miércoles, 25 de abril de 2012

Héroes del Islam: Salahuddin Ayyubi


Bismillahi Rahmani Rahim
El nombre completo de Salahuddin en árabe era Salah Ad-Din Yusuf bin Ayyub, también llamado Al Malik An-Nasir SalahAd-Din Yusuf I. Nació en el año 1137/38 d.C. en Tikrit, Mesopotamia, y murió el 4 de marzo de 1193, en Damasco. Se convirtió en Sultán de Egipto, Siria, Yemen y Palestina; fue fundador de la Dinastía Ayubida, y uno de los más famosos héroes musulmanes. En las guerras contra los cruzados cristianos logró el éxito final con la captura disciplinada de Jerusalén (el 2 de octubre de 1187), terminando así los 88 años de ocupación de los francos. El gran contraataque cristiano de la tercera cruzada fue rechazado por su genio militar.


Salahuddin nació dentro de una importante familia kurda. La noche de su nacimiento, su padre, Nayem Ad-Din Ayyub, reunió a su familia y se mudaron a Aleppo, entrando allí al servicio de ‘Imad Ad-Din Zanqi bin Al Sunqur, el poderoso gobernador turco en el norte de Siria. Creciendo en Balbek y Damasco, Salahuddin fue aparentemente un joven común, con un mayor gusto por los estudios religiosos que por el entrenamiento militar.


Su carrera formal inició cuando se unió al personal de su tío Asad Ad-Din Shirku, un importante comandante militar bajo el Amir Nuruddin, quien era el hijo y sucesor de Zanqi. Durante tres expediciones militares dirigidas por Shirkuh a Egipto para evitar que caiga ante los cristianos latinos (gobernadores francos de los estados establecidos por la primera cruzada), un complejo de tres vías de lucha se desarrolló entre Amalric I y el rey latino de Jerusalén, Shawar –el poderoso Ministro de Estado del califa fatimida egipcio– y Shirkuh. Después de la muerte de Shirkuh y la orden de asesinar a Shawar, Salahuddin fue designado comandante de las tropas de Siria en Egipto y Ministro de Estado del califato fatimida en 1169, a la edad de 31 años. Su relativamente rápido ascenso al poder puede ser atribuido a sus propios talentos emergentes. Como Ministro de Estado de Egipto, recibió el título de Rey (Malik), aunque era mayormente conocido como el Sultán.


La posición de Salahuddin fue después reforzada cuando, en 1171, abolió el débil e impopular califato fatimida shiita, proclamó el regreso del Islam Sunni a Egipto y se convirtió en el único gobernante del país. Aunque, teóricamente, permaneció por un tiempo un gobernador por Nurudin, esa relación concluyó con la muerte del Amir sirio en 1174. Utilizando los vastos recursos agrícolas de Egipto como una base financiera,Salahuddin pronto se instaló en Siria con un pequeño, pero estrictamente disciplinado, ejército para reclamar la regencia en nombre del hijo menor de su antiguo líder.


Sin embargo, pronto abandonó este reclamo, y desde 1174 hasta 1186 persiguió celosamente la meta de unir, bajo su propio estándar, todos los territorios musulmanes de Siria, el norte de Mesopotamia, Palestina y Egipto. Esto se logró mediante una diplomacia hábil respaldada, cuando era necesario, por la acción rápida y decidida de la fuerza militar.


Gradualmente su reputación creció como un líder generoso y virtuoso, pero firme, alejado del engaño, la ostentación y la crueldad. En contraste con la amarga discrepancia e intensa rivalidad que obstaculizó a los musulmanes en su resistencia a los cruzados, la consistencia del propósito de Salahuddin los indujo a armarse nuevamente tanto física como espiritualmente.


Cada acto de Salahuddin era inspirado por una intensa e inquebrantable devoción a la idea del Yihad contra los cruzados cristianos. Esta era una parte esencial de su política para alentar el crecimiento y esparcimiento de las instituciones religiosas islámicas. Buscó sus eruditos y predicadores, fundó universidades y mezquitas para que hicieran uso e ellas y los comisionó para escribir trabajos edificantes, especialmente sobre el Yihad. A través de la regeneración moral, que era una parte integral de su propia forma de vida, trató de recrear en su propio reino algo del mismo fervor y entusiasmo que había demostrado ser tan valioso para las primeras generaciones de musulmanes cuando, cinco siglos antes, habían conquistado la mitad del mudo conocido.


Salahuddin también tuvo éxito en cambiar el balance militar en su favor uniendo y disciplinando un gran número de fuerzas rebeldes en lugar de emplear las mejoradas técnicas militares. A finales de 1187, fue capaz lanzar toda su fuerza en la lucha con ejércitos similares a los de los del reino latino de los cruzados. El 4 de julio de 1187, con el permiso de Al-lah, usando su agudo sentido militar y la carencia de este por parte de su enemigo, Salahuddin atrapó y destruyó, de un solo golpe, a un ejército exhausto y sediento de cruzados en Hattin, cerca de Tiberias en el norte de Palestina.


Tan grandes fueron las pérdidas en las filas de los cruzados en esta batalla, que los musulmanes estuvieron rápidamente en condiciones de casi derrumbar todo el reino de Jerusalén. Acre, Toron, Beirut, Sidón, Nazaret, Cesarea, Nablus, Yaffa (Iafo), y Ascalon (Ashqelon) cayeron en un lapso de tres meses. Pero el principal logro de Salahuddin y más desastroso golpe para todo el movimiento cruzado se produjo el 2 de octubre de 1187, cuando Jerusalén, ciudad sagrada tanto para los musulmanes como para los cristianos, se rindió ante el ejército de Salahuddin después de 88 años de haber estado en manos de los francos. En total contraste con la conquista de la ciudad por los cristianos, cuando la sangre corría libremente durante el salvaje asesinato de sus habitantes, la reconquista musulmana estuvo marcada por la conducta civilizada y cortés de Salahuddin y sus tropas.


Sin embargo, su éxito repentino, por el cual en 1189 vio a los cruzados reducidos a la ocupación de solo tres ciudades, fue empañado por su fracaso en capturar Tiro, una fortaleza costera casi invencible, a la que los sobrevivientes cristianos de las recientes batallas habían acudido. Este iba a ser el punto de reunión del contraataque latino. Muy probablemente Salahuddin no anticipó la reacción europea ante su captura de Jerusalén, un evento que impactó profundamente a Occidente y al cual éste respondió con una nueva llamada para una cruzada. Además de los muchos nobles y famosos caballeros, esta cruzada, la tercera, llevó a los reyes de tres países a la batalla. La magnitud del esfuerzo cristiano y la fuerte impresión que causó sobre sus contemporáneos, dio al nombre de Salahuddin, como su gallardo y caballeroso enemigo, un lustre agregado que sus victorias militares, por sí solas, nunca le habrían conferido.

La cruzada misma fue larga y agotadora y, aunque a veces impulsivo, el genio militar de Ricardo I –el Corazón de León– no logró casi nada. Ahí reside el más grande –pero a menudo no reconocido– logro de Salahuddin. Aun contando con agotados y poco dispuestos a luchar caudillos feudales, comprometidos con la lucha solo durante una temporada limitada cada año, su fuerte voluntad y determinación le permitió combatir a los más grandes campeones de la cristiandad y mantenerlos en línea. Los cruzados retuvieron poco más que un precario punto de apoyo en la costa del levante mediterráneo, y cuando el rey Ricardo abandonó el Medio Oriente, en octubre de 1192, la batalla se acabó. Salahuddín se retiró a su capital en Damasco.


Pronto, las largas estaciones de campaña y las interminables horas en la silla le pasaron la factura, y murió. Y mientras sus parientes ya estaban luchando por obtener pedazos del imperio, sus amigos descubrieron que el más poderoso y generoso gobernador del mundo musulmán, en su renuncia a las riquezas materiales, no había dejado suficiente dinero siquiera para pagar su propio entierro.

La familia de Salahuddin continuó gobernando sobre Egipto y las tierras vecinas como la Dinastía Aiubita, hasta 1250.

Salahuddin fue enterrado en un mausoleo en el jardín a las afueras de la mezquita Umayya, en Damasco, Siria.


martes, 24 de abril de 2012

Osmanli Naksibendi Hakkani Zikir

Bismillahi Rahmani Rahim
El Sello de los Maestros de Sabiduría (Khatmul-Khwajagan) dirigido por Sheykh Abdul Kerim Effendi en la Dergah Osmanli de New York.

"Wahhabismo, Bahaismo y Qadianismo"

Bismillahi Rahmani Rahim

Los musulmanes debemos a las potencias occidentales gran parte de la lamentable realidad actual de los pueblos de la Umma. Mucho de lo que se acusa al Islam tiene sus orígenes en las estrategias del colonialismo: ésta operaba con el objetivo doble de confundir y dividir a los musulmanes. Como consecuencia, el mundo islámico se disgregó debido a la abundancia de mecanismos y recursos que Occidente puso en circulación para lograr sus fines. Lo sibilino de la actuación colonial alcanzaba extremos que los musulmanes no podían sospechar y muchos se dejaron engañar ante los entretenimientos con los que el imperialismo maquinaba para ruina del Islam.

Sobre todo Gran Bretaña tuvo claro que lo que más la incomodaba a la hora de penetrar en territorios musulmanes era la facilidad con la que éstos se organizaban para enfrentarse a ella, aún en la ausencia de instituciones oficiales que aglutinaran a la población. Efectivamente, descubrieron que la idea de Yihad formaba parte del entramado cultural musulmán sin necesidad de que fuera mantenido por ningún ente. Solidariamente, los musulmanes sabían unirse ante las agresiones, sin construir Estados ni ejércitos profesionales: el Islam, desde dentro, los convocaba haciéndolos irreductibles ante las pretensiones colonialistas. Por ejemplo en la India, los británicos se encontraron con la persistente resistencia de los muÿahidín, cuando la población hindú no hacia nada para deshacerse del yugo occidental. La estrategia inglesa creyó encontrar la solución consiguiendo el respaldo de algún notable que se vendiera fácilmente y provocara la desunión de los musulmanes. Uno de estos intentos fue el que condujo a la creación de la secta de los ahmadíes o qadianis: la predicación de Mirza Ahmad “el último Mesías”, proponía la abolición del Yihad, la adopción del inglés como lengua universal, el sometimiento a Su Graciosa Majestad y la necesidad del proyecto británico de crear un imperio mundial que unificara a todos los seres humanos. La propuesta ahmadí no encontró ningún eco –evidentemente- en la sociedad musulmana india, y aunque en la actualidad existan restos no significa que la descarada política inglesa tuviera el menor triunfo.

Fracasado el intento por desmembrar al Islam desde dentro, con ayuda de los rusos interesados en ocupar el norte de Irán, un segundo experimento fue llevado a cabo por la Agencia Británica de Bombay, esta vez en la milenaria tierra de Persia, rica en petróleo y otros recursos naturales. El experimento consistió en la creación de un grupo que preconizara el abandono absoluto del Islam y la fundación de una doctrina que lo continuara pero aboliendo todos los contenidos de defensa que tiene el Dîn. Encontraron en un personaje ambicioso y sin escrúpulos que se autodenominó Bahaullah al agente idóneo. Este individuo pertenecía a la corriente musulmana de los babis y aprovechó la confusión que siguió a la muerte del Shaykh para proclamarse como su sucesor inaugurando lo que sería llamado “Bahaísmo”. Con un grupo de seguidores, organizó auténticas matanzas en Irán, siguiendo su mensaje el de las típicas espiritualidades occidentales que abogan por un humanismo que a fin de cuentas significa el sometimiento pasivo al Estado representado siempre por Gran Bretaña. Tuvo que refugiarse en Turquía, de la que también tuvo que huir, acabando sus días, ¡cómo no!, en Israel.

El experimento bahai fue un fracaso más rotundo aún que el ahmadí, ya que estos últimos al considerarse musulmanes habían conseguido al menos un mínimo de aceptación, mientras que los bahais eran rechazados frontalmente. Pero finalmente dieron con la tecla: si no podían apartar de las mentes de los musulmanes el Yihad como algo consustancial al Islam y, por tanto vertebrador de la identidad musulmana, si podían intentar volver las tornas y “enseñar” a los musulmanes a luchar entre sí, creando mitos que serían insertados en la cultura de los pueblos a los que se deseaba someter. Esto sería logrado con éxito, precisamente, donde más podría doler a los musulmanes: en Arabia.

A la sazón, formaba parte del Califato Otomano, el gran valedor del Islam ante Occidente. En el desierto central de la Península, en un país llamado Nayd, un clan estaba consiguiendo poner bajo su dominio a varias tribus beduinas. Se trataba de los Saud, una familia conocida por su carácter sanguinario heredera de una tradición de bandidaje. A su lado, había un hombre con conocimientos rudimentarios del Islam llamado Muhammad ibn ´Abd al-Wahhab. Éste sería creador del wahhabismo que, por primera vez en la historia, habla de buenos y de malos musulmanes: buenos serían los wahhabíes y malos todos los demás, que debían ser combatidos como si se trataran de Kafirs. La ocasión estaba servida y los británicos no podían desaprovecharla. Enviaron agentes eficaces, como a Lawrence de Arabia, para organizar este extraño matrimonio entre saudíes y wahhabies, y lanzarlos a la conquista del Hiyaç y de toda Arabia contra los turcos, “malos musulmanes”. Lograron su objetivo, y con el tiempo además estos camelleros de la cultura del asalto a las caravanas de peregrinos, se vieron enriquecidos con el petróleo. En la actualidad, fieles colaboradores de todos los colonialismos, desean exportar y vender “su visión del Islam” por todo el mundo musulmán.


domingo, 22 de abril de 2012

sábado, 21 de abril de 2012

El Camino hacia la Verdadera Felicidad


Bismillahi Rahmani Rahim
En la obra Amak-i Hayal, un libro de sabiduría sufi, escrito por Ahmet Hilmi Efendi de Filibe, hay dos protagonistas–Aunali Baba, un gnóstico que fascina a la gente por medio de sabias palabras y la música de su flauta, y Rayi –un buscador de la verdad. Se reúnen a menudo, Aunali Baba toca su flauta (ney), y los dos discuten acerca del Universo y el sentido de la vida.

En una de estas reuniones, mientras escucha la flauta de Aunali Baba, Rayi cae en un profundo sueño. Se encuentra entre una multitud, en la que hay gente de todo tipo, desde los Profetas hasta los filósofos, y desde gente relevante hasta la más insignificante.

Un hombre se levanta para hablar en nombre de la humanidad. Con lágrimas en los ojos, pregunta a los grandes pensadores el camino hacia la verdadera felicidad: ‘Decídmelo, por favor, tened piedad. Odio mi vida pero no puedo abandonarla. ¡Que alguien me diga qué es la felicidad!’

Algunos de los presentes allí toman la palabra.

Confucio dice: ‘La felicidad consiste en cocinar el arroz hasta que llegue a su punto perfecto.’

Aristóteles dice: ‘Es lógica. La felicidad está en la lógica.’

Platón dice: ‘Es pensar siempre en la nobleza.’

Zoroastro dice: ‘Es no quedarse en la oscuridad a solas.’

Brama dice: ‘¿Felicidad? Es la antítesis de lo que todo el mundo piensa que es.’

Se levanta Buda, encolerizado, y dice: ‘¡Hombres! La felicidad es uno de los hermosos nombres de la no-existencia, Nirvana. ¡Hombres! ¡No abandonéis jamás el Nirvana!’

La confusión se apodera de los presentes. Dicen por fin: ‘No os sirvió de nada. Habéis vivido vuestras vidas sin la felicidad. ¡No hay ni un átomo de felicidad en lo que estáis predicando!’

Justo entonces se levanta un amigo de Allah y dice: ‘Para los inteligentes, la felicidad está en la observación de la belleza Divina; mientras que para los ignorantes es avaricia y lujuria.’ Ésta es la felicidad según la enseñanza de los Profetas.

Luego, se levanta el Orgullo de la Creación (el Profeta Muhammad-asws-) y dice: ‘¡Oh gente! La felicidad es aceptar la vida tal como es, con sus cargas y sus apuros, haciendo todo lo posible por mejorarse. En otras palabras, la felicidad consiste en un corazón puro.’

La gente se levanta y empieza a corear: ‘¡Oh tú el más honrado del Universo! ¡El Profeta más grande! ¡Eres el único que puede comprender y encontrar la cura para la humanidad!’


viernes, 20 de abril de 2012

El Jardín del Profeta: Enseñanzas de Sayidina Muhammad (asws) para la corrección de los Corazones

Bismillahi Rahmani Rahim

        El mejor acto de adoración del creyente es saber lo que está bien y lo que está mal con la intención de aplicarlo en su vida. Y el mejor acto de piedad es evitar aquello que es dudoso.
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       Si la muerte llega a una persona cuando se encuentra buscando conocimiento, esa persona es recibida por su Señor. El nivel espiritual que logra es tan elevado que la diferencia entre esa persona y los profetas es que a ellos se les dio la Profecía.
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       En el Día del Juicio se le dirá a la persona piadosa que entre al Paraíso, pero al que posee conocimiento se le ordenará quedarse para interceder por la humanidad.
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        Un hombre de conocimiento es setenta veces mejor que un hombre piadoso; y la distancia que hay entre cada uno de los setenta niveles es tan inmensa como la distancia recorrida por un caballo veloz en setenta años.
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        No hay acto de adoración más grande ante Allah que el conocimiento de la religión. Un sabio es un guerrero contra el mal, y su fuerza es mil veces mayor que la del piadoso. Cada cosa tiene algo que la sostiene, y lo que sostiene a esta religión es el conocimiento.
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        ¡Aprendan! Pues buscar conocimiento es un acto de adoración, y buscar conocimiento en nombre de Allah es un signo de amor y temor a Allah, intercambiar conocimiento con otros, es alabar a Allah. Inspirar a la gente a aprender, es esforzarse en el camino de Allah. Enseñar es la mejor manera de caridad. Ser generoso en impartir conocimiento lo acerca a uno a la Presencia Divina.
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        El conocimiento es el criterio de lo correcto y lo incorrecto, lo lícito y lo ilícito. Es la luz que ilumina el camino de la gente destinada al Paraíso. El conocimiento precede a la acción. La acción depende del conocimiento. Aquellos que son bendecidos son inspirados por el conocimiento. Aquellos que desobedecen a Allah son castigados por la falta de conocimiento.
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        Si una persona no deja de hacer ciertas cosas porque piensa que no existe daño en hacerlas, a pesar de la pequeñez en el perjuicio, nunca llegará al nivel de la rectitud.
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       Los árabes no son mejores que el resto del mundo, como tampoco el resto del mundo es mejor que los árabes. Tampoco el de piel roja es mejor que el de piel morena, ni el de piel morena es mejor que el de piel roja. Todos ustedes tienen un padre en común. El mejor entre ustedes es aquel que es más recto. El mejor a los ojos de Allah es aquel que más Le teme y Le ama. El temor y la rectitud corresponden al cuidado que uno debe tener para alejarse y protegerse de las condiciones que podrían hacerle daño en la Próxima Vida, de todo lo que es falta, ilícito e indeseable.
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        De acuerdo a lo que Allah estima, no hay peor falta que el mal carácter; porque cuando alguien tiene mal carácter, antes de terminar con una falta, ya comienza con otra.
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        Uno puede arrepentirse de cualquier falta, pero no del mal carácter; porque con mal carácter, antes que la persona intente pedir perdón por una falta, comete otra peor.
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        Buen carácter es que cuando alguien te abandone, busques su compañía; cuando alguien te tiranice, lo perdones; cuando alguien te deje desamparado, le des lo que tengas.
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        El recuerdo de la muerte es suficiente como consejo y la fe sincera te es suficiente como riqueza.
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        Recuerden la muerte que les arrebatará los placeres de todo lo que saboreen. Encontrarán consuelo en momentos de aflicción, y se darán cuenta que si no recuerdan la muerte cuando están felices en la vida, entonces estarán afligidos.
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        Deja de querer y esperar cosas que otros poseen. Deja de ser ambicioso. Querer lo que otros tienen es por cierto la peor pobreza. Realiza cada una de tus oraciones como si fuera la última. Deja de hacer cosas de las que después te arrepentirás.
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        ¡Buenas noticias para aquellos que son sinceros! Son las luces que iluminan el camino a la verdad. Develan la oscuridad de todas las causas del mal.
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        Si el corazón de alguien es sincero en su fe, si protege su alma contra enfermedades espirituales, si está seguro y en paz consigo mismo, si su carácter es recto y honesto, si sus oídos escuchan la verdad y sus ojos ven la realidad, entonces esa persona es salvada de todo temor y ha realizado toda esperanza.
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      Quien afirma que es sabio sin duda es un ignorante.
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        Un hombre sabio no es sabio mientras no actúa de acuerdo a lo que sabe.
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        Quienes poseen conocimiento son los herederos de los profetas. Deben confiar plenamente en ellos siempre que no se vuelvan una herramienta en las manos de los gobernantes mundanos y no sean atrapados por las falsas atracciones de esta vida. Pero si se sumergen en el mundo y buscan la compañía de los gobernantes, se vuelven traidores al nivel legado por los profetas.
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        Ciertamente Allah nos ha ordenado ser humildes. Que ninguno mire en menos al otro, ni les está permitido insultarlos.
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        Le traigo buenas noticias a quien es humilde y que también está consciente del honor de haber sido creado como ser humano; también al que ha renunciado a considerarse a sí mismo y que sin embargo no pide favores; al generoso que gasta libremente por Allah de lo que posee; al que busca la compañía de los sabios y los eruditos; al que es compasivo con los necesitados. Traigo buenas noticias al que se gana lícitamente su sustento con sus propias manos; al que purifica su corazón; a quienes cuya belleza interior les brilla en el rostro; al que contiene su ira; al que no dice lo que no debe ser dicho; y al que sabe y actúa de acuerdo a lo que sabe.
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       Quien sea humilde por amor a Allah, Allah lo eleva a los estados más elevados. Quien sea arrogante contra Allah, Allah lo rebaja a lo más bajo de lo bajo.

miércoles, 18 de abril de 2012

La Estación y el Ejemplo de los Nobles Sahabas

Sheykh Abdul Kerim Effendi

Bismillahi Rahmani Rahim
¿Por qué creen que Allah y Su Profeta (asws) mencionan en el Qur’an y los Santos hadices las vidas de los Sahaba-e Kiram [los Compañeros del Profeta –asws-]? ¿Por qué creen que hablan acerca de las dificultades de todo tipo que les llegaron? ¿Creen que es solo para llenar papeles? ¿Para llenar los libros? Es para mostrarnos, es para decirnos:

"Observen con atención. Esto puede ocurrirles. Y para ello tienes que tomar a ése como un ejemplo porque ahora ése es tu ejemplo. Debes seguir los pasos de aquel si quieres entrar al Paraíso de ellos."

Sólo para mantener en alto el nombre del Profeta (asws), los Sahaba estaban listos a ir al fuego. Ellos (los incrédulos de Meca) los quemaron vivos. Los castigaron, destruyeron sus casas, destruyeron todo lo que tenían, pero los Sahaba nunca traicionaron al Profeta (asws). Aunque no pudieron escapar de esa ciudad y todos (en la ciudad de la Meca) estaban contra ellos, ellos no le traicionaron. Los Sahaba-e Ikram no traicionaron al Santo Profeta (asws). Los Sahaba-e Kiram, que sacrificaron tantas cosas en el Camino de Allah y Su Profeta (asws); algunos de ellos cometieron un solo error grande y lo perdieron todo.

¿Creen que van a alcanzar el nivel de los Sahabi, alguno de ustedes? ¿Algunos de nosotros? ¿Qué creen? ¿Creen que porque el tipo que vive en la puerta de al lado no reza y ustedes sí rezan, ustedes han llegado a algo? Llegar a algo es tomar las órdenes de Allah seriamente. Allah –swt- nos ordena: "Tómame en serio".

***

Durante trece años los Musulmanes vivieron en Mecca bajo la tiranía y la opresión de los incrédulos. Trece años. Allah lo hizo para probar la Fe. Tantas cosas les sucedieron…algunos hasta fueron asesinados. Sin embargo, el Profeta (asws) les decía: “No tenemos permiso para luchar contra ellos. Por lo tanto debemos mantener lo que se nos ha encomendado, lo que Allah ha ordenado. Debemos perseverar en eso.” Y la gente (los Sahabas) sobrevivió en medio de esa tiranía porque su Fe en Allah y en Su Profeta (asws) era poderosa, ellos aspiraban al ‘Ajirat, no les interesaba lo mundano; comprendieron el engaño del dunya, entendieron que el dunya es una trampa para el creyente y siguieron los pasos y las órdenes del Sagrado Profeta (asws). Nunca cuestionaron nada de lo que el Profeta (asws) les decía, aceptaron todo y lo siguieron. En cambio, la gente de Ajir Zaman vive con dudas porque le han abierto la puerta del corazón a sheytán, y él les dice: “¿Qué hay acerca de esto? ¿Qué hay acerca de aquello?”, volviéndolos locos. Los creyentes están todo el tiempo enojados, no tienen paz, están en problemas, y Allah aun no nos ha puesto a prueba. La prueba aun está por llegar y será muy pesada. Pero si te aferras con fuerza a Allah, a Su Profeta (asws) y a quien consideras tu guía, y no le abres las puertas a sheytán, estarás bien.

Hoy en día, todo el tiempo, gente necia dice: “Este me hizo esto, este me hizo aquello, este me dijo esto, este me atacó de esta manera.” No observes lo que ellos están haciendo, observa lo que tú estás haciendo, cómo estás viviendo y por qué estás viviendo. Si te mantienes con fuerza en el Camino de Allah y Su Profeta (asws) estarás bien. Observa a los Sahabas, lo que vivieron, y te darás cuenta que tu vida es un Paraíso. Cuando lo notes di: “Ya Rabbi, no me pongas a prueba como a los Sahabas, ya que si lo haces seguramente fallaré.”

Hoy en día, si a los que se dicen Musulmanes los pones ante el fuego, no dudaran en cambiar sus estilos de vida diciendo “No sigo más a Muhammad”. Ponles la mano en el fuego y verá como rápidamente millones cambian su Shahadat. Pero la prueba te llegará de acuerdo a cómo mantengas tu Shahadat. Tu estilo de vida demuestra tu Shahadat. ¿Has pensado en cómo vivían los Sahabas y en cómo vives tú? Si lo haces no caerás en el estado negligente de descuidar tu Shahadat ante cualquier incidente.

***

Él (El Sagrado Profeta) dijo cosas y sus dichos son la Shari’at, las leyes. Y su modo de vida, cómo vivía, es la Tariqat, que muestra el camino a la gente. Y todos sus Compañeros (los Sahabas) estuvieron siguiendo las huellas de ese Sagrado Profeta (asws), las enseñanzas de aquel Profeta (asws). Venían, escuchaban, se iban a casa y aplicaban lo que habían oído en sus vidas, en los miembros de su familia y observaban que sus vidas mejoraban cada día.

Sí, lo constatamos. Lo estamos viendo. Pequeñas tribus de una nación árabe que nunca se gobernaron a sí mismos. Siempre estuvieron bajo la autoridad y el gobierno de otras naciones, sean los persas, los romanos, los bizantinos o esos otros, los egipcios. Tan pronto como llegaron al Islam, en el período más corto de tiempo, se convirtieron en la nación más poderosa sobre la faz de la tierra.

Llevaron consigo esa luz a todos lados…Con nada más que su caballo, un solo Compañero del Profeta (Sahabi) llegó al otro lado del mundo llevando el Islam. ¡No llevó libros! Sino que llevó consigo los comportamientos y las enseñanzas  que aprendió del Sagrado Profeta (asws), levando esa Luz, las luces del Profeta (asws) a esas regiones, a esas naciones, y todo el Lejano Oriente, Asia Central y el Medio Oriente se convirtieron al Islam. África se convirtió al Islam, el Norte de áfrica se convirtió al Islam, llegando hasta las zonas de la ruta hacia Europa.

Ellos no llevaron toneladas de libros, de tecnologías, de películas, CD’s, computadoras. Nada. Nada. Nada. Sólo estaban sentados en su caballo, con una espada para protegerse a sí mismos de los ataques de los animales, y viajaron. No fueron a decirle a la gente: “Nosotros somos los eruditos y te estamos trayendo esto. ¡Oh! Reúnanse y levántense en mi honor.” No. Sino que decían: “Esto es lo que el Profeta (asws) dijo, esto es lo que el Profeta hacía y así es como él vivía.” Y todas esas diferentes naciones, cuando tomaron eso seriamente, antes de que se dieran cuanta ya estaban cambiando, la gente estaba cambiando.