martes, 17 de abril de 2012

La Esencia del Yihad


Bismillahi Rahmani Rahim

El lugar central que ocupa en el cristianismo la caridad, tiene en el Islam como contrapunto el Yihâd, virtud en torno a la que gravitan todos sus valores. Sirva esta afirmación introductoria a modo de punto de partida en el que queremos destacar la importancia absoluta de una idea que, sin embargo, resulta inquietante para muchos y son muchos también los que intentan resolver los problemas que plantea esta constante referencia en el Islam al Yihâd, suavizando, desviando o anulando su significación.

Pero su significación es tan innegablemente radical que no se ha dudado en traducir Yihâd por ‘guerra santa’. De esto resulta que lo fundamental del Islam es desatar combates. Y, efectivamente, el Corán mismo, cuando describe su propia Revelación lo hace con una imagen poderosa en la que se compara el descenso del Libro con una tormenta de violencia apocalíptica cuyos relámpagos están a punto de dejar ciegos a los hombres, a quienes desconcierta tanto derroche de luz. El objetivo del Corán es remover cimientos, y lo hace con el estruendo de un terremoto que sacude la tierra y la pone patas arriba. La vida de Sidnâ Muhammad (s.a.s.) es también ejemplo viviente de Yihâd: él desencadenó en su país una guerra con el revulsivo de sus enseñanzas, imponiendo y haciendo ineludible una confrontación decisiva.

Y esas dos fuentes que para cualquier musulmán son tan trascendentales —el Corán y el Ejemplo del Profeta— se le meten dentro, se funden con su sangre, sus nervios y sus huesos, y lo configuran y hacen de él también algo explosivo. El Sháij al-‘Álawi dijo del Corán: "El Profeta nos ordenó amar el Corán, hasta el extremo de que se ha mezclado con nuestra sangre, nuestra carne, nuestras venas, y con todo lo que somos". El Islam es, constantemente, una eclosión de vida, con toda su fuerza y abundancia. A esa exuberancia es a lo que se llama Yihâd.

La palabra Yihâd significa, en principio, ‘esfuerzo’, ahora bien, se trata de un esfuerzo llevado al límite, sin reservas. La guerra es su expresión máxima, pero no la única. Todo esfuerzo de un musulmán puede ser un Yihâd si en él se cumplen ciertas condiciones que lo transportan más allá del simple esfuerzo. Pero precisamente porque la guerra —es decir, la movilización de todas las energías— es la forma que puede adquirir en su plenitud, el término Yihâd aparece en los tratados de Derecho musulmán como título para los temas que se consagran a la exposición de las reglas de la guerra.

En la guerra, el musulmán debe exteriorizar sus cualidades más nobles (es más, esa exteriorización es ya el detonante de su guerra): su valor, su ánimo, su entusiasmo, su capacidad de resistencia y entrega, su generosidad, su fidelidad a la palabra empeñada, su preferencia por la paz, su amor al Islam y a los musulmanes, su confianza en Allah, etc. El musulmán combate por Allah (fî sabîlillâh), es decir, porque se imponga la justicia y la verdad; no lo hace, por tanto, por venganza, ni por deseo de botín, ni por arrogancia. Es, fundamentalmente, un acto de entrega absoluta y activa a Allah, sin participación de otro interés que no sea el de ‘estar en sus Manos’. La imagen del Imâm ‘Ali, que en medio de una batalla consigue abatir a un enemigo y cuando está a punto de asestarle un golpe fatal éste le escupe y el Imâm decide entonces dejarle con vida —porque si lo mataba lo haría por haber sido ofendido—, es un ejemplo gráfico del espíritu que debe guiar al muÿâhid, el que combate por y en Allah.

Una cosa importante: en esos intentos por suavizar la significación de Yihâd se ha querido presentarlo como una simple justificación de la guerra defensiva. Pero esto no es cierto: el Yihâd no es exclusivamente para repeler agresiones. El Yihâd está mucho más abierto, y adopta la forma sabia que exija cada circunstancia. El Yihâd no tiene meta en la que se disuelva, más que con la consumación de los tiempos, tal como afirmó Rasûlullâh (s.a.s.). Se trata, por tanto, de algo más que de una actitud defensiva. El amor propio y la dignidad del musulmán, junto a su extraordinaria riqueza espiritual, es lo que hace de él un muÿâhid en potencia, dispuesto siempre a afirmar su ser y expandirlo. Ahora bien, en la misma medida en que el Yihâd no es defensivo, tampoco es agresivo (el Corán repite constantemente: "Allah no ama a los agresores"). Se trata, pues, de un estado tenso en el que se conjugan la audacia y la sabiduría, el arrojo y la generosidad. Esos extremos, esa positividad del espíritu en tensión, configuran al muÿâhid que avanza resueltamente hacia Allah sobre un Sendero Recto. El Yihâd significa que el musulmán es un vórtice de energía, pura vida en acción.

El sufí combate a su ego; el muÿâhid lo pone a disposición de Allah. El Corán enseña que Allah ‘ha comprado sus vidas’ a los muÿâhidîn. Es por ello por lo que nunca mueren: "No llaméis ‘muertos’ a los que han fallecido en la Senda de Allah. Están vivos..." (Corán). Por ello, a los que han caído en la lucha no se les debe lavar como se hace con los difuntos, porque no hay en ellos nada que purificar. Simplemente se han trasformado en ‘pájaros de colores’ que vuelan libres en los Jardines, tal como explican otros hadices.

Y es que, en realidad, el muÿâhid es la imagen de aquello a lo que debe aspirar el musulmán: es aquél que apuesta su vida y vive en las fronteras, y para hacerlo hay que estar fuertemente imbuido por las enseñanzas de la ‘Aqîda, la Cosmovisión del Islam, que desmonta los reparos que impiden confiar en Allah y entregarse a su Voluntad integrándonos en el torbellino vertiginoso del ser. El Yihâd es vivir sin miedo a la muerte, es comprender realmente la grandeza de la vida. Y ése es el auténtico desapego al que aspira el sufí. El muÿâhid no desprecia la vida; al contrario, la vive intensamente sin miedo a perderla jamás, porque se sabe inmerso en la Acción de Allah cuya Inmensidad se convierte en el horizonte en el que el muÿâhid despliega su propia existencia. Es quien ha desmitificado la muerte, está mucho más allá de ella, y por ello su presente se ha desligado de los fantasmas que hacen reservados a los seres humanos. Se ha librado de todos los ídolos, y vive fluyendo con lo que Allah quiera. El muÿâhid es la persona que se ha desatado, que se ha desmarañado, trascendiendo sus inseguridades, sus certezas, sus trabas, convirtiéndose en alguien unido a la vida en efervescencia.

El muÿâhid acepta el riesgo, que es la verdad de la condición humana. Acepta la incertidumbre, y ello lo alza por encima del miedo que engaña al común de los hombres. En el fondo, el Yihâd es la actitud vital de quien ha superado los obstáculos que oponen al avance del ser humano el miedo a la escasez, el hambre, la enfermedad o la muerte. El muÿâhid es el que vive y actúa asumiendo que no sabe si mañana seguirá con vida, que no sabe si será pobre o rico, y, además, no le importa el éxito o el fracaso de su empresa, sino que simplemente cumple con su existencia, cumple con lo que Allah quiere. Y esto es lo que hace de él un eje de vida en medio de la mediocridad del resto de los hombres, que se engañan y se justifican en sus pequeñas certezas.

El shahîd (el mártir), el que ha dejado la vida en su lucha, es, con ello, testigo de su propia sinceridad y de su victoria. Un shahîd es ‘algo absoluto’. La traducción del término shahîd por ‘mártir’ desmerece su verdadera implicación. No se trata del ‘mártir cristiano’ que se deja matar por su fe. El shahîd muere en el seno de su guerra. En el Islam no se quiere que los musulmanes ‘se dejen matar’, sino que combatan. Y proteger la vida debe ser un objetivo. El Yihâd no es suicidarse, ni provocar que otros te maten. Al contrario, debe rehuirse eso. El musulmán es demasiado valioso. No lucha por unas ‘ideas’, sino ‘por Allah’, es decir, vive sin miedos, positivamente, enfrentándose a lo que se tenga que enfrentar pero sin estupidez. El Yihâd sólo puede ser realizado por sabios y exige una percepción grandiosa de la realidad, desdeñando subterfugios y sucedáneos.

La noción de Yihâd implica una sensibilidad telúrica de la que está preñado el Islam. Emana de la ‘Aqîda y fluye por las venas de los musulmanes, dándoles vida añadida a la vida, que es luz sobre luz. No es una ‘teoría’, sino una forma de ser y de actuar. Tiene infinidad de maneras de manifestarse. Y esa multiplicidad de formas es lo que lo hace ser un concepto escurridizo, pero eficaz. El carácter indomable de los musulmanes, su historia de eternas insumisiones, su igualitarismo, su hondo sentido de la espiritualidad más allá de toda superficialidad y de toda artificialidad, nace de ese nervio anclado en las profundidades de la conciencia. En realidad, el Yihâd está más allá de todo discurso posible; está más allá de lo controlable, vertebrando lo esencial del Islam y velando por su fidelidad a sí mismo.

Contraponíamos al principio la caridad cristiana y el Yihâd del Islam. El poner el acento en uno u otro genera espiritualidades distintas. El cristiano busca consolar y ser consolado: la caridad es lo mejor que puede ofrecer el ego. El musulmán afronta la existencia, y se expande con ella, y su generosidad es un desbordamiento de vida, una continuidad de la Rahma creadora. Y en el fondo la diferencia es tan grande que implica un abismo entre ambas actitudes. Cristo es una imagen doliente, caritativa. Sidnâ Muhammad (s.a.s.) fue un guerrero, el forjador de un mundo, el conquistador de espacios, que aunaba sensibilidad y audacia, sabiduría y arrojo. El cristianismo es introspectivo, el Islam es extrovertido. El cristianismo es una cuestión ‘personal’ relegada a un ámbito privado; el Islam no se elige, se siente como aquello que te da vida y a lo que no puedes oponerte cuando despierta en ti, porque en realidad el Islam es fuerza vital que te desborda. El cristiano busca que se le perdone un ‘pecado original’, el musulmán hace de lo que él es el arranque hacia una conquista: ulâika ‘alà húdan min rábbihim wa ulâika húmu l-muflihûn, ésos son los que están sobre la Senda de su Señor; ésos son los triunfadores...
-Sheykh Abdur Rahman Mohammad Maanán de Musulmanes Andaluces-

domingo, 15 de abril de 2012

Enseñanzas Naqshbandis: Hablen poco y escuchen más

Maulana Sheykh Nazim (qs)

Bismillahi Rahmani Rahim
Hablar es fácil pero escuchar es difícil. Todos pueden hablar pero solo unos pocos pueden escuchar. Aparentemente nos parece que mucha gente nos escucha; verdaderamente ellos pueden llegar a oír lo que decimos, pero no nos están escuchando.

Allah Todopoderoso nos dio una lengua y dos orejas, ¿por qué no nos dio dos lenguas y una oreja? Dos orejas y una lengua nos indican que hablemos poco y escuchemos más. Sí, quien escucha es sabio, no corre el riesgo de caer en culpa o reproches, mientras que aquel que habla mucho, especialmente el que habla demasiado y sabe poco, será víctima de su propia obsesión de hacer ruido. Él no sabe nada en verdad, habla falsedades y mentiras, o por error asume la autoridad de elaborar sobre algún tema del que no tiene autoridad para hablar. Pero el que escucha puede reflexionar sobre todo y sacar sus propias conclusiones, rechazando lo que quiera y aceptando lo que desee. Él no incurre ni en pecado ni en culpa por escuchar, pero tomará beneficio de lo que se hable que pueda ser de real valor. Por lo tanto, no corren ningún riesgo escuchando. ¡Uds. deben hablar y yo escucharé!

Si una persona callada puede encontrar un buen oyente ella será capaz de hablar. No piensen que por que una persona pueda hablar será tan inteligente y tendrá conocimiento, no! Porque el poder no viene de él, va hacia él desde sus oyentes. Si una persona de pronto encuentra un millón de personas reunidas frente a ella aplaudiéndola y saludándola, podría ser un "Fuhrer" y encontrarse a sí mismo hablando rápida y fluidamente. No habrá problemas para él, ya que el poder que le llega a él de ese millón de personas cautivas es muy fuerte.

De acuerdo con una tradición del Santo Profeta Muhammad, todos los Profetas (la paz sea con ellos) aconsejaron a sus pueblos "hablen con la verdad y sinceridad o retengan sus lenguas". Todos ellos repitieron este consejo porque la lengua es más peligrosa que una espina o una espada, lastimando a la gente y rompiéndole el corazón.

Nosotros debemos estar atentos y cuidar nuestras lenguas. Para hacérnoslo más fácil, nuestro Creador nos dio cuatro puertas con las que podamos encerrar nuestras movedizas lenguas. Dos puertas interiores y dos exteriores, dos filas de dientes y dos labios.

sábado, 14 de abril de 2012

Héroes del Islam: Almamy Samory Touré


Bismillahi Rahmani Rahim
El Islam es ante todo una fuerza generadora de movimientos poderosos tendientes al bien y a la virtud. Esta fuerza también se ha caracterizado por custodiar la integridad del ser humano preservando sus valores fundamentales creando un espacio apropiado para el desarrollo y quitando todo lo que pueda ser perjudicial para el mismo. El Islam ha forjado una plataforma para la corrección de acuerdo a la Divina Sabiduría, y esta plataforma siempre ha requerido de hombres consagrados para la defensa frente a las fuerzas disolventes que, corruptas y corruptoras, buscan la dominación y la imposición del mal en sus diversas facetas. Deseamos presentar a nuestros lectores esos hombres de nuestra historia que han consagrado sus vidas a la defensa del Islam, que esencialmente es la defensa de la virtud, la libertad y el desarrollo para el ser humano en el mundo.
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Samori Touré nació en 1830 en Manyambaladugu (algunos textos mencionan Sanankoro su lugar), un poblado del sureste de Kankan, en la actual Guinea. Samori fue un gran guerrero que luchó contra el imperialismo en el siglo 19. Se negó a someterse a la colonización francesa y así eligió el camino de la confrontación con la guerra y la diplomacia.

Hasta la edad de 20, Samori fue comerciante. Después de que su madre fuera capturada en una redada de esclavos por el rey Birama Sori, se ofreció a servir en su ejército y se destacó por su valor militar y habilidades.

Samori Touré tuvo una visión de la unidad del pueblo mandinga, y así comenzó a organizar su imperio con métodos tradicionales e innovadores. Organizó con efectividad a los jefes de clanes Malinke en un solo estado bajo su autoridad, en cuyo núcleo estaba el ejército. Con su carisma aumentó la lealtad al estado en el pueblo mandinga que ahora era un pueblo unido. Esto, también, intensificó su lealtad a él. Su estado era muy organizado y eficiente. El ejército de Samori era poderoso, disciplinado, profesional y entrenado en la guerra moderna.
Su imperio alcanzó su apogeo entre 1883 y 1887, y tomó el título de Almamy o líder religioso de un imperio musulmán
Samory Touré creó el imperio mandinga (Imperio Wassoulou) entre 1852 y 1882. Su imperio se extendió hacia el este hasta Sikasso (hoy Malí), hacia el oeste hasta el imperio de Fouta Djallon (en el centro de la actual Guinea), al norte desde Kankan a Bamako (en Mali), en el sur hasta las fronteras de la actual Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil. Su capital era Bisandugu, en la Gambia de hoy día.

En la década de 1850, la esclavitud fue abolida, las potencias europeas decidieron establecer colonias en África, y no podían tolerar  los estados fuertes como el imperio mandinga, ni a los líderes fuertes como Samory Touré.                                           

En 1882, a la altura del imperio mandinga, los franceses acusaron a
​​Samory Touré de negarse a cumplir con su orden de retirarse de un centro comercial importante, Kenyeran (su ejército había bloqueado el mercado). De este modo comenzó la guerra contra él. ¡Esta era una excusa para iniciar la guerra! De 1882 a 1885, Samori luchó contra los franceses y tuvo que firmar tratados infames en 1886 y 1887.

Su imperio alcanzó su apogeo entre 1883 y 1887, y tomó el título de Almami, o líder religioso de un imperio musulmán. En 1888 se retomaron las armas cuando los franceses no cumplieron el tratado intentando fomentar la rebelión dentro de su imperio. Derrotó al francés varias veces entre 1885 y 1889. Luego de numerosos enfrentamientos, concluyó varios tratados con los franceses en 1889.

En diciembre de 1891, las fuerzas francesas invadieron las principales ciudades del imperio mandinga, dejando muerte y desolación a su paso. Estas incursiones contra el Imperio de Touré condujeron al éxodo de toda la nación hacia el este.

En 1893, Samory trasladó su capital al este de Bisandugu en Dabakala. En 1894, los franceses reunieron a todos sus soldados en el Sudán occidental (Senegal, Malí,Níger,etc...) para luchar contra Samory.

Entre 1893 y 1898, el ejército de Samory se retiró hacia el este, hacia el Bandama y Como (en la actual Costa de Marfil). Organizó un segundo Imperio, y trasladó su capital a Kong, en Costa de Marfil. El 1 de mayo de 1898, los franceses tomaron la ciudad de Sikasso, y su ejército tomó posiciones en los bosques de Liberia para resistir una segunda invasión. Esta vez el ejército de Samory luchó valientemente, pero no fue rival para el poder del arsenal francés. Samory obligado a luchar una guerra total contra un invasor extranjero, fue capturado el 29 de septiembre de 1898, en su campamento en Guélemou en la actual Costa de Marfil, mientras realizaba su oración. Fue exiliado a Gabón, donde murió dos años más tarde, el 2 de junio de 1900.
Samory Touré fue guerrero, luchador, constructor de imperios, y uno de los más grandes líderes militares africanos... luchó y venció al ejército francés en varias ocasiones antes de su captura, convirtiéndose en un Héroe del Islam.



viernes, 13 de abril de 2012

Touba: La Ciudad Santa de Sheykh Ahmadou Bamba

Bismillahi Rahmani Rahim

Touba es una ciudad excepcional en muchos aspectos. En primer lugar, es verdaderamente una ciudad sufí. Fue fundada en 1887 por un sheykh sufí, Ahmadu Bamba Mbacké (1853-1927), durante un estado místico (hâl en árabe). La ciudad entera ha sido construida y continúa administrada por la orden sufí (la tarîqa murid o Muridiyya) que él fundó. En consecuencia, la concepción de vida islámica, sufí en particular, han dominado la creación y el diseño urbano de Touba.

La toponimia de la ciudad refleja su calidad trascendente: los diversos barrios y distritos llevan nombres y atributos de Dios, así como numerosos conceptos escatológicos del Corán. En segundo lugar, la ciudad posee una considerable autonomía política y administrativa dentro de Senegal. Como ciudad santa, Touba debe mantenerse en estado de pureza. Para los murids, es una zona protegida, un recinto sagrado del cual quedan excluidos "Satán y sus obras". Por consiguiente, está prohibida toda actividad ilícita y frívola, como el consumo de alcohol y tabaco, el juego, los deportes, la música y el baile. La inmunidad de Touba respecto a la corrupción del mundo profano de su alrededor se mantiene enérgicamente gracias a la tarîqa murid. Sus miembros siempre se han esforzado en mantener el control absoluto sobre la ciudad santa, con la consiguiente exclusión de organismos estatales y administrativos que comúnmente gestionan y administran el resto de ciudades del país. La educación, la sanidad, el abastecimiento de agua potable, las obras públicas, la gestión de los mercados, la propiedad del suelo… La tarîqa administra todos los aspectos de la vida y del crecimiento de la ciudad.

Pese a que la República de Senegal es constitucionalmente un Estado secular unitario basado en el modelo francés, la tarîqa murid ha logrado obtener el reconocimiento legal de su administración independiente por parte del Estado. Desde 1976, Touba posee la condición de "comunidad rural autónoma", lo cual significa que los servicios y la administración local se encuentran bajo la jurisdicción del Jalifa General murid, y no de funcionarios del Estado. El Sheykh Serigne Maty Lèye Mbacké, actual Jalifa General, es nieto del Sheykh Ahmadu Bamba y es el séptimo descendiente que ocupa el cargo.

Pese a su calificativo burocrático, Touba, con más de medio millón de habitantes, no es ninguna comunidad rural. Es la segunda ciudad más grande después de Dakar y continúa creciendo rápidamente. Todo esto la hace fascinante y única y, además, representa una gran oportunidad para aprender los procesos urbanos fuera de los aparatos del Estado.

En árabe, Tuba significa "felicidad", "bendición" o "beatitud" y evoca los dulces placeres de la vida eterna en el más allá. En la tradición islámica, Tuba también es el nombre del árbol del paraíso. Los hadices citados por Al-Bujârî e Ibn Hanbal lo describen como un gran árbol de dimensión astronómica y numerosos atributos excelentes. Poetas sufíes y teósofos como Hâfiz, Suhrawardî e Ibn 'Arabi han hablado de este árbol simbólico como aspiración a la perfección espiritual. En este imaginario sufí, Tuba es un "Árbol del mundo", una representación de la creación. Es un árbol de la luz divina, arraigada en Dios e ilumina el mundo. Sheykh Ahmadu Bamba eligió el nombre de su ciudad muy consciente de estas referencias.

El sufí más famoso del Senegal fue más que un maestro espiritual. Tenía también una misión social: rescatar a la sociedad de la alienación colonial para regresar al "camino recto" del Islam. Touba jugó un papel importante en ambos objetivos. La ciudad santa es, en efecto, una manifestación terrenal de Tuba, el árbol del paraíso celestial. La vía recta, el camino de la sobriedad y la virtud, constituyen el vínculo entre las dos manifestaciones, donde el acceso a la felicidad celestial depende de una vida justa en la tierra. Tuba es así un qutb, un axis mundi que vincula la tierra y el cielo. Este lazo queda manifiesto en la alineación horizontal y vertical del diseño de la ciudad.

Tras haber "descubierto" (kashf en árabe) el sitio sagrado de Tuba en 1887, Sheykh Ahmadu Bamba se asentó allí con su familia y sus discípulos más cercanos. Sin embargo, no pudo disfrutar del enclave por mucho tiempo. El carismático Sheykh fue abrumado por multitud de seguidores. Además, la administración colonial francesa comenzó a sospechar de su popularidad y sus intenciones y le detuvieron en 1895.

Ahmadu Bamba pasaría la mayor parte del resto de su vida bajo restricción punitiva, en el exilio o bajo arresto domiciliario. Sólo después de su muerte, mientras se encontraba bajo arresto domiciliario en Diourbel, volvió a Touba… para ser enterrado. Y sólo entonces la construcción de la ciudad empezó realmente a ponerse en marcha.

En el corazón de Touba yace un santuario espiritual único. Este santuario consta de dos espacios distintos: por una parte, el espacio sólido y formal de la gran mezquita y varios mausoleos adyacentes y, por el otro, un espacio abierto y bastante etéreo donde se encuentra el cementerio. Esta configuración fue creada por el propio Sheykh Ahmadou Bamba poco después de la fundación del santuario y es aquí donde las dimensiones físicas y metafísicas de la ciudad están más estrechamente relacionadas.

La gran mezquita se levanta en un pedestal en el centro de la gran plaza pública (penc en wolof). Esta mezquita es una de las mayores de África. La construcción comenzó en la década de 1930, pero se vio interrumpida por la Segunda Guerra Mundial. En 1963 finalizaron las obras. Desde entonces ha sido continuamente ampliada y embellecida, en particular con la construcción de una cadena de salas de oración a lo largo del perímetro del pedestal en la década de 1980 y tras ser completamente recubierta de mármol importado a finales de la década de 1990.

La mezquita tiene cinco minaretes y tres grandes cúpulas. La mayor cúpula central se eleva sobre la sala de oración principal en frente del mihrâb. Debajo de la cúpula del noreste, a la izquierda del mihrâb, se encuentra la tumba de Sheykh Ahmadu Bamba Mbacké, ricamente adornada y dulcemente perfumada. Hay un continuo flujo de visitantes piadosos en esta parte del edificio.

El atributo arquitectónico más importante de la gran mezquita es su minarete central, conocido popularmente como "Lamp Fall" (en homenaje a Sheykh Ibra Fall, el discípulo y compañero por antonomasia de Ahmadu Bamba). Lamp Fall tiene una altitud de 87 metros. Domina la mezquita y el paisaje circundante. Durante el día puede verse claramente a 15 kilómetros de distancia, mientras que por la noche el resplandor del faro en su cumbre llega todavía más lejos. Derivación de la palabra francesa "lampe", las asociaciones lumínicas de Lamp Fall son claras. Marca el sitio de la visión mística de Sheykh Ahmadu Bamba, su experiencia trascendente. Lamp Fall es una de las estructuras más altas de Senegal y su función principal es representativa. Marca Touba como un qutb, un polo donde la vida en el mundo material se vincula a la recompensa eterna en el más allá, representado por Tûbâ, el árbol del paraíso. Este único alminar simboliza y actualiza Touba. Su forma omnipresente resulta inmediatamente reconocible y es la figura prominentemente de la iconografía murid.

martes, 10 de abril de 2012

El Camino para la Satisfacción de las Necesidades

 –Sheykh Ahmadou Bamba-

Bismillahi Rahmani Rahim

·        El Camino de la Conducta Virtuosa consiste en demostrar la adecuada indulgencia hacia la gente joven, siguiendo el ejemplo del padre y la madre, respetando a quienes tienen autoridad,

·        y tratar a tus semejantes como te tratarías a ti mismo, por la Causa del Creador que ocupa el Trono.

·        Se clemente con la juventud y no les des más consejo que el que acorde a ti pueda salvarlos,

·        si ellos respetan a quienes tienen autoridad, es idóneo ponerlos sobre el Camino Recto, incluso si aparecen despreciables y vulgares.

·        Forma parte de la Conducta Virtuosa que no te consideres con derechos sobre otro individuo, ¡velo con claridad!,

·        y que no mereces la menor señal de veneración por parte de quienes amas.

·        Ciertamente, tu rol es observar las Reglas de la Conducta Virtuosa incluso sin requerirlas de los demás.

·        En el transcurso de tu vida debes ser con todos exactamente como deseas que ellos sean contigo,

·        y respetar los Derechos del Poseedor de Majestad, el Poderoso, en Su nivel, por Su Causa, como lo expresa el poeta.

·        Sin considerar en dónde estás no te entregues a ti mismo con frecuencia en lo recreativo, agitándote con risas, son inútiles.

·        El cuerpo es controlado por la Asistencia Divina, por lo tanto, dedícate al silencio mediante la reserva y serás iluminado.

·        Soporta con paciencia a quienes te difaman y no les devuelvas palabras difamatorias; serás conocido como el cortés,

·        porque el intercambio de observaciones difamatorias y el hecho de tratar al mentiroso de manera recíproca, son señales de prácticas impuras, como el intercambio de golpes,

·        y la risa frecuente seca el corazón; entonces, disminuye la risa, tal vez puedas obtener la aprobación del Señor.

·        Cuando te juntes con alguien mayor que tu, ríe solo sonriendo.

·        No deberías abusar de tu conversación porque no es bello (elegante).

·        Permanece en silencio hasta que te pidan que hables, y en ese momento responde solamente a la pregunta que te han hecho.

·        Si se muestran severos contigo, soporta su arrogancia, si cometen un desatino, es necesario que lo cubras.

·        No ceses de excusarte por estar cerca de ellos y nunca guardarás nada en su contra.

·        Tanto como puedas evita dormir en presencia de gente que esté despierta,

·        esta conducta (dormir ante ellos) no forma parte de las Reglas de Propiedad, porque es el resultado de lo que conlleva molestias.

·        Controla tus manos y no las habitúes al entretenimiento y la diversión porque eso constituye un defecto manifiesto.

·        No utilices tus manos para asir lo que no contiene provecho y serás feliz.

·        Nunca le digas a nadie “Estás mintiendo” o “Lo que dices no es cierto” o “Estás equivocado”,

·        o cualquier otra posible variación de este tipo que pueda irritarlos, incluso si son niños, porque esto es un error.

·        Si afirman algo que tu no sabes, demuéstrales respeto en eso, de este modo habrás mostrado nobleza;

·        en cambio diles “No lo veía de esa manera” o “Yo creo que…” o “De mi parte, no tuve conocimiento de eso…”,

·        y demás clase entre las Fórmulas del Buen Trato, ¡evita ofender y cometer perjuicio!

·        Acostumbra tu lenguaje a palabras refinadas y de este modo serás feliz, y estarás preservado de toda maldad,

·        de acuerdo al dicho del Maestro de toda Creación: “Quien crea en Allah y en el Día del Juicio que hable apropiadamente o que permanezca en silencio”, que la continua Paz y Bendición de su Señor sean con él.

·        Y para este objetivo te debes mover con decisión, sin rodeos; porque extraviarse conlleva una lección correctiva.

·        Nunca rías a menos que sea por algo gracioso, porque conlleva disgusto; ríe sólo por necesidad.

·        Cada uno de estos comportamientos se deben a la ignorancia y son contrarios a la Conducta Virtuosa, y no se los puede quitar fácilmente de quienes se adhieren a ellos.

·        Cuando busques un compañero no elijas al estúpido, ni al celoso, ni al envidioso.

·        Debes sentarte cerca, o permanecer con quienes siempre sean de beneficio para tu religiosidad y tu intelectualidad, de esta forma tendrás las mejores intenciones.

·        No busques descubrir los defectos y nunca investigues acerca de cosas molestas.

·        Entiende que no guardar una promesa y mentir forman parte de los defectos que corrompen una conversación, por lo tanto evítalos.

·        Obedece a tus padres, debes ser benevolente con ellos y apresurarte a cumplir sus órdenes.

·        Guárdate a ti mismo de todo lo que te prohíban por la Causa de Allah y entonces ganarás mayor consideración,

·        y debes ser deferente con todo el que sea más elevado que tu entre tus familiares,

·        y con los demás entre ellos, y tener buen carácter con la gente; entonces, como una consecuencia necesaria de lo que demuestras, serás amado incluso por los innovadores.

·        Perfecciona tu carácter en cordialidad y simpatía hacia ellos, de este modo serás amado.

·        Suaviza tu trato con las personas, ya que eso forma parte de las características de los intelectuales perspicaces.

·        Siempre que estés en compañía de gente, incluso durante un viaje, asístelos en todas sus necesidades, sin considerar lo que puedan ser,

·        ofréceles tu servicio (asistencia), supervisa sus pertenencias y protege sus trastos en su ausencia;

·        ayúdalos en conformidad mientras atiendes tus responsabilidades, pero excúsate a ti mismo de sus presencias si eres negligente.

·        Ni la haraganería ni el descanso benefician a una persona que lo quiere todo fácilmente,

·        ya que el bien nunca llega de estas actitudes, son perjudiciales para el Murid.

·        Sabe que la victoria se adquiere solamente de acuerdo al esfuerzo que se pone por delante, luego de lo que se ha dicho.

·        Nunca debes ser miserable con los bienes mundanos al punto de ser deshonrado en el Más Allá,

·        porque quienes son notablemente avaros son alejados de Allah y de todas Sus criaturas, en todos lados o como el caso se presente a si mismo.

·        Los miserables serán conducidos al infierno y desviados definitivamente del Paraíso;

·        ellos se han opuesto al Generoso luego de que se ha establecido que “¡Deben ser generosos, no miserables!”

·        No ceses de buscar conocimiento diariamente y aplícalo en la adoración de Allah,

·        porque el conocimiento vivifica el corazón del Murid, lo ilumina y quita la pérdida.

·        Si estás buscando conocimiento acude a Allah para que la sinceridad de tu corazón sea afirmada,

·        con la constancia en las lecciones; ten continencia (auto-limitación), reduce tu sueño y permanece sobrio.

·        Sabe que el conocimiento es difícil de obtener y uno lo obtiene solamente mientras se abstiene de las habladurías.

·        Mediante la modestia dedícate a la negación de ti mismo durante todo período de estudio, así podrás obtener la iluminación del corazón.

·        Porque si un estudiante es orgulloso nunca cumplirá con éxito sus metas.

·        Concentra tu voluntad en el objeto de tu búsqueda, sin volverte a lo que no es forzoso (es decir, fácilmente entendible).

·        No debes prestar atención a la gente ni a lo que poseen, porque son materia de discusión.

·        Considera a tus Guías espirituales con el máximo respeto; has de ellos un Señor y emplea todos tus bienes en ellos,

·        Provéelos con lo que necesiten durante sus vidas, dales regalos, trabaja para ellos tanto como te sea posible,  

·        evita la risa, las bromas y el parloteo frívolo frente a tu Sheykh, si aspiras a tener una Conducta Virtuosa.

·        En su presencia no debes volver la cabeza hacia un lado y otro; mantén silencio si quieres beneficiarte de su rectitud,

·        obedece los mandatos que te dan y apresúrate en cumplirlos, incluso si son contrarios a tu voluntad;

·        observa qué es lo que te prohíben y aléjate de ello; sé precavido con tus pasiones mundanas.

·        Debes estar cerca de tu Sheykh como un muerto entre las manos de quien lo lava, por esto te beneficiarás de él.

·        Debes permanecer cerca de tu Sheykh como si fueras su propiedad; por esto, mediante su bendición, obtendrás los niveles de la preminencia.

·        Se le preguntó a uno de los Virtuosos: “¿Quién te educó?” O, en otras palabras: “¿Cómo has llegado a ser tan virtuoso?”

·        Él contestó: “He pasado todo mi tiempo meditando en la ignorancia de aquellos cuya mala conducta es manifiesta. Entonces la evité sistemáticamente”, y así la respuesta fue completa.

·        Este poema es para mí y para todos los Murids un medio para alcanzar el Favor Divino,

·        y ese es un objeto de bendiciones, y es una muralla contra el peligro,

·        y es un escudo contra la desgracia,

·        y es un factor de elevación para todos nosotros, para estar cerca de Allah y del Mensajero (asws),

·        y nos lleva al Paraíso, y es un escudo contra el castigo,

·        y genera felicidad, conocimiento, práctica y adoración de Allah,

·        y atrae para nosotros un final feliz, en el nombre del padre de Fátima, el Puro,

·        sobre él sea la Paz de Allah, el Señor de los Mundos, sobre su familia y Compañeros.

·        Por esto obtendremos siempre el mejor destino en ambos mundos en tanto nos adherimos a la Conducta Virtuosa,

·        y tanto como las luces del Dueño de Majestad brillen en los corazones de la Gente de Paciencia y Perfección.