domingo, 28 de julio de 2013

Héroes Otomanos: Jeireddín Barbarroja

Bismillahi Rahmani Rahim

Continuamos presentando las grandes personalidades de nuestra historia que han contribuido a la forja del esplendor y la gloria del Islam.

Jeireddín Barbarroja (Lesbos, 1475 – Estambul, 1546) fue un almirante otomano que sirvió bajo las órdenes del Sultán otomano Suleymán. Apodado Barbarossa («Barbarroja») por los europeos —concretamente el nombre de Barbarossa se lo otorgaron los italianos—, así como Barbaros Hayrettin (Jayr al-Din) por los turcos, su verdadero nombre en turco era Hızır bin Yakup, y este procedente del árabe Jidr Ibn Ya'qub.

Jeireddín fue uno de los más importantes corsarios del siglo XVI, y junto con su predecesor y hermano Aruj fundó una organización que llevó a los magrebíes (llamados entonces berberiscos por proceder de Berberia, lo que no quiere decir que fueran bereberes) —bajo los auspicios del Imperio Otomano— a alcanzar gran poder sobre el comercio del Mediterráneo. Muy pronto demostró una capacidad tal, que llegó a suceder merecidamente a su hermano, e incluso logró superar ampliamente las hazañas de éste, convirtiéndose en una verdadera pesadilla para el Imperio español de la época y buena parte de la Europa cristiana.

Antecedentes

Hızır tuvo dos hermanas y tres hermanos (Ishaq, Aruj e Ilias), que entre 1470 y 1480 nacieron en la isla de Lesbos (en griego Λέσβος). Su padre Yakup —según indican algunas fuentes— era un Sipahi, es decir, un señor feudal miembro de la caballería otomana, mientras que otros indican que prestó servicios como jenízaro en Vardar (en la actual República de Macedonia). Su madre era una musulmana andalusí viuda de un sacerdote.

Yakup se convirtió en un alfarero y compró un bote para comerciar sus productos. Sus cuatro hijos varones lo ayudaron con su negocio, pero no se sabe mucho de sus hijas. Al principio Aruj ayudaba con el manejo del bote, mientras que Hızır ayudaba con la elaboración de la alfarería.

Los cuatro hermanos se convirtieron en marineros, involucrados en el comercio internacional. El primero fue Aruj, a quien luego se sumó su hermano Ilias. Tiempo después, cuando obtuvo su propio barco, Hızır también empezó su carrera en el mar. Si bien los hermanos comenzaron como marinos, pronto se convirtieron en corsarios en el Mediterráneo para contrarrestar el poderío de los Caballeros de San Juan de la Isla de Rodas y del imperio de Carlos V del Sacro Imperio Romano. Aruj e Ilias operaron en el Levante, entre Anatolia, Siria y Egipto. Por su parte, Hızır actuó en el mar Egeo y basó sus operaciones especialmente en Tesalónica. Ishaq, el mayor, se mantuvo en Mitilene y estuvo a cargo del manejo financiero del negocio familiar.

Aruj fue especialmente exitoso; ya sabía hablar italiano, español, francés, griego y árabe durante los primeros años de su carrera. Mientras regresaba de una expedición comercial en Trípoli con su hermano Ilias, fue atacado por los Caballeros de San Juan. Ilias murió en la batalla y Aruj fue herido. El barco de su padre fue capturado, y Aruj fue tomado prisionero y encarcelado en el castillo que mantenían los Caballeros en Bodrum por casi tres años. Al saber la ubicación de su hermano, Hızır viajó a Bodrum y lo ayudó a escapar.

Carrera junto a su hermano

Aruj entonces viajó a Antalya, donde Korkud, el príncipe y gobernador de la ciudad, le dio 18 galeras y le encargó que luchase contra los Caballeros de San Juan, quienes afectaban seriamente el comercio marítimo otomano. Cuando Korkud se convirtió en gobernador de Manisa, le proporcionó a Aruj una flota conformada por 24 galeras en el puerto de Esmirna y le ordenó participar en una expedición naval a Apulia, Italia, donde Aruj bombardeó varios castillos costeros y capturó dos barcos. De vuelta a Lesbos, se detuvo en Eubea y capturó tres galeones y otro barco.

Alrededor de 1503, Aruj consiguió como botín tres nuevos barcos e hizo de la isla de Djerba, en la costa de Túnez, su base principal, trasladando el marco de sus operaciones marítimas al Mediterráneo Occidental. Ahí se le unieron sus otros dos hermanos: Ishaq y Hızır. Su fama aumentó cuando entre 1504 y 1510 transportó a los musulmanes mudéjares desde la España cristiana al Norte de África. Por este motivo obtuvo el nombre honorífico "Baba Oruç" (Padre Aruj), que a la larga (por similitudes fonéticas) se transformó en España, Francia e Italia en "Barbarossa" (Barba roja en italiano). A partir de entonces consiguió una serie de victorias, a tal punto que en 1515 envió regalos preciosos al sultán otomano Selim I, quien a su vez le mandó dos galeras y dos espadas con diamantes incrustados.

En 1516 se apoderó de Argel y más tarde de Tlemecén, haciendo que su gobernante Abu Hamo Musa III huyera de sus posesiones. Los españoles en Argel buscaron refugio en la isla de Peñón cerca de la costa de Marruecos y pidieron al rey Carlos I que interviniera, pero la flota española fracasó en su intento de expulsar a los hermanos de Argel.

La muerte de sus hermanos

Después de consolidar su poder y declararse sultán de Argel, Aruj buscó ampliar sus territorios y tomó Miliana, Ténès y Médéa. Se hizo conocido por agregar velas a sus cañones para facilitar su transporte a través de los desiertos del norte de África. Para Aruj la mejor protección contra España era unirse al Imperio Otomano, su patria y rival de los españoles. Para lograrlo, debía renunciar a su título de sultán de Argel ante los otomanos. Lo hizo en 1517 y ofreció Argel al sultán otomano. El sultán aceptó a Argel como una provincia otomana y designó a Aruj como gobernador, a más de prometerle su asistencia por medio de jenízaros, galeras y cañones.

Los españoles ordenaron a Abu Zayan, a quien habían nombrado nuevo gobernante de Tlemecén y Orán, que atacara a Aruj desde tierra, pero este último se enteró del plan y de sorpresa atacó Tlemecén, capturando la ciudad y ejecutando a su gobernante. El único sobreviviente de la dinastía de Abu Zayan fue Sheikh Buhammud, quien escapó a Orán y pidió la ayuda de España.

En mayo de 1518, Carlos I llegó a Orán y fue recibido en el puerto por Sheykh Buhammud y el gobernador español de la ciudad, Diego de Córdoba, marqués de Comares, al mando de una fuerza de 10.000 soldados españoles. Con el apoyo de miles de beduinos locales, los españoles marcharon hacia Tlemecén. Aruj y su hermano Ishaq los esperaban con 1.500 soldados turcos y 5.000 soldados moros. Defendieron Tlemecén por 20 días, pero al final fueron muertos en combate por las fuerzas de García de Tineo.

Hızır bin Yakup, ahora con el título de Baylar Bey otorgado por el sultán Selim I, y con la tenencia de jenízaros, galeras y cañones, heredó el lugar de su hermano Aruj, su nombre (Barbarroja) y su misión.

Operaciones en el Mediterráneo

Al mando de un ejército turco enviado por el sultán otomano, Barbarroja reconquistó Tlemecén en diciembre de 1518. Continuó con la política de transportar musulmanes mudéjares desde España al Norte de África, logrando asegurar para sí un gran número de seguidores musulmanes agradecidos y leales, quienes tenían un inmenso odio hacia España. Capturó Bône y en 1519 derrotó una flota hispano-italiana que intentaba recuperar Argel. El mismo año también atacó Provenza, Tolón y las islas de Hyères, en el sur de Francia. En 1521 atacó las islas Baleares y luego capturó varias naves españolas que regresaban del Nuevo Mundo a Cádiz. En 1522 envió a un delegado suyo a participar en la conquista de Rodas organizada por el Imperio Otomano, que tuvo como resultado la expulsión de los Caballeros de San Juan de la isla el 1 de enero de 1523. A partir de entonces, hasta 1530, realizó numerosísimas incursiones en territorios europeos en el Mediterráneo, tales como Crotone, Mesina, Toscana, Campania, Andalucía, las islas Baleares y Marsella.

En 1531 se encontró con Andrea Doria, contratado por Carlos I para recapturar Jijel y Peñón, derrotándolo. El mismo año se enfrentó en la Isla Favignana con una flota de la Orden de Malta, a la que venció. Luego navegó hacia oriente y desembarcó en Calabria y Apulia. De vuelta a Argel asaltó Trípoli, entregada a los Caballeros de San Juan por Carlos I en 1530. En octubre de 1531 atacó de nuevo las costas de España.

En 1532, durante la expedición de Suleymán I al Imperio Austríaco, Andrea Doria conquistó Koroni, Patras y Lepanto en las costas de Morea, y aunque recapturó las ciudades, Solimán se dio cuenta de la importancia de tener un poderoso almirante de su lado. Llamó entonces a Barbarroja a Estambul, y éste llegó en agosto del mismo año.

A partir de entonces Barbarroja atacó Cerdeña, Bonifacio, Montecristo, Elba y Lampedusa; luego capturó 18 galeras cerca de Mesina y supo por los prisioneros que había capturado que Doria se dirigía a Préveza. Barbarroja procedió a atacar las costas cercanas de Calabria y luego se dirigió a Préveza, donde la flota de Doria huyó tras una corta batalla, pero sólo cuando el corsario otomano capturó 7 de sus galeras. De su flota de 44 galeras, Barbarroja envió 25 de ellas de vuelta a Argel y se dirigió con las 19 restantes a Estambul, donde llegó en 1533. Allí fue recibido por el sultán Suleymán, quien lo nombró Kaptan-ı Derya (Almirante de flota) de la armada otomana y Baylar Bey (Jefe gobernador) del Norte de África. También se le dio el gobierno de las Sanjak provincias de Rodas, Eubea y Quíos en el mar Egeo.

Trayectoria como Almirante en jefe del Imperio Otomano

El castillo Barbarroja en Capri aún lleva el nombre del almirante otomano que conquistó la isla en 1535. Los turcos abandonaron Capricon el tiempo, pero otro famoso almirante otomano, Turgut Reis, recapturó tanto la isla como el castillo en 1553.

En 1534 Barbarroja partió de Estambul con 80 galeras y en abril conquistó Koroni, Patras y Lepanto, que estaban bajo dominio español. En julio de 1534 cruzó el estrecho de Mesina e incursionó en las costas de Calabria, capturando una gran cantidad de naves enemigas. Luego destruyó el puerto de Cetraro y todas las naves allí ancladas. El mismo mes apareció en Campania y saqueó las islas de Capri y Procida, antes de bombardear los puertos del golfo de Nápoles. Continuó incursionando en varios puertos italianos hasta llegar a Ostia cerca del río Tíber, causando que las iglesias en Roma tocaran sus campanas en señal de alarma. Luego zarpó al sur, apareciendo en Ponza, Sicilia y Cerdeña, antes de tomar Túnez en agosto de 1534, causando la huida de su gobernante, el sultán Mulay Hassan.

Mulay Hassan pidió a Carlos I ayuda para recuperar su reino, y como resultado una fuerza hispano-italiana de 300 galeras y 24.000 soldados recuperaron Túnez, así como Bône (Annaba) y Mahdia en 1535. Reconociendo la inutilidad de la resistencia armada, Barbarroja abandonó Túnez tiempo antes de la llegada de los invasores, navegando hacia el mar Tirreno, donde bombardeó puertos, desembarcó de nuevo en Capri y reconstruyó ahí un fuerte luego de destruirlo durante el asedio a la isla. Navegó entonces hacia Argel y desde allí hizo incursiones por los pueblos costeros de España, destruyendo los puertos de Mallorca y Menorca; además, capturó varias galeras españolas y genovesas, liberando a sus remeros esclavos musulmanes. En septiembre de 1535 logró repeler otro ataque español a Tlemecén.

En 1536 Barbarroja fue llamado de vuelta a Estambul para tomar el mando del ataque naval otomano contra el Reino de Nápoles de los Habsburgo. En julio de 1537 desembarcó en Otranto y capturó la ciudad, así como la fortaleza de Castro y la ciudad de Ugento en Apulia. En agosto de 1537, junto con Lütfi Pasha lideró una gran armada otomana que conquistó las islas egeas y jónicas de la República de Venecia. El mismo año Barbarroja arrebató Corfú a los venecianos y de nuevo incursionó en Calabria. Estas pérdidas provocaron que la República de Venecia pidiera al papa Pablo III que organizara una "Liga Santa" en contra de los otomanos.

En febrero de 1538, el papa Pablo III logró formar la Liga Santa (constituida por los Estados Pontificios, España, el Sacro Imperio Romano Germánico, la República de Venecia y la Orden de Malta) contra los otomanos, pero Barbarroja venció a esta flota combinada al mando de Andrea Doria, en la Batalla de Préveza en septiembre de 1538. Esta victoria aseguró el dominio turco sobre el Mediterráneo por los próximos 33 años, hasta la Batalla de Lepanto en 1571.

En el verano de 1539 Barbarroja capturó las islas de Scíathos, Esciro, Ándros y Serifos y recuperó Castelnuovo, tomada por los venecianos tras la batalla de Préveza. También se hizo con el cercano castillo de Risan y luego asaltó la fortaleza veneciana de Cattaro y la fortaleza española de Santa Veneranda cerca de Pésaro. Luego tomó los restantes puestos avanzados cristianos en los mares Jónico y Egeo. Venecia firmó finalmente un tratado de paz con el sultán Solimán I en octubre de 1540, reconociendo las conquistas territoriales turcas y pagando 300.000 ducados de oro.

En septiembre de 1540 Carlos I contactó a Barbarroja y le ofreció nombrarlo su Almirante en jefe y hacerlo gobernador de los territorios españoles en el Norte de África, pero su oferta fue rechazada. Frustrado al no convencer a Barbarroja que cambiase de bando, en octubre de 1541, Carlos I en persona asedió Argel, con la intención de terminar con la amenaza que representaba el corsario a los dominios españoles y la navegación de los cristianos en el Mediterráneo.

La temporada no era la más adecuada para tal campaña, y tanto Andrea Doria, comandante de la flota, como el ya mayor Hernán Cortés, a quien Carlos I había solicitado que participara en la campaña, intentaron disuadirlo, pero fracasaron. Al final, una violenta tormenta golpeó a la flota española; Andrea Doria dirigió a su flota mar adentro para evitar colisionar contra la costa, pero gran parte de ella naufragó. Luego de luchar en tierra sin mucho éxito, Carlos I decidió retirarse con sus tropas, gravemente afectadas.

Por último, Suleymán I y Carlos I firmaron una tregua en 1544.

No obstante, Barbarroja continuó ese mismo año haciendo incursiones en diversos puertos europeos en el Mediterráneo hasta que regresó a Estambul. En 1545 dejó la ciudad para realizar sus últimas expediciones navales, durante las cuales bombardeó varios puertos de la Península Ibérica y desembarcó en Mallorca y Menorca por última vez. Luego zarpó de vuelta a Estambul y construyó un palacio en el Bósforo, en el actual distrito de Büyükdere.

Últimos años, muerte y legado

Barbarroja se retiró en Estambul en 1545, dejando a su hijo Hassan Pasha como su sucesor en Argel. Luego dictó sus memorias a Muradi Sinan Reis. Éstas consisten en cinco volúmenes manuscritos conocidos como "Gazavat-ı Hayreddin Paşa" (Memorias de Jeireddín Pachá), que en la actualidad se exhiben en el Palacio de Topkapı y en la Biblioteca de la Universidad de Estambul.

Jeireddín Barbarroja murió en 1546 en su palacio en el barrio Büyükdere de Estambul, en las costas noroccidentales del Bósforo. Está enterrado en un alto mausoleo (türbe) en el distrito de Beşiktaş, en el lado europeo de Estambul. Este mausoleo fue construido en 1541 por el famoso arquitecto Sinan en el lugar donde su flota solía reunirse. Un monumento en su honor se construyó en 1944, junto a su mausoleo.

Como legado, se puede asegurar que Barbarroja estableció la supremacía otomana en el Mediterráneo, que duró hasta la batalla de Lepanto en 1571.


jueves, 25 de julio de 2013

Sheykh Effendi habla acerca del Tabligh

Bismillahi Rahmani Rahim

Un murid hablaba con Hz Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra) cuando surgió lo siguiente:

Murid: Antes de encontrar a Mevlana (Sheykh Nazim), tuve un profesor particular.

Sheykh Effendi: ¿A qué Tariqat pertenecía?

Murid: Era más del estilo Tabligh.

Sheykh Effendi: Eso es Tabligh, eso no es Naqshbandi. Eso es otro camino malvado, otra parte del Wahhabismo. Así es cómo ellos ingresaron a los países del sub-continente.

En un tiempo las Tariqats estaban en lo alto, estaban controlando, llegaban a todos lados. La Jama'at Tabligh apareció con sus ideas en los 1960s y su fundador es un británico. Ellos dijeron: '¿cómo vamos a entrar en estos países del sub-continente donde todos aceptan a los Sheykhs (de Tariqat) y se someten completamente a los Sheykhs?'.

No podían entrar. El Wahhabismo no podía entrar. Así que tomaron gente de entre ellos y dijeron: 'Hermano, estamos aceptando toda Tariqat. Naqshbandi, Qadiri, Rufai, etc...'

¿Puedes ir al mismo tiempo a diez escuelas diferentes?

Dilo. Si estás estudiando, si vas a la escuela de la universidad de New York y te registras allí, ¿puedes al día siguiente tomar tus libros y decir: 'voy a Harvard' y entrar a clase para continuar hoy con la lección que aprendiste ayer en tu clase (en la universidad de New York)? ¿Puedes hacerlo? No.

Cada Tariqat tiene diferentes métodos de enseñanza. Como he dicho antes, alguna Tariqat enseña del modo del ejército, con órdenes. Otra Tariqat lo hace completamente de manera fácil. Otra Tariqat enseña cosas diferentes al individuo. No puedes aprender desde todos lados. Pero puedes ir allí a visitar, por bendición, eso es una historia diferente. Pero tienes que tener un Sheykh. No puedes tener diez Sheykhs.

Si tienes un Sheykh, cuando algo se te presente, me preguntas, te diré: 'Esto es así. Esto es lo que tienes que hacer'. Si vas al mismo tiempo preguntándole a diez Sheykhs diferentes, te darán diez ideas diferentes (de un mismo asunto).

No importa que esas diez ideas diferentes sean incorrectas. No. Pero ahora depende del nivel de ese Sheykh. Así es como él te da. Si él no es de un nivel muy elevado, te va a dar algo que desconoce. Si el hombre está en un nivel elevado, él te va a mirar en tu nivel.


El bendito Profeta (asws) dice: "Háblale a la gente de acuerdo a su lenguaje, de acuerdo a su nivel de entendimiento". Es decir, entra a su estación, entonces háblales de acuerdo a esa estación.

Luego Sheykh Effendi continuó hablando sobre otros asuntos.

miércoles, 24 de julio de 2013

Medicina profética para la tristeza

*El bendito Profeta (asws) dice: "Mi Nación, cuando os rodee la tristeza, entonces decid: 'La hawla wa la quwata ila billahi aliyu al azim. Hasbina Allahu wa nimal wakil'". Dilo. Muy fácil, di: 'Allah es mi Wakil, Allah es mi testigo, Allah es en quien confío, Allah es en quien me aferro. Él me es suficiente'. Cuando dices eso, empiezas a sentirte cómodo. Y esa comodidad te rodea. La oscuridad se retira de tu corazón. La luz llega a tu corazón. A raíz de que has caído en esa situación desesperanzada, a raíz de que ahora tu corazón es oscuro, la oscuridad te rodea, queriendo decir que si dejas de decir 'Allah', tu corazón está ocupado con otra cosa. No lo puedes hacer. Si lo haces hay un precio que pagar. Y el precio es que nunca serás feliz, sólo vas a ser engañado por sheytán, como he dicho, 5 minutos, 10 minutos, 2 días, 3 días en una semana, o en un mes una semana, o en un año un mes, los 11 meses restantes tu vida será miserable.

-Sahib us Sayf Hz Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra)

lunes, 22 de julio de 2013

Sobre la elevada mención de Sayidina Muhammad, que Allah le conceda paz.

Bismillahi Rahmani Rahim

En relación a la ayat del Sagrado Qur'an que dice: "Os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos" (9:128), el Imam Ya'far ibn Muhammad as-Sadiq (ra) dijo: "Allah sabía que Sus criaturas no serían capaces de una obediencia pura hacia Él, por lo que Él les dijo esto a fin de que comprendieran que nunca serían capaces de alcanzar una absoluta pureza en el servicio a Él. Entre Él y Sus criaturas, Él colocó a uno de su misma especie, adornándolo con Sus propios atributos de compasión y misericordia. Lo envió como embajador verídico a la creación y lo hizo de tal modo que cuando alguien le obedece, está obedeciendo a Allah, y cuando alguien concuerda con él, concuerda con Allah. Allah-swt- dice: 'Quienquiera que obedezca al Mensajero ha obedecido a Allah' (4:80)".

En cuanto a la ayat que dice: "¿No hemos puesto tu mención en un lugar elevado?" (94:4), Yahya ibn Adam dijo que se refiere a darle la Profecía. Se ha dicho que el significado de estas palabras se explica mediante el hadiz qudsi en el que Allah-swt- dice: "Cuando Yo soy mencionado, tú eres mencionado junto a Mi en la frase: 'No hay dios más que Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah'". También se ha dicho que lo mismo sucede mediante el Adhan.

Lo que está claro es que mediante estas palabras Allah-swt- confirma la inmensidad del favor que ha concedido a Su Profeta, su noble estación junto a Él y el honor en que Él lo mantiene. Enfatizó doblemente la sublime posición, el majestuoso rango y el alto renombre de Su Profeta y unió su nombre a Su propio nombre.

Qatada (ra) dijo: "Allah exaltó su fama en este mundo y en el Próximo. No hay ningún orador, ni testigo, ni nadie que haga el salat sin decir: 'No hay más dios que Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah'".

Abu Sa'id al-Judri (ra) relató que el Profeta (asws) dijo: "Yibril (as) vino a mí y me dijo: 'Mi Señor y tu Señor te pregunta: '¿Sabes cómo He elevado tu mención?'. Yo dije: 'Allah sabe más'. Dijo: 'Cuando Yo soy mencionado, tú eres mencionado conmigo'". (En el Sahih de Ibn Hibban y en el Musnad de Abu Ya'la)

Ibn 'Ata (ra) mencionó un hadiz qudsi en el que Allah-swt- dice: "Completé la creencia con el hecho de que fueras mencionado conmigo". Y otro que dice: "He hecho tu mención parte de Mi mención, por lo que cualquiera que quieta mencionarme, te menciona".

Ya'far as-Sadiq (ra) narró otro hadiz qudsi que dice: "Nadie te menciona como Mensajero sin que Me mencione como Señor".

Alguna gente de conocimiento, como al-Mawardi, ha sugerido que esto hace referencia a la Estación de Intercesión.

El hecho de que la mención del Profeta (asws) esté directamente conectada a la mención de Allah-swt- también muestra que la obediencia al Profeta (asws) está conectada a la obediencia a Allah-swt-, y su nombre al nombre de Allah-swt-. Allah dice: "Obedeced a Allah y a Su Mensajero" (2:32), y: "Creed en Allah y en Su Mensajero" (4:136). Allah-swt- los pone juntos usando la conjunción 'wa' que es la conjunción de compañeros. No está permitido usar esta conjunción en conexión con Allah en el caso de nadie más que en el del Profeta Muhammad (asws).

Ha sido relatado que Hazrat 'Umar (ra) dijo al Profeta (asws): "Parte de tu excelencia ante Allah es que Él ha hecho que la obediencia a ti sea obediencia a Él". Allah-swt- dice: "Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Allah" (4:80), y: "Si amáis a Allah, seguidme, que Allah os amará" (3:31). Ha sido relatado que cuando esta ayat fue revelada la gente dijo: "Muhammad quiere que le tomemos como una misericordia así como los cristianos hicieron con 'Isa (Jesús)", por lo que Allah-swt- reveló: "Di: Obedeced a Allah y al Mensajero" (3:32). Allah-swt- conectó la obediencia a Sayidina Muhammad (asws) con la obediencia a Él, a pesar de lo que dijo la gente.


Extraído del 'Ash-Shifa' del Qadi 'Iyad (Parte I, cap. I sec. I)

sábado, 20 de julio de 2013

Consejos de Martín Fierro a sus hijos

Como anticipamos en nuestro artículo anterior titulado “Ética Islámica y Sabiduría Gauchesca”, compartimos a continuación lo que consideramos una exposición auténtica del saber tradicional que, como herencia de un conocimiento universal, ha sido transferido a nuestros antepasados gauchos por sus patriarcas moriscos, herencia que remite a un pasado islámico cuyo acervo encontró un asentamiento fértil en el alma gaucha.

Nos referimos a los ‘Consejos’ que Martín Fierro da a sus hijos. Estos se encuentran ya casi al final de ‘La vuelta de Martín Fierro’, libro en verso escrito por don José Hernández en 1879, y que constituye la secuela de ‘El Gaucho Martín Fierro’, escrito en 1872. Insha’Allah en próximos artículos desglosaremos la historia gaucha de la Argentina, historia de una Tradición que se vio silenciada por las oscuras maniobras de un liberalismo europeizante y corruptor que vencedor se erigió -mediante sus representantes- en el poder dominante que impuso al pueblo su historia y modo de ser, historia que da fiel cuenta en sus padeceres el Gaucho Martín Fierro.

***
Consejos de Martín Fierro a sus hijos

Un padre que da consejos
Más que padre es un amigo;
Ansi como tal les digo
Que vivan con precaución:
Naides sabe en qué rincón
Se oculta el que es su enemigo.
**
Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada:
No estrañen si en la jugada
Alguna vez me equivoco,
Pues debe saber muy poco
Aquel que no aprendió nada.
**
Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo, sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas güenas.
**
No aprovechan los trabajos
Si no han de enseñarnos nada;
El hombre, de una mirada,
Todo ha de verlo al momento:
El primer conocimiento
Es conocer cuándo enfada.
**
Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno;
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios;
De los hombres, sólo en uno;
Con gran precaución en dos.
**
Las faltas no tienen límites
Como tienen los terrenos;
Se encuentran en los más güenos,
Y es justo que les prevenga:
Aquel que defetos tenga,
Disimule los ajenos.
**
Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada,
Pero no le pidan nada
Ni lo aguarden todo de él:
Siempre el amigo más fiel
Es una conducta honrada.
**
Ni el miedo ni la codicia
Es güeno que a uno le asalten,
Ansi, no se sobresalten
Por los bienes que perezcan;
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre jamás le falten.
**
Bien lo pasa, hasta entre pampas,
El que respeta a la gente;
El hombre ha de ser prudente
Para librarse de enojos:
Cauteloso entre los flojos,
Moderado entre valientes.
**
El trabajar es la ley,
Porque es preciso alquirir;
No se espongan a sufrir
Una triste situación:
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.
**
Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria, en su afán
De perseguir de mil modos,
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.
**
A ningún hombre amenacen,
Porque naides se acobarda;
Poco en conocerlo tarda
Quien amenaza imprudente:
Que hay un peligro presente
Y otro peligro se aguarda.
**
Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo
-Por esperencia lo afirmo-,
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en sí mismo.
**
Nace el hombre con la astucia
Que ha de servirle de guía;
Sin ella sucumbiría:
Pero, sigún mi esperencia,
Se vuelve en unos prudencia
Y en los otros picardía.
**
Aprovecha la ocasión
El hombre que es diligente;
Y, tenganló bien presente:
Si al compararla no yerro,
La ocasión es como el fierro:
Se ha de machacar caliente.
**
Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar;
Pero les debo enseñar,
Y es güeno que lo recuerden:
Si la vergüenza se pierde,
Jamás se vuelve a encontrar.
**
Los hermanos sean unidos
Porque ésa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea,
Porque, si entre ellos pelean,
Los devoran los de ajuera.
**
Respeten a los ancianos:
El burlarlos no es hazaña;
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos,
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.
**
La cigüeña, cuando es vieja,
Pierde la vista, y procuran
Cuidarla en su edá madura
Todas sus hijas pequeñas:
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura.
**
Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.
**
El que obedeciendo vive
Nunca tiene suerte blanda,
Mas con su soberbia agranda
El rigor en que padece:
Obedezca al que obedece
Y será güeno el que manda.
**
Procuren de no perder
Ni el tiempo ni la vergüenza;
Como todo hombre que piensa,
Procedan siempre con juicio;
Y sepan que ningún vicio
Acaba donde comienza.
**
Ave de pico encorvado
Le tiene al robo afición;
Pero el hombre de razón
No roba jamás un cobre,
Pues no es vergüenza ser pobre
Y es vergüenza ser ladrón.
**
El hombre no mate al hombre
Ni pelee por fantasía;
Tiene en la desgracia mía
Un espejo en que mirarse;
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduría.
**
La sangre que se redama
No se olvida hasta la muerte;
La impresión es de tal suerte,
Que, a mi pesar, no lo niego,
Cai como gotas de juego
En la alma del que la vierte.
**
Es siempre, en toda ocasión,
El trago el pior enemigo;
Con cariño se los digo,
Recuérdenlo con cuidado:
Aquel que ofiende embriagado
Merece doble castigo.
**
Si se arma algún revolutis,
Siempre han de ser los primeros,
No se muestren altaneros,
Aunque la razón les sobre:
En la barba de los pobres
Aprienden pa ser barberos.
**
Si entriegan su corazón
A alguna mujer querida,
No le hagan una partida
Que la ofienda a la mujer:
Siempre los ha de perder
Una mujer ofendida.
**
Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento,
Ni tiemplen el estrumento
Por sólo el gusto de hablar,
Y acostúmbrense a cantar
En cosas de jundamento.
**
Y les doy estos consejos
Que me ha costado alquirirlos,
Porque deseo dirigirlos;
Pero no alcanza mi cencia
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.
**
Estas cosas y otras muchas
Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos:
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades.


jueves, 18 de julio de 2013

Mes de la Paciencia y el Autocontrol

Bismillahi Rahmani Rahim

Medet Ya Sayidi, Ya Sultan ul Awliya, Medet.

Los creyentes han caído en una gran ghaflat (estado de descuido y negligencia). Día y noche, las 24 hs del día. Ya no les importan los días y noches sagrados. Todos corren a satisfacer a sus egos.

Ten cuidado. El final de ese camino es Yahannam (el Infierno). Si no te purificas a ti mismo, si no purificas  tu ego llevándolo del nafsi al-amara (el ego que incita al mal) al nafsi muttmaina (el ego sosegado), el fuego arderá.

En estos días, especialmente en Ramadán. Ramadán es el mes en el que la gente debe reunirse. Deben sentarse y pensar qué están haciendo y por qué lo están haciendo, '¿cuál es el propósito tras las acciones que estoy realizando?, más allá de esto, ¿Allah y Su Profeta estarán felices conmigo, o no lo estarán?'.

Esta es la gran ghaflat de hoy en día: la humanidad no se detiene a observar, a reflexionar. Sólo corren para hacer lo que les dictan sus egos. Faraones, desde los siete a los setenta años, mujeres y hombres, se han vuelto faraones. Los faraones fueron tiranos opresores. Y Allah-swt- ha enviado 124.000 profetas para que nos comunicaran: "Allah se Ha prohibido a Sí mismo la tiranía, y la Ha prohibido también para ustedes. Ha prohibido que se opriman los unos a los otros". Y para eso sirve la gente del siglo 21: se juntan para oprimirse. Si no te alejas de eso, el final del camino será Yahannam. Puedes ayunar no sólo un mes, sino toda tu vida, pero si tu ayuno no te sirve para hacerte mejor siervo, serás como un animal agazapado en el rincón al que no se le ha dado de comer.

Antes de llevar a cabo una acción cualquiera debes aprender a analizar por qué la haces, y cuál es la intención que se oculta tras esa acción; eso es lo más importante, la intención. Antes de abrir la boca debes pensar, debes saber, debes comprender qué lograrás con esa palabra, que clase de daño causarás. Antes de actuar debes pensar, reflexionar y analizar cuál será la finalidad de esa acción, hacia dónde te llevará. De otra manera, tus problemas no acabarán. Y la solución está en tus manos. Si empiezas a corregirte a ti mismo, todo a tu alrededor será correcto. Hoy en día la gente pretende corregir a los demás...no, corrígete a ti mismo, ya que todos se están volviendo faraones. ¿Y cuál fue el trabajo de los Profetas? Enseñar a la gente a controlar sus egos.

El bendito Profeta (asws) regresaba con sus Sahaba de una batalla. En la mezquita les dijo: "Hemos regresado del Yihad menor para enfrentar el Yihad mayor". Los Sahabas lo miraron y dijeron: "Ya Rasulullah, muchos han muerto, otras han sido heridos, ¿aún nos espera una batalla mayor?". Dijo: "Claro que sí; la batalla contra sus egos, contra sus nafs". Y esa gran batalla se lleva a cabo hasta que llegamos a la tumba. No puedes decir: 'Oh, ya me he arreglado a mi mismo, mi ego ya está completo, ahora haré como me parece', no, no harás como te parece. Cuanto más completo está tu ego, más vas a correr para cumplir con las órdenes de Allah que te conciernen. Observarás cada palabra que dices, cada paso que das. Ese es el sentido de la Tariqat.

Tariqat es para sacarte del nivel más bajo y llevarte a los estados más elevados. Si no estás haciendo eso, no importará que tipo de Sheykh tengas. La gente que no escuchó al Profeta (asws) está en Yahannam. Abu Yahil no escuchó al Profeta, y tantos como Abu Yahil no lo escucharon... ¿A quién escucharon entonces? A sus egos, a sus sheytanes. Y ahora están en Yahannam, ardiendo en el fuego.

Azrail (el ángel de la muerte) vendrá por ti y por mí. Tal vez mañana, tal vez hoy. No olvides que de la manera que vives será como mueras. En ese momento, rn lo que estés ocupado, así morirás. Si estás ocupado limpiándote a ti mismo, a tu ego, estarás bien. Si estás ocupado elogiando a tu ego, estarás en problemas.

Este es un mes sagrado, un mes propicio para que tomes las riendas de tu ego, es el mes en que Sheytán está encadenado. Pero aún así veo que en estos días el ego de la gente es más salvaje. Sheytán está afuera, no puedes decir que Sheytán ha venido a instigarte. No. No es Sheytán, es tu ego. Te has vuelto tan esclavo de tu ego que ya no necesitas que Sheytán te engañe. El ego te dirige.

Entonces, ¿entiendes realmente lo que significa que vas a morir? El libro se cierra y ya no puedes hacer más nada. Todo se termina. Luego la Vida Eterna. Entiende el significado de 'Vida Eterna'. En cuanto te es retirado el último aliento de vida, comienza la Vida Eterna. Y allí dos lados: Yanna (el Jardín) y Yahannam (el infierno). No más. Si estás apoyando constantemente a tu ego te aguarda el fuego, no entrarás al Jardín. No importa cuán joven o anciano eres. Allah-swt- no se fija en eso. Allah-swt- se fija en las acciones y en las intenciones tras ellas.

Este mes será propicio para la gente que intenta controlarse a sí misma, a sus egos.

Allah está observando tus acciones, Su Profeta está observando tus acciones, los Awliya'Allah están observando tus acciones, los ángeles están observando tus acciones...todos, excepto tú mismo. Hazte un favor a ti mismo: observa tus acciones, observa tus intenciones. Si crees en estas palabras debes sentir temor en tu corazón, tu corazón debe ser sacudido. Si no crees en ellas, hazlas a un lado. La tumba espera por ti, por mí y por todos. Cuando entres en la tumba no pienses que allí estarás a salvo. La seguridad la consigues ahora. Lo que envíes a la tumba es lo que vas a encontrar allí.

Déjame poner un ejemplo, para ti y para mí. Tal vez entiendas quién ayuda, cómo y dónde.

Cuando Hazrati Fátima, la hija más amada del Profeta, dejó este mundo, un grupo de Sahaba se ocupó de enterrarla. Ellos estaban muy tristes. Un Sahabi le habló al interior de la tumba diciendo: "Oh tumba. Debes ser consciente de quién estamos ubicando hoy allí. Estamos enviando a la hija más amada del Profeta (asws). Si no lo entiendes, déjame aclararlo un poco más. Ella fue la esposa más amada de 'Ali (ra). Si no lo entiendes, déjame aclararlo un poco más. Ella es la madre de Hassan y Huseyn, y Hassan y Huseyn son los guías del Jardín. Así que, ten cuidado, trátala correctamente". Desde la tierra se le contestó: 'Hey tú, ocúpate de tus asuntos, no me digas qué es lo que tengo que hacer. Como tú recibes órdenes, yo también recibo órdenes de mi Señor. Hoy nadie será tratado según su identidad, ni si ha sido la madre de tal o el padre de tal. Hoy voy a tratar a esa persona según lo que ha enviado a su tumba. Eso es lo que va a encontrar. Tú preocúpate por ti mismo. Cuando vengas aquí, te sucederá lo mismo'. Eso se le dijo al Sahabi desde la tierra.

Si crees que eres mejor que los Sahaba, no tengo palabras para ti. Por eso piensa bien. Para cada acción que lleves a cabo, siéntate y reflexiona, pon buenas intenciones. Corrígete a ti mismo. Ahora es el momento para que lo hagas, no es momento para que te vuelvas aún más Faraón. Todos deben volver la vista hacia atrás en sus vidas y pensar: 'Sí, alguna vez estuve en la jungla. La Misericordia de mi Señor me ha alcanzado y ahora estoy aquí. Déjame ser mejor, no peor'. Cuando estás en la jungla tal vez encuentras la oportunidad de dar excusas. Pero ahora no la tienes. Ahora tienes un Sheykh que te recuerda que no importa lo que eres, que si no corriges tu ego nadie te ayudará en la tumba.

Ramadán es el mes de la paciencia. ¿Qué significa 'mes de la paciencia'? Que no vas a ceder a la ira. Todos aquellos que no cedan a la ira van a triunfar. Si cedes a la ira...te serán enviadas más cosas que te hagan enfurecer. Cuanto más enojada está una persona, recibirá más de lo mismo. Con esa ira entrará a la tumba. La ira devora y destruye las buenas acciones como el fuego a la madera.

En Ramadán Sheytán no está aquí y aún así la gente permanece hambrienta en sus egos y enojada. Por eso, ten cuidado. En el Día del Juicio no podrás decir que no lo sabías o que nadie te lo advirtió. Haz como gustes, pero al final tendrás que pagar el precio. Si haces trabajos sucios recibirás sucias recompensas. No es como suponen los cristianos de que Allah ha tomado a Jesús (as) para salvarte. No. Allah juzgará de acuerdo a tus acciones. Lo que has hecho, eso encontrarás.

Por lo tanto, tangan cuidado con la ira. La ira es la estación en que el ego afirma su señorío. Cierta vez un Sahabi fue al Mensajero de Allah (asws) pidiéndole un consejo. El Profeta respondió: "No cedas a la ira, no te enfurezcas". El Sahabi preguntó dos veces más y recibió la misma respuesta: "No te enfurezcas. Si puedes hacerlo, entonces luego ven que te daré otro consejo". Lo primordial es no ceder a la ira. Esto es suficiente. Si no puedes superarlo, ¿qué harás cuando el Sheykh te ponga a prueba con cosas que no son de tu agrado? Te disgustarás con él, y así te enojarás con el Profeta y con Allah. La ira es la estación en que el ego declara su señorío diciendo: 'Yo existo. Tú eres tú y Yo soy yo'.

Entonces, si puedes superarlo, mira cuantas cosas erróneas desaparecen con eso, mira cuanto cambias. La ira es un obstáculo, un velo, no te deja escuchar, ni ver, ni sentir. Por lo tanto, en este camino, es un buen comienzo intentar controlar la ira, especialmente en este bendito mes.


Wa min Allahu Tawfiq.

Sohbet dado por Hz Sahib us Sayf Sheykh Abdul Kerim al-Hakkani (ra).