viernes, 9 de enero de 2015

Europa: el demonio por quitar

“Yo he conocido cantores/que era un gusto el escuchar;/mas no quieren opinar/y se divierten cantando;/pero yo canto opinando,/que es mi modo de cantar”  (Martín Fierro)

        Ni repudio, ni aprobación. No debemos ser hipócritas; vivimos sumidos en una espiral de violencia que repercute diariamente sobre nuestras vidas y nos enajena. Toda falta de respeto es una causa potencial de reacción irreflexiva que muchas veces encuentra justificación en la problemática de la violación de los derechos que en unos pueden ser sagrados, mientras que en otros sencillamente llaman a la indiferencia. Ya de por sí, que si los derechos de unos representan la sacralidad de una idea, dogma o creencia, en virtud de ninguna libertad de expresión los otros, es decir, los indiferentes, pueden siquiera violar desde el sarcasmo lo que representa para muchos o pocos la inviolabilidad de lo sagrado. Claro está que la movilización de la falsía democrática del Occidente moderno ha pervertido la noción de valor tendiendo a respetar solamente lo generado desde su escala embrutecedora que no reconoce lo sagrado más que para vapulearlo, barbarizarlo y hacerlo objeto de incesantes ataques denigradores. Pero sí, libertad de expresión a la orden del día, siempre y cuando se censuren las formas tradicionales del barbarismo, para eso es que somos tan liberales los occidentales, no respetando más que lo que creemos o que nos hemos forjado desde la ilusión más mediocre. Lo demás lo subsumimos a las formas vejatorias del terrorismo, el fundamentalismo y las radicalizaciones religiosas... Eso sí, nos halaga y complace que nuestras mujeres sean o parezcan prostitutas, que nuestros vicios sean legales, que nuestros hijos no superen la incultura de la virtualidad, que nuestros hombres se afeminen tras la imagen de la felicidad sensual y desconozcan la virtud del honor, que nuestros periódicos vomiten infamias corruptoras para la conciencia, que nuestro consumismo nos esclavice y sea nuestro dios, que nuestros deseos nos tiranicen y que seamos el burro de carga para nuestros egos... Eso hemos logrado, civilización occidental. Claro, lo demás, lo que no transige con nuestra cosmovisión anómala, es bárbaro, retrógrado, elemental... Para ser más libres debemos entonces pisotear lo que los ignorantes bárbaros consideran sagrado: es la suma de nuestro placer ególatra, lo que nos convierte en amos de nuestra propia tiranía y justifica este sistema lascivo que hemos creado... Pero olvidamos que quien juega con fuego en el mayor de los casos se suele quemar. También olvidamos que si el fuego nos quema no es porque sea inherentemente malo, sino porque está en su naturaleza el purificar lo malo que hay en nosotros mismos, y que eso malo que hay en nosotros mismos es justamente olvidar: olvidar que los demás, que "el otro", tiene derechos que deben ser respetados y que no pueden, y no deben, ser violados en nombre de ninguna libertad, ya que la auténtica libertad se consigue a través del respeto y la igualdad. Si el otro es "bárbaro" jamás podremos hablar de igual a igual, porque siempre encontraremos algo que criticar o ironizar o reprobar, y aquí termina tu libertad al querer yo ampliar la mía: vista opaca del más burdo egocentrismo; en eso hemos ganado, civilización occidental que te quemas y no te queda más que arder hasta que te consumas en el propio fuego que tú misma has generado con tus mentiras, tus falacias, tu irreverente falta de respeto, tu violación de los derechos de los demás... Y te crees libre cuando no eres más que prisionera de tus infatuas ambiciones, que son leche que das de beber a tus vástagos, portaestandartes de tu mentida libertad. Y sí, siempre te ha sido fácil y provechoso endilgar el mal a los bárbaros, es un hecho histórico que no admite discusión. Pero también siempre han sido los bárbaros a quienes tú les has faltado el respeto, los que te han hecho temblar y caer. Luego las quejas y los lamentos. No te quejes, no te lamentes, que siempre has sido el lobo de ti misma. Tan sólo te queda arrepentirte sobre la sangre de tus mártires de causas perdidas, caídos por la barbarie que vienes alimentando desde hace siglos tras tu ciego afán de libertad. Si quieres exorcizar no busques al árabe, al chino, al afgano o al coreano...busca en ti misma el demonio por quitar: allí encontrarás la solución, mentida civilización occidental. Lo demás es puro cuento.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Maulid an Nabi: celebrar el nacimiento del Profeta Muhammad (as)

Bismillahi Rahmani Rahim

        El término Maulid es el nombre que recibe la celebración del aniversario del nacimiento del Profeta Muhammad (asws). También se utiliza con el mismo significado la palabra Maulud que literalmente significa "el Nacido" (en pronunciación vulgar Mulud).

        La personalidad del Profeta Muhammad (asws) impresionó fuertemente a sus contemporáneos y todo lo suyo adquirió una enorme importancia y trascendencia. De él fluía una poderosa Báraka que lograba comunicar a todo lo que le rodeaba, ya fueran personas, objetos, lugares, incluso a su "tiempo". Sus compañeros, los Sahâba, especialmente sensibles a su Báraka, velaron por transmitirnos sus gestos más mínimos, sus estancias en determinados lugares -que desde entonces aún mantienen la presencia de su Bendición activa-, los momentos en los que él derramaba a su alrededor la bondad natural de su ser. Para los musulmanes, el recuerdo de su nacimiento (Maulid) está estrechamente ligado al principio que rige todo lo que es bueno en la existencia, y aunque la Sunna no menciona la necesidad de celebrar ese acontecimiento, es conmemorado por toda la Umma que desea recibir simbólicamente la Báraka del instante en el que nació el Habib (asws).

        La casa en la que vio el día en Makka, en el actual Suq al-Layl, cuya historia se conserva principalmente en las crónicas de la ciudad, no parece haber jugado, al principio, un papel especialmente notable. Fue la madre de Harún ar-Rashid, la reina Jayçurán (S.VIII), quien construyó una mezquita sobre esa modesta habitación. De igual modo que los musulmanes aprovechaban y aprovechan la peregrinación para visitar la tumba del Rasûl (asws) en Medina, muchos acudían a su lugar de nacimiento en Makka como muestra de reconocimiento hacia el lugar en el que había nacido y con el deseo de recoger la Báraka que proyecta el espacio en el que tuvo lugar el acontecimiento de su Maulid. Se conservan descripciones de la casa hasta finales del S. XIX, justo antes de que fuera saqueada por los wahhabíes. La mención más antigua que se conserva de celebraciones públicas del Mawlid se encuentra en la obra del historiador Ibn Yubáir. En su época (S. XII), una ceremonia especial, distinta de la observancia privada, era organizada en Makka. Durante ese día -la fecha generalmente admitida para el Maulid es el doce de Rabí' al-Awwal, él (asws) habría nacido en lunes- la casa natal de Rasûlullâh (asws) permanecía excepcionalmente abierta durante todo el día y a ella acudía un gran número de visitantes. Durante la visita (Çiara), se efectuaban dos rak'as, se hacía du'a y dzikr, y también se besaban las paredes como signo de aceptación de la Báraka.

        En el Cairo, la participación a gran escala del pueblo y de las tariqas sufíes data al menos del S. XIII. En un tiempo relativamente breve, la fiesta se extendió por todo el mundo musulmán y se poseen numerosas descripciones en diferentes países y diversas épocas.

        En 1588, el sultán otomano Murad III introdujo la ceremonia del Maulid en su corte. A partir de 1910, y hasta la dictadura de Ataturk, fue la fiesta oficial del Califato Otomano. Hoy en día, la fiesta oficial dura uno o varios días en los países en los que el Islam predomina.

         Tanto en el África occidental como en el Magreb, Oriente Medio, la India, Asia Oriental, en toda la Umma, se celebra el Mawlid como una fecha que debe ser conmemorada y aprovechada por los musulmanes. La celebración del Maulid, en tanto que expresión de veneración hacia Muhammad (asws), es, en la práctica, universalmente admitida en el Islam.

***

Sheykh Hasan Cisse
A unos días de celebrarse el bendito Maulid de nuestro amado Profeta Muhammad (asws), compartimos unas palabras al respecto del Sheykh Hasan Ali Cisse, nieto del Sheykh Ibrahim Niass y su heredero espiritual en la orden sufí Tiyanía del África occidental. Sheykh Hasan ha servido como Imam de una comunidad islámica en Medina Baye, Kaolack, Senegal.

As Salamu Alaikum: Estoy aquí esta noche para darles la bienvenida nuevamente en este lugar bajo la sombra del Profeta (asws). Estoy aquí para intentar hablar en el Maulid a los hermanos y hermanas que no hablan wolof o árabe.

Es muy importante celebrar el cumpleaños del Profeta Muhammad, porque el Profeta (asws) es una misericordia para todos, tanto si lo conocen como si no, y merece la pena que pasen algo de tiempo cada día, en el caso de que puedan, y si no de cada año, festejando al Maestro de la Humanidad. Este encuentro es el resultado de la llamada de los sufíes a reunirse por la causa de Allah (Al yam ala Allah), y no por cualquier otra razón. Estamos aquí por eso, por la causa de Allah, no por el dunia (los asuntos mundanos), y ni siquiera por el ájira (el Más Allá).

Así pues, estoy felicitándolos a todos en esta ocasión y también, dándoles buenas noticias del Profeta (asws). En una ocasión uno de los compañeros preguntó al Profeta (asws). "¿Cuándo será el último día, el Día de Juicio?". El Profeta (asws) preguntó a aquel hombre: "¿Qué hiciste tú? ¿Estás preparado para él?". El hombre dijo: "En realidad, no he hecho buenos actos que me sirvan para el último día pero tengo amor al Profeta (asws)". Entonces el Profeta (asws) respondió: "Toda persona va a estar el Día del Juicio con aquél a quien ama". Felicitaciones, y teniendo en cuenta esto que se acaba de narrar, amen al Profeta (asws) y salúdenlo.

En el mundo musulmán hoy hay opiniones diferentes acerca del propio Maulid. Algunos de los musulmanes dicen que es Bida (innovación), que no es un Islam correcto, mientras que otros dicen que es aconsejable celebrar el cumpleaños del Profeta (asws). Con respecto a los que dicen que es Bida, hay que señalar que no existe una discusión entre nosotros y ellos, porque ellos no tienen ninguna prueba de que sea Bida. Por otro lado, incluso si fuera Bida, sería una buena Bida. Allah reveló al Profeta (asws) en el Sagrado Corán que Él le narraba las historias de los profetas anteriores con el fin de fortalecer su corazón. Si ése es el caso con el Profeta (asws), entonces aún más sería éste nuestro caso en lo referente a las historias del Profeta (asws). En segundo lugar, el propio Profeta (asws) celebró su cumpleaños después de la edad de cuarenta años (en que fue distinguido con el don de la profecía) y todo el mundo conoce esto. Su abuelo Abu Mutalib celebró su cumpleaños (el del Profeta) y sacrificó animales por él, pero ¿por qué continuó entonces haciéndolo después de que Muhammad (asws) alcanzase la edad de cuarenta (si el Profeta no hubiese estado de acuerdo en eso)? El Profeta (asws) solía ayunar los lunes. Cuando se le preguntó por qué ayunaba ese día solía decir: "Fue el día en el que nací".

Basándome en este hadiz y en el verso coránico en el que Allah dice al Profeta (asws): "Te estoy narrando las historias de los profetas anteriores para fortalecer tu corazón", dije que sería una muy buena idea también para un musulmán el escuchar las historias del Profeta Muhammad (asws) con el fin de fortalecer su corazón y fortalecerse él mismo. Por esta razón, desde el siglo tercero de la Hégira, los musulmanes, o debería decir los buenos musulmanes, celebran el cumpleaños del Profeta (asws) cada año. En la tierra de Senegal, como oyeron decir al Sheykh Abdullah el otro día, Hayy Abdullah, el padre de Sheykh Ibrahim, fue el primero que celebró el cumpleaños del Profeta (asws). Al principio, la forma en la que solía celebrarlo era diferente de aquélla en la que Sheykh Ibrahim lo celebraría posteriormente. En aquel entonces ellos se reunían en la noche del cumpleaños del Profeta (asws) recitando el Corán hasta la madrugada, pero cuando Hayy Abdullah realizó una visita a Fez (Marruecos) y vio que allí celebraban el cumpleaños del Profeta (asws) recitando oraciones y poemas, adoptó ese mismo estilo.

Entre los poemas hay que mencionar los del Imam Muhammad Busiri, uno de los más famosos poetas que escribió sobre el Profeta (asws). Dos de sus más conocidas creaciones fueron Burda y Hamzia. Durante los primeros estadios de su vida, él no fue un musulmán realmente excelente. Era un poeta dotado que entretenía a los gobernantes de aquella época. Luego, en una ocasión, Allah le probó con una severa enfermedad. Acudió a muchos doctores y pareció que no existía cura para él. Durante su enfermedad, escribió un poema, el Burda. "Burda" significa "cubierta" en árabe. Cuando escribió el poema, vio al Profeta (asws) cubrirle con un manto. Entonces recobró su salud. Por la mañana, antes de mostrar el poema a nadie, una buena persona vino a visitarle. Cuando abrió la puerta, le dijo: "Muéstrame el poema que yo te vi recitar delante del Profeta (asws) la pasada noche". Eso es por lo que en todo el mundo islámico hoy se tiene la creencia de que, en que dondequiera que sea leído el Burda, el Profeta (asws) acudirá a ese lugar. Eso es por lo que cuando este poema es recitado, todas las personas se levantan.

El segundo poema compuesto por Busiri fue llamado Hamzia. En realidad, miles de personas han escrito poemas sobre el Profeta (asws), pero la fama que Busiri consiguió por su alabanza al Profeta (asws) fue inigualable, puesto que sus poemas son excelentes.

Durante la celebración del primer Maulid en Senegal todos los poemas recitados fueron de Busiri. En el segundo Maulid los poemas fueron de Sheykh Ibrahim Niasse. Además, hubo una narración de la biografía del Profeta (asws). Fue contada de nuevo la historia de la marcha de Sheykh Ibrahim Niasse desde la ciudad de Kaolack hacia Medina y lo motivos por lo que esto tuvo lugar. Esta narración fue una respuesta a la cuestión de cuál fue el problema que hubo y qué fue lo que su propio pueblo le hizo para obligarle a irse del área. En resumen, Sheykh Ibrahim declaró que él no había hecho nada más que amar al Profeta (asws), algo por lo que fue expulsado de su casa.

Al conmemorar el nacimiento del Profeta (asws), pueden ganar muchas cosas, como incrementar vuestro amor al Profeta (asws) y lograr la felicidad en esta vida y también en el Más Allá. El amor al Profeta (asws) puede hacerlos verle en un sueño o en la realidad, en un estado de consciencia, porque hasta el día de hoy los musulmanes continúan viendo al Profeta (asws) a plena luz del día, en un estado de consciencia, no de sueño. En un hadiz de Bujari, el Profeta (asws) dijo: "Quien me ha visto en un sueño, me ha visto en la realidad, ya que Shaitán no puede tomar mi forma".

Algunos de ustedes recordarán el poema compuesto por el Sheykh Ibrahim durante los últimos momentos de su vida en un hospital de París. "Vi al Profeta (asws) en un estado de consciencia en París. ¿Es éste un lugar donde uno puede ver al Profeta (asws)?". Existen musulmanes que niegan que se pueda ver al Profeta (asws). No lo creen posible porque le consideran justamente como una persona ordinaria que, si muriera, sería enterrada y perdería el contacto con este mundo. Sin embargo, el Profeta (asws) no es así.

Otra historia nos mostrará que el Profeta (asws) todavía existe. Hace un tiempo un hombre de Meca, que era muy rico, solía recibir a gente de Malasia, dándoles hospitalidad y ayudándoles con su propio dinero. Ocurrió un año que el hombre carecía de dinero pero, sin embargo, la gente llegó. Entonces él se dijo a sí mismo: "Debo ocultarme porque sería una vergüenza para mí encontrarme con estas personas sin poder darles un trato correcto". Finalmente, decidió llevarlas a la Mezquita del Profeta (asws) para dejarlas allí. Se convirtieron entonces en los invitados del Profeta (asws). Cuando él llegó a la Mezquita y saludó al Profeta (asws) dijo: "Estas personas solían venir a mí cuando podía encargarme de ellas. Hoy vienen cuando estoy en una situación financiera muy precaria". Luego, se durmió en la Mezquita antes de separarse del grupo. Durante el sueño, el Profeta (asws) se le apareció y le dijo: "Vete a esta dirección y llama a este hombre. Dile que te dé el dinero que necesites para atender a estas personas". Cuando él encontró la casa pronunció el nombre del hombre a viva voz desde la calle. El hombre contestó a la llamada diciendo: "Respondo a tu llamada. Soy el mensajero del Mensajero de Allah. Dime cuánto dinero necesitas. Si lo tengo, te lo daré; si no, lo pediré prestado y te lo daré".

En otra ocasión, el Sheykh Ahmad Rafi, realizó una visita a la Mezquita del Profeta (asws), y allí dijo: "Cuando estaba lejos de ti solía enviar mi alma a besar esta tierra por tu causa y hoy he venido en persona. Dame tu mano para que pueda besarla". La mano del Profeta (asws) apareció.

El Profeta (asws) no es una persona ordinaria. Él está en un segundo nivel, detrás de Allah. Amamos al Profeta (asws), pero no lo adoramos. Creemos en su mensaje. Creemos que es el Mensajero de Allah (asws) y Su siervo, e intentamos hacer todo lo posible para seguir todas sus enseñanzas paso a paso. Hacemos todo lo posible para evitar aquello que él (asws) nos prohibió. Esa es nuestra creencia en el Profeta (asws). El Profeta (asws) vino a este mundo cuando su propio pueblo y la mayoría de la comunidad mundial creía en la adoración a los ídolos en lugar de adorar a Allah, el Creador. Allah le envió para corregir los errores de los seres humanos. Allah le envió para guiarnos al sendero recto. El Profeta (asws) está en la posición de enseñarnos a seguir el sendero recto, pero no puede crear la rectitud en el corazón de un mumin o creyente. Sólo Allah puede crear la rectitud en el corazón, y el propósito del Profeta (asws) es el de mostrarnos el camino recto.

Según las enseñanzas del Profeta (asws) todos los buenos actos son aconsejables. El Islam es bueno en su totalidad. Todos los malos actos están prohibidos en el Islam y es una obligación para cada musulmán el cumplir una orden que el Profeta (asws) dio, del mismo modo que lo es el abstenerse de hacer algo que el Profeta (asws) prohibió. La felicidad en esta vida y en el Más Allá depende de la obediencia a las órdenes del Profeta (asws).

Todas las celebraciones que ven en estos días, los poemas, la recitación del Corán tienen como finalidad el mostrar el buen carácter del Profeta (asws). Cuando se le preguntó a Saida Aisha cuál era el carácter del Profeta (asws), ella respondió: "Su carácter es el Corán; el Corán es el carácter del Profeta (asws)". Cuando leen el Corán, su carácter está presente, y fuera de la esfera del Corán, nunca verán su carácter. Si quieren acercarse al Profeta (asws), sigansus enseñanzas. Lo que él dice que es bueno, intenten hacerlo con todas sus fuerzas. Lo que él dice que es malo, intenten evitarlo con todas sus fuerzas, porque esa es la llave de la felicidad. Es la llave para lograr lo que quieran en esta vida y en el Más Allá.

Podemos resumir todo esto en una palabra: Taqwa. La Taqwa lo es todo. Si hacen lo que el Profeta (asws) ordenó hacer y evitan lo que ordenó evitar, entonces seran buenos musulmanes y Walis de Allah. Estarán en ese caso cerca de Allah. Vuestros problemas en esta vida quedarán resueltos y esto no es una afirmación mía. Cada palabra que se refiere a esto está en el Corán. Si temen a Allah, Allah les enseñará. Si quieren el Paraíso, teman a Allah. Si quieren llegar a ser un Wali, crean en Allah y témanle. Si quieren ser honrados en la presencia de Allah, témanle. Si quieres estar a salvo del Fuego en el Último Día, teme a Allah. Si quieren salir victoriosos contra vuestros enemigos, teman a Allah. Si desean riquezas, teman a Allah. Si desean resolver vuestros problemas personales, teman a Allah. Si quieren ser buenos musulmanes hagan todo lo posible para seguir las instrucciones y las reglas del Islam y para evitar aquello que el Islam prohíbe. No afirmen que aman al Profeta (asws), mientras que, por otro lado, desobeden todas sus órdenes. Eso es una hipocresía.

El Profeta (asws) describió lo que es el Iman (fé). El Iman es lo que uno tiene en su corazón, y que sus acciones externas evidencian. Si las acciones de alguien son distintas de lo que él afirma creer, entonces, su creencia es falsa. Debemos hacer todo lo posible para ser musulmanes. Ser musulmán no es sólo afirmar que uno es musulmán. "Doy testimonio de que no hay más dioses que Allah y doy testimonio de que Muhammad es Su Mensajero". Es bueno decir estas palabras, pero no es suficiente. Tienen que seguir una cierta vía, ciertas reglas y ciertas características.

El Profeta (asws) dijo: "Un musulmán es aquél con respecto al cual los otros musulmanes están a salvo. Ellos no se dañan unos a otros con sus lenguas o sus manos". Un musulmán es para otro musulmán justamente como un muro. Si una parte de él está dañada, todo el muro está dañado.

Para ser buenos musulmanes tenemos que ser serios. Debemos seguir las reglas del mismo modo que si el Profeta (asws) estuviera aquí. Un musulmán no debe oprimir a otro musulmán. No debe despreciar a otro musulmán. No debe dejar de ayudar a otro musulmán. Deben ayudar a vuestros hermanos. En un hadiz el Profeta (asws) dice: "Allah acude en ayuda de un siervo en tanto que éste ayude a su hermano". Si quieren que Allah los ayude, sean amables con vuestros hermanos en la fe y ayúdenlos. En la Surah Asr, un capítulo muy corto del Corán, Allah jura que todos los humanos son perdedores, excepto estos cuatro tipos de personas: los que creen, los que realizan buenas acciones, los que se aconsejan unos a otros para seguir la verdad, y se aconsejan unos a otros para ser pacientes. Si quieren estar a salvo de convertirse en perdedores, adáptense a estas características.

Salaams.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Vive de acuerdo a lo que sabes

BismillahirRahmanirRahim

El bendito Profeta (asws) nos dice: “Si estás viviendo con el conocimiento que sabes, si estás aplicando en ti mismo el conocimiento que sabes”, ya que tanta gente viene a mí diciendo: “Sheykh, ¿cómo vamos a saber esto?, y, ¿cómo vamos a saber eso? ¿Cómo vamos a saber si este Sheykh está en lo correcto? ¿Cómo vamos a saber si este Sheykh está equivocado?”. Es otra fitna y confusión proveniente de Sheytán. Es tan fácil. Tan sencillo. Pero, por supuesto, el ego está declarando algo diciendo: “Soy tan bueno, así que tengo que buscar encontrar los mejores”.

Y el bendito Profeta (asws) nos dice: “Si sinceramente vives con el conocimiento que sabes, el conocimiento que tienes, si lo aplicas en tu vida, Allah-swt- te enseñará el conocimiento que no sabes”. Así que, entonces, cualquier conocimiento sencillo que tengas, si no eres un hipócrita y si estás viviendo de acuerdo a ese conocimiento, cualquier otro conocimiento que te incumba, Allah-swt- te lo enseñará. No te preocupes.


-Sahib us Sayf Sheykh Abdul Kerim Effendi Hz.

martes, 11 de noviembre de 2014

Lo que el Islam ofrece a Latinoamérica


 En la forja de una identidad propia, los pueblos latinoamericanos se han sabido diferenciar espiritual y culturalmente de la ubicua voluntad occidental. América Latina, en su diversidad de pueblos y culturas, se ha constituido como un florecimiento original que tiene para ofrecer al mundo una hermosa variedad de culturas con sello y personalidad propios. En esta constitución de nuestra etnicidad latinoamericana y su particular cosmovisión, nuestras culturas han sido el resultado de la histórica y fructífera interrelación de elementos tradicionales moriscos (arabo-andaluces), aborígenes y africanos, mestización que ha instaurado valores espirituales propios completamente ajenos al mito eurocentrista impuesto durante años desde los centros regionales que detentan el poder -recordemos que en gran medida las independencias americanas del siglo XIX fueron fraguadas desde las ideas revolucionarias y republicanas importadas desde Francia y los Estados Unidos, acentuadas luego por la incipiente inmigración, como sucedió por ejemplo en Argentina.

Contrariamente a la percepción utilitaria y materialista del mundo que ha primado en el Occidente eurocentrista, la cosmovisión latinoamericana ha priorizado el vínculo respetuoso con el entorno natural, considerándolo sagrado, huella de Dios en la creación.

Tomando como referentes al criollo de cultura ecuestre que ha transitado los diversos ámbitos rurales de Latinoamérica (serranías, llanos, pampa, etc.), al nativo aborigen que ha poblado las regiones originarias de nuestros territorios y al africano que en los suelos americanos se transformó en un retoño más de la tierra fecunda, encontraremos en ellos la raigambre espontánea que considera la unión mística con la naturaleza una condición fundamental de su ser en el mundo. Y en esto es donde se acentúa la inmensa diferencia con el criterio occidental: éste busca dominar, sojuzgar y explotar la naturaleza en beneficio propio como parte de una voluntad egocentrista que siempre considera la satisfacción de la necesidad individual por sobre todo respeto al entorno que le sirve y no protesta. Nuestros referentes parten de una base radicalmente opuesta: integrándose equilibradamente al entorno natural, se considera un acto sacramental el vínculo con la naturaleza que generosamente cubre toda necesidad humana sin que el hombre recurra a su dominio y extinción. Siendo el aspecto manifiesto de Dios, y al ser el hombre parte integrante de él, la naturaleza toma un tinte sagrado que las ciencias y las tecnologías, pragmáticas y materialistas, del Occidente no han sabido y no han querido vislumbrar. Para ellas la naturaleza es sencillamente una "cosa" que debe ser sometida al arbitrio intolerante del ego de los hombres; en cambio, para nuestros referentes, al ser la huella de la misericordia de Dios de donde ha surgido la humanidad, la naturaleza representa a la Madre universal (Pachamama, en el lenguaje nativo) que como hijos suyos nos debe ser respetada, amada y cuidada. El Islam refuerza esta cosmovisión, y es justamente desde él que debemos aprender a revalorizar la conexión que nos legaron nuestros ancestros en la constitución de nuestra identidad latinoamericana.

El Islam nos enseña que la naturaleza, que nuestro ser natural, es el resultado de la voluntad de Dios en acción sobre el mundo: de aquí su sacralidad y su inmensa virtud de reconducirnos a nuestro ser original. En el Sagrado Corán Dios nos hace manifiesta Su belleza a través de los fenómenos naturales. No hacen falta esoterismos ni doctrinas complejas para llegar a la Divina Verdad; sólo basta contemplar la maravilla de la sucesión de la noche y el día, las estrellas en el firmamento, las inmensas montañas, ríos y mares, la lluvia que reverdece la tierra y hace germinar sus frutos, para hallar que Dios está presente en todo esto, como en el amor fecundo que vitaliza las relaciones humanas. Y esto traduce perfectamente la cosmovisión de nuestros ancestros latinoamericanos. Siempre ha sido el Occidente y su gusto por la elucubración intelectual quien ha imprimido doctrinas complejas al entendimiento de la realidad. Para el Occidente Dios es una ecuación matemática o un axioma filosófico impuesto a la realidad; para el Islam, en la sencillez natural de la creación se revela la grandeza del Creador. Y esta cualidad de asombro es la que pervive en nuestra cosmovisión latinoamericana, tan dada a la emoción como a la espiritualidad natural. Por esto que el alma latinoamericana sea esencialmente musical.

La música de un pueblo, expresión fundamental de su espíritu, es la manifestación más acabada de identidad cultural, por lo que hemos de considerar el alma musical latinoamericana, con sus diversos colores regionales, como base fundamental al momento de estudiar, redescubrir y revalorizar el significado de la cultura original de América Latina.

Desde México a la Patagonia argentina hemos de percibir la indudable convergencia de elementos morisco-andaluces, africanos y aborígenes en la constitución de estilos folklóricos que conllevan un sello propio de corte netamente latinoamericano, encargados de representar la identidad pluricultural de los diversos países que conforman la América Latina.

Históricamente la música en Latinoamérica ha sido una herramienta formidable de decantación social mediante la cual se ha expresado el alma de los pueblos, sus sufrimientos, sus alegrías, sus denuncias, sus rituales, sus rebeldías. La música de raíz folklórica siempre ha representado el dinamismo espiritual de los pueblos latinoamericanos, y se sabe que todo dinamismo espiritual, cuando es auténtico y espontáneo, es forjador de resistencia, cultura e identidad. Por ejemplo, en la última dictadura militar en Argentina, uno de sus líderes declaró que Jorge Cafrune, reconocido intérprete folklórico, era más peligroso con su guitarra que cien guerrilleros con armas de fuego. La muerte del artista en circunstancias dudosas -se dice que fue una víctima más de los desmanes dictatoriales de finales de la década del 1970- jamás impidió que su música siguiera siendo escuchada y disfrutada por el pueblo argentino, siendo convertido hoy día en uno de los referentes más representativos de la cultura folklórica del país, cultura heredera del gauchismo, y éste del legado morisco-andalusí. Como otro de los referentes de la cultura popular folklórica argentina, también perseguido y censurado por la misma dictadura, Horacio Guarany, lo ha expresado mediante el canto: "Por más que le hachen sus ramas, ningún árbol se ai secar. Si la raíz está en el pueblo, el pueblo la hará brotar... Muerte si me has de llevar, no lo hagas nunca de atrás. Te has de llevar mi osamenta, pero mi zamba jamás..."

Sin embargo, no deja de ser una triste realidad cómo se promueve el despojo espiritual y el desarraigo cultural desde los centros regionales de poder, y cómo esa disfuncionalidad social ha acaparado los medios masivos de comunicación trastocando la cosmovisión del pueblo latinoamericano. No hay coloniaje más nocivo que la enajenación cultural y espiritual de un pueblo.

Los elementos tradicionales -moriscos, africanos y nativos- que prevalecieron en América Latina como forjadores de identidad cultural, fueron constantemente perseguidos, exterminados y reducidos a la esclavitud, la explotación y la clandestinidad por las potencias colonialistas -España, Inglaterra, Francia, Holanda... Estados Unidos, directamente o de manera subrepticia mediante sus agentes indígenas encubiertos, tanto en el pasado como en el presente a través de la censura-, potencias que hoy en día buscan direccionar el rumbo de nuestros pueblos de acuerdo a sus mandatos entumecientes cuya intención es promover la ignorancia, conduciéndonos al sometimiento espiritual a través de las trampas del mercantilismo y el comercio.

Ahora bien, el Islam puede devolver a los pueblos latinoamericanos la profunda consciencia de sí mismos y el despertar a las potencialidades espirituales que atesora la cultura vernácula, ya que nos provee de una plataforma tradicional concreta que, sin la necesidad oscurantista de traicionar nuestras posibilidades identitarias y culturales -ya que en el Islam uno mismo es quien se forja a sí mismo a través del autoconocimiento y la conexión con la interioridad más edificante-, favorece y estimula el desarrollo y la elevación humana y espiritual de individuos y comunidades. Desde que en su creencia no existen distinciones étnicas ni raciales, el Islam fortalece la unión y la igualdad en base a la virtud, el amor y el respeto de acuerdo a la esencia más íntima que guarda el interior de todo ser humano: el espíritu divino, Dios.

El eurocentrismo -entiéndase, la perspectiva netamente occidental traída por la colonización- ha dejado sus vestigios en América Latina mediante la imposición del credo cristiano y los resabios de una cosmovisión caucásica poco compatible con la vivencia interracial latinoamericana, cosmovisión acentuada en la época contemporánea por la incidencia directa de la contracultura de la globalización que intenta imponer un color uniforme y gris a los pueblos de acuerdo a quienes manejan la economía mundial y la constante del capitalismo voraz. Consecuentemente los gobiernos democráticos actuales en los países latinoamericanos, priorizan políticas populistas que confunden la voluntad popular con los impulsos más inferiores y subdesarrollados del ser humano, cumpliendo así con la estrategia 'primermundista' de mantener en la ignorancia y la mediocridad cultural a los pueblos 'tercermundistas' a base de la fomentación y exacerbación de sus pasiones más vulgares y dañinas: la promiscuidad sexual, la desvirtuada identidad de género, el narcotráfico y sus sicarios gubernamentales, el libertinaje, la prostitución física y mental, el falso nacionalismo, la chabacanería mediática, el culto a la imagen política, la tendenciosa transformación de los próceres de la historia y su utilización mediática, el violento egocentrismo en la dirigencia, la legalización de la ilegalidad (drogas, aborto, etc.), el control de la natalidad, y tantas otras cosas más que se esgrimen como vox populi y que se han convertido en slogans populistas de estos gobiernos títeres que desmedran la imagen y la identidad latinoamericana y que no dejan de ser meros cipayos socio-culturales de los poderes colonialistas del Occidente rapaz.

El Islam decidida e inflexiblemente se opone a todo aquello; siendo depositario de la sabiduría popular atesorada por civilizaciones tradicionales que noblemente transitaron los siglos de la humanidad, promueve el auténtico crecimiento del pueblo reconduciéndolo a su naturaleza primigenia recurriendo a la educación en los valores universales que hacen del hombre un ser trascendente con respecto a sí mismo, dispuesto a infinitas elevaciones. Debido a su ascendencia interracial, nuestros pueblos latinoamericanos están mucho mejor predispuestos al saber universal e integrador del Islam que a la imposición enajenante de la contracultura global occidental.

Por su original ascendiente y su desarrollo cultural, América Latina no es ya occidental, sino el dinámico resultado de la mestización entre elementos orientales, africanos y aborígenes. Y esto último es lo que mediante el Islam debemos potenciar frente a la contracara occidental y sus manufacturas inverosímiles.

Más allá de la imposición religiosa, culturalmente poco y nada le debe Latinoamérica a Europa y a sus vástagos del Norte. Por lo tanto, sobre la base tradicional del Islam nuestra identidad latinoamericana cumplirá con su posibilidad más elevada: ser un espejo ejemplar de resistencia y desarrollo para el mundo. De nosotros depende y de Dios proviene el éxito.