“¡Oh Humanidad! Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra, y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os reconocierais unos a otros. Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allah es quien es más consciente de Él. Allah es Conocedor y está perfectamente informado.” (Sagrado Qur'an 49:13)
sábado, 14 de enero de 2017
sábado, 5 de marzo de 2016
La abolición del cargo de Califa
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| Califa Abdulmecid II |
Bismillahi Rahmani Rahim
3 de marzo de 1924 (92 años
atrás):
El 3 de marzo en la Historia
Otomana señala el aniversario 92 de un evento que aún hoy más que nunca hace
sentir sus serias consecuencias para el mundo Islámico: la abolición del Cargo
de Califa. Este evento señala un punto de inflexión en la historia, del que
mucha gente es inconsciente. Para apreciar completamente el significado de este
aniversario, debemos retrotraernos a Estambul. El año es 1924. Ha pasado algo
de tiempo luego de la medianoche. Una única luz está encendida en la biblioteca
del palacio Dolmabahçe. Allí, un hombre anciano está sentado tranquilamente y
lee el Qur’an, meditando en el estado de su Ummah. Su nombre es Abdulmecid II y
es el Califa 101 del Islam. Dos años antes, su primo Sultán Muhammad Vahdeddin
VI ha sido exiliado en Italia (donde más tarde moriría de hambre) y el
Sultanato Otomano ha sido abolido por la Asamblea General Nacional de Turquía
bajo el liderazgo de Mustafa Kemal. Las fuerzas nacionalistas turcas finalmente
han traído cerca del final al Imperio Otomano, pero aún sentían que no podían
abolir de inmediato el Califato debido a la reacción masiva que eso produciría.
Empezaron a llevar a cabo una campaña de violencia e intimidación que asegurara
de quitar a todos los que apoyaban al Califa. Finalmente, en la noche del 3 de
marzo ellos hicieron su movimiento. Un joven mensajero del ejército abrió la
puerta de la biblioteca. El Califa siguió leyendo el Qur’an. En un primer
momento el mensajero quedó sorprendido ante la apariencia del Califa, mas se
forzó a sí mismo y leyó la proclama de la Asamblea General nacional de Turquía.
El Califa se negó a dejar Estambul, pero a sus empleados les preocupaba ser
asesinados por el ejército que había rodeado el palacio y los tenía a punta de
pistola a él y a su familia, incluidos mujeres y niños. Luego de sopesar las
pocas opciones que tenía, de mala gana empacó algunas de sus vestimentas y se
marchó al exilio. Antes de la oración de la mañana (Fajr), fue llevado a punta
de pistola hacia la estación de tren donde él y su familia fueron puestos en el
Expreso de Oriente con destino a Suiza.
A continuación compartimos
una anécdota sucedida en la estación de tren, contada por Sheykh Lokman Effendi
Hz:
“Sí, él estaba allí, en la
estación de tren, y estaba lloviendo. Allí estaba un jefe de la estación. El
jefe de la estación dijo: ‘Oh Califa, por favor, venga al amparo’, porque
aquellos ‘animales’ lo dejaron allí con todos sus hijos y lo demás, solamente
fueron con una maleta, le dieron dos mil libras, como hicieron lo mismo con
Sultán Wahid ad-Din: él murió de inanición. Como también hicieron con Sultán
Abdul Hamid Khan, poniéndolo en el tren que era para animales, animales sucios,
para cerdos. Y ese jefe de estación le dijo al último Califa: ‘Su Alteza, por
favor, venga a mi oficina, salga del tren’. Le ofreció algo de té. El Califa
dijo: ‘Gracias’. El jefe de estación empezó a llorar. Dijo: ‘¿Usted me está
agradeciendo? Yo le agradezco a usted, ya que por todos estos años, usted nos
ha dado amparo y nos ha protegido’. ¿Quién era este jefe de estación? ¿Lo
sabes? Era judío. ‘Los Otomanos siempre nos han protegido’, dijo, ‘al menos
ahora tengo una oportunidad de servir al Califa’. En ese entonces ellos tenían
fe. Ahle Kitab. ¿Dónde está la fe de los musulmanes hoy en día? Todos se
sientan juntos para tocar y cantar canciones sobre el nacimiento de su nación,
Día Nacional, de cada país musulmán. Entiendan que están celebrando el nacimiento
de sus naciones porque colectivamente hemos traicionado y enviado al exilio a
nuestro Califa. La muerte del Califato es el nacimiento de las naciones
Islámicas modernas y el renacimiento del estado de jahiliyat (ignorancia) para este mundo
entero.”
Como apasionados del Imperio
Otomano añoramos el día en que el mundo Islámico nuevamente tenga gobernantes
sinceros y humildes que realmente tengan en cuenta la protección de todos los
ciudadanos, sin importar cuál pueda ser su raza, religión o creencia.
¡Biz Osmanliyiz, Pek
Sanliyiz!
domingo, 24 de enero de 2016
Si aún existiera el Califato Otomano
Bismillahi Rahmani Rahim
¿Qué sucedería si el Califato
Sunni del Imperio Otomano aún existiera y Makkah y Medina aún estuviesen bajo
su control?
No habría habido destrucción de
los lugares sagrados en nombre de la construcción.
No habría habido destrucción de
las tumbas de los benditos compañeros y miembros de la familia del bendito
Profeta (asws) en el Jannatul Baqi y en el Jannatul Mualla.
No habría habido tanta
comercialización en el nombre del Hajj y la sombra de la torre de Makkah no
habría caído sobre la Kaabatullah.
El Wahhabismo no se habría
difundido con la ayuda de los petro-dólares, la comunidad Musulmana no se
habría dividido, ni radicalizado. Los países musulmanes estarían libres del
‘Falso Yihad’.
Se podría viajar a salvo por
los países musulmanes y ellos serían prósperos y desarrollados.
La imagen del Islam no habría
sido destrozada y la gente no pensaría que el Islam enseña extremismo y
terrorismo.
No habría una desviada mutawwa
acusando a los Haajis de shirk y biddat en toda cosa secundaria y siendo
molestos con ellos.
Los gobernantes no habrían sido
borrachos, ni adúlteros, ni marionetas sionistas de EEUU. Y si los Otomanos
hubiesen estado en el poder, ellos no habrían combatido por Palestina.
A todos los Hajjis se les habría
dado el derecho de mostrar respeto a todos los Sahaba y a recitar Salat o Salam
al Nabi-e Karim (asws).
La Masjid an-Nabawi habría
estado llena de gente recitando Durud para el Nabi-e Karim (asws).
Habría cuatro Imams para Makkah
y Madinah: Hanafi, Shafi’i, Maliki, Hanbali.
No habría habido Jahallat
como lo sugieren algunos Wahhabis, cada
cosa sería acorde a la Shari’a y a la gente se le habría enseñado las etiquetas
adecuadas de Ziyarat.
La tumba de la madre del
Profeta no habría sido incendiada ni se habrían construido inodoros sobre la
casa de Bibi Jadiya en Makkah.
Los sultanes Otomanos siempre
se levantaron por la comunidad musulmana y siempre combatieron contra la opresión
hacia los musulmanes.
Y si existieran los Otomanos,
ellos habrían combatido contra el ISIS, al-Qaeda, Taliban, etc, quienes han
debilitado a los países musulmanes, contrariamente a los Saudíes que apoyan
todas esas ideologías.
La gente habría estado llena de
amor y adab por Rasulullah (asws) en vez de estar llenos de ambición por el
Jannah y miedo al infierno.
Los nombres de los Julafa
e-Rashidin habrían estado en la Kiswa de la Kaaba en vez del nombre de un
borracho perteneciente a la familia Saudita.
A la gente de otras sectas y
religiones no se las habría despojado de sus derechos. Sus derechos habrían
sido concedidos según las enseñanzas de Rasulullah (asws).
Olvídate de ayudar a EEUU a
bombardear Iraq en 1992; los Otomanos habrían unificado a los musulmanes del
mundo en vez de hacerlos combatir los unos a los otros por amor al poder y el
dominio.
Que Allah-swt- eleve la
estación de nuestros nobles antepasados Otomanos y devuelva su gloria para el
bienestar y la salvaguarda de la Ummah entera.
sábado, 28 de noviembre de 2015
¿Somos cuidadosos con lo que entra en nuestro corazón?
BismillahirRahmanirRahim
Nosotros sabemos esto y estamos
haciendo esto en nuestras vidas: ser muy cuidadosos con lo que entra en nuestra
boca, ¿correcto? ¿Por qué no somos cuidadosos con lo que entra en nuestros
corazones? ¿Y quién enseña eso en estos días? ¿Los Imams en las masyids? ¿Los
Alims y los Ulamas se levantan para decir: ‘Ten cuidado con lo que entra en tu
corazón’, o están ocupados con alguna otra cosa? Pero el corazón es el trono de
Allah. El trono de Allah en el que se supone que solamente Allah tiene que
estar allí. ¿Entonces ahora cómo vas a deshacerte de las cosas malas de tu
corazón? Antes, muchas veces antes de deshacernos de eso, debemos saber qué es,
cómo ha entrado. Ya que muchas veces tantos musulmanes no están entendiendo que
allí hay un shirk oculto. (Dicen) ‘¿Por qué dices eso? Estoy diciendo la
Shahadat.’ Ya hay un problema allí porque la arrogancia ya está allí al decir:
‘¿Qué? ¿Yo? ¿Cómo puedes decir que yo soy así? ¡Yo no soy así! Yo soy alguien bueno. Yo soy un Santo’.
Ahora, si quieres comer algo
que es prohibido, ¿de dónde proviene? Proviene
de ti. En primer lugar es tu deseo. Ahora, si ese deseo proviene de
tu interior o está en tu interior, ya que todo lo prohibido, ¿por quién es
deseado? Por el ego. Todo lo que es prohibido es deseado solamente por el ego,
no por el espíritu. Es el ego quien lo desea. Así que estás mirando y estás
viendo que allí hay algo que es prohibido y tú lo sabes. Ahora ese es el
momento en el que vas a usar tu fe. Ese es el momento en que vas a usar tu
libre voluntad, la voluntad que Allah te ha dado, para decir: ‘Tengo que
detenerlo. No puedo comer esto’.
Alguien puede venir y ofrecértelo. Alguien puede venir a afrecerte
el dunya, el dunya que se supone que sea nuestro… ¿qué? Nuestro enemigo, ¿correcto? Entonces
les pregunto: ¿Cuántos de ustedes, o yo, cuando se nos ofrece el dunya, lo
estamos viendo como si el enemigo nos estuviese ofreciendo algo? O vamos a
saltar arriba y abajo diciendo: ‘¡oh, wow! Tengo tanto. ¡Me han dado tanto!’. ¿Cuántos
de nosotros vamos a mirar para decir: ‘Esto es un truco, esto es un engaño’?
-Sheykh Lokman Effendi Hz.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Hazte siervo de Allah
Bismillahi
Rahmani Rahim
Hazte siervo. Tu razón de
creación es que seas un siervo, no para el Jannat, no para Jahannam. Allah te
ha creado para que seas siervo. Si no hubiese próxima vida, si Allah te hubiese
creado y dicho: "Tú eres Mi siervo", vas a vivir sobre la faz de la
tierra y vas a ser un siervo. No tienes otra alternativa. Si piensas que
tienes, si pensamos que tenemos el aire que estamos haciendo entrar y salir
(mientras respiramos) y dices: "Tengo libre voluntad, hago lo que
quiero", los animales hacen lo que quieren, no los humanos. Los humanos,
quienes piensan y viven como humanos, piensan antes de hacer algo. Piensa:
"¿Esto es dañino para mí y para los demás? ¿Esto satisface o no a Allah y
Su Profeta?". El hombre debe pensar antes de hacer algo como nuestro Señor
Allah-swt- lo dice: "¿No estás pensando?", Él nos cuestiona
diciéndonos: "¿Por qué no piensas?", en otra ayat. Diciendo:
"¿No piensas? ¿Por qué no piensas? Te estamos dando inteligencia. ¿Por qué
no piensas? ¿Por qué no chequeas tu inteligencia?"
Anda, chequea tu cerebro. Anda,
chequea tu inteligencia y mira cuánto está creciendo. ¿Está creciendo o
decayendo? Primero chequea eso. Esa es la parte más importante. ¿Tu
inteligencia está creciendo o decayendo? ¿Estás pensando mejor ahora? ¿Tu
visión está cambiando?
Cuando decimos
"visión", rápidamente los necios que buscan por ilusión y fantasía
piensan: "He visto una luz, he visto a este". ¡Deja esa clase de
ignorancia! ¿Tu visión de mirar a la vida está cambiando o no? ¿Estás pensando
de la misma manera que pensabas cuando tenías veinte años de edad? ¿Treinta
años de edad? No está cambiando. El propósito tras el cual corres, ¿es dunya o
Ajirat? Si es dunya, entonces no está cambiando, está decayendo, porque cada
día te estás moviendo hacia tu tumba.
El día tiene veinticuatro
horas. En esas 24 hs Allah-swt- está concediendo 124 000 vidas, aire, el
aliento de aire que te llega. Cada aire que llega no es como el otro. Todo
alrededor ha cambiado, lo que te rodea, en tu interior y fuera de ti.
Cambiando, nada es lo mismo. Pero cuando el hombre es ignorante y arrogante, es
lo mismo. "Eh, todo es normal". Lo mismo, lo mismo, lo mismo y antes
de que lo sepas el ángel de la muerte aparece frente a él diciéndole:
"Ahora ya no es más lo mismo. Ahora, fuera de este mundo". Si vives
de esa manera, no tomaste tu tarjeta de identificación que dice "Siervo de
Allah", entonces estás en problemas. Estás en problemas en dunya, estás en
problemas en la tumba y estás en problemas en el Día del Juicio.
Así es que Allah-swt- nos
concede ahora esta vida y Él nos ordena pensar, pensar y hacerla mejor para
ustedes mismos.
-Hz Sheykh Abdul Kerim Effendi (qs)
miércoles, 28 de octubre de 2015
sábado, 3 de octubre de 2015
Debes desear y pedir lo mismo para tu hermano
Sohbet dado por Mawlana Sheykh Nazim al-Hakkani (qs)
Bismillahi Rahmani Rahim
Cuando Allah Todopoderoso creó
a Adán, hizo descender una lluvia de dificultades sobre él durante cuarenta
años, y una lluvia de éxtasis por un año. Por lo tanto, los hombres encontrarán
esa proporción de sufrimiento y gozo a través de sus vidas. ¿Cómo hace nuestro Señor
para que las dificultades se manifiesten a través del curso de nuestras vidas?
Mediante el contacto con otras personas. Estamos destinados a tener que tratar
permanentemente con otros. La mayoría de los cuales están interesados
principalmente en lograr sus propios deseos, sin demasiada consideración por la
felicidad de nadie más.
Es nuestro destino el haber
recibido una naturaleza que requiere del contacto social con otros seres
humanos. Incluso si cada persona tuviera una montaña para sí mismo, para permanecer
lejos, apartado de las molestias y dificultades provocadas por la vida social,
encontraríamos a gente abandonando sus refugios y buscando la compañía de otros
en los valles.
¿Por qué la gente, aunque es
atraída hacia los demás, generalmente prefiere alejarse de las reuniones
humanas? Cada persona tiene su propia voluntad y su idea de cómo deberían
hacerse las cosas, y lo más difícil es obtener el acuerdo de otro con esos
deseos, e influenciarlo para que las cosas se hagan a nuestra manera. Si ejercen
la autoridad sobre un pequeño círculo de personas, por ejemplo, el núcleo
familiar, su influencia disminuye inmediatamente cuando pasamos al siguiente
círculo de relaciones. Y de igual manera hacia abajo: cuanto más alejada está
la gente de su influencia directa, es más difícil hacer valer la propia
autoridad o defender la propia posición - y una unión débil en la cadena
provocará la ruptura total de esa cadena. Por lo tanto, la habilidad de hacer
que otros se ajusten a nuestros deseos es limitada, y esta es la causa de
frustración en la gente.
Cuando Adán y Eva estuvieron
solos, fueron capaces de acordar que Adán tendría la principal autoridad en los
asuntos, y cuando tuvieron hijos, éstos acataron su autoridad. Pero cuando el
mundo comenzó a poblarse a través de sus nietos y bisnietos, su autoridad
disminuyó y se le rebelaron. Cuando él murió se dio cuenta qué ineficaz que
había sido.
Todo lo que en general le
ocurre a la humanidad, cada energía que pasa a su través, afecta a nuestras
personalidades. Algunas de estas energías construyen en nosotros fuerza interna
y rectitud, otras provocan que estas cualidades se desvanezcan. Nuestro desafío
es enfrentarlas a todas y fortalecer nuestras personalidades en cualquier caso:
debemos ser lo suficientemente fuertes como para afrontar todos los eventos,
tanto los buenos como los malos. Buscarán escapar de circunstancias
desagradables, pero generalmente, en el proceso de huida, se les presentarán
cosas incluso más terribles. Hay un dicho: “Huyó de la lluvia al granizo”.
Comprueben la verdad de este dicho en sus propias existencias. Pero, ¿qué
podemos hacer? Sólo podemos aprender la paciencia: aumentar en fortaleza
espiritual mediante el ser pacientes con el daño producido por los demás. Si
reaccionamos ante cada maldad, arderemos de rabia, y no habremos ganado nada.
Lo que necesitamos para ser capaces de enfrentar el mal es, primero de todo,
una “cabeza fría” no empañada con rabia impulsiva. Esto es lo que todos los
Profetas han enseñado a través de todos los tiempos.
La gran causa de sufrimientos
en el siglo veinte (y veintiuno) es la impaciencia. Especialmente en Occidente
la paciencia se ha convertido en una característica en extinción, y en vez de
ser alentada por la sociedad, es despreciada y vista como un atributo de gente
estúpida y explotada. A la gente en el mundo libre se le enseña que deben
exigir, y que tienen el derecho a exigir todo inmediatamente. Incluso mejor si
aparece frente a ellos antes de que pensaran en desearlo - eso es eficiencia.
Llamar a eso “Civilización del siglo veinte” es una equivocación, porque la
gente civilizada es paciente, y la verdadera civilización trata de inculcar la
paciencia considerándola como una virtud.
Como esta cualidad está
faltando, cuanto más alto el estándar de vida de la gente, más esperan que todo
les esté disponible instantáneamente ante el toque de un botón o el golpe de un
látigo, y cuando algo va mal, se enfurecen por el retraso de lo que esperan les
sea dado al instante. Es terrible siquiera pensar en la condición en que
quedaría la gente si sus sistemas fallaran a gran escala: no tienen la menor
idea de cómo proveerse de lo que necesitan para sus vidas. Si los aparatos
dejaran de funcionar, morirían - eso es todo.
Incluso peor es que la gente no
está satisfecha con tener todo al alcance de sus manos, sino que quieren tener
todo para sí mismos, excluyendo a los demás, tener un monopolio de toda la
riqueza y el placer. Con estas características, ¿cómo alguien puede ser feliz?
La educación moderna y los valores que aparecen en los medios dan la señal: “Salgan
y tomen lo que quieran; si lo pueden atrapar, es de ustedes; eso es lo que
importa”. Lo que necesitamos comprender es que cada uno tiene su porción, que
lo que es de ustedes es de ustedes, y lo que es de él de él es. ¿Cuántas de sus
posesiones pueden cargar sobre sus espaldas? Incluso un monedero es molesto;
entonces, ¿cómo podrían cargar con la porción de otro? Si pretenden comer la
porción de otro enfermarán, y si se ponen la ropa de otro además de la propia será
demasiado caluroso. Envidiar las porciones de la gente es completamente
estúpido, la mejor forma de destruir su salud y su alma.
Estamos en necesidad de un tipo
diferente de educación, una educación que nos enseñe que todo en esta vida ha
sido cedido a su dueño a través de la Sabiduría Divina; pero, en cambio,
fomentamos malos hábitos, de manera que todo bien que otros disfrutan es una
espina en nuestros costados.
Una vez, en el tiempo de
Moisés, la paz sea con él, mientras se dirigía al Monte Sinaí para entrar en la
privacidad con el Señor Todopoderoso, un hombre pobre se acercó a Moisés y le
dijo: “Oh Moisés, soy muy pobre. Por favor, pídele a tu Señor que me dé algo
que alivie mi pobreza”. Moisés le prometió que se lo diría a su Señor, luego
siguió su camino. Cuando Moisés se dirigió a su Señor, le rogó por el caso de
ese hombre como lo había prometido, y en respuesta Allah dijo: “Oh Moisés, dile
que cualquier cosa que pida, Yo se la concederé, bajo la condición de que lo
que pida también debe pedirlo para su vecino, y Yo se lo otorgaré a ambos.
Cualquier cosa que su corazón desee -ganado, riquezas, tierra- Yo se los daré a
él y a su vecino, porque Yo soy el Dueño de las Gracias sin fin, Yo soy el
Señor, Allah”.
Cuando Moisés descendió del
Monte Sinaí, ese hombre estaba esperando ansiosamente escuchar la respuesta del
Señor a su súplica. “¿Qué noticias hay, Moisés?” “¡Buenas noticias! El Señor te
dará todo lo que desees; la única condición es que tú debes pedir lo mismo
también para tu vecino”. Entonces el hombre se puso furioso y dijo: “¡Si Él no
me lo va a dar a mí con exclusión de mi vecino, no voy a pedirlo, ni lo voy a
aceptar!”
Ahora decimos ser gente
civilizada, pero a quién de nosotros se lo escucha decir: “Oh mi Señor, ¡hazla
a ella tan bella como a mí! Yo no soy feliz siendo una reina hermosa mientras
esa agradable joven es fea”. O a quién se lo escucha decir: “Oh mi Señor, ¡dale
a esa persona también un Rolls Royce! Yo estoy avergonzado de manejar el mío a
menos que él también tenga uno”. O a qué Primer Ministro se le escucha decir: “Oh
Allah, ¡hazlos a todos Primer Ministro!”. No creo que se pueda encontrar a
nadie rezando o deseando estos dones para los demás.
Nuestros egos son los que
producen este egoísmo salvaje, pero el objetivo del Camino Sufí es transformar
esas características salvajes en beneficiosas, como uno puede injertar corteza
de un árbol de fruta dulce en el tronco de un árbol salvaje que sólo da frutas
ácidas. Luego, cuando el injerto prende, las ramas de ese árbol salvaje dan fruta
dulce, aunque sus raíces sigan siendo salvajes. Generalmente la humanidad crece
como fue plantada, sin haber tenido cuidado de transformar sus frutas ácidas, y
si no se les presta atención, la gente muere en la misma condición. Deben
entender que todos los Santos Profetas fueron “jardineros” injertando
características divinas en las personalidades silvestres de las personas.
La mayoría de los presentes en
esta reunión son Cristianos y Judíos. La misión de Cristo fue impartir
atributos divinos a la gente, y lo mismo es para todos los Profetas del Antiguo
Testamento, pero ustedes han perdido la visión de ese hecho. Después de Jesús
vino el Profeta Muhammad con la misma misión, pero también perdimos la visión
de eso. ¿Cuál fue el resultado de todo este olvido? A lo largo de la historia
cada grupo quiso considerarse a sí mismo como “poseyendo a Allah excluyendo a
los demás”, y nunca les gusta la idea de que Allah también escucha las
oraciones del otro grupo, y considera su mérito por su propio criterio. No sólo
nuestras características de codicia nos velan de la verdad de nuestro Señor,
siendo el Señor de todos, sino que incluso dentro de las religiones han surgido
tantas sectas, principalmente para que la gente reclame la absoluta posesión de
Allah. El resultado de esto ha sido que los Musulmanes odien a los Cristianos y
viceversa; pero nuestros Profetas no fueron enviados para enseñarnos a odiarnos
unos a otros; y ahora los Cristianos odian a los Cristianos, y los Musulmanes
odian a los Musulmanes, y en general todos se han vuelto en contra incluso de
su propio hermano.
Vean, nuestro Señor dijo: “Dile
a esa persona que pida para su vecino lo que me pida para sí misma”, ese es el
mandato llamado ‘la regla dorada’; pero ahora, al igual que el oro ha sido remplazado
primero por la plata y luego por el papel, así la regla dorada hace mucho que
está fuera de circulación en nuestros intercambios.
Deben saber que su valor se
determina por la magnanimidad de su corazón. Antiguamente las virtudes se
reconocían como tales aunque tal vez pocos las conseguían; hoy en día ni tan
siquiera son apreciadas. La gente sólo es valorada de acuerdo a su belleza o
riqueza, y llegan a evaluar las relaciones en base a la ganancia material. Esto
es una vergüenza, y pido a nuestro Señor que nos perdone.
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