afirmar que no debe haber duda alguna en cuanto a que cada una de las Sunnahs de nuestro amado Profeta (asws) se considera suprema y digna de imitación por los creyentes sinceros y seguidores de su elevado estilo de vida. De hecho un auténtico amante del Profeta (asws) debería estar dispuesto a dar su vida por la observancia práctica de siquiera una Sunnah.

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*En cuanto a las virtudes y la importancia de la Sunnah del turbante

Ibn Abbas (ra) narró que el Mensajero de Allah (asws) dijo:

“Llevad turbante, ya que esto acrecentará vuestro Hilm (buen carácter, inteligencia, paciencia)”

‘Aisha (ra) narró que en ocasión de la batalla del Foso, un hombre vino al Mensajero de Allah (asws) vistiendo turbante. Cuando ella le preguntó acerca de este hombre, él le informó que era el ángel Yibril. (Hakim lo declaró Sahih)

Hazrat ‘Ubada (ra) narró que el Mensajero de Allah (asws) dijo: “Haced una práctica del enrollamiento del turbante, ya que es la marca distintiva de los Ángeles”  (Transmitido por at-Tabarani)

Hazrat Rukna (ra) narró que el Mensajero de Allah (asws) dijo: “La distinción entre nosotros y los asociadores son los turbantes sobre nuestros gorros” (Lo transmitieron Abu Daud y Tirmidhi, también lo cita Al-Tabrizi en su Mishkat al-Masabih)

Maulana Fazlul Karim en su comentario al Mishkat escribe:

“El Sagrado Profeta (asws) solía llevar turbante y él dijo que los Ángeles también lo llevaban en los Cielos, y el turbante protege la cabeza y adorna el rostro.”

En el día de la entrada victoriosa a Mecca, cuando dirigió la Jutbah a la gente, el Mensajero de Allah (asws) llevaba un turbante negro en su bendita cabeza. (Registrado por Muslim y Bujari)

La gran mayoría de ‘Ulema (Sabios del Islam) están de acuerdo en que una de las vestimentas favoritas del Profeta (asws) era el turbante.

En la Sunan de Abu Daud se cuenta que Hazrat Sa’d (ra) dijo que vio a un hombre montando una mula blanca llevando un turbante negro de paño. Dijo: “El Mensajero de Allah (asws) me lo puso (el turbante)”

Dijo el Mensajero de Allah (asws):

“Aferraos al turbante ya que es una señal de los Ángeles. También dejad que uno de sus lados caiga sobre vuestras espaldas.” (Baihaqí)

“Algunos Ángeles de Allah-swt- permanecen ante las puertas de las mezquitas y piden perdón por aquellos que llevan turbantes blancos.” (al-Maqasidul Hasana)

“Allah-swt- hace descender su misericordia sobre la gente que lleva turbante en el día de Yumma’h, y Sus Ángeles hacen du’a por ellos” (Daylami)

“Los Ángeles atienden al Yumma’h mientras llevan turbante. De aquí que quienes lleven turbante reciben el beneficio de que los Ángeles hagan du’a por ellos hasta el atardecer”. (Daylami)

“Dos raka’ats de salat realizadas llevando turbante son superiores que 70 raka’ats realizadas sin turbante” (Narrado por Yabir-ra-)

Suleyman ibn Abdullah dijo:

“He visto a los Sahaba que eran de los Muhayirin e-Awwalin (los primeros en emigrar de Mecca a Medina) vistiendo turbantes de tela de algodón. Los colores eran negros, blancos, verdes, rojos y amarillos.” (Musanaf de Ibn Abi Sahybah)

El sabio del hadiz Sheykh Abdul Haqq Dehlevi escribió en su libro “Zia’ul-Qulub fi libass e-Muhbud” que el Sagrado Profeta (asws) también solía vestir turbante de color verde.

Por lo tanto el éxito completo se encuentra en el seguimiento de cada aspecto del bendito estilo de vida de nuestro amado Profeta (asws). Los Sahaba lo entendieron así y su seguimiento no tuvo limitaciones. El comer, beber, dormir y vestir del Sagrado Profeta (asws) se hizo parte de ellos. Permitámonos seguir sus pasos. Que Allah-swt- nos permita también seguir y revivir su Sunnah. Amín.

***

Para finalizar incluimos fragmentos de un sohbet dado por nuestro Grandsheykh Naqshbandi, Maulana Sheykh Nazim al-Haqqani, dado el 25/06/2010 en Lefke, Chipre, en el que habla de las virtudes del turbante.

Jesucristo (a) está llegando en el día señalado por orden celestial y en su cabeza llevará la corona del Islam: ¡el turbante!

Primero los árabes están huyendo de los turbantes; odian los turbantes y a quienes llevan turbantes en sus cabezas. Nunca les gusta, particularmente a la gente Salafi y sus seguidores insensatos, ¡la gente Wahhabi! Ellos nunca usan la corona del Islam y si ven a alguien que lleva turbante, ¡actúan como si estuvieran viendo una serpiente!

¿Por qué?

 Rasulullah (s) dijo:

"Los turbantes son las coronas de los árabes", nahnu wa al-‘Arab ma’murun, (y somos los árabes, los que han recibido la orden).

Primero ellos son Musulmanes, luego árabes, y se nos ha ordenado llevar turbantes, sin embargo ellos abandonan la corona del Islam, ¡mientras que nosotros estamos corriendo para mantenerla! Ellos son los primeros en salir de ella, y el hadiz nabawiyyatu 'Sharif dice “al-‘amaaimu tijaanu 'l-‘Arab”. Ahora bien, si hablas de eso, muchos seguidores ignorantes de Satán dirán:

"No es un hadiz auténtico".

 ¿Quién escribe ese hadiz?, ¿Lo traen de sus hogares? ¿Qué es esa tontería? Y en el Santo Corán, Allah –swt- está dejando claro que en el Día de Badr los ángeles venían  mua’mamin (con turbantes) y musawamin (con colas tras los turbantes). Es tarfatu ‘ayn. Quien no lo acepta, ¡el Islam los rechaza y a su comprensión equivocada!

Jesucristo (a) no llega (sin cubrirse la cabeza).

¡Oh wahhabíes! ¡Pongan turbantes en sus cabezas!

En Badr, Rasulullah (s) dijo: "¡Oh, mis compañeros! Los ángeles llevan turbantes, mua’mamin, y dejando Taraf, el borde de los turbantes, musawwamin (con cola)".

Y Rasulullah (s) tomó el borde de su turbante y dijo: "¡Oh mi Ashaab, ika tasawamu fa inna al-‘mala qad tawasawwamat (bi's-Suf al-abyad fi qalaanisihim)”.

“Dejad la cola (con un lado del turbante cayendo en la espalda) porque ciertamente los ángeles tienen colas (en sus turbantes de color blanco lana sobre sus gorras).”

Rasulullah (s) copiaba el ejemplo de los ángeles, al igual que los Sahaba (r), y comenzaron a luchar contra el enemigo.

Jesucristo (a) viene con un turbante en la cabeza y una espada al cinto. Esa es una señal de que no viene como un profeta de Bani Isra’il, ¡sino como un seguidor del Sello de los Profetas (s)!

¡Oh gentes! Vengan  y escuchen. Si ustedes no escuchan, algo que no es bueno llegará sobre vuestras cabezas. Habrá días difíciles para todas las naciones, pero con turbantes en sus cabezas nada los podrá tocar.

Pero para quienes no tienen cobertura, cualquier cosa les puede tocar. Y el peligro llegará a todas las mujeres que dejan su cabeza descubierta y las flechas caerán sobre sus cabezas.

¡Cuidado! Esos días se acercan y ustedes pueden elegir el real camino de la Sunnah del Sello de los Profetas (s), y las mujeres pueden seguir las órdenes reales del Islam y estarán protegidos. Si no de cada siete, seis van a ser tocados por una lanza celestial y caerán muertos.

¡Que Allah nos perdone!

¡Oh gente! ¡Oh gente! No dejen la Sunnat ar-Rasul si están pidiendo salamat, seguridad y paz, aquí y en el más allá. Si no es así, entonces saben:

No hay coacción en la religión. (2:256)

Nadie los puede obligar, pero con buena voluntad deben seguir los mandatos del Islam. En particular deben intentar mostrarse como Musulmanes, hombres y mujeres, y no ser simios modernizados, no estamos aceptando eso.

 Recopilado desde fuentes Tradicionales y traducido por Raíces y Sabiduría.

sábado, 1 de septiembre de 2012

El Libertinaje Intelectual Contemporáneo

Bismillahi Rahmani Rahim

“Libertad de pensamiento”, “uso de la razón”, se han tornado frases célebres en los ámbitos intelectuales modernos que se vanaglorian de una cierta independencia frente a lo normativo e institucional.

Sin embargo, estas frases hechas, repetidas hasta el hartazgo por las cotorras del libertinaje contemporáneo, no hacen más que reproducir la herejía ególatra que inconscientemente traduce la caída original del ser humano a los niveles de la humillación y el desasosiego espiritual.

Un “pensamiento libre”, desprovisto de todo sostén fundamental (todo tiene su fundamento, aún el pensamiento, ya que de alguna manera u otra se encuentra confinado al sentido de la palabra) y librado al movimiento azaroso de sí mismo, jamás puede hallar un equilibrio permanente que infunda paz al espíritu, sino que está sometido al vértigo desafortunado de la impermanencia que obliga a reformular toda definición de acuerdo a las circunstancias y ocurrencias del momento.

Todo “pensamiento libre” o “libre uso de la razón”, según se lo entiende por estos seudo-intelectuales de hoy en día, está subsumido al salvajismo de criterios poco claros que se originan y mueren en el mismo individuo, criterios que mal-utilizados devienen siempre en confrontación, discusión, debate y guerra (y decimos “mal-utilizados” sin ignorar que es la única forma posible de utilización que se puede dar a capacidades atrofiadas que han sido desvinculadas de su función primordial).

Como Musulmanes creemos en una Verdad absoluta encargada de equilibrar los asuntos del mundo y de los individuos en él. Nunca librepensador alguno ha podido detentar más verdad que su “verdad particular” que al no encontrar asidero sino en la “mal-utilización” antes mencionada, termina siendo engullida por la tragedia de los destinos personales que de nada sirven como ejemplo para el desarrollo tanto social como individual.

Formular verdades desde el criterio personal sin la anuencia de una Tradición validadora redunda en perjuicios tanto a nivel comunitario como individual. Los personalismos frívolos tendientes al libre uso de la razón y sus erróneas elucubraciones interpretativas de la verdad han sido los fatídicos culpables de toda lectura tendenciosa dentro mismo de la religión. ¿Qué decir entonces de quienes desvinculados de la Tradición buscan igualmente reinterpretar, bajo parámetros individuales, la realidad de las cosas?

La Tradición es una plataforma para la germinación de nuestro correcto discernimiento, un “manual” para la correcta utilización de nuestra voluntad, de nuestras posibilidades humanas, para que podamos ser realmente libres al obrar, al pensar, al razonar, sin someternos a las arbitrariedades obsoletas de la individualidad esclavista.

La individualidad sujeta a sus propios criterios obsoletos jamás puede lograr la trascendencia de si misma, lo que la convierte en una fantasmagoría de su originalidad, una sombra desprovista de sentido que no puede hacer más que divagar por los confines infructuosos de su propia ignorancia.

Todo tirano es aquel que impone sus criterios personales sobre los significados propios de la realidad. Al ser la realidad una y única, el tirano está condenado a padecer los embates de su propia opresión. El libertinaje intelectual contemporáneo es la peor tiranía impuesta contra los significados naturales de la inteligencia, y por lo tanto un atentado completamente nocivo para la vida espiritual de comunidades e individuos.

Continuar promoviendo el “libre uso de la razón” según entienden los modernos, supone nutrir el engaño que mantiene embotada a la humanidad en su salvajismo individualista, colaborando en la sintomatología de la pandemia global (no debemos olvidar que el poder que maneja este sistema global, con su ilimitada permisibilidad “democrática”, ha abierto las puertas para seudo-libertades que no hacen más que esclavizar y dirigir la mentalidad general, haciendo de estas intelectualidades títeres groseros del sistema que los protege y les brinda absoluta inmunidad “cultural”).

El pensamiento realmente libre es aquel que está facultado para discernir lo correcto de lo incorrecto a la luz de la Verdad Tradicional. Este discernimiento resulta en el obrar en consecuencia, lo que trae paz individual. Y cuando un individuo cambia, cambia la comunidad. Pero insistimos para no dar lugar a duda alguna, el cambio debe conllevar consigo trascendencia, superación del mero estado animal, ya que un animal se mueve por instinto, y un pensamiento librado al azar sólo puede obrar impulsado por el instinto, lo que nos asemeja al mero animal.

Somos seres humanos, y la Tradición nos devuelve a nuestro estado original.