“¡Oh Humanidad! Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra, y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os reconocierais unos a otros. Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allah es quien es más consciente de Él. Allah es Conocedor y está perfectamente informado.” (Sagrado Qur'an 49:13)
sábado, 17 de enero de 2015
viernes, 9 de enero de 2015
Europa: el demonio por quitar
“Yo he conocido cantores/que era un gusto el escuchar;/mas
no quieren opinar/y se divierten cantando;/pero yo canto opinando,/que es mi
modo de cantar” (Martín Fierro)
Ni repudio, ni aprobación. No debemos
ser hipócritas; vivimos sumidos en una espiral de violencia que repercute
diariamente sobre nuestras vidas y nos enajena. Toda falta de respeto es una
causa potencial de reacción irreflexiva que muchas veces encuentra
justificación en la problemática de la violación de los derechos que en unos
pueden ser sagrados, mientras que en otros sencillamente llaman a la
indiferencia. Ya de por sí, que si los derechos de unos representan la
sacralidad de una idea, dogma o creencia, en virtud de ninguna libertad de
expresión los otros, es decir, los indiferentes, pueden siquiera violar desde
el sarcasmo lo que representa para muchos o pocos la inviolabilidad de lo
sagrado. Claro está que la movilización de la falsía democrática del Occidente
moderno ha pervertido la noción de valor tendiendo a respetar solamente lo
generado desde su escala embrutecedora que no reconoce lo sagrado más que para
vapulearlo, barbarizarlo y hacerlo objeto de incesantes ataques denigradores.
Pero sí, libertad de expresión a la orden del día, siempre y cuando se censuren
las formas tradicionales del barbarismo, para eso es que somos tan liberales
los occidentales, no respetando más que lo que creemos o que nos hemos forjado
desde la ilusión más mediocre. Lo demás lo subsumimos a las formas vejatorias
del terrorismo, el fundamentalismo y las radicalizaciones religiosas... Eso sí,
nos halaga y complace que nuestras mujeres sean o parezcan prostitutas, que
nuestros vicios sean legales, que nuestros hijos no superen la incultura de la
virtualidad, que nuestros hombres se afeminen tras la imagen de la felicidad
sensual y desconozcan la virtud del honor, que nuestros periódicos vomiten
infamias corruptoras para la conciencia, que nuestro consumismo nos esclavice y
sea nuestro dios, que nuestros deseos nos tiranicen y que seamos el burro de
carga para nuestros egos... Eso hemos logrado, civilización occidental. Claro,
lo demás, lo que no transige con nuestra cosmovisión anómala, es bárbaro,
retrógrado, elemental... Para ser más libres debemos entonces pisotear lo que
los ignorantes bárbaros consideran sagrado: es la suma de nuestro placer
ególatra, lo que nos convierte en amos de nuestra propia tiranía y justifica
este sistema lascivo que hemos creado... Pero olvidamos que quien juega con
fuego en el mayor de los casos se suele quemar. También olvidamos que si el
fuego nos quema no es porque sea inherentemente malo, sino porque está en su
naturaleza el purificar lo malo que hay en nosotros mismos, y que eso malo que
hay en nosotros mismos es justamente olvidar: olvidar que los demás, que
"el otro", tiene derechos que deben ser respetados y que no pueden, y
no deben, ser violados en nombre de ninguna libertad, ya que la auténtica
libertad se consigue a través del respeto y la igualdad. Si el otro es
"bárbaro" jamás podremos hablar de igual a igual, porque siempre
encontraremos algo que criticar o ironizar o reprobar, y aquí termina tu
libertad al querer yo ampliar la mía: vista opaca del más burdo egocentrismo;
en eso hemos ganado, civilización occidental que te quemas y no te queda más
que arder hasta que te consumas en el propio fuego que tú misma has generado
con tus mentiras, tus falacias, tu irreverente falta de respeto, tu violación
de los derechos de los demás... Y te crees libre cuando no eres más que
prisionera de tus infatuas ambiciones, que son leche que das de beber a tus
vástagos, portaestandartes de tu mentida libertad. Y sí, siempre te ha sido
fácil y provechoso endilgar el mal a los bárbaros, es un hecho histórico que no
admite discusión. Pero también siempre han sido los bárbaros a quienes tú les
has faltado el respeto, los que te han hecho temblar y caer. Luego las quejas y
los lamentos. No te quejes, no te lamentes, que siempre has sido el lobo de ti
misma. Tan sólo te queda arrepentirte sobre la sangre de tus mártires de causas
perdidas, caídos por la barbarie que vienes alimentando desde hace siglos tras
tu ciego afán de libertad. Si quieres exorcizar no busques al árabe, al chino,
al afgano o al coreano...busca en ti misma el demonio por quitar: allí
encontrarás la solución, mentida civilización occidental. Lo demás es puro
cuento.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
lunes, 29 de diciembre de 2014
Maulid an Nabi: celebrar el nacimiento del Profeta Muhammad (as)
Bismillahi
Rahmani Rahim
El término Maulid es el nombre que
recibe la celebración del aniversario del nacimiento del Profeta Muhammad (asws).
También se utiliza con el mismo significado la palabra Maulud que literalmente
significa "el Nacido" (en pronunciación vulgar Mulud).
La personalidad del Profeta Muhammad (asws)
impresionó fuertemente a sus contemporáneos y todo lo suyo adquirió una enorme
importancia y trascendencia. De él fluía una poderosa Báraka que lograba
comunicar a todo lo que le rodeaba, ya fueran personas, objetos, lugares,
incluso a su "tiempo". Sus compañeros, los Sahâba, especialmente
sensibles a su Báraka, velaron por transmitirnos sus gestos más mínimos, sus
estancias en determinados lugares -que desde entonces aún mantienen la
presencia de su Bendición activa-, los momentos en los que él derramaba a su
alrededor la bondad natural de su ser. Para los musulmanes, el recuerdo de su
nacimiento (Maulid) está
estrechamente ligado al principio que rige todo lo que es bueno en la
existencia, y aunque la Sunna no menciona la necesidad de celebrar ese
acontecimiento, es conmemorado por toda la Umma que desea recibir simbólicamente
la Báraka del instante en el que nació el Habib (asws).
La casa en la que vio el día en Makka,
en el actual Suq al-Layl, cuya historia se conserva principalmente en las
crónicas de la ciudad, no parece haber jugado, al principio, un papel especialmente
notable. Fue la madre de Harún ar-Rashid, la reina Jayçurán (S.VIII), quien
construyó una mezquita sobre esa modesta habitación. De igual modo que los
musulmanes aprovechaban y aprovechan la peregrinación para visitar la tumba del
Rasûl (asws) en Medina, muchos acudían a su lugar de nacimiento en Makka como
muestra de reconocimiento hacia el lugar en el que había nacido y con el deseo
de recoger la Báraka que proyecta el espacio en el que tuvo lugar el
acontecimiento de su Maulid. Se conservan descripciones de la casa hasta
finales del S. XIX, justo antes de que fuera saqueada por los wahhabíes. La
mención más antigua que se conserva de celebraciones públicas del Mawlid se
encuentra en la obra del historiador Ibn Yubáir. En su época (S. XII), una ceremonia
especial, distinta de la observancia privada, era organizada en Makka. Durante
ese día -la fecha generalmente admitida para el Maulid es el doce de Rabí'
al-Awwal, él (asws) habría nacido en lunes- la casa natal de Rasûlullâh (asws)
permanecía excepcionalmente abierta durante todo el día y a ella acudía un gran
número de visitantes. Durante la visita (Çiara), se efectuaban dos rak'as, se
hacía du'a y dzikr, y también se besaban las paredes como signo de aceptación
de la Báraka.
En el Cairo, la participación a gran
escala del pueblo y de las tariqas sufíes data al menos del S. XIII. En un
tiempo relativamente breve, la fiesta se extendió por todo el mundo musulmán y
se poseen numerosas descripciones en diferentes países y diversas épocas.
En 1588, el sultán otomano Murad III
introdujo la ceremonia del Maulid en su corte. A partir de 1910, y hasta la
dictadura de Ataturk, fue la fiesta oficial del Califato Otomano. Hoy en día,
la fiesta oficial dura uno o varios días en los países en los que el Islam
predomina.
Tanto en el África occidental como en
el Magreb, Oriente Medio, la India, Asia Oriental, en toda la Umma, se celebra
el Mawlid como una fecha que debe ser conmemorada y aprovechada por los
musulmanes. La celebración del Maulid, en tanto que expresión de veneración
hacia Muhammad (asws), es, en la práctica, universalmente admitida en el Islam.
***
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| Sheykh Hasan Cisse |
A
unos días de celebrarse el bendito Maulid de nuestro amado Profeta Muhammad
(asws), compartimos unas palabras al respecto del Sheykh Hasan Ali Cisse, nieto
del Sheykh Ibrahim Niass y su heredero espiritual en la orden sufí Tiyanía del
África occidental. Sheykh Hasan ha servido como Imam de una comunidad islámica
en Medina Baye, Kaolack, Senegal.
As Salamu Alaikum: Estoy aquí
esta noche para darles la bienvenida nuevamente en este lugar bajo la sombra
del Profeta (asws). Estoy aquí para intentar hablar en el Maulid a los hermanos
y hermanas que no hablan wolof o árabe.
Es muy importante celebrar el
cumpleaños del Profeta Muhammad, porque el Profeta (asws) es una misericordia
para todos, tanto si lo conocen como si no, y merece la pena que pasen algo de
tiempo cada día, en el caso de que puedan, y si no de cada año, festejando al
Maestro de la Humanidad. Este encuentro es el resultado de la llamada de los
sufíes a reunirse por la causa de Allah (Al
yam ala Allah), y no por cualquier otra razón. Estamos aquí por eso, por la
causa de Allah, no por el dunia (los
asuntos mundanos), y ni siquiera por el ájira (el Más Allá).
Así pues, estoy felicitándolos
a todos en esta ocasión y también, dándoles buenas noticias del Profeta (asws).
En una ocasión uno de los compañeros preguntó al Profeta (asws). "¿Cuándo
será el último día, el Día de Juicio?". El Profeta (asws) preguntó a aquel
hombre: "¿Qué hiciste tú? ¿Estás preparado para él?". El hombre dijo:
"En realidad, no he hecho buenos actos que me sirvan para el último día
pero tengo amor al Profeta (asws)". Entonces el Profeta (asws) respondió:
"Toda persona va a estar el Día del Juicio con aquél a quien ama".
Felicitaciones, y teniendo en cuenta esto que se acaba de narrar, amen al
Profeta (asws) y salúdenlo.
En el mundo musulmán hoy hay
opiniones diferentes acerca del propio Maulid. Algunos de los musulmanes dicen
que es Bida (innovación), que no es un Islam correcto, mientras que otros dicen
que es aconsejable celebrar el cumpleaños del Profeta (asws). Con respecto a
los que dicen que es Bida, hay que señalar que no existe una discusión entre
nosotros y ellos, porque ellos no tienen ninguna prueba de que sea Bida. Por
otro lado, incluso si fuera Bida, sería una buena Bida. Allah reveló al Profeta
(asws) en el Sagrado Corán que Él le narraba las historias de los profetas
anteriores con el fin de fortalecer su corazón. Si ése es el caso con el Profeta
(asws), entonces aún más sería éste nuestro caso en lo referente a las
historias del Profeta (asws). En segundo lugar, el propio Profeta (asws)
celebró su cumpleaños después de la edad de cuarenta años (en que fue
distinguido con el don de la profecía) y todo el mundo conoce esto. Su abuelo
Abu Mutalib celebró su cumpleaños (el del Profeta) y sacrificó animales por él,
pero ¿por qué continuó entonces haciéndolo después de que Muhammad (asws)
alcanzase la edad de cuarenta (si el Profeta no hubiese estado de acuerdo en
eso)? El Profeta (asws) solía ayunar los lunes. Cuando se le preguntó por qué
ayunaba ese día solía decir: "Fue el día en el que nací".
Basándome en este hadiz y en el
verso coránico en el que Allah dice al Profeta (asws): "Te estoy narrando
las historias de los profetas anteriores para fortalecer tu corazón", dije
que sería una muy buena idea también para un musulmán el escuchar las historias
del Profeta Muhammad (asws) con el fin de fortalecer su corazón y fortalecerse
él mismo. Por esta razón, desde el siglo tercero de la Hégira, los musulmanes,
o debería decir los buenos musulmanes, celebran el cumpleaños del Profeta (asws)
cada año. En la tierra de Senegal, como oyeron decir al Sheykh Abdullah el otro
día, Hayy Abdullah, el padre de Sheykh Ibrahim, fue el primero que celebró el
cumpleaños del Profeta (asws). Al principio, la forma en la que solía
celebrarlo era diferente de aquélla en la que Sheykh Ibrahim lo celebraría
posteriormente. En aquel entonces ellos se reunían en la noche del cumpleaños
del Profeta (asws) recitando el Corán hasta la madrugada, pero cuando Hayy
Abdullah realizó una visita a Fez (Marruecos) y vio que allí celebraban el
cumpleaños del Profeta (asws) recitando oraciones y poemas, adoptó ese mismo
estilo.
Entre los poemas hay que
mencionar los del Imam Muhammad Busiri, uno de los más famosos poetas que
escribió sobre el Profeta (asws). Dos de sus más conocidas creaciones fueron
Burda y Hamzia. Durante los primeros estadios de su vida, él no fue un musulmán
realmente excelente. Era un poeta dotado que entretenía a los gobernantes de
aquella época. Luego, en una ocasión, Allah le probó con una severa enfermedad.
Acudió a muchos doctores y pareció que no existía cura para él. Durante su
enfermedad, escribió un poema, el Burda. "Burda" significa
"cubierta" en árabe. Cuando escribió el poema, vio al Profeta (asws)
cubrirle con un manto. Entonces recobró su salud. Por la mañana, antes de
mostrar el poema a nadie, una buena persona vino a visitarle. Cuando abrió la puerta,
le dijo: "Muéstrame el poema que yo te vi recitar delante del Profeta (asws)
la pasada noche". Eso es por lo que en todo el mundo islámico hoy se tiene
la creencia de que, en que dondequiera que sea leído el Burda, el Profeta (asws)
acudirá a ese lugar. Eso es por lo que cuando este poema es recitado, todas las
personas se levantan.
El segundo poema compuesto por
Busiri fue llamado Hamzia. En realidad, miles de personas han escrito poemas
sobre el Profeta (asws), pero la fama que Busiri consiguió por su alabanza al
Profeta (asws) fue inigualable, puesto que sus poemas son excelentes.
Durante la celebración del
primer Maulid en Senegal todos los poemas recitados fueron de Busiri. En el
segundo Maulid los poemas fueron de Sheykh Ibrahim Niasse. Además, hubo una
narración de la biografía del Profeta (asws). Fue contada de nuevo la historia
de la marcha de Sheykh Ibrahim Niasse desde la ciudad de Kaolack hacia Medina y
lo motivos por lo que esto tuvo lugar. Esta narración fue una respuesta a la
cuestión de cuál fue el problema que hubo y qué fue lo que su propio pueblo le
hizo para obligarle a irse del área. En resumen, Sheykh Ibrahim declaró que él
no había hecho nada más que amar al Profeta (asws), algo por lo que fue
expulsado de su casa.
Al conmemorar el nacimiento del
Profeta (asws), pueden ganar muchas cosas, como incrementar vuestro amor al
Profeta (asws) y lograr la felicidad en esta vida y también en el Más Allá. El
amor al Profeta (asws) puede hacerlos verle en un sueño o en la realidad, en un
estado de consciencia, porque hasta el día de hoy los musulmanes continúan
viendo al Profeta (asws) a plena luz del día, en un estado de consciencia, no
de sueño. En un hadiz de Bujari, el Profeta (asws) dijo: "Quien me ha
visto en un sueño, me ha visto en la realidad, ya que Shaitán no puede tomar mi
forma".
Algunos de ustedes recordarán
el poema compuesto por el Sheykh Ibrahim durante los últimos momentos de su
vida en un hospital de París. "Vi al Profeta (asws) en un estado de
consciencia en París. ¿Es éste un lugar donde uno puede ver al Profeta (asws)?".
Existen musulmanes que niegan que se pueda ver al Profeta (asws). No lo creen
posible porque le consideran justamente como una persona ordinaria que, si
muriera, sería enterrada y perdería el contacto con este mundo. Sin embargo, el
Profeta (asws) no es así.
Otra historia nos mostrará que
el Profeta (asws) todavía existe. Hace un tiempo un hombre de Meca, que era muy
rico, solía recibir a gente de Malasia, dándoles hospitalidad y ayudándoles con
su propio dinero. Ocurrió un año que el hombre carecía de dinero pero, sin
embargo, la gente llegó. Entonces él se dijo a sí mismo: "Debo ocultarme
porque sería una vergüenza para mí encontrarme con estas personas sin poder
darles un trato correcto". Finalmente, decidió llevarlas a la Mezquita del
Profeta (asws) para dejarlas allí. Se convirtieron entonces en los invitados
del Profeta (asws). Cuando él llegó a la Mezquita y saludó al Profeta (asws)
dijo: "Estas personas solían venir a mí cuando podía encargarme de ellas.
Hoy vienen cuando estoy en una situación financiera muy precaria". Luego,
se durmió en la Mezquita antes de separarse del grupo. Durante el sueño, el
Profeta (asws) se le apareció y le dijo: "Vete a esta dirección y llama a
este hombre. Dile que te dé el dinero que necesites para atender a estas
personas". Cuando él encontró la casa pronunció el nombre del hombre a
viva voz desde la calle. El hombre contestó a la llamada diciendo:
"Respondo a tu llamada. Soy el mensajero del Mensajero de Allah. Dime cuánto
dinero necesitas. Si lo tengo, te lo daré; si no, lo pediré prestado y te lo
daré".
En otra ocasión, el Sheykh
Ahmad Rafi, realizó una visita a la Mezquita del Profeta (asws), y allí dijo:
"Cuando estaba lejos de ti solía enviar mi alma a besar esta tierra por tu
causa y hoy he venido en persona. Dame tu mano para que pueda besarla". La
mano del Profeta (asws) apareció.
El Profeta (asws) no es una
persona ordinaria. Él está en un segundo nivel, detrás de Allah. Amamos al
Profeta (asws), pero no lo adoramos. Creemos en su mensaje. Creemos que es el
Mensajero de Allah (asws) y Su siervo, e intentamos hacer todo lo posible para
seguir todas sus enseñanzas paso a paso. Hacemos todo lo posible para evitar
aquello que él (asws) nos prohibió. Esa es nuestra creencia en el Profeta (asws).
El Profeta (asws) vino a este mundo cuando su propio pueblo y la mayoría de la
comunidad mundial creía en la adoración a los ídolos en lugar de adorar a
Allah, el Creador. Allah le envió para corregir los errores de los seres
humanos. Allah le envió para guiarnos al sendero recto. El Profeta (asws) está
en la posición de enseñarnos a seguir el sendero recto, pero no puede crear la
rectitud en el corazón de un mumin o creyente. Sólo Allah puede crear la
rectitud en el corazón, y el propósito del Profeta (asws) es el de mostrarnos
el camino recto.
Según las enseñanzas del
Profeta (asws) todos los buenos actos son aconsejables. El Islam es bueno en su
totalidad. Todos los malos actos están prohibidos en el Islam y es una
obligación para cada musulmán el cumplir una orden que el Profeta (asws) dio,
del mismo modo que lo es el abstenerse de hacer algo que el Profeta (asws)
prohibió. La felicidad en esta vida y en el Más Allá depende de la obediencia a
las órdenes del Profeta (asws).
Todas las celebraciones que ven
en estos días, los poemas, la recitación del Corán tienen como finalidad el
mostrar el buen carácter del Profeta (asws). Cuando se le preguntó a Saida
Aisha cuál era el carácter del Profeta (asws), ella respondió: "Su carácter
es el Corán; el Corán es el carácter del Profeta (asws)". Cuando leen el
Corán, su carácter está presente, y fuera de la esfera del Corán, nunca verán
su carácter. Si quieren acercarse al Profeta (asws), sigansus enseñanzas. Lo
que él dice que es bueno, intenten hacerlo con todas sus fuerzas. Lo que él
dice que es malo, intenten evitarlo con todas sus fuerzas, porque esa es la
llave de la felicidad. Es la llave para lograr lo que quieran en esta vida y en
el Más Allá.
Podemos resumir todo esto en
una palabra: Taqwa. La Taqwa lo es todo. Si hacen lo que el Profeta (asws)
ordenó hacer y evitan lo que ordenó evitar, entonces seran buenos musulmanes y
Walis de Allah. Estarán en ese caso cerca de Allah. Vuestros problemas en esta
vida quedarán resueltos y esto no es una afirmación mía. Cada palabra que se
refiere a esto está en el Corán. Si temen a Allah, Allah les enseñará. Si quieren
el Paraíso, teman a Allah. Si quieren llegar a ser un Wali, crean en Allah y
témanle. Si quieren ser honrados en la presencia de Allah, témanle. Si quieres
estar a salvo del Fuego en el Último Día, teme a Allah. Si quieren salir
victoriosos contra vuestros enemigos, teman a Allah. Si desean riquezas, teman a
Allah. Si desean resolver vuestros problemas personales, teman a Allah. Si quieren
ser buenos musulmanes hagan todo lo posible para seguir las instrucciones y las
reglas del Islam y para evitar aquello que el Islam prohíbe. No afirmen que aman
al Profeta (asws), mientras que, por otro lado, desobeden todas sus órdenes.
Eso es una hipocresía.
El Profeta (asws) describió lo
que es el Iman (fé). El Iman es lo que uno tiene en su corazón, y que sus
acciones externas evidencian. Si las acciones de alguien son distintas de lo
que él afirma creer, entonces, su creencia es falsa. Debemos hacer todo lo
posible para ser musulmanes. Ser musulmán no es sólo afirmar que uno es
musulmán. "Doy testimonio de que no hay más dioses que Allah y doy
testimonio de que Muhammad es Su Mensajero". Es bueno decir estas palabras,
pero no es suficiente. Tienen que seguir una cierta vía, ciertas reglas y
ciertas características.
El Profeta (asws) dijo:
"Un musulmán es aquél con respecto al cual los otros musulmanes están a
salvo. Ellos no se dañan unos a otros con sus lenguas o sus manos". Un
musulmán es para otro musulmán justamente como un muro. Si una parte de él está
dañada, todo el muro está dañado.
Para ser buenos musulmanes
tenemos que ser serios. Debemos seguir las reglas del mismo modo que si el
Profeta (asws) estuviera aquí. Un musulmán no debe oprimir a otro musulmán. No
debe despreciar a otro musulmán. No debe dejar de ayudar a otro musulmán. Deben
ayudar a vuestros hermanos. En un hadiz el Profeta (asws) dice: "Allah
acude en ayuda de un siervo en tanto que éste ayude a su hermano". Si quieren
que Allah los ayude, sean amables con vuestros hermanos en la fe y ayúdenlos.
En la Surah Asr, un capítulo muy corto del Corán, Allah jura que todos los
humanos son perdedores, excepto estos cuatro tipos de personas: los que creen,
los que realizan buenas acciones, los que se aconsejan unos a otros para seguir
la verdad, y se aconsejan unos a otros para ser pacientes. Si quieren estar a
salvo de convertirse en perdedores, adáptense a estas características.
Salaams.
jueves, 11 de diciembre de 2014
domingo, 16 de noviembre de 2014
Vive de acuerdo a lo que sabes
BismillahirRahmanirRahim
El bendito Profeta (asws) nos
dice: “Si estás viviendo con el conocimiento que sabes, si estás aplicando en
ti mismo el conocimiento que sabes”, ya que tanta gente viene a mí diciendo: “Sheykh,
¿cómo vamos a saber esto?, y, ¿cómo vamos a saber eso? ¿Cómo vamos a saber si
este Sheykh está en lo correcto? ¿Cómo vamos a saber si este Sheykh está
equivocado?”. Es otra fitna y confusión proveniente de Sheytán. Es tan fácil. Tan sencillo. Pero,
por supuesto, el ego está declarando algo diciendo: “Soy tan bueno, así que
tengo que buscar encontrar los mejores”.
Y el bendito Profeta (asws) nos
dice: “Si sinceramente vives con el conocimiento que sabes, el conocimiento que
tienes, si lo aplicas en tu vida, Allah-swt- te enseñará el conocimiento que no
sabes”. Así que, entonces, cualquier conocimiento sencillo que tengas, si no
eres un hipócrita y si estás viviendo de acuerdo a ese conocimiento, cualquier
otro conocimiento que te incumba, Allah-swt- te lo enseñará. No te preocupes.
-Sahib us Sayf Sheykh Abdul Kerim
Effendi Hz.
martes, 11 de noviembre de 2014
Lo que el Islam ofrece a Latinoamérica
En la forja de una identidad propia, los
pueblos latinoamericanos se han sabido diferenciar espiritual y culturalmente
de la ubicua voluntad occidental. América Latina, en su diversidad de pueblos y
culturas, se ha constituido como un florecimiento original que tiene para
ofrecer al mundo una hermosa variedad de culturas con sello y personalidad
propios. En esta constitución de nuestra etnicidad latinoamericana y su
particular cosmovisión, nuestras culturas han sido el resultado de la histórica
y fructífera interrelación de elementos tradicionales moriscos
(arabo-andaluces), aborígenes y africanos, mestización que ha instaurado
valores espirituales propios completamente ajenos al mito eurocentrista
impuesto durante años desde los centros regionales que detentan el poder
-recordemos que en gran medida las independencias americanas del siglo XIX
fueron fraguadas desde las ideas revolucionarias y republicanas importadas
desde Francia y los Estados Unidos, acentuadas luego por la incipiente
inmigración, como sucedió por ejemplo en Argentina.
Contrariamente a la percepción
utilitaria y materialista del mundo que ha primado en el Occidente
eurocentrista, la cosmovisión latinoamericana ha priorizado el vínculo
respetuoso con el entorno natural, considerándolo sagrado, huella de Dios en la
creación.
Tomando como referentes al
criollo de cultura ecuestre que ha transitado los diversos ámbitos rurales de
Latinoamérica (serranías, llanos, pampa, etc.), al nativo aborigen que ha
poblado las regiones originarias de nuestros territorios y al africano que en
los suelos americanos se transformó en un retoño más de la tierra fecunda,
encontraremos en ellos la raigambre espontánea que considera la unión mística
con la naturaleza una condición fundamental de su ser en el mundo. Y en esto es
donde se acentúa la inmensa diferencia con el criterio occidental: éste busca
dominar, sojuzgar y explotar la naturaleza en beneficio propio como parte de
una voluntad egocentrista que siempre considera la satisfacción de la necesidad
individual por sobre todo respeto al entorno que le sirve y no protesta.
Nuestros referentes parten de una base radicalmente opuesta: integrándose
equilibradamente al entorno natural, se considera un acto sacramental el
vínculo con la naturaleza que generosamente cubre toda necesidad humana sin que
el hombre recurra a su dominio y extinción. Siendo el aspecto manifiesto de
Dios, y al ser el hombre parte integrante de él, la naturaleza toma un tinte
sagrado que las ciencias y las tecnologías, pragmáticas y materialistas, del
Occidente no han sabido y no han querido vislumbrar. Para ellas la naturaleza
es sencillamente una "cosa" que debe ser sometida al arbitrio
intolerante del ego de los hombres; en cambio, para nuestros referentes, al ser
la huella de la misericordia de Dios de donde ha surgido la humanidad, la
naturaleza representa a la Madre universal (Pachamama,
en el lenguaje nativo) que como hijos suyos nos debe ser respetada, amada y
cuidada. El Islam refuerza esta cosmovisión, y es justamente desde él que debemos
aprender a revalorizar la conexión que nos legaron nuestros ancestros en la
constitución de nuestra identidad latinoamericana.
El Islam nos enseña que la
naturaleza, que nuestro ser natural, es el resultado de la voluntad de Dios en
acción sobre el mundo: de aquí su sacralidad y su inmensa virtud de
reconducirnos a nuestro ser original. En el Sagrado Corán Dios nos hace
manifiesta Su belleza a través de los fenómenos naturales. No hacen falta
esoterismos ni doctrinas complejas para llegar a la Divina Verdad; sólo basta
contemplar la maravilla de la sucesión de la noche y el día, las estrellas en
el firmamento, las inmensas montañas, ríos y mares, la lluvia que reverdece la
tierra y hace germinar sus frutos, para hallar que Dios está presente en todo
esto, como en el amor fecundo que vitaliza las relaciones humanas. Y esto
traduce perfectamente la cosmovisión de nuestros ancestros latinoamericanos.
Siempre ha sido el Occidente y su gusto por la elucubración intelectual quien
ha imprimido doctrinas complejas al entendimiento de la realidad. Para el
Occidente Dios es una ecuación matemática o un axioma filosófico impuesto a la
realidad; para el Islam, en la sencillez natural de la creación se revela la
grandeza del Creador. Y esta cualidad de asombro es la que pervive en nuestra
cosmovisión latinoamericana, tan dada a la emoción como a la espiritualidad
natural. Por esto que el alma latinoamericana sea esencialmente musical.
La música de un pueblo,
expresión fundamental de su espíritu, es la manifestación más acabada de
identidad cultural, por lo que hemos de considerar el alma musical
latinoamericana, con sus diversos colores regionales, como base fundamental al
momento de estudiar, redescubrir y revalorizar el significado de la cultura
original de América Latina.
Desde México a la Patagonia
argentina hemos de percibir la indudable convergencia de elementos
morisco-andaluces, africanos y aborígenes en la constitución de estilos
folklóricos que conllevan un sello propio de corte netamente latinoamericano,
encargados de representar la identidad pluricultural de los diversos países que
conforman la América Latina.
Históricamente la música en
Latinoamérica ha sido una herramienta formidable de decantación social mediante
la cual se ha expresado el alma de los pueblos, sus sufrimientos, sus alegrías,
sus denuncias, sus rituales, sus rebeldías. La música de raíz folklórica
siempre ha representado el dinamismo espiritual de los pueblos
latinoamericanos, y se sabe que todo dinamismo espiritual, cuando es auténtico
y espontáneo, es forjador de resistencia, cultura e identidad. Por ejemplo, en
la última dictadura militar en Argentina, uno de sus líderes declaró que Jorge
Cafrune, reconocido intérprete folklórico, era más peligroso con su guitarra
que cien guerrilleros con armas de fuego. La muerte del artista en
circunstancias dudosas -se dice que fue una víctima más de los desmanes
dictatoriales de finales de la década del 1970- jamás impidió que su música
siguiera siendo escuchada y disfrutada por el pueblo argentino, siendo
convertido hoy día en uno de los referentes más representativos de la cultura
folklórica del país, cultura heredera del gauchismo, y éste del legado
morisco-andalusí. Como otro de los referentes de la cultura popular folklórica
argentina, también perseguido y censurado por la misma dictadura, Horacio
Guarany, lo ha expresado mediante el canto:
"Por más que le hachen sus ramas, ningún árbol se ai secar. Si la raíz
está en el pueblo, el pueblo la hará brotar... Muerte si me has de llevar, no
lo hagas nunca de atrás. Te has de llevar mi osamenta, pero mi zamba
jamás..."
Sin embargo, no deja de ser una
triste realidad cómo se promueve el despojo espiritual y el desarraigo cultural
desde los centros regionales de poder, y cómo esa disfuncionalidad social ha
acaparado los medios masivos de comunicación trastocando la cosmovisión del
pueblo latinoamericano. No hay coloniaje más nocivo que la enajenación cultural
y espiritual de un pueblo.
Los elementos tradicionales
-moriscos, africanos y nativos- que prevalecieron en América Latina como
forjadores de identidad cultural, fueron constantemente perseguidos,
exterminados y reducidos a la esclavitud, la explotación y la clandestinidad
por las potencias colonialistas -España, Inglaterra, Francia, Holanda...
Estados Unidos, directamente o de manera subrepticia mediante sus agentes
indígenas encubiertos, tanto en el pasado como en el presente a través de la
censura-, potencias que hoy en día buscan direccionar el rumbo de nuestros
pueblos de acuerdo a sus mandatos entumecientes cuya intención es promover la
ignorancia, conduciéndonos al sometimiento espiritual a través de las trampas
del mercantilismo y el comercio.
Ahora bien, el Islam puede
devolver a los pueblos latinoamericanos la profunda consciencia de sí mismos y
el despertar a las potencialidades espirituales que atesora la cultura
vernácula, ya que nos provee de una plataforma tradicional concreta que, sin la
necesidad oscurantista de traicionar nuestras posibilidades identitarias y
culturales -ya que en el Islam uno mismo es quien se forja a sí mismo a través
del autoconocimiento y la conexión con la interioridad más edificante-,
favorece y estimula el desarrollo y la elevación humana y espiritual de
individuos y comunidades. Desde que en su creencia no existen distinciones
étnicas ni raciales, el Islam fortalece la unión y la igualdad en base a la
virtud, el amor y el respeto de acuerdo a la esencia más íntima que guarda el
interior de todo ser humano: el espíritu divino, Dios.
El eurocentrismo -entiéndase,
la perspectiva netamente occidental traída por la colonización- ha dejado sus
vestigios en América Latina mediante la imposición del credo cristiano y los
resabios de una cosmovisión caucásica poco compatible con la vivencia
interracial latinoamericana, cosmovisión acentuada en la época contemporánea
por la incidencia directa de la contracultura de la globalización que intenta
imponer un color uniforme y gris a los pueblos de acuerdo a quienes manejan la
economía mundial y la constante del capitalismo voraz. Consecuentemente los
gobiernos democráticos actuales en los países latinoamericanos, priorizan
políticas populistas que confunden la voluntad popular con los impulsos más
inferiores y subdesarrollados del ser humano, cumpliendo así con la estrategia
'primermundista' de mantener en la ignorancia y la mediocridad cultural a los
pueblos 'tercermundistas' a base de la fomentación y exacerbación de sus
pasiones más vulgares y dañinas: la promiscuidad sexual, la desvirtuada
identidad de género, el narcotráfico y sus sicarios gubernamentales, el
libertinaje, la prostitución física y mental, el falso nacionalismo, la
chabacanería mediática, el culto a la imagen política, la tendenciosa
transformación de los próceres de la historia y su utilización mediática, el
violento egocentrismo en la dirigencia, la legalización de la ilegalidad
(drogas, aborto, etc.), el control de la natalidad, y tantas otras cosas más
que se esgrimen como vox populi y que se han convertido en slogans populistas
de estos gobiernos títeres que desmedran la imagen y la identidad
latinoamericana y que no dejan de ser meros cipayos socio-culturales de los
poderes colonialistas del Occidente rapaz.
El Islam decidida e
inflexiblemente se opone a todo aquello; siendo depositario de la sabiduría
popular atesorada por civilizaciones tradicionales que noblemente transitaron
los siglos de la humanidad, promueve el auténtico crecimiento del pueblo
reconduciéndolo a su naturaleza primigenia recurriendo a la educación en los
valores universales que hacen del hombre un ser trascendente con respecto a sí
mismo, dispuesto a infinitas elevaciones. Debido a su ascendencia interracial,
nuestros pueblos latinoamericanos están mucho mejor predispuestos al saber
universal e integrador del Islam que a la imposición enajenante de la
contracultura global occidental.
Por su original ascendiente y
su desarrollo cultural, América Latina no es ya occidental, sino el dinámico
resultado de la mestización entre elementos orientales, africanos y aborígenes.
Y esto último es lo que mediante el Islam debemos potenciar frente a la
contracara occidental y sus manufacturas inverosímiles.
Más allá de la imposición
religiosa, culturalmente poco y nada le debe Latinoamérica a Europa y a sus
vástagos del Norte. Por lo tanto, sobre la base tradicional del Islam nuestra
identidad latinoamericana cumplirá con su posibilidad más elevada: ser un
espejo ejemplar de resistencia y desarrollo para el mundo. De nosotros depende
y de Dios proviene el éxito.
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